martes, 24 de abril de 2012

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ: “EPISTOLARIO II 1916 – 1936”, EN EDICIÓN DE RAFAEL ALEGRE PARA LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES



Juan Ramón Jiménez
Epistolario II 1916 – 1936
Edición de Alfonso Alegre Heitzmann
Publicaciones de la Residencia de Estudiantes
Madrid, 2012 (677 pags)



Julia Sáez-Angulo

    24.04.12 .- Madrid .- “Juan Ramón Jiménez. Epistolario II, 1916-1936”, editado por Publicaciones de la Residencia de Estudiantes con la colaboración de la Fundación Cajasol, contiene las cartas que envió Juan Ramón Jiménez entre 1916 y 1936, es decir, desde su viaje a Estados Unidos para casarse con Zenobia Camprubí, hasta el comienzo de la guerra civil española. Reúne un total de 520 cartas, delas cuales 236 habían permanecido inéditas hasta hoy, dirigidas a Antonio Machado, Manuel B. Cossío, Alberto Jiménez Fraud, José Ortega y Gasset, Enrique Díez-Canedo, Alfonso Reyes, Joaquín Sorolla, Luis Cernuda, Federico García Lorca, Jorge Guillén o José Bergamín, entre otros muchos.

La edición de este epistolario esta a cargo del poeta y ensayista Alfonso Alegre Heitzmann.

Alicia Jiménez Navarro, directora de la Residencia de Estudiantes, hizo la presentación del acto recordando que Juan Ramón Jiménez, JRJ, era un nombre clave y fundacional de la Residencia, a la que denominó “la colina de los chopos”. También subrayó la importancia de los archivos del poeta de Moguer que se encuentran en Puerto Rico.

Carmen Hernández Pinzón, descendiente de la familia de JRJ, recordó que el poeta dejó escrito que deseaba que se editaran sus borradores inéditos, saliendo al paso de ciertas censuras al respecto. Dijo que en las cartas de JRJ hay también poesía y que de ellas no debiera extraerse sólo los aspectos polémicos de hombre enfadado o airado, sino la ternura, apoyo y protección que siempre tuvo para los poetas y la poesía.

Rafael Alegre se extendió en su explicación sobre los sesenta años de producción poética de JRJ y destacó la gran labor de Francisco Hernández Pinzón, padre de Carmen, para mantener viva la llama del poeta de Moguer. Señaló que JRJ quiso ser maestro y no magister, ya que no quería hacer discípulos sino poetas. Aseguró que siguiendo este II Epistolario puede rastrearse la unión yel posterior distanciamiento con los miembros de la Generación del 27, a lo que también contribuyó la guerra civil de 1936. De esta manera, el Epistolario II viene a ser también un relato de la vida del premio Nobel español, si bien cada carta es una ventana.

Recordemos que aquí, en este Epistolario II, se muestra de modo facsímil el telefonema a Jorge Guillén: “Quedan hoy retirados mi trabajo y amistad”, a raíz de una promesa incumplida de Guillén de que un trabajo de JRJ iba a abrir la publicación, pero fue suplantado por el de  Miguel de Unamuno.

El editor recordó la afirmación de JRJ de que cuando escribía desaparecía por completo. Era la palabra, la poesía la que hablaba. Lo que movilizaba su presencia era la poesía, no su poesía, al decir de Lezama Lima.


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