viernes, 12 de junio de 2020

MARÍA ANTONIA ORTEGA.JURISTA, POETA Y AMANTE DE LA LIBERTAD


María Antonia Ortega, escritora


            13.06.2020 .- María Antonia Ortega Sánchez-Agero, nacida en Madrid en 1954, sobrina nieta del filósofo José Ortega y Gasset y perteneciente a una familia que se viene desenvolviendo en el mundo de las letras es, además, una jurista notable, especialista en Derecho Civil y Derecho Penal. Miembro de la promoción 1971-1976 se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y ejerce la abogacía además de su dedicación a la poesía, la crítica literaria y los estudios académicos. Ha participado en multitud de encuentros, congresos y reunión nacionales e internacionales, fundamentalmente, dedicados a la actividad poética. Ha sido colaboradora de Los Cuadernos del Norte del Diario “Córdoba” y ha publicado interesantes poemarios, desde “Épica de la soledad” (1988), “La viña de oro” y “Descenso al cielo” que datan de 1991, “El espía de Dios” (1994), “Sí, Antología poética o La existencia larvada”, 1998, “Junio López”, 1999, “La pobreza dorada” de 2003, “Digresiones y rarezas”, 2007,”El pincel fino, A dreaming Woman”, 2010, “El emparrado, de 2014, “33 poemas. La música de la memoria”, 2017 a la “Rebeldía” de 2018, libro que apareció en la distinguida colección “La Rama Dorada” de Huerga&Fierro que dirige la intelectual Mercedes Monmany. También es autora del tomo de poesía novelada “La vida intranquila” del año 2016, el mismo en que apareció “El cuaderno de Liverpool”, en que se recogen algunos de sus textos en prosa. Una selección de sus poemas han sido recogidos en el monográfico titulado “Poesía sin IVA” de la Revista Zurgai, Bilbao, 2016. Con Pilar Martín Gila y Sergio Blardony ha llevado a cabo una creación sonora de sus versos, denominada “Quipu” (2016).
María Antonia Ortega es una asidua tertuliana de varios grupos poéticos y está en permanente relación con escritores, artistas plásticos y redes sociales, como medios para mantener en vanguardia su actividad de creadora y su instinto de amante de la libertad.
Hablar con ella, en estos tiempos de virus y de temores ecuménicos, era una manera de aspirar a mantener los horizontes de la esperanza y el profundo amor a la poesía.
-Para una mujer dedicada fundamentalmente al mundo del derecho y escritora de versos, ¿qué es la poesía?.
La poesía esta asociada a la libertad como elemento inherente y condición esencial del ser humano, al que su creador habría hecho libre en su anhelo de no ser amado por obligación o fatalidad.
La poesía significa un incremento de esa libertad, a través del conocimiento liberador, de la libre cadena de asociaciones; e incluso a través del uso del lenguaje ya que al poeta se le concede la “licencia poética”. Poeta es el libre en el libro.
-¿Es la poesía una forma de vida, una manera de enfrentar la realidad, un motivo de acercarnos a los demás?
Es una vida consagrada.
Una de las mejores definiciones del poeta es, a mi juicio, la que ofreció Platón: “Poeta es el que tiene preñada el alma”.
-Indagación, reflexión, inspiración, creación: ¿cuál de estos factores o acciones creen que tienen mayor importancia a la hora de escribir el poema?.
Todas estas actividades forman parte del quehacer de la Poesía, a las que se habrá de añadir una actitud o aptitud que yo considero esencial: la Paciencia. Incluso me referiría a que el genio no es otra cosa que la paciencia sobrehumana, un fenómeno de la paciencia; o la paciencia llevada hasta su grado máximo: la paciencia prodigiosa.
En este sentido es también imprescindible la meticulosidad. El trabajo del poeta se parece al del relojero. También mide el tiempo, aunque de otro modo. Y sus misteriosos carrillones son de una extremada belleza.
-¿Es la poesía, como leemos a veces, un estado de ánimo o, más bien, la necesidad de expresar un pensamiento o un deseo?.
Abarca tanto lo apofántico, lo notarial, como lo interjectivo que consiste en una interpelación, como en la poesía de Rilke, a través de la formulación de un pensamiento o de un deseo, de una pregunta  o de una propuesta.
-¿El poeta es un ser solitario o, precisamente, huye de la soledad en esa afán de mostrar el lado, digamos, noticiable de la existencia?.
El poeta representa la soledad solidaria, como el sol. La sol/edad es la edad del sol y la del poeta. Desde ese tipo de soledad no se excluye la compañía de nadie, como sucede en el caso de las vocaciones religiosas que buscan la soledad para alcanzar la disponibilidad absoluta en relación a todos los demás seres humanos.
La soledad del poeta debe ser también total disponibilidad.
Dentro de ella, en muchas ocasiones el poeta se significará y pronunciará para iluminar una parte de la existencia y para dar noticia de ella, pero sin mudarse, sin cambiar de sitio como el sol o como el farero. Aunque pueda girar y dar vueltas sobre sí mismo.
-Al ser una dedicación generalmente no remunerada, o mal remunerada, ¿qué motivos pueden impulsar al creador a escribir versos, ver publicados libros, viajar para presentarlos o hablar de ellos, esperar una crítica favorable o, simplemente, verlos en una estantería?
El poeta vivirá para la poesía, no de la poesía. Posiblemente es la poesía, a través de ciertas circunstancias y avatares de la vida, la que escoge al poeta, y no al revés.
¡Dado todo lo que exige muchos se resistirían a ser escogidos por ella!
El poeta debe sustraerse a la tentación de poder, porque no debe abandonar la “lucha contra el mundo”. Si obtiene el reconocimiento social y la atención de los críticos y de los medios, deberá agradecerlos. Sin embargo, no debe tener como meta alcanzarlos. Si se dan, como es deseable, que se den por añadidura. Igual que se advirtió “busca el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se te dará por añadidura” se puede decir al poeta: “busca el reino de la poesía y su justicia, y todo lo demás se te dará por añadidura”. En este sentido contamos con ejemplos admirables como los de Emily Dickinson o Edith Sodergran. Porque a la inversa es imposible: si buscas el reconocimiento social por encima de todo, la poesía no se te va a dar por añadidura sino el profundo hastío.
-¿No hay una especie de marginalidad en esa dedicación a escribir versos y vivir en un universo pocas veces comprendido por los demás?.
Es asombroso que no habiendo perdido la poesía su carácter de marginalidad y de género minoritario, tanto para sus creadores como para sus receptores, alcance cada vez más prestigio dentro de nuestra sociedad en la que en la mayoría de los casos se valora lo contrario. La poesía constituye pues la gran excepción; se puede afirmar que representa el reconocimiento de la marginalidad y de lo minoritario; o dicho de otro modo, que por llevar dentro de sí la esencia y el germen de lo minoritario y de lo marginal es la razón por la que obtiene el reconocimiento de la sociedad.
-Y ese oficio, esa marginalidad, esa dedicación ¿la elige el autor o surge de manera espontánea en el poeta?.
Como ya he expresado, es la poesía la que escoge al poeta, a través de ciertas circunstancias de la vida y de caminos de Damasco y de Emaús, y no al revés.
-¿Es diferente, o simplemente es cuestión de sensibilidades, la poesía que escriben las mujeres y los varones?
Cuando escribo y reescribo un poema rara vez recuerdo que soy mujer, si bien es cierto que no podría jamás haber alcanzado dentro de ellos ciertas perspectivas sin ser mujer, como por ejemplo en MAGNIFICAT DEL REVÉS o en EL EMPARRADO, en donde abordo otra forma distinta de ser maternidad precisamente por no concebir hijos y ni transmitir la condición mortal, ya que con ella se entrega la vida pero también la muerte. La renuncia a esa maternidad implica no enfrentar a ningún ser humano a la muerte. Ello es a veces elogiado en las sagradas escrituras y también en los libros de grandes autores. Y mejor si se añade a ello la asunción de cierta maternidad espiritual a través de la creación de las obras de arte, o a través del altruismo, cuidando de los hijos de los demás como esa casta de insectos estériles en cuyo ejemplo se basa la sociobiología para demostrar la existencia de altruismo en la naturaleza, en el que apoyar la constitución de la sociedad.


-¿Se puede hablar de algo así como el azar en temas similares a la inspiración o a la necesidad de escribir versos en un momento dado o, por el contrario, es algo que ha de meditarse, planificarse o llevarse a cabo de manera individual sin importarle el destino de esos versos?.
Hubo un gran poeta que aludió a que la inspiración viene y llega cuando quiere, pero que sólo nos visitará cuando nos hallemos trabajando, concentrados en nuestro propio esfuerzo.
Y en cuanto al destino de los poemas, ellos mismos y por sí mismos sabrán alcanzarlo si son auténticos.
-¿Es el lenguaje el vehículo para crear poemarios hermosos o, como sucede en las civilizaciones ágrafas, se imponen más los sentimientos, los afectos, la contemplación de la naturaleza o el suave o degradante temor a la muerte?.
El amor y la muerte han sido tradicionalmente los temas destinados y reservados a la poesía, pero ahora se impone otro muy sugerente que es el de la poesía reflexionando sobre sí misma dentro del cuerpo de la palabra y del lenguaje.
-José Hierro decía que el español es un excelente idioma para escribir poesía como otros dicen que el italiano es una lengua para hablar con Dios y tal vez haya idiomas adecuados para la guerra, no sé si el alemán, o para el trabajo, como algunas lenguas asiáticas, ¿se pueden dar carta de naturaleza a unas ideas como éstas?.
Son ideas capaces de seducir pero no son verdades científicas. Y de ser verdad lo serían solo para el dispuesto a creer en ellas, el primero de los cuales tendría que ser, en su caso, el que las habría formulado. Son propuestas atractivas, y en tal sentido estoy a favor de ellas, independientemente de que las acepte y de que las comparta. A mí me resulta idóneo para la poesía el idioma francés como pude comprobar de manera personal cuando fui invitada a participar en el Festival de poesía Voix Vives que se celebra en Sète.
-Gonzalo Rojas decía que el exilio de la época de Pinochet, 17 años fuera de su patria, lo que más echaba de menos era “ese hablar, ese decir entre mutilado y equívoco, esa especie de gran caracol que es el español”. ¿Es una especie de suerte el escribir en castellano o cada poeta se siente a gusto con su lengua y con ella moldea su capacidad de creación lírica?.
Amo mucho el castellano y siento mucha satisfacción por formar parte de la comunidad lingüística que lo emplea.
Sin duda alguna en mi caso la poesía y el empleo del castellano están asociados desde el principio y han creado entre sí una profunda relación. La poesía que escribo y que siento tiene sus raíces en el castellano, y también sus frutos. El castellano es mi lengua natal, y así como estoy entrañada en ella es lo habitual que cada poeta lo esté en la suya. Ello no obstante hay muy buenos poetas que han escogido para escribir sus poemas alguna lengua distinta a la suya natal, por diversas circunstancias, incluso por elección como hizo Celan escogiendo el alemán para transformarlo en su esencia, contando con que había sido el idioma de sus opresores.

-¿Cómo crees que tratan a la poesía, en general, los críticos literarios, las revistas especializadas, el periodismo?.
Deberían concederle más espacio y prestarle más atención, tomando en consideración la vitalidad y el prestigio que la poesía alcanza en nuestra sociedad.
-Aunque veamos el escaso valor o la mínima repercusión económica de la poesía, de los libros de poesía, ¿crees que ese género literario tiene futuro, incluso en lucha contra diferentes tipos de soporte para su lectura como son los medios digitales, la performances y similares experiencias?.
Es muy difícil que el libro pueda ser sustituido por otros soportes, aunque pueda convivir con ellos.
La aparición de soportes digitales no será capaz ni será suficiente para hacer desaparecer la edición de los libros, como sucedió por ejemplo con los pergaminos después de la aparición de la imprenta; pues aparte de ser muy útil y práctico el formato del libro, sobre todo en su versión de edición de bolsillo, es un objeto estético, y hasta sensual y en cierto sentido erótico.
-¿Podríamos hablar de una especial manera de escribir poesía, novela, ensayo, etcétera, diferente según se trate de una mujer o un varón o es cuestión de sensibilidad?
Ya he contestado a esta pregunta en mi respuesta a otra anterior. Nunca pienso en que soy mujer cuando escribo, si bien hay algunas perspectivas o temas que no habría podido abordar sin ser mujer, como una forma de ser madre renunciando a la concepción de hijos.
En todo caso he sentido una profunda comprensión de la naturaleza femenina en la obra de algunos autores inmortales, por ejemplo en La Regenta de Leopoldo Alas Clarín, en La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca, y en Bella del Señor de Albert Cohen, entre distintos ejemplos.
-¿Cómo ves la expansión de la literatura escrita en español en el mundo?.
Bollante en difusión, pero quizá no obtiene reconocimientos de ámbito internacional, por ejemplo el Premio Nobel, desde hace muchos años. Ello no obstante es destacable su vitalidad.
Recuerdo el enorme interés que suscitaba cuando impartí un seminario en la Universidad de Liverpool, en donde hay un departamento de español muy importante, bajo el recuerdo del gran hispanista Edgar Allison Peers. Resultaba alentador y emocionante comprobar cómo aquellos jóvenes tan rubios, y con ojos tan claros, mostraban tanto interés por la poesía escrita en castellano.

-¿Existe, como han demostrado los grandes compositores, un especial maridaje entre la música y la poesía?.
Existen afinidades y reciprocidad, pero la poesía tiene su propia música, la música de la memoria.
-¿Cuánto hay de biografía y cuánto de invención, de recreación, en lo que escriben quienes se acercan a la poesía, sean hombres o mujeres?.
En la poesía tiene que haber de todo, en el mejor sentido de la palabra. La poesía es un ser vivo pues respira, y en ella, como en él, la recreación y la invención forman parte de su biografía, e incluso se transforman en ella. Eso sí, debe existir coherencia. En ella radica su realidad y consistencia.
-¿Es fiable, es recomendable leer poesía de otras lenguas traducidas al castellano o leer versos traducidos a otras lenguas?
Nadie puede poner en duda el valor de la traducción, cuyo prestigio se ha ido acrecentando. Hay traducciones que son en sí mismas obras maestras. Y el servicio que prestan es imprescindible para el conocimiento de las obras escritas en otras lenguas.
La traducibilidad de todas las lenguas, pues no hay ninguna que no lo sea, constituye casi un prodigio; una metafísica, una representación del mundo que se apoya en la existencia de ciertas regularidades.
Hay que agradecer mucho al traductor su tarea, y ponerle al mismo nivel que un gran artista.
-¿Existe en la poesía también implicaciones filosóficas, humanas, personales?
La poesía es un ser vivo y pensante que nos vive y que nos piensa, y por tanto alcanza dimensiones filosóficas, humanas y personales.
-Cuando se ha superado determinada edad, digamos 50, 60 o 70 años, ¿de qué manera se encara el día a día y como llega esa inspiración de que hablábamos antes?.
La verdadera edad no es como la medimos, pues solo podría conocerse si supiésemos ya la fecha de nuestro fallecimiento. Nuestra verdadera edad no se puede medir según el tiempo que ya hemos vivido, sino conforme al que todavía nos queda por vivir.
Ante esa incertidumbre, todos tenemos la misma edad, y nos enfrentamos a la poesía de la misma forma.
-La anterior pregunta se ampliaría en el sentido de si el poeta, el creador, acepta con resignación o con alegría la edad provecta y si ésta permite nuevas ideas, nuevas ilusiones, novedosos afectos.
La experiencia de la vida, la cual aumenta con el transcurso del tiempo vivido, siempre reserva exquisiteces.


-¿Tienes conocimiento de la aceptación de tu poesía en una u otra época, digamos de medio siglo atrás o de hoy mismo?.
La aceptación depende en muchas ocasiones de circunstancias que pertenecen al azar o al destino, entendiendo éste no solo como casualidad sino también como causalidad. Tuve la suerte, cuando publiqué mis primeros libros de poesía, de que existieran en España críticos tan atentos, y tan imparciales, como Florencio Martínez Ruiz o Juan Carlos Suñén, entre otros.
Sería además muy interesante que se prestase siempre la misma atención no solamente a un autor cuando irrumpe con sus primeros libros, y constituye una novedad, sino también a la trayectoria de su obra.
Por mi parte no tengo motivos de queja, ya que siempre he tenido buenos editores para mis libros, y comentarios y recensiones sobre los mismos que considero muy bien elaborados, y la obra de la que soy autora ha sido incluida en antologías llevadas a cabo con seriedad.
Solamente ha habido una época, afortunadamente breve, en que sentí la desatención de ciertas personas que siempre se habían ocupado de mis poemas. Y me temo que ello sucedió porque siempre me he mostrado muy crítica en relación a cualquier tipo de ortodoxia y poderes, y entonces se habían impuesto ciertos dogmas políticos y literarios. Y apostar por mi obra era arriesgarse.
-¿Qué dirías de las palabras que encierran unos versos de Carlos D’ Ors en su hayku senryu:“Preso en su jaula,/el hombre volar puede/cual fuese libre”.
Diría que en su hayku se refleja la auténtica sabiduría pues se refiere a la libertad esencial del ser humano que se puede realizar sean cuales sean las circunstancias de su vida a través de la elección de unos valores. Sabiduría que es lo contrario que sabihondez.
-¿Animarías a la juventud, a los universitarios, a los permanentes usuarios de los medios digitales, a escribir poesía y, si es posible, a publicarla?.
Sí, sin duda alguna; aunque a la vista de la vitalidad de la poesía actual, protagonizada no sólo por la perseverancia de muchos poetas sino también por la incorporación de nuevas generaciones, quizá no sea necesario que les anime.
-En épocas como el Mayo del 68, con un mundo gris aún no recuperado de la II GueRra Mundial y con cierta falta de libertades en toda Europa, la poesía parecía un refugio romántico, un elemento de protesta o una posibilidad de revolución permanente: ¿cómo se puede encarar, escribir, publicar, hoy la poesía cuando parecía que vivíamos en el mejor de los mundos posibles aunque haya decenas de guerras, migrantes indefensos, enfermedades por doquier, fraudes diarios?.
Al poeta, según Quintín Racionero, con el que estudié los presocráticos, es al primero al que se le concedió la palabra para que conservase la memoria de los dioses, y todavía no le ha sido arrebatada. Toda época tiene sus luces y sus sombras, su sentido de la libertad y de la belleza, aunque también sus esclavitudes. Así que en todas ellas conservará el poeta y la poesía su espacio habitual, como el ANGELUS NOVUS de Walter Benjamín, a la vez alabando y maldiciendo y denunciando.
-¿Crees que la poesía de escritores como Octavio Paz, Rafael Montesinos, Tomás Segovia o Vicente Aleixandre y  su obra, por ejemplo, pervive en los amantes de su obra, que tiene interés para universitarios y otros estudiosos?.
Existe un interés real por esas obras. Pervive en lectores fieles y en estudiosos. No sé si en lo relacionado con lo mediático que tiene otras leyes y tiempos que no siempre coinciden con los de la literatura y la difusión de ésta. Una moda literaria se impone más deprisa pero caduca antes. Un proyecto literario siempre necesita más tiempo, y los lectores terminan encontrándose con sus poetas favoritos, y siéndoles fieles, por caminos y vericuetos que exceden de las previsiones de los lanzamientos literarios. Si bien es cierto que en los periódicos, suplementos y revistas literarias, todavía se alcanzan afortunadamente muchas metas distintas a las del marketing.
-“Desnudo estoy, vestido de olvido”, escribe nuestro amigo Jesús Hilario Tundidor. ¿Qué te dice el olvido, qué puede el poeta hacer contra él?-
Adelantarse a él. Incluso buscar el olvido antes de ser olvidados. Eso es lo que hacía Emily Dickinson, y por ello es una de las poetas más recordadas. Escribí en El Emparrado: Olvido voluntario de ti mismo/ya desde ahora.
-¿Vale la pena seguir escribiendo poesía en un mundo anegado por la incomprensión, la pobreza, la guerra, la insolidaridad, los crímenes de cada día?.
Sí. La rebeldía es poesía. Puse en La Rebeldía: Felices los que mantienen/ su vieja rebeldía,/ pues en ella también sueña/ su sueño (…) Es un dolor de abajo a arriba./ Todavía es rebeldía./ Trae fuerza.
-¿Puede el poeta, mujer u hombre, hacer algo para que cambie el mundo, la visión de los políticos, la actitud de los demás ante la existencia?
Sí, creo firmemente en el “efecto mariposa”, en cómo es imprescindible el esfuerzo de cada uno de nosotros.
-¿De qué otros poetas existe un mejor conocimiento, una inserción en el mundo lector, una continua recomendación de profesores, enseñantes, padres, etcétera?.
A veces causa empalago la promoción que se hace de ciertos autores con cargo a los presupuestos públicos.
Lo mejor sería que cada uno pudiera encontrar por sí mismo, por los extraños vericuetos del camino de la poesía, a sus poetas favoritos.
Por lo común no me gusta la poesía oficial. Me satisfacía más la poesía de Antonio Gamoneda cuando todavía era un poeta olvidado, el de “Descripción de la Mentira”. Prefiero los poetas inmortales cuando ya empiezan a ser descatalogados, y es difícil encontrar las ediciones más valiosas de sus obras. También los poetas de otras lenguas cuando acaban de ser traducidos a la nuestra, y causan extrañeza y sorpresa.
-Hay preguntas recurrentes, muy propias de la prensa generalista, que nos parecen de utilidad a la hora de discernir la labor de un creador. Por ejemplo: ¿qué libro o que autor,  te pudo animar a escribir?.
Dado mi hábito de lectora desde que era niña, no podría enumerar dentro del espacio destinado a la contestación a esta pregunta, todos los libros cuya lectura, durante las distintas etapas de mi vida, han supuesto un estímulo para la dedicación a la literatura. Por tanto destacaría la propia literatura en sí, y la fascinación que ha ejercido sobre mí.
-La anterior pregunta se condiciona con otra que anima a dibujar el perfil de la mujer o del varón que escriben poesía: ¿qué tipo de libros prefieres leer o qué poeta quisieras haber sido?.
Todos los libros que he leído. Me sentiría muy afortunada si los demás me consideran poeta siendo tal como soy.
-También la historia, la sociedad, suelen condicionar, o hacer mella, en el escritor,  más aún para quienes hemos conocido el siglo XX, lleno de sadismo criminal, desde el nazismo, la acometida insensata de los japoneses en Asia, los dictadorzuelos de la América hispana, llamada Latinoamérica por cierto papanatismo cultural, la ocupación soviética de la llamada Alemania Democrática que, por cierto, convirtieron Berlín y otras ciudades históricas en lugares grises con esas edificaciones oscuras aunque serviciales. ¿Fue una buena circunstancia nacer a mediados de ese siglo para un escritor?
Fue una afortunada circunstancia porque hemos asistido a la transformación del mundo. Nacimos en uno muy distinto al actual, y pertenecemos a los dos. A pocas generaciones se les ha concedido asistir a ese prodigio de la transformación del mundo. Desde la “Casa de Fieras” y aquellas librerías que olían a imprenta y que parecían catedrales, hasta la digitalización actual y las posibilidades que nos ofrece la revolución tecnológica que ha puesto en nuestra mano una varita mágica.
-¿Hay sucesos históricos que te han llamado la atención especialmente?.
La caída del Muro de Berlín.
-¿Te preocupan temas como los premios literarios, la cultura de masas, la intervención del Estado en los aspectos culturales o la dejadez de las instituciones para dignificar la literatura suelen preocupar a determinados autores?.
Participé en la Acción de la Diferencia durante los “90” para denunciar la utilización de la literatura por parte de ciertas estrategias de poder y grupos de interés. Me parece necesario que los escritores asumamos ese compromiso.
Todos esos fenómenos que describes me molestan ahora menos que antes, como consecuencia de mi experiencia de la vida. Ahora sólo veo desventajas en participar en esos lanzamientos, por la pérdida de libertad e intimidad que ello implica, y por el lastre que ello supondrá en el momento en que cada autor deba responder en su día ante el juicio inapelable. ¿Y usted por qué permitió que su imagen se reprodujese en todas partes y sólo publicaba el mismo poema, sujeto a las modas del momento?¿Nunca sufrió la incomprensión ni el exilio por causa de la poesía, ni ese “fracaso” que es el mayor triunfo, sin el cual no existe la misma?
-¿Qué cuestiones son más importante para el autor, por ejemplo, el amor, la naturaleza, las creencias religiosas, la economía, la concordia, la relación con nuestros semejantes?
Todas, incluyendo las que todavía no existen, o las que existieron en la antigüedad.
-¿Seguirás escribiendo poesía, recitándola, promocionándola, animando a que penetre en los hogares y en la mente de los ciudadanos?
Por siempre jamás. Di a la poesía mi juventud, y mi vida entera, incluso mi modo de vivir, no se puede entender sin ella.
-Vamos a temas concretos: ¿de cuál o cuáles de tus libros estás más satisfecho?.
No, no puedo escoger, igual que no podría hacerlo entre mis hijos. Sin embargo hay libros como El Espía de Dios, Junio López, La Pobreza Dorada, El Emparrado y La Rebeldía que han supuesto nuevas perspectivas y reencarnaciones en ideas, imágenes, emociones, metáforas, conclusiones, evocaciones, proyectos, y la incorporación de nuevos lectores.
¿Volverías a escribir todos los libros de poesía ahora publicados o sin publicar?.
Sin dudarlo.
-¿Y el futuro, el tuyo, el de todos?.
Ya es presente.

Manuel Quiroga Clérigo 

(Madrid, 1945 - 2020)

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