miércoles, 9 de febrero de 2022

Exposición: EL GUSTO FRANCÉS Y SU PRESENCIA EN ESPAÑA (Siglos XVII-XIX)

Fundación Mapfre

Sala Recoletos planta primera, Paseo Recoletos 23-Madrid

Del 11 de febrero de 2022 al 8 de mayo de 2022



Maica NÖIS

        11/02/2022-Madrid.-  Se analiza a través de la exposición, que es una de las citas más esperadas de primeros de este año, la presencia del arte francés en nuestro país, con incidencia en los siglos XVII,XVIII y XIX, demostrando la existencia de una reciprocidad en influencia  entre ambos territorios. Numerosas pinturas en número de 45, 16 dibujos, ocho esculturas, 31 piezas decorativas y objetos de uso cotidiano. Ha contado con el apoyo de: Biblioteca Nacional de España, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Nacional del Prado, Museo Nacional Thyssen Bornemisza, Museo del Romanticismo, Museo de Artes Decorativas , Patrimonio Nacional, colecciones particulares. Algunas de las piezas es posible conocerlas por primera vez.

Su comisaria Amaya Alzaga Ruiz lo reconoce que al ser un periodo histórico tan extenso ha requerido una profunda labor de investigación para mostrar lo diversos aspectos relacionales como los diplomáticos, la historia del coleccionismo y el relieve identitario de ambas nacionalidades y como ambas culturas se entremezclan. Se ha permitido sacar a la luz obras que hasta ahora se daban por desaparecidas, realizar nuevas atribuciones y restaurar un numero de piezas presentadas.

Antonio Huertas Mejías, Presidente de la Fundación MAPFRE, lo subraya en el prologo del libro-catalogo de la exposición "Hasta hace bien poco han sido habituales los estudios en torno a la presencia del arte y de los artistas españoles en territorio francés, centro neurálgico de la cultura durante el siglo XVIII- cuando comienza a arrebatarle la primacía a Italia-, a lo largo del siglo XIX, y hasta bien entrado el XX. Sin embargo el arte francés que llega a España sólo ha sido investigado en ocasiones puntuales, a pesar de su gran presencia en nuestro territorio a lo largo de la historia"

Esta historicidad cultural se va desgranando a través de las once salas en que se ha dividido la muestra. Las primeras piezas galas llegan durante el reinado de Carlos II, el último de los Habsburgo españoles, edad de oro en el periodo de la pintura española. El gobierno de los Borbones con especial referencia a los reinados de Felipe IV, Carlos V e Isabel II, van consolidando el gusto francés. Este monopolio va decayendo hacia 1870 con el modelo romántico. La imparable conquista cultural en el siglo XVII por Francia encontró en España un escenario privilegiado. Así durante doscientos años "lo francés" fue sinónimo de clasicismo, distinción, magnificencia y elegancia.

El siglo XVII, el Grand Siécle francés, no se caracteriza por un intercambio ni visitas de artistas francesas ni españolas por hostilidades políticas que fueron limadas en alianzas matrimoniales  entre casas reales de Borbón y Austria. El enlace en 1615 entre Luis XIII y Ana de Austria y su hermano Felipe IV y la francesa Isabel de Borbón, facilitando el intercambio de retratos, aunque no evitó la declaración de guerra a España en 1635. La segunda mitad del siglo Luis XIV arrebata a España el puesto de primera potencia en la conquista política y culturas del continente. Llegado el Tratado de los Pirineos en 1659 que pone fin a la Guerra de los Treinta Años con la paz sellada con el matrimonio del monarca francés u la Infanta María Teresa de Austria-hija de Felipe IV. Otro enlace real en 1679 entre Carlos II y María Luisa de Orleans-sobrina de Luis XIV, propia la llegada al Alcázar madrileño de nuevos retratos y reglaos como el San Juan Bautista de Pierre Mignard, regalo de Felipe e Orleans a su yerno el rey de España.

Estos conflictos bélicos que producían tensas relaciones durante el siglo VXII dificultaron la llegada de pinturas francesas que llegaban vía Roma-por entonces capital de las artes donde estaban establecidos artistas franceses - y se adquirieron obras de Nicolás Pousssin o Claudio de Lorena. Mientras, en la década 1630-40,  se renovaba el panorama artístico..Por ejemplo con Simón Vouet que introduce un lenguaje sobrio y depurado creando en 1648 la Real Academia de Pintura y Escultura en el reinado de Luis XIV. Las artes se ponen al servicio del Rey Sol bajo la supervisión del pintor del rey Charles Le Brun. Esta identidad estética se continuará asentando como pintores como Francois Boucher o Jean-Marc Nattier. Obras y dibujos de esta época llegaron a España en siglos posteriores.

Mientras el arte francés se imponía en el ámbito político del Rey Sol, Carlos II, el último de los Austrias españoles, fallecía en Madrid el 1 de noviembre dejando como sucesor nombrado al duque de Anjou nieto de Luis XIV, Felipe V quien asciende al trono en 1715 instaurando la nueva dinastía de origen francés, la casa de Borbón. Se intenta transponer los modelos cortesanos muy correspondientes con Versalles. Recibe un gran legado en suntuosos objeto conocidos como el Tesoro del Delfín. Encarga objetos de decoración y ornamentales a artesanos parisinos para embellecer los Reales Sitios. Se trasladan a España arquitectos franceses como Rene Carlier, escultores como René Fremin, Robert Michel, jardineros como Étienne Boutelou. Se aumenta el gusto cortesano por lo francés. Atrae además a la corte a pintores francés de renombre Michel-Ange Houasse, Jean Ranc y Louis-Michel Van Loo.

El influjo francés fue virando hacia modelos italianos durante la segunda mitad del reinado de Felipe V y lo sucesivos gobiernos de sus hijos Fernando VI y Carlos III. Esta españolización a finales de 1788 con la subida al trono de Carlos IV los puestos artísticos se cubren con los formados en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando haciéndolo coincidir con sus marcados gustos refinados y exquisitos y su pasión por el coleccionismo adquiriendo para las residencias reales: lujosas porcelanas, mesas elaboradas, sedas, braseros de bronce, importantes relojes (en esta afición contó con un relojero e cámara francés Francois-Louis Godon. Durante su reinado el proyecto más importante fue el Gabinete de Platino de la Real Casa del Labrador en Aranjuez en estilo imperio francés por el arquitecto de Napoleón, Charles Percier, para cuya ejecución contó con los mejores ebanistas y broncistas parisinos.

Con el estallido de la Revolución y la ejecución de Luis XVI dinamitó los Pactos de Familia que desembocó en el estallido de la Guerra de la Convención entre los antiguos aliados. El conflicto se finaliza en el Tratado de Brasilea en 1759. Se reanudan los intercambios artísticos. Se encarga el gran retrato ecuestre de Bonaparte cruzando los Alpes por el pintor Jacques-Louis David y que se guarda en el Musée national des châteaux de Malmaison et de Bois-Préau.

Una corte paralela al celebrarse el 10 de octubre de 1846 en Madrid las dobles bodas de la reina Isabel II con su primo Francisco de Asís y de la hermana de la reina, Luisa Fernanda con el hijo menor de Luis Felipe de Francia, el duque de Montpensier, don Antonio e Orleans quien afianza su prestigio trayendo a la península a Alejandro Dumas. El matrimonio fija su residencia tras abandonar Francia tras la revolución de 1848 en Sevilla donde ejerció un notable mecenazgo artístico y sus tendencias suntuosas como el Palacio de San Telmo.

La Península se revela como un nuevo Oriente, cercano y desconocido, cuando Italia pierde el cetro con las guerras napoleónicas. Eruditos viajeros como Alexandre de Laborde y el escritor Châteaubriand son los que descubren paisajes, monumentos, costumbres y tradiciones desvelándolas atractivas lo que se profundiza en la década de 1860. Esta captación "colorista" y "pintoresca" debida a la captación local fue profundizada por artistas como Edouard Manet quien emprende un viaje a España para contemplar en directo la obra de Velázquez. En su estancia en España emite una carta desde su hotel en la Puerta del Sol a su amigo Henri Fantin-Latour en la que ensalza un realismo de corte intimista como dejó en su exquisito cuadro "Uvas e higos" que trasmite la quietud de atmosferas contemplativas e intimistas alejados de toda grandilocuencia como Zurbarán o Chardin. Gustave Doré llega a España en 1861 con el erudito hispanista Charles Davillier, ambos con la intención de desterrar estereotipos. Doré dirige su mirada hacia los tipos humanos apartándolos de los clichés folclóricos como queda evidenciado de su gran lienzo de una familia gitana realizado de apuntes del natural en Granada casi con enfoque fotográfico. 

El curso de los acontecimientos políticos y su incidencia van desde un pacto de familia a la guerra de la Independencia, y de la Europa de los absolutismos a la de las naciones y quedan reflejados junto a retratos, escenas de género, trajes de época, objetos suntuarios....

"Rellenar" el conocimiento de tan amplia época histórico-cultural con la aportación en arte es un trabajo meritorio que demuestra cómo el devenir de los hombres fluye siempre cuando la impronta se manifiesta "barriendo" barreras y fronteras.

Amaya Alzaga y Julia Sáez-Angulo (Foto Peter Wall)
(Foto Peter Wall)





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