martes, 4 de septiembre de 2018

RETRATOS. Blanca Cuesta de Thyssen-Bornemisza, modelo prerrafaelita, pintora de éxito, madre de cuatro amorcillos, que no churumbeles


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Blanca Cuesta



Julia Sáez-Angulo

            05/09/18 .- MADRID .- Más que de Boticcelli, tiene un aire prerrafaelita por su figura delgada, lánguida con acentos mórbidos, por su melena larga, rizada y rojiza, que esconde y alarga su rostro al natural. Una Jane Morris afilada para Dante Gabriel Rossetti. O un porte del estilo de los nazarenos, grupo estético alemán coetáneo de los prerrafaelitas. Ella cuenta con dos titulaciones: Educación Infantil y Enfermería, y ha ejercido como modelo en la pasarela Gaudí y en publicidad, si bien la pintura ha captado sus energías en los últimos años. La pintura y sus cuatro niños, cuatro amorcillos de la pintura clásica, porque a ella no se le pueden atribuir churumbeles.

            Blanca Cuesta Unkhoff (Huelva, 1973) es la cuarta hija del doctor Miguel Cuesta y de la enfermera alemana Haidi Unkhoff, criada en Barcelona. Desde 2007 está casada con Borja Thyssen-Bornemisza, único hijo de la baronesa Carmen Thyssen y es madre de tres niños y una niña Sasha, Erik, Enzo y Kala. Hasta que no logró su niña, Blanca no cejó. Hasta aquí lo biológico y biográfico, pero nos interesa sobre todo lo artístico.

            Ejerció como modelo de moda, pero el matrimonio y los hijos, pese a la ayuda cercana, necesitaron su dedicación, hasta que con su amigo el pintor Pedro Sandoval, hoy director del Grupo pro Arte y Cultura, PAC, que no se dedica en absoluto a la docencia, como excepción le enseñó a pintar (Joan Miró hizo la misma excepción con Mayte Spínola en su estudio de Mallorca) a su estilo y manera y Blanca Cuesta salió discípula aventajada. El expresionismo abstracto y el pronto automatismo definen su estilo que gustó y fue bien recibido por espectadores y coleccionistas, desde su primera exposición en 2012. Sus precios se cotizan a partir de los 3.000 euros.

            Las Venus pintadas, manipuladas por Blanca Cuesta, tuneadas para la firma Smylife, a favor de Mensajeros de la paz, alcanzan las cifras más elevadas en las subastas que tienen lugar en la Fundación Thyssen-Bornemisza a favor, como he escrito, de la citada causa solidaria. El éxito artístico de Blanca Cuesta despierta algunas envidias de cierto scolegas que alegan a su fama el mérito de su pintura, pero lo siento: ¡no es así!, les digo. Blanca tiene talento, sentido de la pintura, el color, el gesto y la armonía.

            Blanca Cuesta no adoptó el apellido de su marido para el arte, como tendría derecho a hacerlo. Empezó pintando “a la maniera” de Pedro Sandoval; como todo artista que se precie en sus comienzos lo hace como su maestro o referente, pero paulatinamente ha cobrado alas por sí misma y va matando al padre como diría Freud. Ella sabe de arte por Sandoval y por la colección de arte contemporáneo de su marido.

            El expresionismo abstracto y automático, con sentido armónico del color fueron ordenando/desordenando lienzos y expuso en la madrileña galería David Bardía y en algunas de las ferias madrileñas coetáneas a ARCO. El buen hacer y su popularidad hicieron el resto. A ello se animó su generosidad de donar lo recaudado en una de sus exposiciones para el padre Ángel -con quien le une una buena amistad- para su obra Mensajeros de la Paz.

            Blanca es objetivo de la prensa del corazón por su matrimonio y distanciamientos puntuales con la baronesa Thyssen,  el nacimiento de sus hijos, o sus sucesivas residencias en Barcelona, Madrid, Londres, Andorra… pero la pintura va ocupando y desplazando a ese solo prisma de reflejo en los medios. Todo era cuestión de paciencia y hechos. Su constancia es ejemplar y confiamos en que lo siga siendo para no dejar en mal lugar a las pintoras, como se quejaban en el pasado algunos galeristas. El Grupo pro Arte y Cultura la subrayó pronto con el premio Revelación de pintora del año, pues su fundadora gusta de apoyar a los artistas emergentes, y hoy su obra luce en el Museo Mayte Spínola de Arte Contemporáneo en Marmolejo, Jaén.

            Frente al peligro que algunas mujeres tienen de dejar su arte en pro de la familia, Blanca Cuesta no está ni estará entre ellas. Su vocación por la pintura está acendrada, cuenta con un estudio espléndido que le permite explayarse en gran formato y su galerista David Bardía cuenta con ella para exponer periódicamente.

Más información







 Blanca con Pedro Sandoval

 Blanca y Borja

pintura de Blanca Cuesta

Blanca y el padre Ángel


 Blanca y su esposo Borja Thyssen-Bornemisza



 Blanca y la baronesa Thyssen

Blanca, Borja y uno de sus hijos


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