jueves, 28 de junio de 2012

Carlos Murciano, Recital sobre los cuatro grandes temas de la Poesía






Julia Sáez-Angulo

         El escritor y crítico de arte Carlos Murciano (Arcos de la Frontera. Cádiz, 1931) ha llevado a cabo un recital poético en la tertulia literaria “Orillas de Ávila” en Madrid, que dirige el poeta José Félix Olalla (Madrid, 1956) y preside Agapito Rodríguez Añel. Los poemas versaron en torno a los cuatro grandes temas de la poesía: Dios, el amor, el tiempo y la muerte. “La poesía tiene cuatro esquinas”, dijo el poeta.

         Carlos Murciano recitó sus poemas sin papel alguno en sus manos, mostrado su prodigiosa memoria, asombro de todos quienes le escuchaban, entre los que se encontraban numerosos escritores y  poetas como Emilio Parra, Félix Sánchez o Franca Figueroa. El poeta dijo que iba a hacer una “dictura” más que una lectura y así fue.

         Ganador del Premio Nacional de Literatura en 1970 por su libro “Este claro silencio”, Carlos Murciano tienen en su haber más de ochenta libros en los que destaca su polifacética actividad de  prosista, musicólogo y crítico literario entre otras actividades. Es maestro del soneto, al que calificó de género poético no precisamente fácil porque hay que evitar las rimas obvias.


“Al soneto hay que tratarlo con mucho respeto porque no es fácil ni para el que comienza ni para el que lleva largo tiempo practicándolo. Hay que ir con mucho cuidado en las rimas para que no caiga en el ripio”, afirmó Murciano. Destacó que el último verso del soneto era clave y que podría terminar de modo “natural o por media verónica”. Puso ejemplo de ambos finales.

“El olvido acecha detrás de la memoria”, recordó Murciano, un escritor que además del Premio Nacional ha ganado numerosos premios literarios. Recordó a Unamuno cuando decía que la religión es una lucha con Dios desde el alba hasta el sol que se pone, antes de leer sus propios versos sobre Dios.

El poeta de “Arcos de la Frontera dijo que componía con la cabeza” y que era “más de Quevedo y de Lope que de Góngora”, si bien leyó un poema que sintonizaba con el gongorismo. El vate terminó afirmando que “la poesía está llena de enigma y de misterio”.


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