lunes, 10 de mayo de 2010

Isabel Torre Cañeque pinta el paisaje soriano de El Burgo de Osma




Julia Sáez-Angulo

Madrileña de nacimiento y residencia, la pintora Isabel Torre Cañeque ha expresado su singular preferencia por el paisaje soriano de El Burgo de Osma y sus alrededores. Una tierra llena de historia, de ríos, oteros, castros, castillos, catedrales y torres vigías, que hablan de un pasado celtíbero, los arévacos; romano, visigodo, árabe y cristiano.

La diócesis de Osma es una de las más antiguas de España, con su primera referencia datada en el año 597, cuando el obispo Juan firmó el último concilio de Toledo con “Johannes Oxonensis Episcopus”. La catedral primitiva románica viene del siglo XII para elevarse a gótica en el segundo tercio del XIII, para enriquecerse más tarde con la adherencia de la capilla redonda de san Pedro de Osma, construida por Villanueva y Sabatini. Juan de Juni y Picardo han sido los escultores que han dejado su autoría en los retablos y tallas del interior.

Tierra de origen del escritor Dionisio Ridruejo y del poeta Benito de Diego González, El Burgo de Osma es lugar y tierra de acogida y adopción de ambos creadores artísticos en sus desplazamientos periódicos a su casa situada en el antiguo convento del Carmen, junto al río Ucero y no lejos de la convergencia con el río Abión.

La pintora Isabel Torre Cañeque gusta de recorrer los parajes misteriosos, casi metafísicos de los oteros del castro, de la Cruz del siglo, situada en lo alto a principio del XIX precisamente para recibir al nuevo siglo, en las hoces cortadas a pico en la roca de los dos ríos que atraviesan la ciudad episcopal, fuente de duras canteras que dieron piedra para construir la catedral en sus fases sucesivas.

“He pintado todos estos paisajes que circundan a El Burgo de Osma y la cercana San Esteban de Gormaz; los he expuesto en los espacios del Ayuntamiento y en el claustro de San Agustín y han tenido una acogida muy buena porque he vendido prácticamente todo”, declara Torre Cañeque al tiempo que muestra toda la belleza circundante de los parajes representados al óleo.

Una de las experiencias profesionales más satisfactorias de esta licenciada en Bellas Artes, ha sido la docencia, y “en especial a unas carmelitas de clausura a las que enseñé a pintar para que hicieran sus propios trabajos y los pusieran a la venta como forma de ayuda a sus ingresos”, explica la artista. “La amistad con estas monjas, algunas de ellas peruanas, me permitió asistir a los votos solemnes de una joven alumna de mis clases de pintura”, añade.

Imagen de Sor Benedicta de la Cruz

Torre Cañeque ha hecho un gran dibujo a grafito de la carmelita alemana de origen judío, Sor Benedicta de la Cruz (Edith Stein 187 -1942), martirizada en el campo de exterminio de Mauthausen, primera iconografía en España de esta santa nombrada patrona de Europa por la Santa Sede, por encargo de la iglesia del Carmen de El Burgo de Osma, a cargo de los carmelitas. En su día, la pintora llevó a cabo una representación de gran formato de San Blas para la iglesia de Puebla de Beleña (Guadalajara)

Cruz del siglo en lo alto/ corona sin mancilla/ de El Burgo y de la Villa./ Inconmovible clave/ de una fe milenaria,/ signo que el pueblo sabe/ que es historia/ y es presente”, dice un poema de Benito de Diego, de su libro “Poemas de hora nona” (Madrid, 2006). El poeta, al igual que Isabel Torre Cañeque, ha recreado su tierra, en su caso con la palabra poética.

Castillos de Osma y de Gormaz, iglesias de Santa Cristina, San Miguel, Santa María... todo ese paisaje monumental ha sido atrapado en los cuadros de la pintora, al igual que las choperas o los tilos que abundan bordeando los ríos afluentes del Duero a su paso por San Esteban. Una tierra hermosa que rezuma historia; un paisaje artístico que inmortaliza la naturaleza y la historia

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