sábado, 17 de octubre de 2009

Juan Bautista Maíno en el Museo del Prado


Juan Bautista Maíno (1581 – 1649)
Un maestro por descubrir
20 e octubre de 2009 – 17 de enero de 2010
Museo Nacional del Prado. Edificio Jerónimos
Comisaria: Leticia Ruiz
Patrocina: Fundación de Amigos Del Museo del Prado





Julia Sáez-Angulo

Es la primera exposición monográfica que el Museo del Prado dedica a este insigne artista, pese a que sus grandes cuadros figuran en la primera pinacoteca española en un espléndido conjunto. Juan Bautista Maino (Pastrana, 1581 – Madrid, 1649) es un pintor “sofisticado, elegante y moderno”, asegura Miguel Zugaza, director del Museo del Prado; un artista con escasez de obra, sólo pintó 40 cuados de los que 35 se exhibe en la muestra, junto a otros tantos de pintores afines como Caravaggio o los hermanos Carracci.

Maino tiene un “estilo afilado y equidistante, con poderosas dotes como retratista” afirma Gabrielle Finaldi, conservador del Prado, mientras que la comisaria Leticia Ruiz, asegura que es el artista que más elogios ha recibido por estar entre el naturalismo de Caravaggio y la revisión del clasicismo italiano de Annibale Carracci y la escuela boloñesa. Era español de nacimiento, pero italiano de formación pictórica tras su viaje a Roma. Su padre era italiano y su madre una noble lisboeta, al servicio de la princesa de Éboli en Pstrana. Maino tuvo un hijo y, al final de sus días, se hizo monje dominico (1613), lo que seguramente limitó su producción artítica.

El pintor de Pastrana trabajó en distintos soportes y dimensiones. Sus retratos son de gran calidad y llevó a cabo hermosos paisajes cuando este género se iba desligando de la figura humana. Su dibujo es vigoroso y descriptivo; la monumentalidad de sus figuras cuenta con una iluminación contrastada e intensa; su colorido es vivo y saturado. Se cree que uno de los retratos expuestos es un autorretrato por la intensidad y recogimiento con que está pintado el rostro, mientras el resto está deshecho.

Varias Magdalenas penitentes conforman el repertorio de Maíno, así como adoraciones de los Reyes Magos y los pastores. Su obra maestra y compleja se encuentra en el retablo de la iglesia de San Pedro Mártir en Toledo, conocido como el retablo de las Cuatro Pascuas, en las que Cristo se revela en el Nacimiento, Adoraciones y la Resurrección. “San Pedro en lágrimas” y “San Juan Bautista” son otras de sus obras maestras. Organizada por ámbitos temáticos, “La recuperación de la Bahía del Brasil”, es una de sus piezas más espectaculares, situada al comienzo del recorrido.

En 1620, el rey Felipe III llamó a Maíno a la Corte y allí fue maestro de dibujo del futuro Felipe IV, que sería con el tiempo un gran coleccionista de arte. Allí trabó amistad con Velázquez a quien protegió y eligió en concurso público de pintura para el tema de “La expulsión de los moriscos”, cuadro que destruyó en el célebre incendio del alcázar madrileño.

Al patrocinio de la exposición por la Asociación de Amigos del Museo del Prado, que cuenta con más de quince mil asociados en este momento, se suma la de la Sociedad Quijote de Castilla-La Mancha, tierra en la que nación el pintor Maíno.


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