lunes, 15 de octubre de 2012


NUEVO CICLO DE CINE MUDO EN LA FUNDACIÓN JUAN MARCH

DE OCTUBRE A MAYO, OCHO PELÍCULAS SOBRE “EL PASO DEL CINE MUDO AL SONORO”

ESTE MES SE PROYECTA “OCTUBRE” (1927), DE S.M. EISENSTEIN, CON PRESENTACIÓN DE ROMÁN GUBERN

EN SUCESIVAS SESIONES, PELÍCULAS DE VICTOR SJÖSTRÖM, KING VIDOR, JOE MAY, FRITZ LANG, MERVYN LE ROY, CARL DREYER Y GUSTAV MACHATY
Con las proyecciones el viernes 19 y el sábado 20 de la película Octubre (1927), de S.M. Eisenstein, un pionero del uso del montaje en el cine, cuya técnica sirvió de inspiración para el cine posterior, la Fundación Juan March (www.march.es, Facebook y Twitter: @fundacionmarch) inicia, en su tercera temporada, su ciclo de cine mudo que, en esta ocasión, está dedicado a “El paso del cine mudo al sonoro” (el curso pasado el hilo conductor fue el “Adaptaciones literarias” y el anterior, el primero, “Melodrama y Star-System”). El ciclo está coordinado por el historiador del cine Román Gubern, quien presentará esta la película. El viernes la presentación será presencial, y el sábado se proyectará el vídeo grabado del día anterior.


Viernes 19 y sábado 20 de octubre de 2012:
Octubre (Oktiabr, URSS, muda) (1927), de S.M. Eisenstein (100’). Presentación: Román Gubern
(19:00 horas; película, 19:30 horas).
           


RESTO DEL CICLO

­Viernes 16 y sábado 17 de noviembre de 2012
El viento (The Wind, USA, muda) (1928),
de Victor Sjöström, con Lilian Gish (75’)
Presentación: Manuel Hidalgo

­Viernes 14 y sábado 15 de diciembre de 2012
Y el mundo marcha (The Crowd, USA, muda) (1928),
de King Vidor, con James Murray (103’)
Presentación: Javier Hernández

­Viernes 18 y sábado 19 de enero de 2013
Asfalto (Asphalt, Alemania, muda) (1929),
de Joe May (94’)
Presentación: Pedro G. Cuartango

­Viernes 15 y sábado 16 de febrero de 2013
M, un asesino entre nosotros (M, ein Mörder unter uns, Alemania, sonora) (1931)
 de Fritz Lang, con Peter Lorre (105´)
Presentación: Fernando Méndez-Leite

­Viernes 15 y sábado 16 de marzo de 2013
Soy un fugitivo (I Am a Fugitive from a Chain Gang, USA, sonora) (1932),
de Mervyn Le Roy, con Paul Muni  (89’)
Presentación: Eduardo Torres-Dulce

­Viernes 19 y sábado 20 de abril de 2013
Vampyr (Francia-Holanda, sonora) (1932),
de Carl Dreyer (70’)
Presentación: Clara Sánchez

­Viernes 10 y sábado 11 de mayo de 2013
Éxtasis (Ekstase, Checoslovaquia, sonora) (1933),
de Gustav Machaty, con Hedy Kiesler (Hedy Lamarr, en Hollywood) (89’)
Presentación: Oti Rodríguez Marchante


Román Gubern

Probablemente la etapa de más intensa creatividad e inventiva de la historia del cine se produjo en el período 1927-1933, en el traumático tránsito del cine mudo al cine sonoro. A finales de los años veinte del pasado siglo el cine mudo había alcanzado su máxima perfección estética. Por una parte, el arte de la fotogenia y el lenguaje de las luces, las sombras y los claroscuros habían convertido al cine en una arte plástica de gran madurez. Por otra, la agilidad en la combinación de los planos –la sintaxis de su montaje– había adquirido una gran sofisticación, especialmente gracias a los cineastas soviéticos, que los utilizaban para construir metáforas y alegorías de gran aliento poético.

Tras diversos ensayos técnicos infructuosos, y debido en parte a la competencia comercial de la radio, la Warner Bros consiguió imponer el éxito  del cine sonoro con la película musical El cantor de jazz, estrenada en Nueva York en octubre de 1927 con acompañamiento de discos de gramófono sincrónicos con la imagen. Este éxito comercial supuso una revolución para la industria, el comercio y el arte cinematográficos, acompañada de bastante desconcierto. Los estudios tuvieron que insonorizar sus paredes y equiparse con nueva tecnología acústica; las salas de exhibición tuvieron que añadir amplificadores sonoros y altavoces. Y Hollywood se enfrentó al reto que suponía que en la mayor parte de sus mercados el público no entendía el inglés, mientras que actores con voz poco “fonogénica” tuvieron que abandonar los estudios. Inicialmente, estos cambios traumáticos supusieron una grave regresión estética –muy bien evocada en el film retrospectivo Cantando bajo la lluvia (1952)–, pues la cámara tuvo que encerrarse  en un pesado blindaje insonoro que impidió su movilidad y la anterior libertad del montaje de los planos tuvo que subordinarse a la longitud de los diálogos. El resultado de todo ello se tradujo en la predominancia de un paralítico y chato “teatro filmado”.

Pero algunos directores de talento –como René Clair, King Vidor, Fritz Lang, Josef von Sternberg, Carl Dreyer– supieron descubrir la “poesía del sonido”, no como mero acompañamiento o ilustración de las imágenes. Si al principio asombraba al público que un actor abriera la boca y se oyera su voz, pasada la sorpresa inicial los directores de talento descubrieron el dramatismo o la poesía de los ruidos –el chirriar de los neumáticos en una persecución, el chapoteo de los pies en las aguas de un pantano, los chillidos de las gaviotas– y, en el plano humano, desvelaron el dramatismo de unos sonidos que no existían en el teatro: el suspiro, el susurro y el gemido. Y también se descubrió, por contraste, el dramatismo del silencio.

En los primeros años del cine sonoro se asistió, en cierto modo, a una reinvención estética del cine, convertido en un laboratorio experimental. Hubo que aprender nuevas técnicas y nuevas estrategias para narrar historias. Y hubo que hacer compatible la creatividad del montaje y las longitudes de los diálogos. Y como reacción contra el chato estatismo y verbosidad del “teatro filmado” surgieron incluso películas sonoras de protesta, que reprodujeron música y ruidos, pero prescindieron voluntariamente de los diálogos. El ejemplo más famoso de esta tendencia lo suministró la película Éxtasis (1933), incluida en este ciclo.


OCTUBRE, de Sergei Mikhailovich Eisenstein

Octubre (Oktiabr, URSS) es una película realizada para conmemorar el décimo aniversario de la revolución soviética. Su estreno se retrasó un año, hasta 1928, debido a la presión de algunos grupos influyentes y se cortaron escenas. Está basada en el libro diez días que conmovieron al mundo, de John Reed, reconstrucción de los acontecimientos de 1917. Comienza con el derribo de una enorme estatua del último zar, Nicolas II; sigue con el establecimiento del efímero gobierno provisional de Aleksander Kerensky, quien acabó refugiándose en la embajada norteamericana; el liderazgo de Lenin en la revolución; la ofensiva de una parte del ejército y sus luchas intestinas y la ocupación final del Palacio de Invierno por parte de los sublevados. Película épica y compleja, exhibió virtuosos ejercicios de montaje simbólico, para construir alegorías y metáforas. La censura soviética eliminó la presencia de Trotski.



A las 19:00 horas, presentación
y a las 19:30 horas, proyección de la película
Entrada libre. Salón de Actos
 Fundación Juan March
 (Castelló 77, Madrid)

OCTUBRE 2012 

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