miércoles, 26 de julio de 2023

Obituario. HA MUERTO ANTONIO PORPETTA, poeta, mediterráneo de Elda y viudo de Luzmaría

Antonio Porpetta (1936-2023), poeta


María Tecla Portela Carreiro

    26.07.2023.- Madrid.- Han pasado varias horas y no consigo asimilarlo. Llamo a los amigos más próximos, intento cambiar impresiones, no consigo hacerme a la idea… Le doy vueltas, recuerdo – ¡tantas cosas, tantas anécdotas, tantas vivencias, tantas bromas y, sobre todo, tantos versos! – busco hablar con alguien más, me gustaría hablar con Luzmaría, qué desatino… Entonces, abro sus libros, leo sus poemas, veo sus sonrisas, saco el rosario de su colección, y me doy cuenta de que ni Antonio ni Luz pueden morir.
¿Qué decir de Antonio Porpetta, ahora mismo, sin tiempo ni disposición para pensar?
   En Antonio no sé si podía más su devoción por Elda, su tierra natal, su adorado Mediterráneo, su imponente sentido de la amistad, su refinadísimo sentido del humor, su pasión desbordada por la poesía, todo ello aderezado por una incontestable vanidad que – cómo no – se cobijaba también entre el humor, la poesía, la amistosa confidencia y la lealtad de las que siempre hizo gala.
    ¿Qué decir de Elda… de su familia, de sus recuerdos de infancia, de ese vocabulario levantino que engarzaba en sus versos como las gemas más preciadas? Un día, de los muchos que los visitaba en su casa de Madrid, una tarde de calor infernal, vestida informalmente, me abre la puerta y, casi sin respirar, exclama “¡Sandalias de Elda!”. Yo no me lo podía creer. Me dice Luzmaría: “Conoce los zapatos de Elda a leguas”.  A la antología de poesía del zapato dedicó no pocas horas pagadas con una infinita satisfacción… ¡Qué alegría con cada nuevo poema, con cada descubrimiento, con cada recuperación de lo que ya parecía olvidado…! ¡Y con qué alegría me llamó para decirme que lo habían hecho “Hijo predilecto” de su amada Elda! ¡Elda, su amor, como expresa en la letra de su himno, que es de Elda y es de Antonio! 
    Su Mediterráneo. Decía que era “el único mar”, que los demás, pst… Lo mirábamos con cierta guasa, pero el cariño nos podía. ¿Cómo se lo íbamos a discutir? “Con sestercios en los ojos, para no perder la mirada del asombro”- solía contestarle yo cuando me preguntaba cómo estaba. Y se encantaba, agasajado en su mediterraneidad sin fondo o, por el contrario, con un fondo infinito de pecios y tesoros aún por descubrir, convertidos en apuntes en sus versos.
     Sus amigos. Más de una vez me dijo que no quería vivir muchos años porque eso supondría quedarse sin amigos. Y muchas veces pienso yo en esa reflexión suya, en su pena con la partida de Leopoldo de Luis, de Rafael Montesinos, de tantos otros, más recientemente de Manuel Quiroga…
Su humor. Tenía hasta el gesto propio, sin perder el señorío. Lo mismo hablaba de su gato Martínez, que –nos decía– era “un gato sonetista” y ronroneaba por el jardín, seguramente escribiendo sonetos, claro, que nos contaba las peripecias del “cuchillo poeticida” un cuchillo con el que se habían cortado varios poetas en las meriendas de la casa de Torremozas, su refugio y “su lugar de trabajo”, para él, viajero incansable, buscador de rincones poéticos y vivencias de contrastes que siempre hacía posibles en su mundo poético. 
    La poesía. Era su liturgia, su pasión, su vida.  Decía que era “algo serio” y que no podía despojarse de su seriedad. No es el momento de análisis estilísticos ni de estudios detallados – tiempo habrá para todo ello -, prefiero el homenaje de su lectura, el saboreo de cada término, de cada sinestesia, de cada hallazgo poético, que él degustaba cuando recitaba -como pocos- sus versos… o los de sus poetas predilectos, muchos de ellos también cercanos. Era ajeno a la envidia y a la mezquindad porque no estaban en su naturaleza, aunque no pudo serlo cuando, tantas veces, fue blanco de ambas; recibía sus zarpazos con una aparente displicencia, quiero suponer que también con pena, pero no la dejaba traslucir.
     Su Luz. No puedo separarlos, y lo que me consuela es que ahora ya están juntos. Cuando se nos fue Luzmaría, Antonio también se fue con ella. No tuvo consuelo y no lo tuvo porque no quería consolarse. La partida de Luz se convirtió en ocho años de desesperanzada esperanza: la desesperación por la ausencia y la esperanza del reencuentro. Eso me confesó en una de nuestras últimas conversaciones, en las que hizo un hueco al pudor de su íntima religiosidad para dejarme entrever que por eso seguía aquí…
¡Son tantas cosas…, tantos años, tantos fines de año comiéndonos las uvas todos juntos, escuchando el concierto de Viena, tantas horas de libros, versos, proyectos y realidades…! Tiempo habrá para recordarlos…
Antonio, el Mare Nostrum tendrá un motivo más para ser más Nostrum… Y sabes que no me gusta aplaudir a los muertos, pero hoy te aplaudo con el alma, porque tú no eres un muerto y también por eso que tú sabes y que nos hizo reír en tantas ocasiones… ¡Mi aplauso de hoy va por ti!

 


11 comentarios:

  1. lamento mucho esta triste noticia que me das. Hemos perdimos también a Pedro J. de la Peña. Hace años viajé con Antonio Porpetta a México D:F:¡, donde leímos juntos en la UNAM. Era un conversador excelente y una gran persona: descanse en paz. Jaime Siles

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  2. Me he enterado de la triste noticia por tu página. Un fuerte abrazo. Carmen Ruiz BV

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  3. ADRIANA ZAPISEK :
    no tuve el placer de conocerlo, una pena xq me perdí de hablar con tan bella persona. Su Obituario es fantástico y lo único q me queda decir es RIP y q ahora está cerca de la LUZ y de su Luz

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  4. Lo siento mucho. todo mi ánimo
    un abrazo
    Antonino Nieto

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  5. Recuerdo su amabilidad, su poesía, su afecto. Gran pérdida.

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  6. javier villán zapatero: In memoriam. No lo traté personalmente….Seres de los que dejan huella.

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  7. Felicidades a Tecla por su necrológica de Porpetta. Tecla es una excelente poeta que no se prodiga, pero siempre deja destellos de elegancia y claridad.
    TOMAS PAREDES

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  8. Muchas gracias, Julia, por tus servicios impagables a las Letras y al Arte, a la Cultura. Lloro contigo y con tantos amigos la pérdida de un insigne poeta y un excelso hombre. Gran amigo, con quien compartí muchas horas de poesía, de viajes y, un gran honor: ser miembro del Tribunal de su Tesis Doctoral en Complutense. Sea con él la luz mediterránea eternamente.

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  9. El comentario anterior es mío.

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  10. Gran poeta, excelente persona
    DEP

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