domingo, 8 de agosto de 2010

“Sentimientos”, relatos breves de Raúl González Martín




“Sentimientos”
Raúl González Martín
Madrid, 2010 (230 pags.)




Julia Sáez-Angulo


Es la segunda publicación de Raúl González Martín, ya que el autor publicó anteriormente otro libro de relatos titulado “La vida”. Ambos buscan la interioridad de las emociones de los personajes protagonistas de las historias.

Los hombres y mujeres se definen por el mundo interior más que por la apariencia de la realidad, que es tan solo la forma. Raúl González Martínez (Madrid, 1970) recuerda que “nuestros sentimientos son el resultado de nuestro pensamiento. Pensemos bien”.

Cuentos, historias breves que sirven a su autor para dar cuenta del comportamiento humano insólito, heroico, villano o sorprendente, con capas de profundidad insospechadas en la superficie, como pone de manifiesto el final de algunos de estos relatos.

En el prólogo del libro, González Martínez confiesa que se desnuda ante el propio yo, al menos en el primer relato. Toda escritura es de una u otra manera autobiográfica. El libro va dedicado a la madre del escritor y en este sentido dice: “estoy expresando mis sentimientos a una persona tan importante en mi vida como lo es una madre”.

El autor aconseja expresar los sentimientos, sobre todo de amor, a aquellas personas que tenemos a nuestro lado y que tienen la necesidad de escucharlos, antes de que el invierno o la noche –por decirlo con palabra poéticas- lo impida.

La escritura tiene mucho de catarsis, de lenitivo de la existencia, y así lo confiesa el autor de “Sentimientos”, que agradece a Dios la imaginación para concebir y plasmar en relatos lo que sucede o acontece junto a sí, aunque el ritmo de la palabra lo lleve a reinterpretaciones y nuevos derroteros.

Palabras para ocultar, revelar y dosificar


“La palabras fueron creadas por el hombre para ocultar sus sentimientos” dijo Sthendal y Raúl González Martínez lo recuerda como cita introductoria a sus relatos de “Sentimientos”. Cierto que la palabra puede ocultar, pero también revela, sugiere, dosifica y manifiesta.

Como jurista de profesión, los veintidós relatos se abren con el de “Abogada de profesión”, una historia que intriga de entrada, con la desaparición de una mujer y las palabras que deja impresas en una grabadora.

Hay título sugerentes que invitan de inmediato a la lectura: El planeta de los engendros; La desgracia del payaso; La azafata mexicana; Prohibido por Cristo; El amor del enemigo; Las fotos de mi vida; La única entrevista...

Imaginación no falta en estos relatos, al igual que escritura de pensamiento y sentimiento al mismo tiempo. Algunos relatos acogen el diálogo o algún poema, dando lugar a la mezcla de géneros literarios.

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