martes, 26 de mayo de 2015

“Sagas cortas islandesas”, traducidas por Luis Lerate de Castro, publicadas por Alianza Editorial






Julia Sáez-Angulo

         El escritor argentino José Luis Borges se entusiasmaba con ellas. Sagas cortas islandesas, en edición y traducción del islandés antiguo por Luis Lerate de Castro, han sido publicadas por Alianza Editorial. Todo un acontecimiento literario.

         Textos singulares en el Medioevo, son lo más brillante que se ha escrito en los países escandinavos, hasta el punto de que se habla de “las épocas de las sagas”, que se inicia tras la colonización de Islandia entre 874 y 930 y llega hasta la  segunda mitad del siglo XI.

         Medio centenar de sagas cortas, que se leen con la facilidad de una leyenda breve, con el encanto de personajes singulares, con la gracia del eco medieval. El libro ofrece una serie de mapas que facilitan la localización visual de las sagas.

         “Las sagas que acostumbramos a llamar nórdicas o de la antigua Escandinavia son, más precisamente, islandesas”, aclara Luis Lerate en la nota preliminar. “Todas ellas, puede decirse, fueron compuestas por islandeses y en manuscritos islandeses se conservan”.

         Los títulos son sugerentes: Breve de Brand el Generoso; Breve del islandés cuenta-sagas; Breve del Cricruz; Breve de Stuf el Ciego; Breve de Hréidar el Tonto; Breve de Óttar el Negro; Breve de Tóvald el Viajero; Sueño de Oddi Estrellas, o Saga de la Cristianización.

         “Las sagas, escritas siempre en prosa, son narraciones historias que se cuentan, y no puede haberlas sin un protagonista, ya sea este individual o colectivo”, explica el traductor.

         “Las sagas pueden ser largas y llegar a ocupar en una edición impresa hasta cuatrocientas páginas o más, aunque no es lo corriente”... “las sagas y breves se atienen a un peculiar modo de contar del que rara vez se apartan”.

         Noruegos e islandeses abandonaron su antigua religión pagana para convertirse al cristianismo durante los reinados de Olaf hijo de Tryggvi y Olaf el Santo. La conversión de Islandia en concreto tuvo lugar en junio del año 1000 por decisión unánime de la Gran Asamblea del País. Odín, Tor, Frey fueron arrumbado ante el victorioso Cristo que predicaban los misioneros del rey Olaf.






        


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