jueves, 13 de septiembre de 2012



Teresa Ahedo,  apostar por el Arte en el que se cree




L.M.A.

         Tiene su estudio a medio camino entre el Museo de Bellas Artes y el Museo Guggenheim de Bilbao. La pintora Teresa Ahedo (Carranza, Vizcaya, 1941) sigue perfilando su serie artística sobre el maltrato de la mujer, principalmente, aunque a veces también aborda el del niño o los ancianos.

         Con una trayectoria constante y sólida, Ahedo ha concentrado su trabajo en la figura humana, sin olvidar las flores que ella representa con una fuerte carga simbólica o alegórica. Dentro de la figura humana es la mujer, el personaje que más lleva a sus lienzos –con frecuencia como maternidad expectante o con hijos- porque ella es consciente de la particular condición femenina, dentro de la condición humana, y su discurso mental transcurre fundamentalmente en ese campo.


         Aunque es delgada, Teresa Gutiérrez Ahedo-Chávarri de la Herrera explica que en su familia siempre ha habido mujeres voluminosas de senos generosos, todo un regazo y abrazo de protección. Carranceña de nacimiento y afecto, “ejerzo de carranceña siempre que puedo”,  adoraba a su padre, pero se ha visto siempre rodeada, querida y mimada por su madre y sus tías a las que siempre ha tenido cerca de sí.

         La pintora sigue atenta y puntual las estadísticas de las víctimas del mal trato de la mujer por el machismo violento y feroz, y no deja de enardecerse como el primer día. Más que feminicidio, es genocidio que afecta a la mitad de la población del planeta. Algo pasa, pero no se acaban de tomar medidas más radicales contra esta lacra que cercena a muchas mujeres, dice la autora.


Instalación expresivas y plásticas

         De la pintura, Teresa Ahedo ha pasado a las instalaciones, creando escenografías de gran poder expresivo y plástico. Con toda clase de materiales: óleo, lienzo, tabla, textiles, cera,  papeles de periódico, maniquíes, muñecas y objetos compone presencias y ausencias de situaciones y hechos sobrecogedores. “Hay que decirlo sangrando, como en la vida misma”. Entre las piezas hay numerosas bandas alargadas al modo de los papeles chinos.
        
         La serie va por casi 70 obras en las que aparecen también mención a las mujeres emigrantes –numerosas en víctimas- y creación de personajes que dan vida artística a lo que sucede. “Mujer enjuncada, niña ayer” es un título abarcador en el que se van a sentir representadas muchas mujeres afectadas. Las instalaciones hablan de “ángel caído”, de cárceles de la domesticidad, de violaciones consentidas ante el marido, de tragedia…

         A la artista carranceña, le gusta reflexionar sobre el arte y dialogar sobre el mismo. Reconoce que los dos museos bilbaínos citados al principio son complementarios y verdaderas joyas en lala capital de Vizcaya. “Ambos se complementan, el de Bellas Artes más especializado en arte moderno y el “Guggen”, en contemporáneo”.

         Se emociona con piezas como la “Mamá” o gran araña de la escultora de Louise Bourgeois, al exterior del Gugguenhein o las grandes piezas de Richard Serra en el interior. Se asombró del fenómeno sociológico y mediático que supuso la exposición del pintor realista manchego Antonio López. “Fue asombroso ver el poder de convocatoria y de comunicación que tiene ese artista con el gran público. Las filas de gente esperando para ver su pintura eran interminables. Yo misma fui cinco veces para ver su obra y comprobar el interés y entusiasmo de mucha gente. Había como nostalgia de contemplar la representación figurativa en pintura. Fue conmovedor. Antonio López tiene capacidad de contacto”.

Más información: 
www.teresaahedo.com


        
         

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