sábado, 25 de abril de 2020

Antonio Daganzo: “La poesía como el puente natural entre la palabra y la música”




 Antonio Daganzo (escritor)




Cuestionario por Julia Sáez-Angulo
           
25.4.20 .- Madrid .- Antonio Daganzo Castro ,(Madrid, 1976), es autor de seis poemarios: Siendo en ti aire y oscuro (2004), Que en limpidez se encuentre (2007), Mientras viva el doliente (2010, con tres ediciones posteriores), Llamarse por encima de la noche (2012), Juventud todavía (2015) y Los corazones recios (2019). También es autor de dos amplias obras en prosa: la novela Carrión (2017; 2ª edición, 2018) y el ensayo de divulgación musical Clásicos a contratiempo (2014).
Entre otros galardones, destacan el Premio de Narrativa “Miguel Delibes” – 2018, el “Sarmiento” de Poesía – 2017 o el de la Crítica de Madrid – 2015. Dos de sus poemarios han visto la luz en Chile y Ecuador. Ha sido traducido al inglés, al árabe, y su cuento ¿Qué tal Mozart? lo fue a la lengua alemana en Salzburgo, Austria, en el marco de las celebraciones de 2006 por el 250º aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart. Versos y relatos de su autoría han aparecido en antologías y revistas españolas e iberoamericanas, y ha brindado recitales poéticos en destacados foros.


1.     ¿Qué reflexión sobre la poesía le ha interesado más?
La poesía como el puente natural entre la palabra y la música… Y, al hilo de eso, recuerdo siempre aquello de Borges, cuando venía a decir que el lenguaje, en sí mismo, ya constituía un gesto creativo, un hecho estético.

2.     ¿Cuándo escribió su primer poema y de qué tema?
Comencé escribiendo narrativa de pequeño formato, así que los primeros poemas –los primeros poemas dignos de tal nombre- los compuse en torno a mis veinte años. El primero fue evidentemente de tema amoroso.

3.     ¿Qué lecturas poéticas le han influido fundamentalmente?
La gran tradición lírica en nuestro idioma, desde Garcilaso y San Juan de la Cruz hasta la poesía española surgida tras la Guerra Civil y la poesía iberoamericana del siglo XX. Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Claudio Rodríguez, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, César Vallejo o Jorge Luis Borges, con la fecunda diversidad de sus miradas, son para mí nombres fundamentales.
     También Gabriela Mistral, Carmen Conde, Alejandra Pizarnik, en cierto modo. En lo que respecta a otras lenguas, siempre me han interesado mucho las creaciones de Rilke o T. S. Eliot, por citar dos ejemplos solamente. Y, aunque no creo que haya ejercido influencias apreciables en mi quehacer, la poesía polaca de las últimas décadas me parece realmente buena –con Wislawa Szymborska en primer plano-.

4.     ¿Qué poema le impactó?
Me han impactado muchos. A bote pronto, y si se me permite la licencia, citaré tres: “1936”, de Luis Cernuda; “Ajeno”, de Claudio Rodríguez; “Crecimiento de Rodrigo Tomás”, de Gonzalo Rojas.

5.     ¿Cuáles son los asuntos habituales en sus versos?
Soy un lírico que encuentra en la memoria tanto los aprendizajes de la edad como el trampolín hacia el amor o las celebraciones sensoriales e intelectuales. Complementariamente a eso, y de manera implícita o explícita, la música siempre forma parte de mi quehacer artístico.

6.     ¿Qué forma métrica prefiere?
Verso libre con pervivencias de una silva evolucionada. Es mi forma más habitual de componer. Por otro lado, es bien sabido que cultivo el soneto; en menor medida, pero lo cultivo, porque me parece una música heredada formidable, preciosísima. Y me interesa el haiku, según el esquema métrico que arroja su adaptación a nuestra lengua; eso sí, en cuanto a su tono, creo en una síntesis explícita entre la serena objetivación oriental y el anhelante lirismo occidental. Creo que ésa puede ser una manera culturalmente honesta de abordarlo. Borges lo entendió muy bien en sus “Diecisiete haiku” de La cifra (“Hoy no me alegran / los almendros del huerto. / Son tu recuerdo.”). Y aunque no es una estrofa que frecuente, me fascinan las décimas tal como las improvisan los payadores chilenos.

7.     ¿Cómo es su biblioteca poética? ¿Hay autoras en ella?
Mi biblioteca poética se halla muy en consonancia con las influencias que señalaba antes, a lo que habría que sumar mucha de la poesía que se ha venido escribiendo en España durante las décadas más recientes. Y sí, por supuesto que hay autoras, según indicaba antes también.

8.     ¿Qué libro de poemas está leyendo?
Releyendo, cabría matizar. Oír la luz, de Eloy Sánchez Rosillo.

9.     ¿Qué tres libros de poesía recomendaría?
A bote pronto, como respondí a una pregunta anterior: Historia del corazón, de Vicente Aleixandre; Memorial de Isla Negra, de Pablo Neruda; Conjuros, de Claudio Rodríguez.

10. ¿Qué proyectos literarios se trae entre manos?
En mi mesa siempre hay proyectos poéticos y narrativos, definidos en mayor o menor medida. Y he avanzado en otra serie de prosas de divulgación.

11. ¿Cómo lleva el confinamiento?
Resignadamente. Con paciencia; con algunos momentos de mejor luz.


CASTRO DE BAROÑA


                                                                             A Alfonso Daniel Rodríguez Castelao,
                                                                             in memoriam.

            En mi sueño hay unos celtas aguerridos
            que sólo al mar se entregan.

            En la hora del silencio de los hombres
            la noche se abre en olas,
            y tranquilos escuchan.

            La perfecta península,
            erizada de círculos como un sordo alfabeto
            -fiel piedra sobre piedra-,
            su pacto con las aguas testimonia:
            la carne del sonido.

            Los aguerridos celtas sucumben hacia el alba,
            por propia voluntad.

            Al despertar con ellos
            me sorprendo esperando la poesía.

                                                
(De Los corazones recios, 2019)


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