martes, 1 de octubre de 2019

GEORGIA, LA MÍTICA CÓLQUIDE



Dedicado a los miembros de GRUPO PRO ARTE Y CULTURA que generosamente han donado obra suya para este país.


CÓLQUIDA

Tbilisi


       M. Dolores GALLARDO LÓPEZ

           02.10.19.- Madrid .- Los primitivos griegos creían que en el extremo oriental del mundo, cerca de donde nacía el sol, estaba la Cólquide. El poeta griego Mimnermo (finales siglo VII a.C.) en un fragmento que, afortunadamente, hemos conservado, decía que el sol guardaba sus rayos en la Cólquide, en una estancia de oro.
 La Cólquide mítica se ubica más arriba de la frontera noreste de Turquía, exactamente en el territorio de la actual Republica Socialista de Georgia, independizada de la Unión Soviética en 1991.
 En las estribaciones de la actual cordillera del Caúcaso desembocaba el mítico río Fasis y remontando un poco el Fasis se llegaba a capital del rey Eetes, la ciudad de Ea (aproximadamente donde hoy está Kutais).
 Eetes fue hijo hijo del dios Helio (el Sol divinizado). Primeramente fue rey de Efira (antiguo nombre de Corinto), marchó de allí, se estableció en la Cólquide y fundo la ciudad de Ea. Esta ciudad es conocida en la Mitología como Ea oriental para diferenciarla de la  Ea de occidente, donde reinaba la famosa  maga Circe, hermana de Eetes, hija también de Helio.
     Ambas ciudades Ea estaban en los límites del mundo imaginado por los primitivos griegos:
   Ea oriental marcaba el límite oriental, por allí salía diariamente el sol, ya hemos visto que según Minnermo allí guardaba sus rayos.
   Ea occidental estaba cerca del límite del mundo los vivos.
 En ambas Ea reinaba un hijo de Helio, el Sol divinizado, que diariamente surge en oriente, recorre su camino hasta occidente donde se pone, para regresar durante la noche a oriente e iniciar su diario y eterno recorrido.
 La Cólquide es importante en la Mitología griega porque para llegar a ella tuvo lugar la primera de las tres únicas hazañas colectivas de los griegos: el viaje de los argonautas.
  Es decir, el viaje que, desde el golfo de Págasas (Tesalia) emprendieron los principales héroes griegos del momento, bajo la dirección de Jasón, para hacerse con el llamado “vellocino de oro”, a saber la piel de oro o dorada de un carnero.
 El viaje de los argonautas está preñado de simbolismos.
Existió un ciclo de canciones muy antiguo sobre la leyenda de los argonautas en busca del vellocino de oro. Los textos de Homero y Hesíodo también mencionan este viaje. Asimismo de él había referencias en obras de Eumelo (siglo VIII a.C.), Mimnermo, Simónides, Herodoto, Acusilao (siglo VII y VI a.C.).
 Posiblemente el primero que hizo un relato completo del viaje de los argonautas fue Ferecides de Atenas en una obra no conservada.  El relato completo más antiguo que hemos conservado es el del poeta Píndaro, en la IV oda Pítica.

  1.  ANTECEDENTES

    Los hermanos Frixo y Hele (hijos del rey Atamante, rey de Beocia, y su primera esposa, llamada Néfele) para escapar de las insidias de su madrastra  huyeron  sobre un carnero de dorado vellón y, en la versión más conocida, volaron sobre el mar. El carnero se lo dio su madre Néfele, que a su vez  lo había recibido del dios Hermes. En algún texto el carnero era hijo de Posidón y llegó a la Cólquide atravesando el mar.
Desgraciadamente, Hele perdió el equilibrio y cayó al estrecho que, desde entonces, en honor suyo, se llamó Helesponto, es decir "mar de Hele" (el actual estrecho de Dardanelos).
Frixo llegó a la Cólquide, a la ciudad  Ea, donde reinaba el rey  Eetes. Sacrificó el carnero y entregó la piel al rey. Eetes lo colgó en una encina en el bosque sagrado de Ares.
        El vellón de ese carnero es conocido en la Mitología como el vellocino de oro. Recuperarlo dará motivo para la primera de las empresas colectivas de los griegos: la leyenda de los argonautas
Eetes concedió en matrimonio a Frixo su hija Calíope

2. JASÓN Y LOS ARGONAUTAS

Jasón, tras ser educado por el centauro Quirón, regresó a la ciudad de Iolco, donde reinaba Pelias, hermanastro de Esón, el padre de Jasón, al que había despojado del reino. Tras regresar, Jasón reclamó el trono de su padre.
 Para recuperarlo Pelias le impuso una condición prácticamente imposible de cumplir: que primero trajera de la lejana Cólquide el vellocino de oro.
Por toda Grecia se difundió la noticia de la expedición a la Cólquide. Bajo la dirección de Jasón los héroes que quisieron participar se embarcaron en la nave Argo y, saliendo del golfo de Págasas, pusieron rumbo a la Cólquide. Los héroes que embarcaron en la nave Argo son llamados argonautas, es decir “marineros de la nave Argo”.  
 La nave fue construida en  Págasas con madera del monte Pelio. Una vez construida la diosa Atenea colocó en la proa un madero procedente de un roble del santuario de Zeus en  Dodona. Debido a ello la nave podía hablar y profetizar.
       Esta nave a veces ha sido interpretada como la radiante nave de la luz que pone rumbo a la tierra luminosa donde nace el sol y después regresa, es decir realiza a la inversa el recorrido diario del sol.
      Argo fue el constructor del barco, que por él fue llamado Argo nombre que también sugiere una característica del navío, pues significa algo así como “el rápido”
       Tifis, el timonel, poseía profundos conocimientos de los vientos y de los astros que le había enseñado la misma diosa Atenea. Tifis nunca aparece en escenas de combates en tierra firme.
       El número de argonautas es relativamente fijo -entre cincuenta y cincuenta y cinco- pero el catálogo de los héroes que embarcan  es variable: Los aedos viajeros que recorrían Grecia cantaban de memoria y suplían con otros los fragmentos que olvidaban. También, posiblemente, para halagar a los oyentes del lugar donde cantaban, mencionaban entre los argonautas a algún antepasado ilustre.

     Las dos listas más conocidas son la de la Biblioteca de Apolodoro y la del poeta latino Valerio Flaco, autor del poema Las Argonauticas.
   Los nombres más significativos -aparecen en ambas listas- son, además del de Jasón, que mandaba la expedición: Acasto, el hijo del rey Pelias; Argo, el constructor; Tifis, el timonel, el músico Orfeo; los gemelos dióscuros Cástor y Pólux; Idas y Linceo también gemelos y primos de los anteriores; Cálais y Zetes, los alados hijos del viento Bóreas, Teseo y su amigo el lápita Pirítoo; Peleo y su hermano Telamón, Admeto rey de la ciudad de Feras; el adivino Idmón (pese a que profetizó su muerte -que ocurrió en una cacería en el país de los mariandinos, antes de llegar a la Cólquide- sin embargo se unió a la aventura. Algún testimonio mitográfico lo hace llegar hasta la Cólquide). Heracles en algunas versiones embarca pero abandona la nave en Misia, en otras versiones Heracles no participa en la expedición por coincidir con el tiempo en el que era esclavo de la reina Ónfala.
         Algunos héroes intervienen activamente en las aventuras de esta expedición, los restantes son simples comparsas.

     La expedición partió del puerto de Págasas. Su desarrollo es sumamente complejo y lleno de hazañas.   Algunos poetas latinos consideran la nave Argo la primera que surcó el mar. Es una licencia poética, pues la Mitología griega nos informa de otras navegaciones de época anterior a ésta.

       Tras muchísimas hazañas antes de llegar a su destino, ya en la Cólquide, Jasón pudo superar las duras pruebas que le impuso el rey Eetes y recuperar el vellocino gracias a la ayuda de la maga Medea, hija del rey, que se enamoró de Jasón y volvió con él a Iolco.  El regreso también estuvo lleno de hazañas.

        Medea, por su gran crimen posterior -matar a sus hijos al ser abandonada años después por Jasón para contraer nuevo matrimonio- se ha convertido en uno de los grandes personajes trágicos de la Literatura, protagonista de numerosas tragedias.

 Jasón y el vellocino (Museo del Louvre)




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