martes, 12 de abril de 2022

CRÓNICAS DE JERUSALÉN V. San Francisco y el sultán. El patriarcado latino y el “Statu quo” del Santo Sepulcro

"San Francisco ante el sultán", por Ghirlandaio (1448-1494) 
Edículo del Santo Sepulcro. Jerusalén


Julia Sáez-Angulo

12/4/22.- Jerusalén.- Lo que yo hubiera dado por estar presente en la entrevista que san Francisco de Asís, sostuvo con el sultán Al-Kamil Muhammad al-Malik (1180-1238) -sobrino de Saladino-, aclamado por combatir en dos cruzadas y, más tarde, vilipendiado por haber devuelto Jerusalén a los cristianos, diez años más tarde de aquel encuentro. Los cristianos pudieron volver a visitar los Santos Lugares.  Qué no le diría el Poverello al sultán, por la tierra en que los cruzados habían peleado tanto con los islámicos. El encuentro histórico tuvo lugar en 1219, durante la quinta cruzada, y recientemente se celebró el consiguiente octavo centenario. San Buenaventura es el narrador de los hechos y el propio san Francisco hace mención a ello en sus “Florecillas”.

Los padres franciscanos son, por antonomasia, los custodios de la Obra Pía de los Santos Lugares en Jerusalén, donde anduvieron los pasos de Cristo. Es una institución centenaria ligada a la presencia de España en Tierra Santa, que sirve a la cooperación religiosa y humanitaria y contribuye a la difusión de España y su cultura entre los pueblos del Mediterráneo y Oriente. 

Actualmente, la Obra Pía se regula por Ley de 3 de junio de 1940 que en su artículo 1 establece que «... es una institución autónoma con personalidad jurídica y patrimonio propios». Su artículo 3 señala el carácter público de sus fines y que se trata de una Institución del Estado, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los franciscanos están Tierra Santa desde que llegara su fundador en el siglo XIII, conocen los lugares santos cristianos como nadie y los muestran a los miles de peregrinos que cada año llegan a esta tierra de su mano, con el deseo de recorrer el territorio donde Cristo nació, predicó la Buena Nueva del Evangelio, padeció, murió y resucitó. El tiempo de Semana Santa y la Pascua de Resurrección se ven con frecuencia desbordados de visitantes, si bien la reciente pandemia mitigó el flujo. La red de albergues de los franciscanos es excelente.

La iglesia o basílica del Santo Sepulcro es la más venerada como catedral de Jerusalén por la mayoría de las iglesias cristianas. El templo está dividido entre ortodoxos, católicos, coptos, armenios, sirio-ortodoxos… Todos tienen sus horarios para los diferentes cultos. Mi reciente visita al Santo Sepulcro me hizo notar el desgaste de los suelos y cierta dejación de pintura en algunos muros, especialmente en ciertas partes de la basílica, como la pequeña sala circular (desconozco a quien pertenece), donde supuestamente se celebró la primera misa. No es fácil poner de acuerdo a todos los grupos cristianos.

La Iglesia Católica por su parte, cuenta con una concatedral del Patriarcado Latino, donde se celebra misa en español todos los domingos a las 10,30 de la mañana. El pasado domingo había un grupo nutrido de familias y el sacerdote era don Joaquín Paniello. El patriarca latino en estos momentos es un italiano, el franciscano Pierbattista Pizzaballa.

En Israel las misas suelen celebrarse en latín o árabe, pues los cristianos locales son mayormente palestinos, si bien acosados a veces por ciertas presiones o fobias islamistas, han quedado reducidos a un 2% de la población. La presión y desgaste va en cadena: judíos, árabes y cristianos, sobre todo, estos últimos, en Belén y Nazaret. En Egipto, los coptos cristianos son las víctimas. La cristianofobia es una realidad de ciertos "racistas", como bien señala el libro de Luis Antequera titulado "Cristofobia".

En los muros del Patriarcado latino figuran las inscripciones que recuerdan la visita de los últimos papas: Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el papa Francisco, jesuita y franciscano de corazón. Todos ellos están empeñados en la presencia de cristianos en Tierra Santa, tarea árdua.

El Statu Quo de funcionamiento de las iglesias cristianas en el Santo Sepulcro hace que los oficios de Semana Santa se celebren por la mañana, a las 8 horas. Son largos y duran tres horas, como todo rito en Oriente. Trataremos de sobrevivir en el intento. El Statu quo derivó de un firmán (decreto) del sultán otomano Osman III en 1757, dictado como consecuencia de unas importantes revueltas que hubo en la Semana Santa de ese año en la Basílica del Santo Sepulcro. Se estableció la división de la propiedad y las responsabilidades de varios lugares sagrados cristianos. La llave de cierre y apertura de la basílica la guarda un musulmán.

El edículo que alberga la tumba donde estuvo depositado el cuerpo muerto de Cristo es del siglo XIX y la fila para besarlo suele estar muy concurrida. Está en manos de los ortodoxos griegos, que llevan la voz cantante. Detrás está en breve espacio de los coptos. El Santo Sepulcro se encuentra en la cima del Gólgota, uno de los doce montes que contiene la ciudad de Jerusalén, donde crucificaron a Cristo. Las cuestas en esta ciudad derrengan a los mayores e impedidos.

El Cenáculo es otro lugar santo, venerado especialmente estos días; allí se instituyó la Eucaristía. Un cenotafio construido por los franciscanos conmemoraba cerca de allí la tumba del rey David, en el monte Sión, no lejos de la iglesia de la Dormición de la Virgen, hasta que fue expropiado por el gobierno de Israel por ser la "tumba de David" (algo no probado) y ahora ambas partes andan en pleitos. Los judíos son duros de pelar, menos mal que los franciscanos son resistentes y resilientes.

Tierra Santa es lugar codiciado por la piedad, los afectos y la historia de distintas comunidades. Nadie se libra de su deseo de estar en ella. Lo cierto es que los arqueólogos no se ponen de acuerdo a la hora de fijar esa tumba de David, máxime, cuando los cruzados  pusieron el cuerpo de rey judío en un gran sarcófago de piedra, construido especialmente para ese propósito, y que descansa allí (¿donde?) desde el siglo XIV. Hoy el edificio del Cenáculo es administrado por la organización Diaspora Yeshiva, propiedad de del Estado de Israel. El pleito sigue adelante.

    Hay dos santas palestinas, religiosas canonizadas en 2015: Maria Alphonsina Ghattas y Mariam Bawardy. En 1993, el Estado Vaticano reconoció al Estado Palestino. La presencia en Tierra Santa es laboriosa y hay que estar al pie del cañón.

Más información

https://es.israel21c.org/10-sitios-cristianos-para-visitar-en-semana-santa/


Entrada a la basílica del Santo Sepulcro. Jerusalén

Limpieza y renovación del Santo Sepulcro

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