lunes, 24 de septiembre de 2018

RETRATOS: S.A.R. Doña Ana de Orleans, princesa de Francia y Duquesa de Calabria, acuarelista desprendida


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Infanta Doña Elena y Doña Ana de Orleans


 S.A.R. Doña Ana de Orleans


Julia Sáez-Angulo

            25/09/18 .- MADRID .-  Refleja la bondad en su mirada de ojos calmos azules y tengo dicho, en alguno de mis libros, que la bondad es la forma suprema de la inteligencia. Su belleza es refinada y distinguida, lo lleva en la sangre. Se casó con Don Carlos Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria, más adelante Infante de España, cercano al rey Don Juan Carlos. Se conocieron en la boda de los reyes eméritos en Atenas en 1964, y siempre tuvo el tratamiento de Alteza Real. Fue la esposa y compañera perfecta de Don Carlos, siempre buena madre y abuela. Una mujer silenciosa, con la virtud de la discreción, observadora y quizás cautelosa.

             Pinta muy buenas acuarelas, sobre todo paisajes urbanos y flores, que envidiaría el mismo Redouté. Tiene gran sensibilidad y creatividad para el arte. Si me permiten, diría que no tiene mérito propio alguno, porque lo de la creatividad y la pintura está en la genética de todos los Orleans en todas las generaciones. Todos los hermanos de Doña Ana pintan bien y en familia se conservan hermosas acuarelas de antepasados. Los pequeños Orleans siempre han tenido profesor de pintura.

            En el Grupo pro Arte y Cultura, PAC, se la quiere y respeta, porque ha sido durante años, desde que se fundó en los 90, su presidenta de honor y nos representaba con alteza y empaque en todos los foros presentes. Ahora ha querido dejarlo, para dar paso a la juventud, pero en el Grupo se decidió por unanimidad que su puesto era insustituible. Solo habrá vicepresidencias a partir de ella.

            S.A.R. Doña Ana Margarita María de Orleans y Orleans-Braganza (Bélgica, 1938) fue la quinta hija de los condes de Paris, en una familia de once hermanos. Los recuerdos de su abuela la duquesa de Guisa en Larache, cuando iba a visitarla durante el verano, están llenos de gracia y ternura. A su abuela le gustaba el silencio –como a ella misma- y decía con humor que la música era un bruit fait exprés, un ruido hecho a propósito. En Larache adoraban a la duquesa de Guisa como a una diosa, por su belleza y por sus iniciativas a favor de los niños necesitados. El palacete y los jardines de aquella casa de Larache le dejaron a su nieta Doña Ana muy buenos recuerdos afectivos y retinianos, ahora está transformado en un pequeño hotel.

            La Duquesa de Guisa –junto a su esposo pretendientes al trono de Francia- es un personaje que yo he fabulado un poco en mi próximo libro –escrito desde hace cinco años- titulado Historias y personajes del norte de África, que Dios mediante, si nada cambia, se publicará en breve en Madrid. Doña Ana de Orleans me contó algunas anécdotas de su ilustre abuela, que me sirvieron para enriquecer su historia. Mayte Spínola fue la que me puso en pista, cuando le hablé del libro que me traía entre manos: Habla con Doña Ana, me indicó. Doña Ana de Orleans y Mayte se han ayudado en la vida y en el arte, desde recién casadas.
            Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias (1938 -2015), esposo de Doña Ana, sufrió una dolorosa y prolongada enfermedad en los últimos años de su vida, que ella supo mitigar con su compañía y cuidados. A su muerte, Doña Ana le ofreció un homenaje indirecto al exponer 90 de sus acuarelas en el monasterio de las Comendadoras de Santiago el Mayor en Madrid, ya que su esposo fue el Gran Maestre de la Orden de Santiago en España, la más importante de las cuatro órdenes militares, si no la más rica, que es la de Calatrava.

            El resultado de la venta de las acuarelas fue entregado en su integridad a las Comendadoras para restaurar el gran convento, de la mano de la arquitecta italiana, residente en Madrid, Enmanuela Gambini. Por esta exposición desfilaron nobles, aristócratas, pro hombres y mujeres emprendedoras, que adquirieron prácticamente toda la exposición. Este convento es de los pocos que permanece en las mismas manos privadas de la religiosas, desde su fundación en 1584, siempre ligado a la Orden militar de Santiago. Cuenta con un hermoso Rubens del patrón de España.

            No es la única vez que Doña Ana de Orleans dedica la venta de sus acuarelas  a causas benéficas. Es una mujer de acendrada fe religiosa y de ahí le viene su energía espiritual, que contagia en silencio donde esté.

            Tiene una finca, La Toledana, donde ella se reencuentra con la naturaleza, descansa, pinta paisajes y encuentra árboles y flores que selecciona para sus cuadros.

            Doña Ana tuvo cinco hijos, cuatro mujeres y un varón, Don Pedro de Borbón-Dos Sicilias, que es hoy Duque de Calabria y preside las cuatro grandes Órdenes militares de España: Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa. Es padre de siete hijos, nietos de Doña Ana de Orleans.

            Más información












 Doña Ana y Mayte Spínola
Doña Ana de Orleans, Mayte Spínola y la condesa de Hohenems
Doña Anca con artistas del PAC

Doña Ana de Orleans el día de su boda (1965)

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