J. S. A.
14/9/26.- Sigmund Freud no solo fue uno de los más grandes exploradores de la mente humana, sino también un excelente prosista con una amplísima cultura humanística. En ninguna parte quedan mejor reflejadas estas dos facetas como en sus legendarios casos clínicos, cuya estructura, según el novelista John Updike, «tiene una elegancia arquitectónica que iguala a la de los mejores escritores de su tiempo».
Este volumen, que sale a la venta el próximo 23 de septiembre, reúne dos de los casos clínicos más importantes estudiados por Freud. Podemos observar su lúcido análisis y cómo se reflejaba en los trastornos psicológicos la violencia sufrida por las mujeres.
«Asistimos también a la lectura de la gran novela del psicoanálisis, lo que es tanto como viajar desde la hipnosis al método catártico y desde este a la asociación libre, pero también desde el mapa del cuerpo, con su conjunto de síntomas, al territorio inmaterial del inconsciente», dice del libro el escritor Juan José Millás.
Sigmund Freud (1856–1939) fue un médico neurólogo austriaco, conocido mundialmente como el padre del psicoanálisis. Nació en Freiberg, Moravia (actual República Checa), dentro de una familia judía. A los tres años de edad, se mudó con su familia a Viena (Austria), ciudad donde vivió y desarrolló la mayor parte de su obra.
Ingresó a la Universidad de Viena en 1873 para estudiar medicina y se graduó como médico en 1881, especializándose inicialmente en neurología. Trabajó con el neurólogo francés Jean-Martin Charcot, quien usaba la hipnosis para tratar la histeria, y colaboró estrechamente con el médico austriaco Josef Breuer en el método de "la cura por la palabra".
Revolucionó el pensamiento occidental al proponer que gran parte de la vida mental es inconsciente y está regida por deseos y conflictos reprimidos. Dividió la mente en tres instancias: el Ello (impulsos y deseos), el Yo (mediador con la realidad) y el Superyó (conciencia moral y normas).
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