sábado, 2 de noviembre de 2013



 Pilar Aroca

L.M.A. 
 

Pilar Aroca, de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, presentó una comunicación en el Congreso de  la Asociación de Críticos de Arte de España, AECA, sobre Las mujeres en el Arte, una comunicación sobre “Maruja Mallo y los poetas” en la que, entre otras cosas, dijo:
 
“Maruja Mallo fue una mujer intelectual y rebelde. Una mujer poeta que se expresó con el color y los pinceles; y al hablar de ella es imposible separar su vida de su obra, porque ambas estaban penetradas, de norte a sur, por el arte y sus circunstanciales vivencias. Fue una de los artistas de la llamada “Vanguardia Interior Española”, y cabe situarla en la órbita del surrealismo más canónico. Su innovadora obra dramática, apoyada en la perfección geométrica, que estudia la proporción matemática, (con dibujo seguro y pulcrísimo, imaginativo, alegre, e irónico), despertó pasiones en sus innumerables admiradores y algunas fobias en sus detractores más acérrimos, como lo fue Jiménez Caballero, como ya veremos más adelante... pero a pesar de éstos, y otros sinsabores, Maruja nació a la luz, con esa estrella con la que nacen, de vez en cuando, algunos seres especiales; y fue en Viveiro (Lugo), a primeros del siglo XX, concretamente un 5 de enero –en esa noche mágica de la Festividad de los Reyes Magos-, quizá en el año 1902, como apunta Gómez de la Serna, o en el 1909 como afirman algunos estudiosos (entre los que se encuentra Consuelo de la Gándara). La misma Maruja, en el año 1928, en su primera exposición, declara tener menos de 20 años; cuando en realidad ya había cumplido 25. Mera anécdota, hoy en día aún sigue esa moda de quitarse años... aunque, posiblemente lo hagan porque la juventud vende... y nadie quiere estar fuera de mercado” (…)

 “Podemos decir –concluyó- que Maruja Mallo fue una precursora. Y que, al igual que su íntima amiga Concha Méndez, fue una trasgresora, tanto en su vida privada como en su obra, porque quizá se divertían escandalizando un poco, rompiendo los moldes y las estrictas reglas que entonces, todavía, estaban obligadas a seguir las mujeres de su época. Debo añadir que, yo personalmente no estoy de acuerdo con el licencioso proceder de Maruja como mujer; aunque como Pliego de Descargo, considero culpable al entorno, la época y el momento de su triunfo como artista total, que dominaba múltiples Disciplinas: Geometría Matemática, Dibujo Artístico, Pintura, Cerámica, Arte Mural; el Collage y Vestuario y Decoración Teatral, sin olvidar su gran facilidad como oradora y conferenciante, así como su innegable Sexappeal, y que, esta concatenación de atributos personales, deslumbraron a propios y extraños, siendo la causa de que los más desinhibidos la arrastrasen como abanderada de aquella avanzadilla vanguardista y agitadora de las Artes y de las Letras Españolas de aquel momento; excitando e incitando aún más su rebeldía. Provocando y avivando su ego hasta límites infranqueables.  Sin duda, este desliz le pasó factura, y a su vuelta a España, su patria no puso en justa balanza, ni separó, lo positivo de lo negativo de su proceder como mujer y como artista”.

 “Me hace ilusión creer que si Maruja Mallo hubiese sido coetánea nuestra, ahora, en el año 2013, se le habría juzgado solo por su obra, que fue grande e imprescindible; y se le hubiese aplaudido hasta el fin de sus días como la gran artista que fue, precursora del quehacer cinemático, o sea, del movimiento y el ritmo”.

 

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