viernes, 6 de marzo de 2026

"La premonición de Adela": mar, aventura y memoria en la primera novela de Cristóbal Colón de Carvajal y Gorosábel

Cristóbal Colón de Carvajal


Carlos S. Tárrago
Fotos  "Cortesía de la Real Academia de la Mar"

        06.03.2026 .- Madrid.- El pasado 3 de marzo tuvo lugar en el Salón de Actos del Instituto de la Ingeniería de España la presentación del libro La premonición de Adela, primera incursión en la narrativa de Cristóbal Colón de Carvajal y Gorosábel, duque de Veragua.
    Fundado en 1905 y declarado entidad de Utilidad Pública, el Instituto —federación que agrupa a las principales asociaciones de ingenieros del país— reunió en esta ocasión a numerosos socios y compañeros del autor que llenaron la sala para asistir a un acto en el que la mar, la historia y la literatura fueron los verdaderos protagonistas.
    La mesa estuvo presidida por Carlos Cremades Carceller, presidente-director de la Real Academia de la Mar, acompañado por el autor y por el historiador y capitán de navío (R) José María Blanco Núñez, secretario general y profesor del CESEDEN.
    Blanco Núñez trazó una breve semblanza del autor, recordando una trayectoria vital profundamente ligada al mar: navegante desde muy joven, participante en la vuelta al mundo a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano, oficial y comandante de barco, además de embajador en misión especial representando a España en diversos actos internacionales y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. A ello se suma su actividad académica y divulgadora, con más de trescientos artículos publicados en prensa y revistas.
    Durante la conversación mantenida en la mesa, se comentaron diversos aspectos de la novela. Entre ellos, su origen como relato breve de misterio influido por autores como Edgar Allan Poe, así como la presencia de otras referencias literarias de aventuras como Emilio Salgari, Jules Verne o Herman Melville. El propio autor subrayó también la importancia de la experiencia personal en la mar y el valor pedagógico del libro, que incluye un glosario de términos náuticos y diversas ilustraciones realizadas por él mismo.
    En la obra, ambientada principalmente entre 1914 y 1935, el Caribe y los puertos atlánticos sirven de escenario a una historia en la que la mar aparece como un personaje más, omnipresente y determinante en el destino de quienes viven de ella.
    Como lector, confieso que me acerqué al libro con cierta cautela. No es extraño cuando se trata de la primera novela de un autor y, además, de una obra extensa, con más de cuatrocientas páginas. Sin embargo, La premonición de Adela resulta una lectura sorprendentemente ágil y muy interesante.
    La novela parte de una idea tan sencilla como poderosa: la premonición de una niña antes de que su padre se haga a la mar. A partir de ese punto se desarrolla una historia que alterna un dramático naufragio y la lucha por la supervivencia con los recuerdos de toda una vida marinera. El relato avanza y retrocede en el tiempo, manteniendo siempre el interés del lector.
Uno de los aspectos más atractivos del libro es la riqueza de información histórica y técnica que contiene: la navegación a vela, la pesca tradicional, los grandes puertos atlánticos, la caza de ballenas, los submarinos en la Primera Guerra Mundial o la vida cotidiana de los marineros de comienzos del siglo XX. Todo ello aparece integrado en la narración con naturalidad, fruto de la experiencia del autor.
    Pero la novela no es solo una historia de mar. En ella aparecen también el amor, la familia, la emigración, el desarraigo y los cambios políticos que obligan a empezar de nuevo. En el fondo, es una historia sobre el destino y sobre cómo algunas vidas parecen cerrar sus ciclos de manera inesperada.
    Quizá por ello, durante el turno final de preguntas del público no faltaron las felicitaciones ni quienes apuntaron que la historia tiene todos los ingredientes de una futura adaptación cinematográfica.
    En cualquier caso, La premonición de Adela se revela como una lectura muy recomendable para quienes disfrutan de las novelas de aventuras con base histórica y, especialmente, para quienes sienten la fascinación permanente de la mar.






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