miércoles, 14 de abril de 2010

Norman Cohn, "El mito de la conspiración judía mundial"



Julia Sáez-Angulo

Fue principalmente durante el franquismo cuando se escuchó de modo repetido la expresión de “la conspiración judeo-masónica”. Cierta opinión, de resabio racista, asegura que todos los males y bienes nos vienen de los judíos, desde Cristo a Carlos Marx, pasando por Sigmund Freud.

El mito del sionismo está ahí, muy difundido, sobre todo por los sectores árabes e islámicos, contendientes eternos -como Caín y Abel- con los judíos. Los hijos de Sara o de la esclava Agar respectivamente, pero todos ellos semitas, hijos de un mismo padre, Abraham.

Los “Protocolos de los Sabios de Sión”, según el libro que nos ocupa es una grotesca falsificación nacida en el extraño mundo de agentes contrarrevolucionarios y pseudos místicos que floreció durante los años de decadencia del imperio zarista”.

Los Protocolos se componen de una serie de actas en las que el miembro de un supuesto gobierno secreto judío mundial expone los planes conspiratorios de la implacable secta para lograr la dominación del planeta.

Diáspora real del pueblo judío

Lo cierto es que el texto de los Protocolos de Sión plagia el “Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu” de Mauce Joli, cambiando ideológicamente los términos.

Los judíos han sido un pueblo que, por su diáspora real, ha invertido mucho en educación, conocimiento e intelecto, de ahí su preparación, valía y exigencia. A los judíos debemos muchos de los avances de la humanidad, pero cabe hacerles también algunos reproches como el de ser “responsables de su propio gueto”, según señaló en su día la propia Simone Weil, junto al hecho de “panhebreizar todo lo judío” en el Estado de Israel, verbi gratia el pintor ruso Marc Chagall de religión judía.

Aparte de estas consideraciones, resulta interesante leer el libro de Norman Cohn “El mito de la conspiración judía mundial” donde argumenta los conceptos y ofrece explicaciones históricas interesadas.

Ciertamente el mito de esa conspiración internacional ha acabado por llevar al gran genocidio y holocausto de judíos en el bárbaro siglo XX, nada menos que de la mano de un gran país culto como Alemania.

Alimentar mitos con chivos expiatorios es siempre peligroso para el hombre. El “homo homini lupus” de Hobbes se pone de manifiesto a poco que se baje la guardia en este campo. Hay que estar advertidos sobre las acusaciones no probadas para evitar que la patrañas dementes acaben en tragedias colectivas como la sucedida en la II Guerra Mundial de 1939 -1945.


“El mito de la conspiración judía mundial”
Los Protocolos de los Sabios de Sión
Norman Cohn
Alianza Editorial. Historia
Madrid, 2010 (388 pags)


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