Halcón peregrino, animal muy apreciado para la cetrería.
Julia Sáez-Angulo
15/8/26.- Madrid.- Los amigos de El Escorial seguimos conversando en la dehesa de Prado Molino, para continuar -como ya he apuntado- los “Diálogos de Platón”, que a veces suben o bajan hacia los “Diálogos para besugos”. Todo es el arte de la palabra.
En el campo divisamos con facilidad el vuelo de las rapaces, sobre todo del águila calzada que devoró, casi en nuestras barbas, una urraca, a la que destripó impunemente, pese a los graznidos sin parar de las otras urracas que conocían a la víctima. Pilar Suja lo graba todo.
Es la cadena trófica de la Naturaleza, que tanto aflige a la hispanista rumana Ioana Zlotescu, que pone en cuestión la bondad de lo creado.
A continuación, pasó un milano, poco más tarde, un busardo ratonero, y por último, un halcón… Las Pilares, Engelmo y Suja, además de pintura, saben de rapaces.
El Monte Abantos, situado en la Sierra de Guadarrama junto a San Lorenzo de El Escorial, es un excelente enclave para la observación de aves rapaces, incluyendo diversas especies de halcones y pequeños falconiformes como el cernícalo y el alcotán.
Lo de los halcones nos llevó a recordar el tributo del Halcón Maltés fue un pago simbólico anual que el emperador Carlos V impuso a la Orden de Malta en 1530 a cambio de cederles la soberanía de las islas de Malta y Trípoli. La Orden debía entregar un halcón vivo y adiestrado para la cetrería al virrey de Sicilia, representante de la Corona española.
Tras ser expulsados de Rodas por los otomanos, los Caballeros Hospitalarios recibieron Malta de manos de Carlos I de España. El pago consistía en un único halcón entrenado enviado cada año coincidiendo con la festividad de “Todos los Santos”, el 1 de noviembre. Era un reconocimiento formal de vasallaje y soberanía, aunque de valor puramente simbólico y diplomático.
El pago cesó a finales del siglo XVIII, concretamente en 1798, cuando Napoleón Bonaparte conquistó la isla de Malta. Pero el halcón maltés ha seguido viviendo la novela, el cine y el cómic.
Los Caballeros de Malta, cuyo nombre oficial es Soberana y Militar Orden de Malta, son una orden religiosa laica de la Iglesia católica y un sujeto de derecho internacional. Fundados en Jerusalén hacia 1048 como los Caballeros Hospitalarios, operan hoy en 120 países con proyectos médicos y humanitarios.
El Real Gremio de Halconeros de España es una asociación heredera de los antiguos maestros de la cetrería, estrechamente ligados con la monarquía y la aristocracia. La entidad tiene como Patrono Mayor Perpetuo al Rey Don Juan Carlos I, siendo Halconero Mayor del Reino en 2007. El Real Gremio ha querido renovar la tradición de la entrega de un halcón a la Monarquía española.
El halcón maltés (título original en inglés: The Maltese Falcon) es una de las más conocidas novelas de Dashiell Hammett. Icono de la novela negra y policíaca, fue publicada en 1930 poco después de La llave de cristal y forma, junto con esta, la parte más popular de su obra.
El Halcón Maltés, que da nombre a la novela, es una supuesta estatuilla con figura de halcón incrustada de piedras preciosas que los caballeros de la Orden de Malta regalaron al emperador Carlos V.
La novela se desarrolla en la ciudad de San Francisco, donde un puñado de delincuentes, no todos traficantes de arte, siguen la pista a dicha joya.
Sam Spade, el protagonista de El halcón maltés, es, sin duda alguna, el personaje más conocido de Dashiell Hammett. Detective privado que hace gala de la dureza y brutalidad de un hombre acostumbrado a abrirse camino a codazos en los ambientes más hostiles y que parece apreciar menos la propia vida que el dinero.
De la novela de Hammett, al cine, en 1941. Dirigida por John Huston, con el actor Humphrey Bogart, en la primera película del actor.
Pilar Suja trae a colación Corto Maltés, célebre personaje de cómic y novela gráfica creado por el autor italiano Hugo Pratt en 1967, que ella adora y tiene toda su colección. Es un marinero culto, irónico y pacifista, considerado uno de los grandes mitos del cómic europeo del siglo XX. Nació en La Valeta (Malta) en 1887. Hijo de un marino inglés y una gitana sevillana. Antihéroe romántico que prefiere la libertad antes que la riqueza. Su nombre proviene del argot andaluz y significa «manos rápidas».
Tras el fallecimiento de Pratt, autores actuales como Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero han continuado dando vida al personaje con nuevos álbumes. El Centro Georges Pompidou de París le dedicó una exposición en 2024.
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