viernes, 27 de noviembre de 2015

Anna Caballé, autora del libro “Pasé la mañana escribiendo”, editado por la Fundación José Manuel Lara




 Anna Caballé



Julia Sáez-Angulo

         La profesora en la Unidad de Estudios Biográficos en la Universidad de Barcelona, Anna Caballé, es  la autora del libro Pasé la mañana escribiendo. Poéticas del diarismo español, editado por la Fundación José Manuel Lara, en colaboración con la Fundación Cajasol.

         Anna Caballé (L´Hospitalet del Llobregat, 1954) esa autora de biografías de personajes, muy bien analizadas y escritas como la de Francisco Umbral, Carmen Laforte y otros. La escritura auto/biográfica es su interés intelectual e investigador y en este campo es una autoridad.

         En el libro Pasé la mañana escribiendo. Poéticas del diarismo español, Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2015, aborda el tema de la escritura íntima en los diarios de autores españoles, de la que es ejemplo y prototipo Josep Pla.

         El libro comienza por un amplio estudio sobre la filosofía e intimidad del diario, su utilización en España, capacidad de intimidad o no de los diarios… y seguidamente comienzan los capítulos con el estudio y comentarios de diversos diarios que han quedado para la publicación de la posteridad a su escritura.




         El desfile de diaristas comienza con José Antonio Agirre Lekube y termina con Luis Felipe Vivanco. Entre medias  de numerosos nombres se encuentran: Carmen Martín Gaite, Gonzalo Torrente Ballester, Llorenç Villalonga, Cesar González Ruano, Gerardo Diego, laura Freixas, Emilio Prados, Dionisio Ridruejo, Jacinto Verdadguer, Delhy Tejero, Emilia Pardo Bazán… Todos ellos se presentan dentro de una suerte de diccionario en el libro, que facilita la búsqueda.

         Menos mujeres que hombres, en consonancia al espíritu de los tiempos poco favorables a la escritura de la féminas. No sé si la tendencia sigue por este camino.

         Desahogo, neurosis, confidencialidad, deseos de permanecer en un futuro escrito… “Nos vuelve muy defectuosos el hecho de no tomar en consideración nuestra vida”, escribe Séneca y lo recoge Caballé.

La autora habla de dos formas: “el diario y la carta, a pesar de compartir las dos escrituras un deseo de fijación de la vida cotidiana, pues mientras la de una carta viene condicionada por la existencia de un destinatario al que se responde, la del diario no trasciende, en principio, la propia individualidad”.


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