viernes, 22 de abril de 2016

"Carta abierta a Rubén Darío" por Antonieta Garcia de León

Rubén Darío



María Antonia García de León


Carta abierta a Rubén Darío
(Homenaje en el centenario de su muerte (1916-2016))

Madrid 21 de Abril de 2016
Centro Riojano

Querido poeta
Español de América y americano de España.
Como a ti mismo te gustaba decir.

En los quince minutos de oro que te voy a dedicar, quiero escribir en tres ráfagas, lo mucho que he pensado en ti estas semanas, desde que estuve aquí en este hermoso Centro Riojano el 31 de marzo dando una conferencia sobre las élites femeninas, y su Presidente me hizo esta invitación.

Primera ráfaga de la memoria. He elegido para esta ocasión el poema Margarita está linda la mar. Con él hemos gozado las niñas del lazo de amor con el que nos fue leído. Recuerdo la voz de mi madre, recitándolo para mí. Con este acto nos daban afecto y enaltecimiento, éramos queridas y llamadas princesas (mucho antes de que el POP pusiera de moda este apelativo). Empoderadas que se diría hoy.

Segunda ráfaga de la memoria. Con tu poema oímos por primera vez la mágica palabra malaquita, sólo reconocida por la niña que fui en el palacio de Aranjuez, como regalo del Zar de Rusia a la Reina. ¡Como cabe advertir, todo fantástico!

Ah, la inteligencia de Darío, la Pedagogía poética de las enumeraciones.  ¿Qué tenía el rey? Me preguntaba mi madre. Y yo decía la maravillosa retahíla de sus posesiones.
¿De qué era el broche de Margarita? Y de nuevo el ejercicio de fijación de un recuento maravilloso.

La infancia no quiere lo infinito, lo incontable, comprende LO QUE ES. Esto fue pieza fundamental de la antigua educación. Tuvimos una Educación Pitagórica. Fui criada como pitagórica. Por ello paladeo la lucidez de Darío para los niños. Así escribí este apunte biográfico que ahora viene a cuento:

Toda mi educación fueron enumeraciones:
cuatro puntos cardinales
siete virtudes,
diez mandamientos…
cuentos con siete cabritillos (y ni uno más),
relatos de tres hermanas…

Tercera ráfaga. Contigo, poeta padre-poeta amigo, estoy sumergida en el proyecto que llamo “ÉPICAMERICA”. En breve:
-       Desmentir los TIEMPOS OSCUROS, los TIEMPOS SIN NOMBRE, que han cuestionado todo amor, toda idea de patria sobre la piel de toro.

-       Volver a la edad de la inocencia (ahora ya inocencia sabia) y desmentir lo que nos han hecho creer, que somos un amor contrariado (a modo de título de bolero, lo digo).
-       Somos la América española, somos la madre patria, la madre de la lengua española, en verdad la auténtica patria, con la que nos es posible pensar y amar.
-       Volveremos a esta difícil conquista histórica del hoy. EPICAMERICA, volver a hermanarnos, volver al amor en tiempos oscuros.

Comienzo a recitar una Margarita abreviadísima, como me sugirió el Presidente, y mis poemas en tu honor, gran poeta Rubén Darío.

María Antonia García de León



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