lunes, 6 de julio de 2026

ROBO DE LAS JOYAS DE LA REINA SORAYA. Durante la Festividad del Corpus Christi en Toledo en 1953. El rubí de Duguesclín y la Perla Peregrina

Reina Soraya de Persia.

El rey Felipe III de España, en un retrato de Velázquez. Luce la Perla «Peregrina» prendida del sombrero.


Julia Sáez-Angulo

6/7/26 .- Madrid.- En plena rechifla de la joyas de un ex presidente del Gobierno de España -rechifla y saqueo a la Hacienda pública- un amigo toledano nos recordó en el transcurso de una tertulia, el célebre robo de las joyas de la reina Soraya, cuando el Sha de Persia, Mohammad Reza Pahlevi, visitó Toledo en 1953 junto a su segunda esposa, la reina Soraya Esfandiary. Las joyas de Soraya eran célebres por su valor. 

El robo se produjo durante una visita de los mandatarios a la ciudad imperial durante la festividad del Corpus Christi que, por su procesión en la mañana y su corrida de toros por la tarde, atrae multitudes, y es campo abonado para carteristas, cacos, ladrones de altos y bajos vuelos…Cuando se producía un robo importante, el comisario los convocaba a todos y les amenazaba con meterlos en la cárcel, si no aparecía el botín. Con este método logró buenos resultados.

    La emperatriz Soraya, considerada como la reina más bella del momento, había contraído matrimonio con Reza Palhevi, sha de Persia un año antes. Procedente de Italia, realizaba un viaje por España. Entre apreturas recorrió la plaza de Zocodover y la calle del Comercio, buscando buen sitio para ver la procesión. Luego, por la tarde, asistió a la corrida de toros lidiada por Jesús Córdoba, Pedro Martínez, «Pedrés» y Antonio Chenel, «Antoñete», con toros del conde de la Corte. Iba acompañada por una dama de compañía, Sara Moglut , y un chambelán, Juan Bendinc . 

    El séquito fue víctima de dos descuideras madrileñas, quienes les quitaron un bolso con alhajas, entre ellas un anillo y un reloj de oro, en el que se guardaba también la llave del joyero que la princesa había dejado en su hotel de Madrid, y dos carteras conteniendo cuatro mil liras y cinco mil pesetas. Según relató el periodista Luis Moreno Nieto, la fechoría fue obra de Pilar García Sánchez y Carmen García Muñoz.

    Las joyas, ese bien tan preciado, no solo por las damas, sino por los caballeros acumulativos, han sido protagonistas importantes en la Historia y la leyenda. Dos casos españoles:  el rubí de Duguesclin y la Perla peregrina, de la monarquía española

        RUBÍ DE DUGUESCLÍN Y PERLA PEREGRINA

El célebre "rubí" entregado a Beltrán Duguesclín (o Bertrand du Guesclin) tras la batalla de Nájera (3 de abril de 1367) se conoce históricamente como el Rubí del Príncipe Negro. Se trata de una espinela: Aunque se le conoce como rubí por su color rojo intenso, la gema es en realidad una espinela de unos 170 quilates. 

    El rey castellano Pedro I "el Cruel" recuperó su trono frente a su hermanastro Enrique de Trastámara gracias a la intervención del ejército inglés comandado por Eduardo de Woodstock, el "Príncipe Negro". Al no poder pagar los enormes gastos de la campaña militar, Pedro I le entregó varias joyas, entre ellas esta famosa gema. 

    La histórica gema se encuentra hoy en día engarzada en el centro de la Corona Imperial del Estado, una de las joyas de la Corona británica

    La Peregrina fue encontrada en el Golfo de Panamá en el siglo XVI, La Peregrina es una de las perlas naturales en forma de lágrima más grandes (58,5 quilates) y famosas del mundo. Tras ser hallada por un esclavo (quien obtuvo su libertad por ello), pasó a manos de Felipe II. Durante siglos perteneció a la realeza española, siendo inmortalizada por pintores como Velázquez y Goya. 

    Durante la Afrancesada en España, José Bonaparte -hermano del Gran  Depredador de Europa- la robó y sacó del país. Tras años deambulando y cambiando de dueños privados, en 1969 fue subastada en Nueva York. El actor Richard Burton la compró por $37,000 dólares y se la regaló a la actriz Elizabeth Taylor. En 2011, tras el fallecimiento de la actriz, la joya batió récords al subastarse en Christie's por $11,842,500 dólares. 

Afortunadamente, la reina Victoria Eugenia estableció durante su vida un listado de “joyas de pasar” entre las reinas de España, evitando así que se desperdigaran y se deshicieran.

El gran crítico de arte, Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1956), decía que muchas joyas, verdaderas obras de arte en Europa,  se han ido deshaciendo en sus montaje y engranajes para adaptarlas a las modas. Afortunadamente las dos joyas citadas se conservan tal cual.

¡Ah, las joyas! Como decía una de las chicas del humorista gráfico Kiraz: “el amor de un hombre se mide de verdad por las joyas que te regala”.


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