lunes, 14 de marzo de 2011

Exposición de Constructivimo Polaco en el Círculo de Bellas Artes de Madrid




“Un mundo construido. Polonia 1918 – 1939”
Comisarios: Juan Manuel Bonet y Paulina Kurc-Maj
Círculo de Bellas Artes. Sala Picasso
Madrid
Febrero-Marzo, 2011




Julia Sáez-Angulo



Pintura, escultura, fotografía y diseño gráfico forman la muestra “Un mundo construido. Polonia 1918 – 1939”, comisariaza por Juan Manuel Bonet y Paulina Kurc-Maj en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Una construcción nacional y singular en medio de las vanguardias europeas, donde el arte normativo y el futurismo dejaron una gran impronta.

Buena parte de las piezas expuestas proceden de los fondos del Museo Sztuki de Lodz, fundado en 1930 a iniciativa de sus protagonistas más activos, entre los que destaca Wladyslaw Strzeminiski. Museo que ha patrocinado la exposición junto al Instituto Polaco de Cultura, el Instituto Adam Mickiewicz, Fundación Córdoba Ciudad Cultural y el Círculo de Bellas Artes.

“Si algo caracteriza a estos artistas es su capacidad para asimilar el influjo de sus dos poderosos vecinos –la lección de audacia del futurismo ruso y el rigor geométrico y la sabia lectura del espacio de la Bauhaus alemana- así como la onda expansiva de los omnipresentes ismos de París, lugar de peregrinación donde muchos velaron armas y aprendieron el oficio a marchas forzadas”, explica en el catálogo Juan Miguel Hermández león, arquitecto y presidente del Círculo de Bellas Artes.

Nombres destacados de la exposición, además del citado Wladyslaw Strzeminiski, Katarkina Kobro, Henryk Stazewski y Henrik Berlewi; todos de algún modo compartieron la misma ideología, conceptos y soluciones formales para llevar a cabo una serie de obras que definirían el constructivismo polaco.

Fervor vanguardista

Los comisarios recuerdan que: “Como los restantes países europeos, la Polonia independiente renacida en 1918 tras más de un siglo de desmembramiento a cargo de tres de sus vecinos vivió, entre las dos guerras mundiales, años de intensísimo fervor vanguardista. Los estudiosos sitúan en torno a 1917, es decir antes del final de esas contiendas y antes de la recuperación de la independencia nacional, el momento de eclosión de ese fervor”

El catálogo de la exposición va profusamente ilustrado con las obras, entre las que sobresale el diseño gráfico de las revistas que optaron por el constructivismo, algunas de corta vida pero testimoniales de un período de agitación plástica. “Zwrotnica”, “Blok” y “Praesens” “tuvieron un impacto decisivo en la conciencia estética de sus lectores en virtud de su dinámica maquetación y su cuidada tipografía, así como por su afán de tender puentes con otras artes, en especial la poesía”, subraya Hernández León.


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