miércoles, 9 de agosto de 2017

Isabel Díez Serrano: “Revelaciones líricas (Epístolas)”. Presentación del libro en el Centro Cultural de San Lorenzo de El Escorial


 Isabel Díez Serrano


L.M.A.

            09/08/17.- SAN LORENZO DE EL ESCORIAL .- La escritora Isabel Díez Serrano ha presentado el libro Revelaciones líricas (Epístolas) en el Centro Cultural de San Lorenzo de El Escorial. Estuvieron presentes en el acto la alcadesa de San Lorenzo de El Escorial, así como los concejales de Cultura y Turismo. El libro ha sido editado por Endymión. 

            El escritor Ramón Fernández dio lectura a las palabras de Julia Sáez-Angulo en las que decían:

            “El género epistolar,  importante en la historia de la Literatura va desapareciendo en el presente, por ello hay que celebrar que Isabel Díez Serrano lo haya cultivado en su reciente libro titulado Revelaciones líricas (Epístolas), publicado por la editorial Endymión y que hoy presentamos en este Centro Cultura de San Lorenzo.

            Recordemos obras importantes con este género epistolar en la Historia de la Literatura, como son las Epístolas de Horacio, siglo I antes de Cristo, Epístolas que dieron origen al género; la Epístola Moral a Fabio de Andrés Fernández de Andrada, siglo XVII, cumbre de la epístola horaciana, que invita a la resignación de una vida en el “aurea mediocritas” o “dorada medianía” o las Cartas Marruecas de José Cadalso, excelente novela epistolar de un militar erudito como fue su autor en el siglo XVIII.

            En su libro Revelaciones líricas, Isabel Díez Serrano nos ofrece siete epístolas literarias y morales, dirigidas especialmente a los ganadores del prestigioso Premio Vasconcelos que se otorga en México.  Aclaremos que la propia autora fue galardonada con el Premio Vasconcelos en 2015, un punto de inflexión literaria singular en su vida, por cuanto le permitió conocer y tratar a un mayor número de importantes escritores latinoamericanos y comprobar su afecto y bonhomía en el transcurso de años sucesivos.

            Los escritores a los que van dirigidas las cartas son: Alfonso Larrahona Kästen, de Chile; Francisco Henriquez, residente en Miami; Rosa Marina García Munive, de Perú; Manuel de la Puebla, de Puerto Rico; Brígido Redondo, de México; Lorenzo Suárez Crespo, de Cuba, y Rodrígo Pesántez Rodas, de Ecuador. Isabel Díez Serrano mantiene con todos ellos una correspondencia habitual, bien sea por carta, correo electrónico y sobre todo por la lectura comentada de sus obras literarias, que es la mejor forma de comunicarse con un escritor.

            Resulta curioso que la relación literario-epistolar de la autora con cada autor, tenga un tono y cadencia diferentes, porque distintos somos todos y más aún los escritores. La cercanía y la amistad se gradúa, según la relación más o menos cercana que se sostenga. Es lo adecuado y lo correcto entre personas, entre los seres humanos. Las confidencias y comentarios de la autora se gradúan según la cercanía y amistad. Una cercanía, que ahora se hace pública al lector que se acerca al libro Reflexiones líricas (Epístolas).

            Ni qué decir tiene que todos los escritores latinoamericanos citados en el libro se siente orgullosos y horados, por haber recibido una amplia epístola literaria publicada de esta autora sevillana, crecida en Madrid y que hoy reside en El Escorial. Así se lo han manifestado algunos de ellos a la autora en nuevas misivas escritas.

            “!Os quiero poetas!, dice Isabel al final de su libro. Ella es conocedora, sabedora, de que la poesía une y hace cómplices de un lenguaje que se caracteriza por la metáfora y la elipsis, la capacidad de sugerencia del género. En el libro Revelaciones líricas, la autora utiliza la prosa por primera vez en uno de sus libros;  la prosa es más concreta y directa, en ella no cabe –al menos con igual intensidad- la ambigüedad sugerente o la polisemia diluida de las palabras a la que confrecuencia lleva la metáfora.

            “Doña Isabel, ¿no escribe usted narrativa?”, le formuló la pregunta el humanista y mecenas mexicano Fredo Arias de La Canal, con ese castellano lleno de donosura, que tienen los latinoamericanos de élite. “No”, hubo de contestar la escritora española, pero la pregunta resonó en su mente y ello le animó a escribir prosa en estas Epístolas que hoy presentamos. Unas epístolas en prosa, pero que a su vez conllevan fragmenos de poemas propios y ajenos, sobre todo de los escritores referidos.

            En Revelaciones líricas, Isabel se dirige e interpela al destinatario de su epístola y le hace partícipe de su pensamiento, de sus observaciones, sentimientos, creencias, de su vida más íntima e intensa, como son sus experiencias ascéticas y me atrevería a decir que místicas, que conectan con la mejor tradición literaria castellana del Siglo de Oro, como son los escritos de Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, cumbres de la lírica en lengua española. Isabel Diez recuerda la lectura de estos místicos en ediciones maravillosas de papel biblia que adquirió en su día.

Momentos de asombro, exaltación y éxtasis

            La autora de Revelaciones líricas desnuda su interior en la escritura y participa sus momentos de asombro, exaltación y éxtasis; todo ello lo comunica no solo al interpelado sino a todo lector que se aproxima a su libro. “Hubo momentos en que no sentía mi cuerpo, no sentía la materia, creía que estaba muerta”, revela la autora, que nos habla de luz, de iluminación, de revelación sucesiva, de Dios mismo, hasta repetir con Juan de la Cruz el hermoso verso con aliteraciones: “le di a la caza alcance”, leyenda que un centro de espiritualidad de Segovia lo muestra como divisa en un repostero mural.

            Recordemos por entero la estrofa del cuarteto de san Juan de la Cruz:

Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

            Isabel Díez Serrano en su libro se asombra, ella misma, de ese vuelo alto al que le lleva la poesía mística, de ese privilegio de hablar y sentir a Dios, más allá de los méritos propios. “He visto al ángel”, afirma Isabel Díez. No olvidemos que ella, la autora de Reflexiones líricas fue accesit del premio Fernando Rielo de poesía mística en 1996, con su libro Las horas detenidas, publicado en 1998. Isabel conoce también y sostiene correspondencia con el poeta dominicano Bruno Rosario Candelier, cabeza de los poetas interioristas, de quien ha tomado un fragmento de su obra para el pórtico del libro que nos ocupa, titulado “La intuición de la conciencia mística”. Un extracto de Experiencia mística y fenómenos de conciencia (Cauce y sentido de la revelación de lo divino).

            Para Isabel Díez Serrano, la ascesis y la mística tienen mucho que ver con el aforismo griego “Conócete a ti mismo”, que figuraba en el atrio del templo de Apolo en Delfos. La interiorización en el espíritu ayuda a bucear en uno mismo, para ver y conocer lo negativo y lo positivo que uno tiene. Con ello se llega a un punto hermoso de libertad interior. Omnia munda mundis!, “Todo es puro para los limpios de corazón”, escribía Pablo de Tarso a su discípulo Timoteo. El hombre fue creado a imagen y semejanza del Creador, nos enseña el Génesis.

            Dios y Eros, Eros y Dios están presentes en la obra de Isabel Díez. El escritor Ramón J. Sender, exiliado en San Diego, tras la guerra civil de 1936-39, escribió una novela sobre Santa Teresa de Jesús, después descatalogada, que se titula El Verbo se hizo sexo (Madrid, 1931). Una curiosa conjunción que experimentan los místicos. Sender reescribió la novela en “La puerta grande”, dentro del libro Tres novelas teresianas.



            Dicho todo esto, quizás convenga recordar unas mínimas pinceladas de la trayectoria literaria de Isabel Díez Serrano, autora nacida en Sevilla, crecida en Madrid, autora de 39 libros, entre ellos: Requien por mi madre (1998), Antología de poesía cósmica (2004); Aromas de Relámpago (2010) o Relámpagos interiores (2010)… La autora figura en más de cien antologías y cuenta con poemas musicalizados, muchos de ellos se han traducido al inglés, francés, italiano, japonés y ruso. Es miembro de la Asociación Colegial de Escritores de España, pertenece a la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y a CEDRO.

            Es una promotora cultural nata: preside el Foro de las Letras en el Ateneo Escurialense y ha formado parte de la tertulia poética Prometeo, de la que fue presidenta durante dos años. Ha fundado el taller de poesía “Príncipe de Asturias” y ha fundado y dirige la revista digital semestral Oriflama, en la que colaboran numerosos escritores de uno y otro lado del Atlántico .

            RECAPITULEMOS para concluir:

            Para Isabel Díez Serrano: Amor, Dios y la Poesía son tres conceptos que alimentan su vida, tres palabras claves en su escritura, tres razones decisivas de su espíritu. Ella lo dice literariamente así:

Busqué el Amor,
Hallé la Poesía.
Venían de la mano.

            “Me explotó la poesía en las manos y no pude contenerme”, confiesa la escritora (pag 119). Poesía con mayúscula, en un arrebato ascético-místico. Poesía donde está la luz y el abrazo al mismo tiempo, la unión con el Todo y la nada, con el misterio del universo. La iluminación del alma.

            Con su libro Revelaciones líricas (Epístolas), Isabel Díez nos hace partícipes de su vida, de su escritura y de su aliento. Es un libro que requiere atención y cierta complicidad del lector para su plena comprensión y disfrute. Las confidencias epistolares con los escritores latinoamericanos llegan a nosotros, los lectores, con toda intensidad y eso se agradece. Léanse, si no, la página 117 del libro.

            Revelaciones líricas (Epístolas), de Isabel Díez Serrano es un libro valiente, desnudo y a veces descarnado. Vale la pena adquirirlo y leerlo.

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