lunes, 20 de abril de 2026

ENCUENTROS EN “EL ALABARDERO”: GONZALO SUÁREZ E ÍÑIGO MÉNDEZ DE VIGO. Del Gran Capitán, Barones, Marqueses, Hidalgos y Grandes de España y Pares de Francia

Amalia Fernández de Córdoba, Íñigo Méndez de Vigo y Gonzalo Suárez Morilla.

Retrato de don Luis Lezama en El Alabardero

Julia Sáez-Angulo

Fotos: Amalia Fernández de Córdoba

20/4/26.- Madrid.- El encuentro mensual que la pintora naif Amalia Fernández de Córdoba y yo tenemos en la Taberna del Alabardero, ofrece con frecuencia otros encuentros con comensales de prestigio. Antes de su fallecimiento con nuestro querido anfitrión el padre Luis de Lezama Barañano (1936-1925)-creador del emporio de restauración Grupo Lezama- y hoy con el cineasta Gonzalo Suárez el ex ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo.

Iván García de los Ángeles, que nos recibe siempre con afecto y cortesía, nos comenta que se echa mucho en falta a don Luis Lezama, pero ya se sabe, en esto, el Creador tiene la palabra. Él fundó en 1974 la Taberna del Alabardero, que, fue el embrión del Grupo Lezama, un modelo empresarial de economía social pionero que se ha convertido en referente internacional, con locales en lugares como Marbella o Washington.

Descubro un retrato a tinta del cura Lezama en la pared, frente al del escritor José Bergamín, en cerámica, el escritor que fue cliente habitual del Alabardero. Iván explica que el pintor sevillano que retrató a Lezama fue José Tomás Pérez Indiano, el cartelista del torero Morante, que hoy, precisamente, ha sufrido una cornada.

Amalia Fernández de Córdoba, descendiente de Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515), conocido como "el Gran Capitán", brillante noble y militar español al servicio de los Reyes Católicos, me cuenta su Semana Santa en una finca de Segovia con una vetusta casa de campo con numerosas chimeneas para paliar el frío, aunque en esta ocasión el clima fue más propicio. Ella reside en el cercano palacio de La Cruzada y ahora ya se prepara para el veraneo en el Puerto de Santa María, donde el mar mitiga los calores.

Yo le hablo de mi reciente estancia en el palacio de los Barrantes-Cervantes de Trujillo de Extremadura, con motivo de una exposición de arte iberoamericano, inaugurada por Hernando de Orellana-Pizarro, presidente de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, Barón de Amaya, para más señas. La Fundación viene del siglo XVII a nuestros días, vía el primogénito de la saga de los Pizarro. La conversación se enriquece citando a los parientes,  marqueses de la Conquista y de Albaida, que cuentan con un bello palacio esquinado en la plaza de Trujillo de Extremadura (la aclaración va, porque hay cinco Trujillos en el planeta, hoy aldea global).

    Íñigo Méndez de Vigo y Montojo (1956), exministro y político español, IX barón de Claret, consorte de María Pérez de Herrasti y Urquijo, condesa de la Conquista y Albayda nos aborda a la salida, por nuestra conversación en la que citamos su título y propiedad palaciega. El marquesado de la Conquista es un título histórico creado por Carlos I en 1531, para Francisco Pizarro, el conquistador. 

    Méndez de Vigo está acompañado del cineasta y escritor Gonzalo Suárez Morilla (1934), que ha recibido el Goya de Honor 2026 en la 40.ª edición de los premios, reconociendo sus 60 años de trayectoria como director, guionista, escritor y actor, fundamental en el cine español. A sus 91 años, Suárez ha sido premiado por una filmografía marcada por la fantasía y la libertad creativa. Todo un noble de la cultura, figura clave en el cine de autor en España. Multifacético, que ha alternado la dirección de más de 25 largometrajes con la literatura, caracterizándose por un estilo literario, poético y a menudo fantástico.

    Me encuentro atrapada, por tanto, entre nobles de la Historia y de la Cultura, así que no me atrevo a decir que yo soy de familia de hidalgos, última posición en la escala de la nobleza rural. Pero, de pronto, recuerdo que el conde-duque de Benavente dijo la célebre frase, en su día, a Felipe V, primer rey de los Borbones en España, cuando éste quiso hacer ciertas equiparaciones en la nobleza: "Señor, Vuestra Majestad puede hacer Grandes de España, pero no Hidalgos; los Hidalgos sólo los hacen Dios y el tiempo".  Era una cuestión de honor. He dicho.

    Felipe V también quiso equiparar los Grandes de España a los Pares de Francia, pero el conde-duque de Benavente, le advirtió de que nada tenían que ver unos y otros.

    Para Mayor abundamiento, Iván sacó una espada de ceñir, del reinado de Isabel II de España. Se colocará en breve, en los muros de El Alabardero. 

    ¡Ah! y qué coincidencia, los cuatro comimos excelente pichín, nombre que se da al rape en Asturias (cada cual en su respectiva mesa).

Julia Sáez-Angulo, Méndez de Vigo y Gonzálo Suárez.
Retrato del escritor José Bergamín. Cerámica

Pichín asturiano (rape), con patatas y pimientos, en El Alabardero.


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