viernes, 18 de marzo de 2022

CRÓNICAS DE ROMA III. Con el papa Francisco y la guerra Ucrania como preocupación y ocupación. Varios argentinos ilustres.

Eucaristía en el altar de la basílica de San Pedro

Mayte Spínola saluda al Papa

Papa Francisco y congreso de Educación y Democracia

Julia Sáez-Angulo

Fotos: Anne Sophie Feuardent

18/3/22.- Roma.- En el encuentro con monseñor Lucio Adrián Ruiz, Secretario de Comunicación de la Santa Sede, supimos que el Estado Vaticano cuenta con cinco mil almas y que su dicasterio, con seiscientos, para atender a los periodistas y difundir la palabra del Señor por Radio Vaticana y otros medios en todas las lenguas a su alcance. No hay que olvidar que el Papa de Roma es también jefe de Estado y por tanto los católicos tenemos la suerte de que su voz se deja oír de vez en cuando en las Naciones unidas y otros foros internacionales y que el pontífice merece honores de tal jefe de Estado. 

Monseñor Lucio sabe, cuenta y vela a discreción. Es un argentino inteligente, que ha ilustrado un libro magnífico: “Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?” del Papa Francisco. Las fotografías, de monseñor Lucio son espléndidas y así se lo dijimos, cuando nos obsequió a Mayte y a mí con un ejemplar para cada una. Mayte le llevó uno de sus libros de “Vivencias”, por lo que el intercambio fue perfecto.

La guerra de Ucrania sigue siendo leit motiv de todos los intervinientes en el congreso y también lo hablamos con monseñor Lucio, pero había que adivinarle en medio de palabras aladas y/o proféticas, porque el Vaticano se mueve y mucho, en este asunto que algunos ven casi al borde del precipicio. A Mayte y a mí, imaginación no nos falta para leer entre líneas e interpretar entre susurros. La muerte de civiles en Ucrania es toda una barbarie, que va contra el Derecho de Gentes más elemental, que diseñaran los padres Vitoria y Suárez en la Salmanca renacentista. En Ucrania parece regir el principio brutal de “en la guerra todo vale” y se suma al de “en la guerra, la primera víctima es la verdad”.

Llegó el día de ver al papa Francisco y honrarle como merece, por lo mucho que trabaja por sus hijos, por la paz, por la humanidad. Llegamos temprano a la Santa Sede para oír misa en primer lugar. La columnata de Bernini, poco concurrida a las ocho de la mañana, nos abrazó a todos los congresistas, con la intensidad del círculo que diseñó para ello el célebre arquitecto italiano.

Al entrar en la basílica más grande del mundo (la segunda es Saint Paul en Londres y la tercera, la de Sevilla), el Espíritu Santo sobresalía desde sus reflejos dorados por encima del alto baldaquino. Nada más entrar, la esbelta escultura de Santa Teresa de Jesús, primera Doctora de la Iglesia, por sus libros ascéticos y místicos -que no por inexistentes tesis doctorales- nos sonrió sosteniendo sus atributos definitorios: un cálamo en la mano derecha frente a un libro abierto.

Eucaristía concelebrada por tres obispos con la mitra correspondiente. De nuevo las sucesivas peticiones por la paz en Europa y en el mundo, en todas las oraciones y en la homilía. Los fieles, emocionados, respondíamos amén con devoción. Un pequeño coro puso música por aquello que decía san Agustín: quién canta, reza dos veces.

Mis rodillas maltrechas me impiden adorar al Señor con el cuerpo y a Él le digo que es de tanta genuflexión como he hecho a lo largo de mi vida para adorar a Dios con el cuerpo. Hoy lo hago con inclinación de cabeza y de pie, cuando llega la consagración con la consiguiente transustanciación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. 

Voy a hacerles una confidencia, por ser lectores fieles. Yo aprendí a hacer el plongeon en el colegio, pero dejé de hacerlo ante los Reyes -tampoco lo exige el protocolo español, pero se hace- cuando leí en un libro titulado "José y sus hermanos", el hijo de Jacob, libro escrito por Thomas Mann, en que el israelita se negó a ponerse de rodillas ante el faraón, porque ese gesto de adoración, solo pertenece a Dios.

Hacia los aposentos del Papa Francisco

Al final, tras la misa, nos encaminamos hacia los aposentos del Papa, para ver al Santo Padre en la Sala Clementina. Cuatro pisos de escalinatas de mármol flanqueada por algunos santos de bronce como San Jorge o santa Juana de Arco. Conocer la iconografía cristiana es una cuestión de estudiar los atributos de representación de cada uno de ellos, como en la iconografía greco-romana con los personajes del Olimpo. Mis rodillas hicieron una penitencia de Cuaresma subiendo tantos escalones, afortunadamente bajos, anchos y con una barandilla en la pared. Mayte, con su buena estrella, subió en ascensor con cuatro cardenales, porque uno de ellos le avisó de que existía elevador.

Esperamos muy poco tiempo en Sala Clementina en la que nos acomodaron y eso me permitió como crítica de arte observar los frescos, imágenes y trampantojos de sus muros y el techo. Las invocaciones en latín -Vías tuas Dómine, o, Ducente Deo- se alternaban entre los ángeles canóforos y alegorías femeninas suntuosas de las virtudes, que sacaban a flote sus alas o vestimentas de los marcos pintados. El latín es lengua viva en el Vaticano y los monseñores se hablan con esta lengua entre sí. También había atlantes y cariátides sobre una balaustrada y tímpanos rotos. Puro trampantojo. La rosa de ocho puntas por doquier. En algunos paneles, aparecía pintada la tiara del Papa, con sus tres coronas alusivas a los tres reinos de la iglesia de Cristo: el militante, purgante y triunfante. El Papa es el vicario de Cristo y por eso puede lucirla. Guardábamos respetuosamente silencio y afloraba con más fuerza el lenguaje de las imágenes.

Al fin salió Su Santidad, el Papa Francisco, tocado tan solo con el solideo blanco como su sotana. Un Papa del cono sur de América. Lo hizo por la puerta de la derecha de la Sala Clementina (en honor al papa Clemente VIII). Lo recibimos con un aplauso, forma inmediata de reconocerle nuestro aprecio y veneración. Habló del congreso que nos había llevado a Roma y la responsabilidad que teníamos para difundir y actuar con lo aprendido. Habló de Cristo y sus enseñanzas, de la necesidad de paz y de rogar por la paz en Ucrania… Su aspecto era bueno, si bien su voz sonaba algo frágil, al menos para oídos gastados. Al terminar sus palabras, nos permitió saludarlo uno a uno y cada cual le decía algo: unos, como Anne Sophie, le pedía bendición para sus seis hijos; Mayte daban las gracias por su mucho trabajo en favor de la humanidad; otros le pedían por la salud de su familia, por el bautismo de sus nietos, por su país… Él pedía, humilde, oraciones por la paz y por él. Al Papa le gusta el tono humano, más que el solemne. Nos fuimos contentos tras su encuentro y a la salida, formaba la guardia suiza del Papa, con sus vistosos uniformes diseñados por Miguel Ángel.

Recordé que la escultora argentina de origen italiano, Norma d´Ippolito me mostró en Buenos Aires, la foto de una hermosa escultura sobre Cristo que regaló en su día al Papa. Yo la vi y me entusiasmó.

Y para terminar la mañana, la conferencia brillante de otro argentino en el congreso, Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos, que habló de los cuatro faros que necesita una buena democracia: economía para la dignidad; política eficaz para el pueblo; tecnología para el bien común, y ética para la paz. Cada uno de estos aspectos, bien desarrollado, resultaba apasionante. Se me quedó grabado cuando habló de la necesidad de salud mental y equilibrio emocional de los líderes y políticos, porque algunos caen en el delirio, cuando no en la psicopatía. Hablé con él después, sobre como controlar esto y dijo que había varias posibilidades. “El político es un hombre ordinario, que tiene en su poder poderes extraordinarios”, añadió. Le animé a escribir un libro sobre ello.

 Otro argentino, el profesor Edgardo Carosella moderó la mesa redonda. Los argentinos se notan en estos lares.

Terminamos la tarde, de compras en la Vía del Corso y ad láteres. Día intenso, sacro y profano.

Más información

https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2022-03/franciscosolo-el-amor-puede-salvar-la-familia-humana.html


Mayte Spínola y el Papa

Julia Sáez-Angulo y Mayte Spínola en la basílica de San Pedro

Guardia suiza, con el uniforme diseñado por Miguel Ángel Buonarotti

Techo y pared de la Sala Clementina

Julia Sáez-Angulo saluda al Papa Francisco

Monseñor Lucio, Secretario de Comunicación del Vaticano, nuestros anfitriones Carlos y Anne Sophie Moreira, Pièrre Maudet, ex ministro de Economía de Suiza, María Pía Aqueveque y Francesco


9 comentarios:

  1. Maravillosa la crónica iii. Está tan llena de detalles que la sensación es que también yo estaba en el Vaticano... Mil gracias

    Carmen Palomero

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  2. Estoy de acuerdo con Carmen Palomero, leerte es como estar contigo allí dónde estés. Muchas gracias por dejarnos acompañarte.

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  3. Que emocionante todo lo que cuentas inolvidable.... Yo también tengo el problema de las rodillas......he estado en Roma es algo maravilloso y el Vaticano indescriptible....el tener al Papa ante ti debe ser muy profunda la emoción.....yo cuando me presentaron a doña María la madre del emérito le dije.... Con todos mis respetos Señora solo me arrodilló en la iglesia y me contestó me parece perfecto y se vino conmigo en mi seiscientos a comprar sus regalos de Navidad

    Flor

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  4. Queridos amigos
    Es maravilloso lo que están viviendo; de ello me congratulo. Para hacer un chiste malo, como todos los míos, tomo como figura icónico de su grupo a la Sra. Mayte. No la conozco pero creo que ese nombre vasco tiene que ver con la idea de querer. Y ustedes me son muy queridos.
    Lamentablemente debo confesar que me pone triste la presencia allí del Sr. Béliz (no sé si se escribe así pero no merece la pena averiguarlo). No dudo de que es un hombre conocedor y estudioso... pero esas ideas que pregona se han ido al cesto de los desperdicios. Se ha vendido al gobierno de lejos más corrupto de nuestra historia. No estoy dando una opinión política (que quizá podría dar), sino un hecho porque mis gobernantes han sido televisados contando los millones de dólares y euros que robaron (incluso uno de ellos tiró maletas con muchísimo dinero a un pretendido convento monacal). Les pido perdón, pero me indigna que ese tipo tenga alguna consideración, después de haberse unido a tales delincuentes.
    Nuevamente mil perdones y me llamaré a silencio los próximos días, porque sé que este no es el lugar para tales cosas.
    Repito, son muy queridos para mí ustedes,
    Raúl

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  5. Si, una maravilla de viaje para las dos. Imagino lo que estáis disfrutando mucho….😍😍
    Y grandes crónicas las dos ultimas, esta y la anterior que también he disfrutado.
    Honra el detalle de mención de nuestra española Doctora De la Iglesia Santa Teresa de Jesús, proclamación de Pablo VI.
    Feliz día 😍😍 ROSA GALLEGO

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  6. Ya sabes que pongo bastantes comentarios a tus entradas, pero no quiero ser reiterativo ni captar la atención a nivel personal, lo que sí merecen tus escritos y crónicas. Asombrado de tu cultura y tu oficio de escritora, lo que siempre valoré, tus crónicas ayudan siempre a aprender, conocer, ampliar perspectivas y mirada, nunca mejor dicho como el nombre del espacio indica. No es tan importante coincidir siempre en las ideologías como en las ideas y, sobre todo, sentimientos y sensaciones. Yo, como sabes, hace tiempo que intento criterio propio y personal en todo, más allá de la propaganda e intereses de los diferentes relatos de los medios y trato de ver los matices grises de la vida, que no es blanca ni negra para los que pensamos con el cerebro y el corazón. Nunca el bien ni el mal son absolutos, aunque existan... pues, en la gran metáfora bíblica, el mismo diablo fue una vez un ángel, Lucifer fue Luzbel. La verdad, Julia, es que tus viajes me acompañan y me hacen volar más allá del sillón del ordenador desde el que escribo. Gracias por tu esfuerzo, a pesar de tu facilidad de escritura, porque es un gran trabajo real, sobre todo cuando se hace tan profesionalmente como tú lo haces. No pongo el comentario públicamente para no ser protagonista ni cansar, pero, evidentemente, lo podría haber puesto. Como te digo siempre, no solo es el contenido, sino también el continente.
    E.

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  7. Yuli:Nos llenas la vida de buenos momentos,de recuerdos,de aventuras felices,de retos fortalecedores.
    Feliz estancia en Roma,viajeras románticas .
    Nos veremos pronto.
    Un saludo costasoleño.

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  8. Felicidades por tu magnifico artículo sobre vuestra visita a Roma!!
    Que felicidad haber podido estar con Su Santidad el Papa Francisco.
    Araceli

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  9. Efectivamente, Julia, personas ordinarias con poderes extraordinarios!!!!!
    Peor y más cáustico Cicerón, en sus Verrinas: gobernantes, ocupáis puestos elevados personas que no tenéis almas elevadas…..
    Qué verdad es, y qué pena.
    Me encantan tus crónicas.
    Abrazos para Mayte y para tí.
    M. Jesus Casado

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