martes, 5 de mayo de 2020

Roberto Alifano: “El milagro de Internet vuelve todo un tête-à-tête, que hace más llevadera la existencia”

Roberto Alifano, escritor

Cuestionario por Julia Sáez-Angulo


Buenos Aires, 06.05.20.-

     ¿Qué reflexión sobre la poesía le ha interesado más?
Hay tantas reflexiones sobre la poesía como poemas escritos. Leí con sumo placer los pareceres de Octavio Paz, que están en su libro El arco y la lira. También en mis dilatadas conversaciones con Borges, a través de los 10 años que colaboré con él, son muy valiosas las enseñanzas que me dejó. Yo creo que la poesía es un hecho estético, que debe tener belleza y esencialmente emoción. Cuando Borges se refería a la poesía usaba estas palabras de Platón, que más que una definición son un hecho poético: “Esa cosa liviana, alada y sagrada…” (que en la resultante de la traducción parece un precioso alejandrino, que bien pudo escribir Leopoldo Lugones o Darío).
¿Cuándo escribió su primer poema y de qué tema?
Mi amigo Nicanor Parra me ubicaba dentro de los románticos poetas del amor; creo que tenía razón, siempre viví enamorado de alguna mujer y le cante a las mujeres, a todas en general. Mi primer poema lo escribí entre los 12 y los 14 años cuando me enamoré de una compañerita del colegio, que se llamaba María Rosa. Recuerdo su risita y su rubor, que nunca se me borraron cuando le entregué esos cándidos versos amatorios, algunos casi calcados de los Veinte poemas y una canción desesperada de Neruda, que yo leía en una edición de mi madre. Era un cuaderno que acompañé con dibujos, armado por mí mismo con toda prolijidad y hasta cosido a mano; creo que fue una inocente y conmovedora ofrenda de amor. Vaya a saber cuál fue la suerte de aquellos versitos. Después me cambié de colegio y no supe más de la dulce María Rosa.
¿Qué lecturas poéticas le han interesado fundamentalmente?
Todo el Siglo de Oro; creo que ahí están los fundamentos de lo que ahora escribimos. Cuando alguien me pide que le sugiera a qué poetas leer, yo no dudo en recomendar que se empiece por allí; es la mejor enseñanza.  Me interesa luego toda la poesía, incluida la prosa poética. Los grandes narradores han sido esencialmente poetas. Stevenson decía que “la forma más difícil de la poesía es la prosa”. Yo soy un perpetuo lector de poesía que va desde Horacio y Virgilio a  Bécquer y Darío, de Poe a Baudelaire, o de Neruda a Borges, pasando desde luego por tantísimos otros.  
     ¿Qué poema le impactó?
Todo Garcilaso, todo Quevedo, todo Góngora y todo Lope de Vega. En otro rumbo, me sé casi toda de memoria, Residencia en la tierra de Pablo Neruda, buena parte de la poesía de Borges, pasando por Federico García Lorca, los hermanos Machado, Nicanor Parra, González Tuñón, Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda, Carlos Mastronardi, Enrique Banchs, Rafael Alberti, Rosalía de Castro, Emily Dickinson, Gil de Biedma y mis amigos, la poeta Milagros Salvador y el poeta Luis Alberto de Cuenca. ¿Qué poema me impacto? No sé, diría en plural ¿qué poemas me impactaron? Muchísimos… Pero bueno, le mencionó un par: la Oda a Federico García Lorca de Neruda:
Si pudiera llorar de miedo en una casa sola,
si pudiera sacarme los ojos y comèrmelos
lo harìa por tu voz de naranjo enlutado
y por tu poesìa que sale dando gritos.

Porque por ti pintan de azul los hospitales
y crecen las escuelas y los barrios marìtimos,
y se pueblan de plumas los ángeles heridos,
y se cubren de escamas los pescados nupciales,
y van subiendo al cielo los erizos.
Por ti las sastrerías con sus negras membranas
se llenan de cucharas y de sangre
y tragan cintas rojas y se matan a besos
y se visten de blanco…

     Y No hay olvido de Nicanor Parra:

Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia...

        ¿Cuáles son los asuntos habituales en sus versos?
       
         Aunque los temas son pocos y quizá caben en los dedos de una mano.  
         Los míos son diversos y acaso contrapuestos; van desde lo                      
         amoroso hasta lo científico. Acabo de publicar un libro que se titula     
         Ciberpoemas.

        ¿Qué forma métrica prefiere?

         Mire, en los dominios del arte yo soy un convencido de que el sentido se  
         da a  través de las formas. Inclusive, no se puede ser un transgresor si no  
         se conocen debidamente las formas; es decir, el poeta debe saber qué es  
         un endecasílabo,  un heptasílabo, una copla, etc. Para ser rupturista uno
         debe romper con algo que se conoce debidamente. De lo contrario el   
         resultado puede serun mamarracho. Mi amigo Borges decía que para escribir en verso libre había que “tomar la precaución de ser un Walt Whitman o un Neruda; de  lo contrario más valía ser formal”. 

       ¿Cómo es su biblioteca poética?

        Muy variada. Tan variada como mis ideas sobre el asunto. Tengo una
        buena biblioteca de poesía que abarca todo lo que me interesa y me
        conmueve. Algunas en primeras ediciones y con dedicatoria del autor.
        Por otro lado soy un relector; alguien que vive volviendo sobre los
        primeros y antiguos pasos. Schopenhauer aconsejaba no leer un libro que
        por lo menos no hubiera cumplido los cien años. Soy un perpetuo lector
       de clásicos; mejor un dicho un relector. Salvo raras excepciones, me
        molesta bastante la literatura actual orientada hacia lo mediático y
        periodístico. Vivo releyendo.
      
       ¿Qué tres libros de poesía recomendaría?
      
       Tres son muy pocos. Cada poeta que me emociona, lo hace de distinta
       manera. Mejor le doy tres nombres: Walt Whitman, Antonio Machado y
       el tercero no me animo porque puede ser un contemporáneo y al nombrar
       por lo general uno omite. Le diría tres muchos, o muchos, demasiados… 

       ¿Qué proyectos literarios se trae entre manos?

       Seguir desarrollando mis teorías de la Ciber-poesía y de la Ciber-ficción.
       Verá, estoy trabajando en un libro
       de cuentos que es una suerte de conclusión sobre una ramita que yo he
       extraído de la Ciencia-ficción, y he llamado Ciber-ficción. Tiene que ver
       con el apasionante y –a veces aterrador- universo de internet. De nuevo lo
       cito a Robert Louis Stevenson, que decía que “el arte es un juego que
       debemos jugar con la seriedad con que juegan los niños”.

       ¿Cómo lleva el confinamiento?

       Con coraje. Muy bien. Me he convertido desde hace tiempo en un hombre  
       de puertas adentro. Trabajo mucho; es decir, disfruto mucho leyendo y 
       releyendo, escribiendo, mirando películas y conversando por teléfono de    
       línea o a través de WhatsApp con mis amigos. Soy también “hombre de   
       internet”, y hasta me enorgullezco de eso, que quiere que le diga. El
       mundo moderno es este y hay que sacarle el jugo de esta
       manera; no queda otra. Por lo tanto no me afecta demasiado esta prisión
       domiciliaria. Me duele no poder compartir una comida con amigos;
       pero bueno, el milagro de internet vuelve todo un  tête-à-tête, que hace
       más llevadera la existencia.

Amándonos risueños en las redes
Del rústico balcón a la bañera
cualquier lugar es bueno para amarnos.
Y sin sombra de duda ni censura
nos subimos desnudos a la red.
“¡Qué falta de pudor!”, dirán algunos.
“Eso es pornografía de entrecasa”.

Y nosotros felices. Beso a beso, 
sonrientes en pantallas nos mostramos
sin misterio ninguno ni complejo,
compartiendo la espuma digital
que nos cubre de orgullo. Divertidos
mostrando nuestros cuerpos con descaro.

Insolentes a todos, pagados de nosotros,
subimos a la red nuestro descaro.

Roberto Alifano

2 comentarios:

  1. Podría decir muchas cosas de Roberto Alifano, a quien conocí hace años a través de nuestra común amiga y magnífica escritora Milagros Salvador, a quien le debo eterna gratitud, pues fue la iniciadora de nuestra amistad. Como decía, podría hablar sin pausa de Roberto. Pero voy a resumir todo en una sola frase. No conozco ningún autor argentino vivo más grande que Alifano. Digno heredero en las Letras de su admirado Bourges y de tantos inolvidables escritores de ese maravilloso país hermano cuya Literatura es una de las primeras del planeta.

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  2. Borges, claro. Escribir con la tablet juega estas malas pasadas. Errata tecnológica en el comentario anterior, que no en la comparación.

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