viernes, 13 de marzo de 2026

ICONOGRAFÍA MARIANA. Conferencia del profesor Francisco García Gómez en el Aula Juan Pablo II


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek


A mi hermana Elisa Sáez Angulo, 

experta en Arte sacro. In Memoriam.

Don José Francisco García Goméz
Don José Francisco García Gómez y Águeda Castellano


12/3/26.- Madrid.- “Iconografía de la Virgen María” ha sido el título  de la conferencia impartida por el profesor de la Universidad de San Dámaso y párroco de la iglesia de Santo Tomás Apóstol de Madrid, Francisco García Gómez. El acto, organizado por las Damas de la Real Corte de Honor de Santa María de la Almudena ha tenido lugar en el Aula Juan Pablo II de la iglesia de la Concepción.

Águeda Castellano, presidenta de las Damas de la Almudena presentó al conferenciante como sacerdote, docente e historiador del Arte, que habló de las distintas representaciones de María, a lo largo de las culturas y los tiempos, que se traducen en la forma, el estilo, el gesto… He aquí algunas de sus afirmaciones: 

La primera representación de María se encuentra en las catacumbas de Priscila, donde la Virgen se encuentra en una Epifanía, recordó el conferenciante, quien subrayó el concilio de Éfeso, del año 431, en que fue declarada Teotocos o Madre de Dios, como “Virgen, Madre y Salvación”. La celebración de esta fiesta de la Madre de Dios es el 1 de enero. “Gracias a la Virgen Madre viene el Salvador del Mundo”.

El conferenciante habló también de la Madre representada con la cabeza velada, y que, según la tradición, puso su velo al Crucificado como paño de pureza, algo que sigue en todas las representaciones posteriores de la Crucifixión.

    Se recordó que san Lucas es el evangelista de la infancia del Señor y por tanto el que más y mejor narra la presencia de María virgen y madre.

    En Oriente la representación de María es hierática, majestuosa y velada, con las tres estrellas que representan la virginidad, antes, durante y después del parto. También se da la Angelokistos, la imagen rodeada de serafines que adoran a Cristo como Dios. Ella es el asiento del Rey, el trono de Kirios (Señor).

    También hay representaciones de la Virgen orante o intercesora. Virgen del signo. Salve sagrario de arcana sapiencia…, epítetos que se repiten en las antífonas litúrgicas y después en las letanías. La Virgen es guía que señala al Hijo como salvación con la mano izquierda, pues la derecha sostiene al Hijo, puesto que ella ha de situarse a su vez a la derecha de Cristo, como personaje más importante del encuentro.

    Otra tipología está en las llamadas Vírgenes de la ternura, desarrollada en occidente, muy representada en el gótico, como es el caso de la Virgen Blanca de Toledo.

    En occidente la representación de María podría agruparte en tres apartados: antes del nacimiento del Niño, con el Hijo y en las distintas advocaciones de ermitas y santuarios.

    El conferenciante se detuvo ampliamente en la representación de la Inmaculada Concepción, ya que estábamos en la sede de la iglesia con esa advocación y porque fue España uno de los países que más apoyó este dogma mariano, proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854. Esta declaración oficial se realizó a través de la bula Ineffabilis Deus, estableciendo que la Virgen María fue preservada libre de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción. El ponente se detuvo también en el encuentro de santa Ana y san Joaquín en la Puerta Dorada, explicada por los Apócrifos.

    La Inmaculada representada con túnica blanca y manto azul sobre la media luna creciente, con las puntas hacia arriba y las doce estrellas en la corona.

    Numerosos versículos y elogios del Cantar de los Cantares, de Salomón a la joven Sulamita, se adjudican igualmente a la Virgen María, como “hortus conclusus”, huerto cerrado…  Las xilografías de numerosos Libros de Horas acogen representaciones ilustradas de María con la túnica blanca, rosa y el manto azul.

    El siglo XVIII conjunta la representación de la Inmaculada junto a la Monarquía hispana que apoyó el dogma, todavía no declarado en el tiempo, aunque sí admitido por la mayor parte del mundo católico. El Papa no se decidió a hacerlo, por no apartarse más de los protestantes. Murillo fue el gran pintor de Inmaculadas en España. El Quattrocento italiano representa con frecuencia a María con el Niño, como Virgen madre y al Niño completamente desnudo para mostrar que es varón encarnado. “Dios hecho hombre”.

    Santa María aparece también como la gran intercesora ante Dios por los hombres, la mayor entre todos los santos. “Ella es intercesora, no salvadora”, subrayó el conferenciante”.

    María siempre está en la plegaria eucarística y paulatinamente aparece en cofradías junto a las tres tradicionales del Santísimo Sacramento, la del Rosario y la de las Ánimas del Purgatorio. Velázquez la representa en un cuadro soberbio titulado “La coronación de la Virgen” junto a la Trinidad. Su vestimenta azul es símbolo del agua.

La Virgen Dolorosa, venida del pasaje evangélico de la profecía de Simeón, junto al Stabat Mater, es otra advocación mariana tardía que va tomando entidad. Una Dolorosa, representada en España “no desmayada”, como en otras representaciones expresionistas centro-europeas, sino más contenida, “sostenida por la gracia de Dios”.

    La madrileña Virgen de la Paloma es una Dolorosa y una soledad, representada en un cuadro.

    La imagen de la Piedad, la Madre sosteniendo a su Hijo muerto, es otra representación que llega a la liturgia desde el siglo XV, y al Kempis.  El Concilio de Trento recomienda que “el arte ayude a conmover. El arte sacro como servicio de contemplación, de compunción de los fieles”.

    Las imágenes de la Soledad, una vez enterrado su Hijo, se representa con vestes de viuda. Isabel de Valois, reina se interesó por una imagen de la Soledad, vestida de blanco, con manto negro.

    La conferencia terminó en la Pasión y Muerte de Cristo y en el coloquio se dijo de dejar el tránsito o la muerte de la Virgen para otra ocasión, y no prolongar la conferencia. También para un futuro la diferente representación de la Asunción y la Encarnación. Y sobre la imagen de la Virgen de la Almudena.

    José Francisco García Gómez, Presbítero de la diócesis de Madrid, Licenciado en Teología Dogmática e Historia del Arte, Profesor de Historia del Arte Cristiano en la Universidad San Dámaso de Madrid.

Piedad de María
"La coronación de la Virgen", por Velázquez.
Virgen Blanca de Toledo
Inmaculada de Murillo. El Escorial.
Stabat Mater (s. XV). Anónimo. Munich.

4 comentarios:

  1. Sensacional tu aportación de hoy , querida Julia.
    Me ha encantado, Un abrazo de Germán Ubillos

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  2. Queridos amigos
    ¡Qué bello momento habéis pasado en la conferencia! Y hay una gran coincidencia en que el P. García Gómez lleva los dos apellidos de Emilio García Gómez, notable arabista español. ¡España y sus glorias! Saludos,
    Raúl

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  3. Gracias por compartir,no solo conocimiento ,sino también un recuerdo tan lleno de sensibilidad.
    Un abrazo muy fuerte.

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  4. Nada más una pequeña información:
    la Corte de Honor no es Real, la que es Real es Santa María la Real de la Almudena en su Purísima Concepción

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