domingo, 26 de junio de 2022

William Shakepeare: “Sonetos al amigo del cuerpo y alma”, edición de Javier Franco Aixelá




Julia Sáez-Angulo

26/6/22.- Madrid.- La editorial Libros del Innombrable publica  los “Sonetos al amigo del cuerpo y alma”, de William Shakepeare, Sonetos III, Segunda Parte, en edición de Javier Franco Aixelá, que lleva a cabo un interesante prólogo sobre el libro. Se trata de un tercer volumen dentro de un proyecto académico de traducción integral en prosa y en verso de todos los sonetos del autor británico.

Un total de 154 sonetos componen esta obra. Del soneto 18 al 23 se nos ofrece una variada panorámica de la amistad y el deseo amoroso, trufados de alegrías fugaces por el encuentro, persistente melancolía por su ausencia y arrebatos de celos ante rivales de todo tipo, incluida la amante del propio poeta. 

Se trata de bellos sonetos de (des) amor y anhelo que, en la línea habitual de Shakespeare, profundizaban en los sentimientos humanos con toda la franqueza posible en la época y, a veces, con una ironía devastadora hacia su propia situación de enamorado dependiente o traicionado

La traducción acarrea dificultades de un idioma muy monosilábico como el inglés a uno que no lo es como el español, sobre todo de cara a los pies yámbicos. Los traductores

Han preferido atenerse al significado, “hemos preferido darle prioridad al sentido y renunciar a este tipo de patrón acentual”.

Publicación en 1509
    Los Sonetos de William Shakespeare se publicaron en 1609 y se cree que son el fruto de años de dedicación intermitente. Una vez más, no fue el propio autor el responsable de la edición y no se sabe bien hasta  qué punto aparecieron con su permiso y en el orden que él hubiera  deseado.a ausencia y arrebatos de celos ante rivales de todo tipo, incluida la amante del propio poeta,  probablemente la misma a la que dedicará el ciclo de la dama oscura. 

Datos conocidos de Shakespeare  
    William Shakespeare (1564-1616). Nació en el pueblo de Stratford-upon-Avon, en la Inglaterra profunda, hijo de una familia de artesanos en posición económica desahogada, aunque no adinerada ni   noble. No realizó estudios universitarios y se casó precipitadamente  en 1582, a los 18 años, con Anne Hathaway, con la que tuvo tres hijos,   uno de los cuales, el único varón, murió a los 11 años.
Sobre William Shakespeare se sabe más bien poco, probablemente porque,  aunque fue un autor de éxito en su tiempo, su impacto se produjo más en el ámbito popular que en el erudito. A eso hay que añadir su papel  como comediante. En vida de Shakespeare se publicaron solo 16 de las  entre 36 y 39 obras que se le atribuyen, una edición en la que nuestro  autor además no intervino.
Entre finales de 1584 y 1592 se sitúan los «años perdidos». Es en 1592 cuando su nombre como actor y dramaturgo comienza a sonar en los mentideros de la capital. En 1594 ya se ha labrado su nicho en el mundo artístico y es un reconocido hombre de teatro, copropietario de la compañía de los Lord Chamberlain's Men, que posteriormente pasaría a denominarse los King's Men, con sede en el famoso The Globe, y que era una de las más importantes del Londres de la época. Para esta compañía escribió Shakespeare toda su obra teatral, probablemente en   
calidad de dramaturgo más o menos titular.
En 1593-1594 escribió dos libros de poemas completos de temática pasional e interés menor dentro de la altura habitual de nuestro autor, pero que le sirvieron para familiarizarse con el género. Los  sonetos constituyen la cumbre de su actividad poética y parecen haber sido escritos de forma más dilatada en el tiempo, aprovechando su naturaleza compartimentable, y no se publicaron conjuntamente hasta 1609, rondando el final de su carrera literaria. En 1610 se retiró a Stratford, donde parece haber llevado una vida tranquila y allí murió el 23 de abril de 1616, sin que se sepa con certeza cuál fue la causa. 
  Este volumen recoge casi la mitad del ciclo dedicado a un bello joven,  destinatario de sonetos de amor entre melancólicos y desesperados.

SONETO XL

Odiame cuando quieras, cuando gustes, ahora
Ahora, cuando el mundo quiere juzgar mi vida,
A la ira global únete, toda mi honra aminora
E implicado no quedes en casos sin salida.

Ah, cuando mis latidos huyan de esta amargura,
No entres en la rezaga de un vencido tormento;
A la noche no añadas una maña oscura,
Con la que prolongar así el derrocamiento.

Si me vas a dejar, que no sea al morir,
Cuando otras nimias penas, me provoquen dolor,
Sino ya en el asalto, sentiré el sinvivir,
Desde su mismo inicio, del azar y su ardor;

        Y los otros tormentos que se sienten reales,
        Comparando su pérdida, serían celestiales. 

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