Julia Sáez-Angulo
30/10/26.- Madrid.- Todavía recuerdo la lectura de un artículo del filósofo y profesor Fernando Savater, en el que se sorprendía, si no se lamentaba o quejaba del trato recibido en un hospital, donde las enfermeras, auxiliares de enfermeras, camilleros y demás, le llamaban “Fernandito, majo”, “Fernandito, guapo” o “Fernandito corazón” en medio de un impúdico tuteo, que no se si toleraría a sus alumnos… -no recuerdo lo literal, pero era algo así.
Acabo de tener una operación de cataratas y el trato del personal sanitario ha sido similar, con una expresión insólitamente cariñosa, expresada en diminutivos sucesivos, que expresan cariño algo infantil, no sé muy bien si por ser enferma, más bien paciente, o quizás me veían ya anciana…
-¡Vamos tesoro!, me dijo una enfermera o auxiliar -no las distingo muy bien- antes de pasar al quirófano.
Me hablaban de “cámbiese la ropita”, de echarme unas gotitas, de dar un paseito…
“To talk down”, llaman los ingleses, al hablar en la distancia, de arriba abajo, pero en la sanidad española no es por una diferencia social, sino paternalista del sano al enfermo o al paciente. Hecho sin duda con buena fe, con ánimo protector, pero quizás inadecuado o cuando menos chocante para las personas que somos más serias o distantes.
Esos mismos adjetivos de bonita, corazón, cariño… los oigo también en algunas vendedoras del mercado, sin bien a ellas no les pediría tanto. El máximo lo escuche en el mercado de la Boqueria en La Rambla de Barcelona:
_ Què vols reina? (¿Qué quieres reina?)
Esta actitud y lengua cariñosa de los sanitarios en hospitales y clínicas se dan más bien en las mujeres, ciertamente no tanto en las médicos. Quizás se deba a “esas tres “c” que se han atribuido siempre a la tarea de las mujeres: calmar, cuidar, curar… Por eso las nuevas licenciadas en Medicina lo hacen muy bien. Yo las observo y me asombran positivamente”, me comentaba, en los 80, un viejo médico, el Doctor José Sánchez Barrado, esposo de mi buena y desaparecida amiga, la pintora María Ángeles de Armas.
Respecto al tuteo campechano ¿qué decir? Con frecuencia son los mismos pacientes los que lo reclaman diciendo: “No me trates de Ud. que me haces más vieja? Con lo cual acaban liándose entre las personas que quieren el tú y l las que preferirían el Ud. Con una asistenta búlgara se dio la circunstancia de que ella me trataba de tú y yo a ella de Ud. A ella no le entraba otro tratamiento.
Las mismas asistentas domésticas también se confunden y hasta las iberoamericanas, que utilizan el habitual Ud. en su país, se aceleran hacia el tuteo en España, para ponerse a esa forma social que se va imponiendo entre los jóvenes y que se impone a los mayores que desean otro trato por edad, respeto y decoro.
Quizás convenga establecer un protocolo de tratamiento en la Sanidad española y ahorrar adjetivos innecesariamente cariñosos de sus sanitarios a los pacientes. A mí me chocan, pese a mi convicción de que lo hacen para ser amables y/o tranquilizar a los pacientes, pero me revienta un poco.
También recuerdo una visita de la princesa Ana de Inglaterra a Australia siendo joven, cuando los fotógrafos la llamaban:
_Darling, this way
_Darling, look at me!
_Darling …
Y ella reaccionó diciendo:
_I am not your Darling. I am your Royal Highness! (No soy su cariño, soy su Alteza Real)
Pues, eso.

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