miércoles, 9 de marzo de 2016

Elisa Slöcker Sáez, recibe el diploma por su madre en el Día de la Mujer Trabajadora en el Club Financiero de Madrid




 Gabriel de Diego, decano del Colegio de Procuradores de Madrid


L.M.A.

         El Colegio de Procuradores de Tribunales de Madrid, a través de su decano Gabriel de Diego, ha llevado a cabo una celebración del Día de la Mujer Trabajadora en el Club Financiero de la capital de España. En el transcurso de la misma se entregaron distintos diplomas, entre ellos a ACNUR, que regogió Ana Liria y a  profesionales destacadas en el citado colegio, entre ellas a título póstumo a Elisa Sáez Angulo, fallecida el 5 de noviembre de 2015 en el juzgado de familia de Madrid.

         Elisa Slöcker Sáez, hija de la finada, tras recibir el diploma in memoriam por su madre, pronunció la siguiente palabras:

         “Elisa Sáez Angulo, mi madre, fue una mujer trabajadora. Muy trabajadora. ¡Muy buena trabajadora! Ella decía con el humor que nunca le faltaba: “Yo trabajo haciendo la calle”, refiriéndose a los muchos paseos urbanos que le exigía su profesión de procuradora de los tribunales, obligada a un recorrido de juzgado en juzgado o de tribunal en tribunal, cada uno en una punta de la capital, atravesando en el no siempre fácil mapa de Madrid, en lo que tráfico se refiere. 

         “No veré nunca la Ciudad de la Justicia”, añadía ella con resignación sonriente. Así ha sido. ¡Ojalá que las procuradoras de los tribunales de hoy sí vean esa Ciudad algún día, para disfrutar de un entorno más adecuado en el desempeño su trabajo. Mi madre protestaba a veces por las excesivas manifestaciones reivindicativas que se producen en Madrid, porque le impedían tomar el transporte de superficie, más accesible para ella, que el del suburbano con las escaleras, muchas veces estropeadas cuando son mecánicas. “Los colectivos tienen derecho a reivindicar, pero los trabajadores también a trabajar en condiciones normales”, subrayaba los días que padecía esa dificultad en el transito por la capital, sin que a los responsables de tráfico pareciera importarles.

         A Elisa Sáez, mi madre, le gustaba su profesión, se sentía orgullosa de ella. La ejerció con orgullo y agrado hasta casi jubilarse, después de haber ejercido pocos años la abogacía. Decía que era mejor y más compatible con la maternidad, algo que mi hermano y yo agradecemos de corazón. Disfrutar de su presencia en casa era crecer en seguridad y con una educadora magnífica al lado. Sabía corregir con cariño y enseñar deleitando con sus historias familiares a modo de cuentos que guardaban una lección de humanidad y comportamiento. Era una narradora oral nata. Con sus nietos, su capacidad de fabulación aumentó para entretenerlos. La escuchaban encantados.

         No descuidó sus inquietudes culturales, pues cuando fuimos mayores sus hijos, se interesó por cursos de Arte, que le llevaron a ser una espléndida conferenciante de arte sacro en el Aula de San Ginés. Puedo añadir que Elisa era una mujer de  fe, de arraigadas creencias cristianas y en ello sustentaba su espíritu positivo y alegre.

         Esto es un resumen de sus actividades, que en toda mujer se centran fundamentalmente en dos campos: Trabajo y Familia, ámbitos a los que Elisa Sáez supo entregarse con un equilibrio no siempre fácil para las mujeres.

         Golda Mayer, antigua primera ministra de Israel, decía en una entrevista que, con frecuencia, conciliar esos dos campos de Trabajo y Familia le había resultado costoso y por ello quizás su calificación, entre uno y diez, era de siete en ambos espacios. Con ello se conformaba.

         Yo les aseguro que Elisa Sáez ponía tal empeño y coraje en lo que hacía, que yo me atrevo a ponerle un sobresaliente tanto en la Familia como en el Trabajo.

         Por todo ello, gracias por esta placa en este Día de la Mujer Trabajadora que le otorga el Colegio de Procuradores, y a todos los profesionales, de los que Elisa se sentía orgullosa.

         Muchas gracias.



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