lunes, 20 de febrero de 2023

OSCAR MURILLO: "Catarata social", exposición en la iglesia de San Antón del Padre Ángel en la Semana del Arte en Madrid





Julia Sáez-Angulo
Fotos: Luis Magán

21/2/23.- Madrid.- Después de visitar la interesante exposición conceptual de Alejandro Cesarco en la Galería Elba Benítez (San Lorenzo, 11), abierta hasta abril de 2023, la galerista nos invita a la inauguración de la de Oscar Murillo, bajo el título de “Catarata social”, una intervención gestual en la iglesia de san Antón (c/ Hortaleza, 63), del padre Ángel Mensajeros de la Paz en Madrid. Exposición del 20 al 26 de febrero, coincidiendo con la Semana del Arte en Madrid, la de ARCOmadrid 2023.
La entrada a la iglesia de san Antón es la llegada a un totum revolutum de zoco, almacén de alimentación y ultramarinos (con paquetes de arroz, azúcar, lentejas, judías, garbanzos, aceite…), manteles pintados, videos con personajes populares que asaltan las miradas y el papa Francisco al fondo, sobre el presbiterio, en una representación tamaño natural, rodeado de ovejas, porque al Papa de la Iglesia de Roma, le gusta que sus pastores “huelan a oveja”.
De las veces que he ido a San Antón, ésta es la que más desasosiego me ha causado. Ya no queda un centímetro cuadrado para moverse, un centímetro cúbico para Dios, aquello solo es abigarramientos de prójimo y productos, o lo parece. Un albergue más que iglesia. Un mercado amenazante de expulsión. Falta altura, elevación… Manca fineza, que dirían los italianos. La gente sin hogar merece también orden, espacio, estética, belleza. El padre Ángel tiene 86 años. Ha hecho muchas cosas buenas. Se pueden hacer todavía mejor.
            La instalación Mesmerizing Beauty de Oscar Murillo (Colombia, 1986), a base de sillas blancas de plástico y estructuras de madera que sostienen algunas pinturas, se pierde. Parece solo un gesto, un deseo entre el caos. Tanto abigarramiento, batiburrillo de cosas variopintas, aturde.
        La mirada se iba a la reproducción del cuadro de Goya "La última comunión de San José de Calasanz" (1819), a la derecha del presbiterio, un poco tapado en la base. Magnífica obra ascética del pintor aragonés, que no era precisamente un pintor del espíritu. 
Entre todo ello, la obra pictórica de Oscar Murillo, valorada en miles de euros. Entre los presentes, algunos críticos y personajes del circuito del arte como Carlos Jiménez, Silvia Sredny de Birbrager, Heinrich Bernhard, Luis Magán, Mario Saslovsky, Adriana Zapisek, Lorenzo Quinn, Julia Sáez-Angulo, Marga Paz… 
La expo solo dura cinco días.
        Yo me fui con melancolía. Parecía una iglesia desafecta al culto.


Con el escultor italiano Lorenzo Quinn


7 comentarios:




  1. Me gusta la expresión de. Manca fineza, como dirían los italianos.
    Romseneí Jose Miguel

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  2. Magnífica crónica, Julia. Yo me quedo con esta frase "no queda ni un centímetro cúbico para Dios". No soy quién para juzgar si una templo debe convertirse en almacén de ultramarinos. Pero me viene a la memoria la cita del evangelio de Juan; después de que Jesús expulsó a los mercaderes del templo, sus discípulos recordaron lo que estaba escrito: "El celo de tu casa me devora".

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  3. estoy de acuerdo contigo y con Rogelio. Todo me pareció un poco abigarrado y que no correspondia al lugar donde se encontraban los productos, más bien parecía un depósito de mercaderia. Posiblemente era, o es, el único lugar posible de almacenaje sin riesgo. No lo sé, pero reconozco que está todo hecho con la mejor voluntad y empatía posible, como corresponde a nuestro querido Padre Angel y equipo

    Adriana

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  4. Tienes toda la razón, la caridad bien entendida se ejerce de otra forma: no convirtiendo el Templo en un zoco.

    Pilar Aroca

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  5. Estupendo artículo. Comparto plenamente su opinión. Gracias, siempre.
    Carlos Penelas -- www.carlospenelas.com

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  6. Que lamentable que en la iglesia de San Anton,no se cuidó la imagen de la exposición.
    Quizas para el público todo era muy confuso.

    Estela Elmquist

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