miércoles, 29 de junio de 2011
Fundación Arpad Szenes - Vieira da Silva en Lisboa
Julia Sáez-Angulo
Es una de las instituciones culturales más singulares de la capital de Portugal. La Fundación Arpad Szenes - Vieira da Silva en Lisboa situada en la hermosa plaza de las Amoeiras de Lisboa, ofrece un recorrido por la creatividad de matrimonio e artistas: la portuguesa María Helena Vieira da Silva (1908 - 1992) y su esposo, el húngaro Arpad Szenes (1897 – 1985).
Estos dos pintores de la segunda hornada de la escuela de París han dejado una obra de una creatividad muy singular. Ambos han sido capaces de abstraer las formas de la realidad en una suerte de geometrías y formas que aluden a los lugares sin mimetizarlos. Arpad Szenes, un hombre sabio y discreto dio paso muy pronto al reconocimiento de la superioridad de la obra de su esposa María Helena Vieira da Silva, si bien su propia obra es una gran fuerza y dignidad.
Tanto María Helena Vieira da Silva como Arpad Szenes pertenecían a familias de inquietud intelectual en las que ambos supieron mamar la cultura y las artes en todas sus ramas. Ella estudió pintura y dibujo en Lisboa y en 1928, fue a París para estudiar en la academia de escultura de Bourdelle. Más adelante hizo grabado y acudió a las clases de Fernand Legar, en las que llevó a cabo diversas investigaciones.
En 1930 se casó en el pintor húgaro Arpad Szenes, cuya obra profundiza en el espacio y la profundidad de los volúmenes. En 1935 presentaron su obra en Portugal y fueron a vivir a Brasil de 1940 a 1947, atormentados por al guerra; durante este periodo sus pinturas reflejan la ansiedad. Regresaron a París en 1950 y participaron en numerosas exposiciones del momento. El Estado francés adquirió algunas de sus obras y en 1960 fueron condecorados como pintores reconocidos.
La Fundación Gulbenkian de Lisboa presentó la obra de ambos artistas en su sede de Lisboa en 1970, 1977 y 1988. La Fundación que lleva los nombres de ambos pintores se creó en 1990 y cuatro años más tarde se abrió el museo de la citada fundación con las obras disponibles de los artistas.
Arpad Szenes mantuvo una estrecha relación los surrealistas Miró, Tanguy y Max Erns, que influyeron de alguna manera en su obra. El pintor impartió la docencia a otros artistas y publicitarios durante algunos períodos. La inquietud de este artista estribaba sobre todo en las sensaciones lumínicas, , la exploración de atmósferas y la delicadeza espacial que revela el arte japonés. Fue un hombre que siempre puso la tarea artística de su esposa en primer lugar, pero su discreción y modestia no esconden una obra muy digna de admiración y respeto.
Los dibujos de anatomía de Arpad Szenes y Vieira da Silva, junto a los del Museo de Medicina de Lisboa, se muestran recientemente en una exposición temporal en la Fundación. Una muestra de gran interés y belleza. Actualmente la dirige la doctora Marina Rairrao Ruivo.
La Fundación Arpad Szenes - Vieira da Silva pasa por ciertas dificultades de financiación y en los circuitos artísticos portugueses, se habla de un posible cierre por imposibilidad de mantenimiento. Seria una pena porque es una institución refinada y de primer orden, que en su día fue dirigida por el arquitecto Somer Ribeiro.
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Ángeles Caso publica “Las casas de los poetas muertos”, Premio Llanes de Viajes
Ángeles Caso
VI Premio Llanes de Viajes
Imagine Ediciones
Madrid, 2011 (254 pags)
Julia Sáez-Angulo
Es un premio ganado siempre por artistas de cierto renombre que preparan su libro durante un tiempo para ganar sin sorpresa el premio Llanes de Viajes. Ahora le ha tocado el turno a Ángeles Caso (Gijón, 1959) con el libro titulado “La casa de los poetas muertos”, publicado por Imagine Ediciones, dirigida por Silvia Pérez. Juan Eslava Galán, Ángela Valvey, Gustavo Martín Garzo, Espido Freire y Ricardo Menéndez Salmón han sido los anteriores seleccionados al VI premio de esta edición. El Ayuntamiento de Llanes y El Corte Inglés patrocinan este galardón.
Ángeles Caso, licenciada en Historia del Arte y antigua presentadora de televisión ha hecho en su libro, un recorrido por algunas casas de escritores en España, lugares de memoria puestos en valor para relacionar un autor literario con la atracción por la casa donde nació, vivió, murió o simplemente se emula lo que pudo ser. Un “ars topiae” en el que los franceses son maestros y se ha extendido por toda Europa. El escritor Javier Marías abordó también este tema en otro de sus libros.
Las casas de escritores elegidas por Ángeles Caso son las de “Miguel de Cervantes o la lucha por la vida” en Alcalá de Henares y la de “Lope de Vega o la fama” en Madrid; “Jovellanos o la desdicha” en Gijón; Rosalía de Castro o la saudade” en Padrón; la de “Emilia Pardo Bazán o la fortaleza” en La Coruña; la de “Machado o la humildad” en Segovia; y las de “Federico García Lorca o el dolor” en Fuente Vaqueros; Museo de Valderrubio y Huerta de San Vicente.
La narración llevada a cabo por la autora pasa por la vida literaria de cada escritor, sus circunstancias socio-familiares, la geografía del lugar de la casa museo, las impresiones que provoca en la escritora... en suma, un texto que participa por igual del reportaje y el manual literario para hacer divulgable unos personajes y unos lugares que concitan la llamada de viajeros y visitantes, sobre todo de colegas escritores. Como dice Javier Marías con humor, hay autores que saben tanto de escritores que se creen a su vez colegas de los grandes.
De premios y encargos
Ángeles Caso, con su novela “Contra el viento” fue ganadora en 2009 del premio Planeta, otro galardón que como declarara en su día el también escritor galardonado, el filósofo y profesor de Ética, Fernando Savater (San Sebastián, ) creer en la bondad de este premio es como creer en los Reyes Magos. Algo similar afirmó Miguel Delibes con su experiencia ante la propuesta de presentar novela al premio.
Ciertamente escribir es llorar como afirmara nuestro escritor romántico Mariano José de Larra, pero los premios como afirmaba el viejo y zorro editor José Manuel Lara, sirven para descubrir lectores más que escritores, ya que los autores están de antemano destapados. Más valdría hacer directamente un contrato de encargo y escritura con el autor que se desee y dejarse de “farsas” apariencias. Después de todo, cada uno sabe quien es quien y se perjudicaría menos a quienes pican en el enredo y envían sus originales y hasta cinco copias con plica, incluso desde Hispanoamérica. Los premios concertados son odiosos.
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martes, 28 de junio de 2011
Linda de Sousa, Escultura sobre Carolina Beatriz Angelo en Sintra
Jacinto Luís expone pintura figurativa ne la galería Renato Rodyner
Jacinto Luís
Pintura. “Paisajes y bodegones”
Galería Renato Rodyner
Cascais. Portugal
Junio - Julio, 2011
Julia Sáez-Angulo
Fue una exposición que a su vez inauguraba una galería, la de Renato Rodyner en Cascais. El pintor Jacinto Luís (Maxieira. Fátima. Portugal, 1945) presentaba una sucesión de paisajes urbanos y bodegones, principalmente de frutas, en una sucesión impoluta de cuadros acrílicos, de una perfección formal absoluta y cierto hieratismo formal.
La inauguración de la muestra fue una fiesta en la que se dieron cita numerosos personajes del mundo de la cultura, el arte y el espectáculo fundamentalmente, entre los que se encontraban el doctro Lima de Carvallo, director actístico deL Casino de Estéril; los pintores Antonio Oliveira Tavares, últimamente consagrado al retrato; Linda de Sousa; Moisés Preto Paulo; Juan Jiménez o Luz S. Miguel entre otros.
La estética de Whopper planea por los cuadros de Jacinto Luís resulta vagamente congelado en la contemplación del modelo, sea un rincón urbano o un frutero. La geometría rígida va dibujando los contornos de los edificios: casas, teatros, iglesias, capillas... que el registra en sus obras como un observador fío y distante.
Las luces de estos cuadros son ligeramente irreales, más perteneciente al arte particular del autor que a la realidad solar. Jacinto Luís gusta del juego de luces y sombras, de la luz artificial, de los nocturnos... para unas obras en las que el “Sin título” es el rótulo habitual de los cuadros, dificultando la identidad de la obra a la obra denominarla o hablar de ella en particular, por lo que sólo cabe renunciar a ello.
Luís de Mazedo dedica un bello poema a los cuadros del pintor, que el catálogo sitúa en uno de los edificios pintado en mostaza y añil, que parece representar un teatro. Por su parte, Graça Moura habla de arquitecturas irreductibles, sombras planas, melancolía de lo sagrado, repeticiones de la noche y “sitios visibles y distantes para los rituales secretos de nuestras horas desiertas”, para hablar de la pintura de Jacinto Luís.
El pintor, que residió ocho años en la provincia de Madrid, pintó en su día diversos paisajes urbanos de Alcalá de Henares y otros pueblos históricos de Madrid. Jacinto Luís regresó a Portugal para cultivar viñedo y hacer vino con su propia denominación, pero después de varios años de experiencia lo dejó y regresó por entero a la pintura, arte y oficio que no ha abandonado nunca.
Luz S. Miguel, dibujante y artista plástica de teatrillos y collages
Julia Sáez-Angulo
Reside en una hermosa casa/taller en Amoreira (Portugal) no lejos de Sintra, donde lleva a cabo toda su creatividad plástica en papel y cartón de dibujos, ilustraciones, collage, maquetas de teatrillos, pequeñas instalaciones de fantasía barroca muy a la portuguesa y cajas de metacrilato con acumulaciones de pequeños títeres y cosas... Luz de Sao Miguel (Lisboa, 1963), viajera y cosmopolita en su primera juventud –ha residido en Alemania- es una creadora ingeniosa de personajes que vuelan en su imaginación y salen de sus manos prodigiosas con una vida artística llena de ingenio.
Niños y mayores disfrutan con sus héroes llenos de color, ardor y sugerencias: muchachos aguerridos, reyes, princesas, soldados, animales, lunas y estrellas... que se mueven animados en la magia de los pequeños teatros de cartón y cuentan una deliciosa historia de sentimientos y pasiones.
Luz S. Miguel, hija a su vez de profesor de arte, sabe crear escenarios de gabinete y lograr la participación de los más pequeños embelesados, que intervienen y preguntan a los recortables en movimiento dirigidos por la artista. Sus actuaciones, que se producen generalmente en bibliotecas y escuelas, harían las delicias de Federico García Lorca, amante del teatro de títeres.
Los dibujos de Luz S. Miguel son también motivo de amplios cuadros que expone periódicamente y permiten al espectador una contemplación de su arte más tranquila y silenciosa que en la actuación dramática de los escenarios. El dibujo es siempre una idea germinal del trazo en el artista y ciertamente el de São Miguel es sugerente por su expresividad y su color.
Artista polivalente para dibujar, ilustrar, componer collages en cuadros, escenarios o cajas a los Cornell, Luz S. Miguel ha recalado en una casa de campo para trabajar con tranquilidad, en una paz donde el tiempo parece multiplicarse. Está casada con el escultor Moisés Preto Paulo, director del Centro Nacional de Escultura, por el pasan numerosos escultores de diversos países, fundamentalmente jóvenes, en busca del conocimiento del arte de la tercera dimensión.
Luz S. Miguel y Moisés Preto Paulo tienen una hija también artista, Romana Preto, que estudia arte dramático en Cascais. Todos ellos vegetarianos, disfrutan de la compañía de diversos animales, que van desde una cabra, siempre vigilante a la entrada de la casa, un perro, dos hámsteres y diversos animales de granja, todos ellos bien atendidos.
Moisés Preto Paulo creador del Centro Internacional de Escultura en Portugal
Milú Ferreira, marchante de arte a caballo entre Lisboa y París
Julia Sáez-Angulo
Residía en la capital francesa, pero en los años 90 se dio cuenta de la necesidad de una dinámica particular del mercado del arte en Portugal, su país de origen, en el que había mucho que hacer para potenciar los nombres de sus artistas. Junto a su esposo Prudencio, restaurador de obras de arte, Milú Ferreira (Cantanhede, Portugal, 1956) llevó a cabo un proyecto ambicioso que ha dado frutos no sólo en Lisboa sino a nivel internacional.
Desde su Espaço de Arte Livre, situada en un palacete del XIX de la avenida da Liberdade, Milú dirige una empresa de arte que cuenta en su nómina con un centenar de artistas que van desde Almada Negreiros o Paulo Ferreira hasta el artista brasileño Marcos Marín. Aunque en un principio los Ferreira se decantaron por artistas portugueses del pasado, con el tiempo Milú Ferreira comprendió que había que abrirse a los jóvenes valores, porque el arte es un cordón umbilical que no se detiene. Entre los nombres figuran los de Moisés Preto Paulo, João Bogalho, Georges de Oliveira y Linda de Sousa o el español Juan Jiménez.
Han sido muchas las exposiciones y proyectos artísticos que han cuajado en la trayectoria de la galería dirigida por Milú Ferreira; ella se considera muy satisfecha de haber alimentado el coleccionismo portugués, “siempre entendido y silencioso, porque la discreción es clave en este campo”, asegura.
El homenaje al pintor Paulo Ferreira, poco antes de morir, fue igualmente un acontecimiento que Milú supo liderar con acierto en la Casa Municipal da Cultura de Lisboa. Un libro titulado “Paulo Ferreira y sus amigos” deja constancia de aquella celebración, que emocionó al pintor al final de sus días. Fueron varios lo museos portugueses que colaboraron con sus obras en el evento como la Fundación Gulbenkian o la Vieira da Silva.
Entre las obras de los artistas participantes como amigos de Paulo Ferreira había piezas de Columbano, Julio Pomar, Arpad Szenes, Diego de Macedo, Eduardo Viana, Canto da Maia, Alberto Cardoso, Lino Antonio, Bernardo Marques, Sara Affonso, José Tagarro, María Keil, Maluda, Dimas de Macedo, Carlos Neto, Renato Rodyner, Stward Carvalhais, Alberto de Sousa, Leal da Câmara... Todo un acontecimiento artístico.
Milú Ferreira quiere ahora abrir de nuevo la galería de arte en París, que proyecte la tarea que realiza en la de Lisboa. “Será un reto en tiempo de crisis pero lo queremos abordar, especialmente con diversas exposiciones colectivas que nos permitan presentar varios artistas al mismo tiempo”, declara la marchante.
Entre las últimas exposiciones en Espaço Arte Livre figuran la del artista óptico/cinético Marcos Marín; la de pintura de Rui Perdigao titulada “Mujer y territorios” y la de Julio Resende, “Palabra de maestro”.
Actualmente Milú Ferreira lleva a cabo el comisariado de una exposición colectiva de arte sobre el escritor José Saramago en Lisboa, que va a itinerar por distintas ciudades europeas.