viernes, 21 de julio de 2023

HERNANDO DE ORELLANA-PIZARRO, vizconde de Amaya, presidente de la Fundación O.P. de los Pizarro en Trujillo, prepara el Museo de Arte Iberoamericano para 2024

Palacio de Barrantes-Cervantes, Fundación y Museo de los Pizarro

Hernando de Orellana-Pizarro, Pedro Sandoval y Adolfo Asmat

Hernando de Orellana-Pizarro y Patricia Larrea



Julia Sáez-Angulo
Fotos: Asmat, Sáez u De la Cuerda
22/7/23.- Madrid.- Es el número dieciséis como varón descendiente de Francisco Pizarro, descubridor y conquistador del Imperio Inca en el Perú, quien supo mezclar su sangre con la imperial de Ataualpa Yupanqui. Hernando de Orellana-Pizarro, 60 años, vizconde de Amaya, es presidente del patronato de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, con sede en Trujillo (Cáceres), institución que se remonta al siglo XVI, con fines solidarios e históricos y, que hoy se proyecta hacia el siglo XXI, con especial interés en el arte iberoamericano.
En su visita a Madrid, Hernando ha visitado varios estudios de artistas iberoamericanos, residentes en España, con el fin de conocer y adquirir obras de los mismos, para enriquecer el Museo de Arte Iberoamericano que actualmente posee, y lleva a cabo la instalación museográfica para 2024; lo hará, con la colaboración del arquitecto Francisco Jurado.
El Palacio Barrantes-Cervantes de Trujillo un noble edificio con el mejor y bien conservado balcón-esquina, característicos de los palacios de la zona en el siglo XVI, es la sede de la colección y será también la del Museo. La Fundación O. P. Pizarro ha adquirido para su ampliación, el edificio de al lado, que era la antigua casa de oficios de palacio, y contempla la compra de una huerta, solar, que linda, con lo que la ampliación será magnífica.
Cabe decir que la Fundación y Museo se financian con la explotación agrícola de tomates, maíz y almendras de la cosecha del propio Hernando Orellana-Pizarro, ingeniero de Caminos, que tiene dos hijas economistas y lleva a cabo la gerencia o, como él dice, “los números” de Fundación y la explotación. 
“En una empresa como la Fundación O. P. Pizarro se necesita emoción y cabeza al mismo tiempo, para que vaya adelante. Algunas Fundaciones han caído por no tener los pies en la tierra”, explica Hernando. “No cabe solo el entusiasmo del proyecto, sino la cabeza rectora que hace números, para estar en la realidad de las cosas y que tengan continuidad”, añade.
Acompañado del artista peruano Adolfo Asmat, Hernando Orellana-Pizarro ha visitado los estudios del venezolano Pedro Sandoval, que ha realizado una gran pintura, ex profeso para el Museo de la Fundación; el estudio de la puertorriqueña María Antonia Román Prado, o el de la ecuatoriana Patricia Larrea, que pronto expondrá seis esculturas en Florencia. Hernando también se ha entrevistado con Michelle Ginter de Villarroel, esposa del escultor venezolano Villasierra, ausente de Madrid, al igual que la argentina Adriana Zapisek, cuyos estudios visitará en un futuro inmediato.
La idea es ir completando y enriqueciendo la colección de obras de artistas iberoamericanos, empezando por los residentes en España, hasta representar a los 27 países de la Comunidad Iberoamericana. Actualmente cuenta con 160 piezas, de 60 artistas iberoamericanos, españoles y portugueses, que van a ser el fuerte de la colección especializada, lo que no obsta para alguna incorporación foránea como la colección de 150 platos pintados del artista holandés-trujillano Hommarus W. Crusche, entusiasta del Museo Pizarro, colección de platos que ocupa, con belleza, el gran muro de cristal del palacio de Barrantes-Cervantes. 
    Entre los artistas presentes en la colección iberoamericana, además de los citados, se encuentran: Andrés Puig, que acaba de entregar a la Fundación Pizarro las obras de su Fundación recién clausurada; Manolo Oyonarte, Socorro MoraC;  Adolfo Asmat… Pero son y quedan muchos artistas iberoamericanos que residen en España y quizás entren en un futuro en el Museo Pizarro. La lista sería interminable: desde el guatemalteco Juan Francisco Yoc, residente en El Escorial; Ricardo Gutiérrez Goñi, ganador del V certamen de Pintura Abstracta Mario Saslovsky; el argentino Julio Ovejero, que ha expuesto recientemente en La Neomudejar; Juan Gerstel; Ana Queral; Alicia Pardo, DAO, Carlos Pan… El número de artistas iberoamericanos en España es ciertamente importante.
        Para el Vizconde de Amaya, es importante, que el Palacio de Barrantes-Cervantes no deje de presentar la entidad histórica del edificio como palacio, al tiempo que muestra las obras del museo y la necesaria sala de exposiciones temporales. Para ello se ha cuidado con esmero la ornamentación del palacio, “como lo hacen muy bien los palacios italianos, para evitar el pastiche, es decir con mobiliario de hoy que evoca el mobiliario histórico sin quererlo suplantar”. Hernando insiste en que el consejo del arquitecto Francisco Jurado es siempre valorado en este campo. Tiene buen gusto.
        Trujillo, me recuerda Hernando, tiene un turismo interesante todo el año, además del de sandalias de verano, el turismo de estudios, histórico, cinegético, patrimonial… No hay que olvidar que la ciudad de conquistadores, conserva casi una veintena de palacetes y casas señoriales dignas de visita, además de un Museo del Traje Enrique Elías, curioso y singular, que también merece visita. En Trujillo también han establecido su residencia algunos artistas como Charo Mirat y Pancho Ortuño.
    La Fundación O.P. Pizarro cuenta con un razonable auditorio de capacidad, para conferencias y congresos durante todo el año, además de una biblioteca con más de quince mil volúmenes. 

        Historia y títulos nobiliarios de los Pizarro
Cuando entramos en la Historia de Iberoamérica, Hernando de Orellana-Pizarro lo tiene claro en el conocido dicho de que: “la Conquista la hicieron los indios y la Independencia los españoles”. No cabe pensar que 160 hombres a caballo y con arcabuces conquistaran un Imperio como el Inca, si no hubieran contado con la colaboración de miles de indios, divididos entre sí por guerra civil, explica. Algo similar cabe decir de la conquista de México por Hernán Cortés y sus 400 hombres, si no hubieran contado con la colaboración de los miles de indios de distintas tribus, que odiaban a los mexicas.
        Recientemente se ha publicado la biografía de Francisca Pizarro Yupanqui (HarperCollins, 2023), “La primera mestiza” noble del Perú, de la escritora Carmen Sánchez-Risco. Las mujeres han tenido también su protagonismo en la historia iberoamericana, aunque con frecuencia se ha silenciado su nombre y están por descubrir o subrayar.
    La familia Pizarro cuenta entre otros títulos nobiliarios con el de Marqués de la Conquista o Condes de Albayda. A Hernando Orellana-Pizarro le correspondió, por los distintos juegos de la genética, el azar o el destino, el de Vizconde de Amaya, hoy en su número 12, título creado por el rey Carlos II, el último de los Austrias en el siglo XVII. Le pregunto por este título que él ostenta y me recuerda con cierta satisfacción, que “Amaya, en la provincia de Burgos, es la cuna de Castilla”.
    Hernando ha explicado así la historia familiar: "Soy el número dieciséis de los descendientes de Hernando Pizarro y Francisca Pizarro que se conocen como los Pizarro-Incas, aunque en realidad eran Pizarro-Pizarro. La rama PizarroInca se extingue en el siglo XVII y al extinguirse se inician los pleitos de los herederos por los mayorazgos. Los bienes de Juan, Francisco y Gonzalo Pizarro cuando fallecen en América, pasan a manos de Francisca Pizarro, hija de Francisco, y Hernando se casa con ella cuando tenía 65 años y su sobrina 14, reuniendo así todo el patrimonio familiar e impidiendo la extinción del apellido. Pero como consecuencia de los conflictos, debe venir a España a cumplir con la Corona, que lo condena en la Mota durante más de 30 años, muriendo con noventa y tantos. Cuando muere su sobrina se vuelve a casar. Pero antes de casarse, Hernando se lleva a la Mota a una señora de Trujillo que se llamaba Isabel Mercado y tendrá descendencia, Francisca Pizarro Mercado, que más tarde se casa con el trujillano, Hernando de Orellana-Pizarro. Cuando los Pizarro-Incas desaparecen, ésta será la nueva rama.
    La conversación, larga y distendida, transcurre en el salón refrigerado de Patricia Larrea y su marido, el físico-informático Antonio de la Cuerda, entre refrescos y aperitivos ricos. Hernando subraya la importante colección del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo en Badajoz, con el que piensa tener intercambio de exposiciones temporales en un futuro, comenzando por los artistas de la colección.
        Más información

Hernando de Orellana-Pizarro, junto a Patricia Larrea y Julia Sáez-Angulo
Adolfo Asmat, Michelle y Hernando

Orellana-Pizarro, Asmat, Patricia Larrea y Antonio de la Cuerda

Hernando, Patricia, Julia y Adolfo
Hernando Orellana-Pizarro y Michelle
Hernando Orellana-Pizarro y Julia

9 comentarios:

  1. Muchas Gracias! Súper completo tu artículo! MARIO VILLASIERRA

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  2. Enhorabuena por otro excente artículo y por esa labor de divulgación que permites conozcamos aspectos de la cultura que no son siempre lo suficientemente conocidos.

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  3. Me encantó la nota felicitaciones !! Que bueno q se hayan reunido en la casa de Patricia Larrea, buena persona, buena amiga y buena artista. ADRIANA ZAPISEK

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  4. Mil gracias querida Julia. Siempre aprendo con tus magníficos artículos y me hacen disfrutar de lo lindo. Carmen Palomero.

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  5. Gracias por tan interesante artículo.
    Tomo nota. RONSEMEÍ

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  6. Muy buen artículo en el que has hecho sobre la Fundación O.P. de los Pizarro de Trujillo.
    Lástima que no haya entrado ningún hombre español o portugués, de los que vivimos en España y que somos también iberoamericanos. LINDA DE SOUSA

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  7. Estela Elmquist
    10:38 (hace 1 hora)
    para mí

    Muy interesante ! gracias

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  8. Ahora he leído con atención este maravilloso artículo acerca del vizconde De Anaya, D. Hernando de Orellana-Pizarro y su proyecto para realizar el futuro Museo de Arte Iberoamericano con sede en Trujillo, Cáceres, España. Muchas gracias por su interés y muchas felicidades . Ana Queral

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