lunes, 10 de marzo de 2014

EL SOL DE PORTOCARRERO

El llamado Sol de Portocarrero

DOLORES  GALLARDO  LÓPEZ


Para quienes vivimos en Madrid y, en general, en el centro de España, la mención de  un  Portocarrero ilustre del pasado nos  hace pensar en el famoso cardenal  Portocarrero, Luis Manuel Fernández de Portocarrero (Palma del Río 1635-Toledo 1709),  uno de los hombres más poderosos de la España de su tiempo (cardenal desde 1669, virrey interino de Sicilia en 1677, arzobispo de Toledo e influyente personaje de la corte de Carlos II, último de los Austrias españoles). Tras una azarosa vida  acabó en Toledo y quiso ser enterrado ante la capilla de la Virgen del Sagrario en la catedral de Toledo. Desengañado, quiso que en su   tumba  se colocara esta  sencilla  y sobrecogedora  inscripción  Hic iacet, pulvis, cinis, nihil: “Aquí yace polvo, ceniza, nada”,  sin nada más que identificara a su  ilustre morador.

Sin embargo quienes hayan visitado  la ciudad de Almería sabrán que el símbolo de la ciudad es el llamado Sol de Portocarrero: un radiante  sol antropomorfo orlado de guirnaldas que,  realizado  en plata o en oro, se vende en cualquier joyería/platería de la ciudad. Este sol es la réplica turística del altorelieve  que, mirando a levante, aparece esculpido en  un lugar del muro exterior de la hermosa catedral de la ciudad.

También la joven Universidad de Almería ha elegido el llamado  Sol de Portocarrero como  símbolo para su escudo.

El lugar que en el interior de la catedral corresponde a donde en el exterior está esculpido el famoso Sol es el testero de la capilla funeraria del obispo D. Diego Fernández de Villalán,  ubicada en la girola de la catedral, detrás del altar mayor y que  fue erigida en el siglo XVI. Allí está el sepulcro de mármol y alabastro  con la estatua yacente de este obispo, que fue quien mandó construir la espléndida catedral-fortaleza de Almería. La capilla está presidida por el llamado Cristo de la Escucha, imagen  que goza de gran devoción en la ciudad.

El obispo Villalán

D. Diego Fernández de Villalán, cuarto obispo  cuarto obispo  de Almería, era natural de Valladolid y pertenecía a la orden de San Francisco en la rama de los menores de la obediencia. Compañero del cardenal Cisneros, fue un  gran teólogo y había sido predicador de los Reyes Católicos. Fue el  primer obispo que vino a vivir en Almería (los anteriores tenían las rentas y privilegios del cargo pero no vivieron en la ciudad). Fue obispo de  de 1523 a 1556. Como ha quedado dicho mandó construir la espléndida catedral-fortaleza de Almería.

El llamado Sol de Portocarrero es  por tanto el Sol de Villalán.  El obispo Juan de Portocarrero  fue posterior.

 El obispo  Portocarrero

D. Juan del Castillo y Portocarrero era natural de Salamanca, hijo de los condes de Palma, que tenían su palacio en esa ciudad.  Estos condes eran descendientes de la casa de Villena por don Luis de Portocarrero, hijo menor de don Juan Pacheco, importante personaje de la época del rey Enrique IV de Castilla.
Juan de Portocarrero había ingresado en el convento de San Francisco de Salamanca de la orden de menores observantes. Estudió en la Universidad de Alcalá.
Fue confesor de María, hermana del rey  Felipe II y emperatriz de Austria  por su matrimonio con Emperador Maximiliano II, y de  Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II.

Según el cronista de la corte de Valladolid, Luis Cabrera de Córdoba, el rey  lo había presentado para el obispado de Almería antes del 18 de mayo de 1602. Fue preconizado obispo de Almería el 29 de julio de ese mismo año, por bula del Papa Clemente VIII. El viernes 7 de marzo de 1603 tomó posesión por poderes, que había concedido al presbítero licenciado don Antonio González. Fue obispo de Almería durante 28 años.

¿De dónde viene la confusión del Sol?

Según los estudiosos  hay varias razones, aunque ninguna parece definitiva. Quizás la más importante sea el hecho de que   el escudo del obispo  Portocarrero lleva en uno de sus cuarteles  un sol parecido al del obispo  Villalán: En  la parte superior de  la torre, mandada construir en época del obispo Portocarrero,  que está en un extremo de la fachada principal  de la catedral,  se observa un escudo pequeño  en el que aparece un sol muy parecido al del obispo D. Diego de  Villalán.


Bibliografía:  Juan López Martín, La iglesia de Almería y sus obispos, Instituto de Estudios Almerienses, 1999

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