lunes, 26 de octubre de 2009

Isabel San Sebasián narra en "Astur" la presencia visigoda en España

Astur
Isabel San Sebastián
La Esfera de los Libros (485 pags)
Madrid


Julia Sáez-Angulo

A falta de una buena enseñanza institucional de la Historia en los manuales educativos, tanto en cantidad como en calidad, el interés por la novela histórica parece querer suplir el deseo de conocer el pasado por parte de los lectores. Isabel San Sebastián fabula en este libro sobre un guerrero visigodo y una mujer, la última de su estirpe, con una profecía por medio que marca sus destinos. No es la primea vez que la autora aborda el género, ya lo hizo recientemente con una novela de éxito titulada La visigoda (2006), ganadora del premio Ciudad de Cartagena 2007, que se mantuvo un tiempo en las listas de los libros más vendidos. En realidad esta novela viene a ser la primera parte de la obra citada.

Isabel San Sebastián (Chile, 1959) es una periodista combativa a la que no le falta el gusto por escribir narrativa y lo hace muy bien. Todo es literatura, el periodismo como género y la novela como tal; cada cual tiene sus normas y atenerse a ellas es la clave del acierto a la hora de escribir. Como bien señala el académico Luís María Anson, hablar de “periodista y escritor” no deja de ser una repetición o enfatización inútil. El caso de Isabel San Sebastián, una mujer inteligente, es ilustrador de lo dicho: una excelente escritora en ambos géneros.

Astur se centra en el siglo VIII y tiene como protagonistas a Huma e Ickila, sacerdotisa y guerrero respectivamente, que, hasta su encuentro, habitan geografías diversas en las montañas de Asturias o en Recópolis (hoy Guadalajara) la ciudad fundada por Leovigildo al borde del río Tajo que le sirve de foso natural contra el ocupante islámico. Una ciudad que todavía conserva en soberbias ruinas elocuentes y que vale la pena visitar junto a la localidad de Zorita de los Canes, lugar de hermoso castillo y nefanda central nuclear obsoleta. El príncipe Alfonso es otro personaje cristiano implicado en Astur. El pulso narrativo se sostiene en medio de una aterradora profecía, que a la usanza griega, predetermina el hado o destino de la protagonista.

El libro, bellamente editado con pastas duras, publica al final dos capítulos de nombres: “Dramatis personae” y “Topónimos”, que aleccionan e informan al lector sobre los personajes y los lugares citados. Un mapa de España en el interior de las cubiertas ilustra igualmente sobre los lugares más relevantes de la península en la baja Edad Media, período histórico en el que se desarrollan los hechos narrados.



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