sábado, 25 de abril de 2015

“El periodismo y el lenguaje”. Una conversación entre el escritor Mario Vargas Llosa y Antonio Caño




MarioVargas Llosa y Antonio Caño conversan sobre lenguaje y periodismo en el Foro Internacional del Español 2.0
El Foro Internacional del Español 2.0 ha reunido al Premio Nobel de Literatura y al director de El País, en una conversación sobre los problemas que el mundo lingüístico está presenciando en el ámbito del periodismo y la literatura.
 “Tenemos el privilegio de hablar una lengua que hablan 500 millones de personas en el mundo”, afirma Vargas Llosa

L.M.A.
EL FORO INTERNACIONAL DEL ESPAÑOL (FIE.2.0) ha celebrado su tercera jornada en Feria de Madrid el encuentro “El Periodismo y el lenguaje”, organizada por EL PAÍS., protagonizado por Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura y,  Antonio Caño, Director de El País. La amena conversación entre las dos grandes personalidades del mundo de la lingüística española ha girado en torno al modo de utilizar el lenguaje tanto en el periodismo como en la literatura y en cómo puede modificar el idioma los nuevos avances tecnológicos.
El encuentro ha comenzado con el primer acercamiento que Vargas Llosa realizó cuando acababa de cumplir los quince años en el diario La Crónica de Lima. Desde entonces, el Premio Nobel de Literatura ha confesado que ha realizado periodismo sin cesar en todas las secciones salvo en sociedad. Además, considera que gracias a su experiencia en la profesión de comunicador ha podido llegar a escribir sus novelas considerando el periodismo una actividad complementaria a la literatura.
Centrándose en el uso de la lingüística, Mario Vargas Llosa ha afirmado que utiliza la lengua española de distinta forma en el periodismo y en la literatura: “Hay una gran diferencia en el tipo de lenguaje. En el periodismo,  no debe ser una barrera llegando directamente al lector. Pero en la literatura debe contar la historia creando emociones”. Por tanto, la gran diferencia, según el célebre escritor se centraría en utilizar el lenguaje en el periodismo como un medio mientras que en la literatura se trataría de un fin en si mismo. Sin embargo, Antonio Caño ha admitido que considera peligroso que los periodistas realicen literatura, centrando la labor del buen periodista en tratar de ser entendido con un lenguaje claro y objetivo.
  Una de las cuestiones que se han tratado en la conversación ha sido si el periodismo perjudica al lenguaje. Para Mario Vargas Llosa resulta complicada la combinación entre el lenguaje y la objetividad y el estilo propios del periodismo. Además, el escritor ha admitido que “En nuestro tiempo el periodismo se ha apartado de la literatura, a veces en positivo y otras, en negativo. Puede aportar objetividad pero en otras ocasiones, se convierte en entretenimiento creando una distorsión profunda de la realidad desbordando las fronteras del español y siendo uno de los mayores peligros de la profesión”.
En esta cuestión, Antonio Caño ha enumerado las tres condiciones del periodista. En primer lugar, la obsesión del periodista es lograr acercarse al lector destruyendo las barreras posibles que puedan existir en el lenguaje. El profesional no debe de hablar como los políticos, para los políticos, tal como hoy deriva el modo de expresión periodística. Y por último, el espacio en el papel y los nuevos soportes en la actualidad influyen de manera negativa en las maneras de escribir llegando a ser demasiado concisos y superfluos.
En cuanto a los nuevos soportes utilizados por los medios de comunicación, Mario Vargas Llosa ha defendido que el periodismo español se ha llenado de vulgaridad, olvidándose de la objetividad y teniendo como objetivo principal la capacidad de sorprender al lector llenando de amarillismo las páginas de la prensa más “seria”.  Según el escritor, las redes sociales han contribuido a la pérdida de la jerarquización de las noticias según la importancia por el torrentoso caudal de información. Además, defiende que “las redes sociales pueden inventar una personalidad que no tienes”, llegando a ser catastrófico sin poder saber quiénes son los culpables.
Tanto Mario Vargas Llosa como Antonio Caño han defendido que el periodismo, en la actualidad, se encuentra lejos de la manipulación de los grandes poderes debido a la incapacidad de controlar toda la corriente de información. Según el escritor, la cultura por la revolución tecnológica tiene la ventaja de llegar a todos los estratos sociales aunque puede caer en el error, con facilidad, de la banalidad. Este hecho podría deformar la cultura implicando una manipulación del ciudadano, convirtiéndose en un ser pasivo sin espíritu crítico.
El Premio Nobel de Literatura se siente orgulloso de hablar español: “Tenemos el privilegio de hablar una lengua que hablan, al menos, 500 millones de personas en el mundo. Según ha argumentado, la difusión del idioma es un fenómeno que surge de manera espontánea pasando por la prueba de su propia existencia, siendo útil y funcional. Además, para el Premio Nobel de Literatura: “El español tiene esa faceta de regeneración. Cuantas menos barreras, mayor creatividad”. Y en cuanto a la innovación del lenguaje en el mundo de la comunicación, para Vargas Llosa: “El periodismo deportivo ha enriquecido el lenguaje. Las páginas son brillantes por su lenguaje creativo”. 
En cuanto a la posible crisis de la prensa tradicional y de los libros, Vargas Llosa ha reconocido que “el proceso es trágico para la cultura de la libertad”. Según el Premio Nobel de Literatura, la desaparición de los medios tradicionales implicaría una sociedad robotizada organizada por poderes invisibles implicando el cese de la libertad, añadiendo que sería “un retroceso hacia la barbarie, un mundo sin libertad a través de los poderes de la tecnología”. Como difusor de cultura, considera necesaria la cultura escrita por su capacidad de producir ciudadanos con espíritu crítico.
Por último, Antonio Caño ha anunciado que Mario Vargas Llosa acaba de terminar el primer borrador de su próximo libro titulado “Cinco Esquinas”. El Premio Nobel de Literatura ha confesado que comienza las obras por el título pero que, en esta ocasión, ha decidido modificar su método de trabajo escribiendo, ante que nada, la novela.

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