miércoles, 12 de enero de 2011

Javier Cambra y María Jesús de la Prada, estilistas de alta Peletería en Zaragoza



Julia Sáez Angulo


Tienen una veterana boutique de peletería en el centro de Zaragoza, que avala una larga trayectoria profesional bajo el nombre de “Cambra”, el apellido del fundador, una firma peletera que va a ser centenaria. Javier Cambra y su esposa María Jesús de la Prada se encuentran al frente del establecimiento y son entusiastas de la piel como diseño y moda.

“Mi padre, Francisco Cambra, creó unos talleres de peletería en la primera mitad del XX en Zaragoza y yo me sumé muy pronto al trabajo familiar”, explica Javier Cambra (Zaragoza, 1947), para el que las pieles no tienen secreto, ya que todas han pasado por sus manos y conoce bien su textura, belleza y resistencia.Zorro, visón, astracán, jineta, chinchilla, petit-gris, sobaky, cueros, ante, piel vuelta, marmota, marta cibelina... Un arco inconmensurable de tipos y colores

“Trabajábamos al por mayor y hemos suministrado miles de modelos para hombres y mujeres al comercio español y exportado a México y Estados Unidos, principalmente cuando las bases americanas estaban en España. Con el tiempo, decidimos poner una boutique y hasta hoy”, cuenta Javier Cambra. “Franco llegó a lucir un chaleco de ante de nuestra firma durante cierto tiempo”, añade con una sonrisa. “Lo veíamos en las fotografías de las revistas”.

“Los mejores curtidores están en España y los mejores diseñadores de pieles, en Italia”, dice María Jesús de la Prada (León, 1954), estilista y asesora de los clientes que llegan a la boutique. “Cada persona requiere un modelo o un tipo de piel para que la prenda le vaya; a una persona alta le van las pieles largas y, a las menos altas, las pieles cortas o raseadas. A unas le pueden ir los abrigos largos y a otra los más cortos o los chaquetones cortos o tres cuartos... Algo parecido cabe decir de los colores”.

De la Prada muestra con orgullo pieles de ante teñidas en verde, morado o lila. “Los colores animan las pieles y los diseños según las tendencias que marcan la moda”. La estilista insiste en que las pieles son siempre, como las joyas, una inversión segura pues, bien cuidadas, permiten la reutilización al cabo de los años, en un diseño renovado.

La reina Margarita de Dinamarca, amante de las pieles

“La fantasía es algo continuo en las pieles, para quienes buscan diseños audaces o menos clásicos”, dice de la Prada, al tiempo que muestra con orgullo y se prueba hermosas piezas “vintage” que conserva su boutique, de los modelos que diseñó su suegro Francisco Cambra en los años 60, con curiosos botones de pedrería.

Hablamos sobre pieles y ecología. “Los peleteros somos los primeros interesados en que existan y se mantengan los animales que suministran pieles. Nunca hubo tantas granjas de animales como ahora; antes sólo había pieles de animales salvajes y se corría el riego de su extinción. Ahora, todo está bien controlado en origen”, alega Javier Cambra.

“Hoy está prohibido trabajar con pieles de lince, foca, ocelote o cualquier piel de manchas en general. Es algo que respetamos gustosos todos los profesionales para salvaguardar el medio”, señala Cambra.

Le pregunto por hombres y mujeres que lucen las pieles con estilo y María Jesús de la Prada contesta sin dudar: “La reina Margarita de Dinamarca, una mujer que lleva siempre espléndidos abrigos de piel larga, con su soberbia planta de más de metro ochenta. Con las pieles no sólo va guapa, caliente y elegante, sino que, además, apoya la industria de la piel en su país, pues la mayor parte de las granjas de zorros o visones están en los países escandinavos, principalmente en Dinamarca. Hay otras en Rusia, Canadá y Estados Unidos. A las princesas suecas, Victoria y Magdalena, las hemos visto recientemente con unas estolas de piel maravillosas”.

Ciertamente, otras familias reales, como la española, no se les ve cerca del sector peletero y éste lo registra en su haber, pero afortunadamente hay muchas mujeres elegantes, aunque no sean “celebritys”, que lucen magníficas pieles sin complejos estúpidos.

“Ahí está el caso de Carmen Lomana, por ejemplo y otras muchas que aparecen en las revistas de moda. A Claudia Schieffer, Teresa Gimpera, Sara Navarro o Sofía Mazagatos las he visto lucir unas prendas de piel extraordinarias. La bellísima Soraya llevaba siempre unas pieles formidables”, recuerda de la Prada en medio de una prolongada lista de nombres. “Los hombres con pieles son otro capítulo y con ellas están siempre muy bien”, añade.

Decir que llevar pieles no es ecológico o que resulta burgués, es un tópico, un lugar común que, además de incierto, resulta inexacto, ridículo y acomplejado. Esto sólo cabe en personalidades inseguras que se atienen al pie de la letra de lo denominado “políticamente correcto”.

Las pieles están y seguirán siendo el punto álgido de la moda en abrigos, vestidos, chalecos, zapatos, botas o complementos... y el diseño se encarga de potenciarlas y ponerlas en valor. Vestir con pieles está en la tradición de los hombres y lo seguirá estando porque es un material amoroso, dúctil, caliente y preciado para lucirlo.




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