sábado, 2 de julio de 2022

ANTONIO SOLER, escultor, prepara la instalación de una pieza, El Heraldo, en Novelda

Antonio Soler, escultor



Julia Sáez-Angulo

2/7/22.- Madrid.- Dice que nació escultor y que no necesitó acudir a ninguna Escuela de Artes y Oficios o Bellas Artes -que respeta profundamente-, porque llevaba la escultura en el pensamiento, la energía y las manos. Antonio Soler (Lorca. Murcia, 1969) tiene su taller en el pueblo madrileño de Cobeña y una trayectoria de más de treinta años en el arte de la tercera dimensión, donde se siente seguro y feliz trabajando la madera, el bronce y, sobre todo, el mármol, material por el que siente una predilección casi sensual, porque no se cansa de acariciarlo cuando lo ve. 
    Actualmente Soler prepara el montaje de la obra “El Heraldo”, en piedra blanquecina, para la Fuente de los Tres Amigos, en el cerro de La Mola, de la localidad alicantina de Novelda, localidad origen de buen mármol y de piedra caliza. Su traslado y montaje requieren una tensión determinada, que solo el autor puede afrontarla con firmeza. La escultura, que ha sido financiada y donada por Bateig Piedra Natural, será colocada antes del 22 de noviembre, fiesta y romería de Santa María Magdalena.
Antonio Soler, hoy artista internacional, tiene buen talante y prestigio en su trabajo; se lleva bien con sus colegas, aunque haya sostenido diferencias con alguno de ellos. “Todos estamos en la misma profesión y hay que saber hasta dónde llegar o colaborar con algún colega. Me interesa más la amistad que el posible o imposible trabajo conjunto. No guardo rencores, me incomodarían para mi vida diaria.”
El escultor lorquino, junto al también escultor Héctor Delgado, ha visitado el estudio de la escultora puertorriqueña María Antonia Román Prado en Madrid y ha elogiado su trabajo al tiempo que acariciaba con la mano sus mármoles pulidos en las piezas que él iba desgranando los nombres de los distintos tipos de procedencia del material: Carrara, Novelda, Portugal, Calatorao, granito… Antonio Soler conoce bien la piedra y de escultura. Soler sabe calcular, casi a ojo, el peso de cada pieza en kilos o toneladas. Para concretar, se ayuda a veces de un metro.
Confiesa que le gusta el expresionismo, aunque se venda peor que la figuración realista. “El expresionismo es una derivación expresiva y estilística del autor, más allá del modelo real”, explica. Su expresionismo no es exacerbado y el realismo lo cultiva sobre todo en el retrato.

Más información

http://www.a-soler.net/

Escultura de Antonio Soler

Antonio Soler, escultor


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