viernes, 26 de octubre de 2018

Álvaro Torroba, arquitecto, silencioso caballero, artista visual de la sutileza



 Álvaro Torroba

 Obra de Álvaro Torroba (Colección Pilar Citoler)


Julia Sáez-Angulo


            27/10/18 .- MADRID .- Pertenece a la saga de los arquitectos que cultivan a la par la pintura o el arte bidimensional, el relieve, la escultura... La abstracción estructurada, seriada o constructiva y la presencia de un color tenue, matizado y siempre armónico en sus obras más recientes, califican este arte singular y exquisito del artista malagueño.

            Él ha estado desde sus comienzos en el Grupo pro Arte y Cultura, PAC, junto a su esposa Paloma Porrero de Chávarri y Miret, y ambos son asiduos por su fineza y buen saber estar en los encuentros artísticos y sociales en casa de Mayte Spínola, donde recientemente él le ha asesorado en ámbito espacial.

             Álvaro O´Donnell Torroba (Málaga, 1950), residente en Madrid,  de lejano apellido de origen irlandés, comenzó con muy buen pie en los 80, exponiendo en la conocida galería Fauna´s, dirigida por una mujer gallega de empuje, Pilar Rodríguez Soto, Pilita, que nos dejó en 2010. Un espacio expositivo en la calle Antonio Maura, no lejos de la galería Ynguanzo dirigida por Pity Santa Cruz de Ynguanzo. Ambas damas hicieron una buena labor por lanzar a artistas en Madrid y merecen reconocimiento. En la misma “cuadra” de Fauna´s estaba Carmen Pallarés, otra artista llena de finura y sugerencia. Antes lo estuvo Tino Grandío, buen amigo de la galerista, que pintó un interesante y polémico retrato de Franco que hoy custodia el Banco de Bilbao. Álvaro, Paloma y yo lamentamos juntos la pérdida de Pilar R. Soto, con quien yo tenía medio apalabraba la posibilidad de escribir sus memorias.

       (Por cierto, Pity Santa Cruz de Ynguanzo, marquesa como ella sola, cuando hablaba de su sobrino político Álvaro Torroba decía "es demasiado guapo". La sobrina carnal es Paloma)

            De Álvaro O´Donnell tengo escrito: “Después de su paso en los 80 por cierto expresionismo de alusiones figurativas con disecciones del cuerpo humano, en cierta línea o tradición de Millares –algunos críticos citaban o mencionaban las reses abiertas en canal de Rembrandt o de Naim Soutine-, el artista derivó hacia un constructivismo más ordenado en la geometría. Una depuración acertada de formas.

            Con maderas, chapas, textiles, arpilleras, cuerdas o hilos, Álvaro va elaborando sus obras de manera limpia y ordenada, como si quisiera armonizar el caos del despojo y llevar lo povera en una reconstrucción estética a la vez que ética. Una velada llamada, frente el despilfarro consumista- del posible reciclado en el arte.

            Sus piezas aparecen ante el espectador como una metamorfosis sutil y refinada de lo aparentemente tosco y desechado por otros. Sólo la mano del creador –parece decirnos Torroba- es capaz de insuflar el hálito de vida a la materia, de devolver el espíritu a la naturaleza caída en el menosprecio. Una poética humilde y solemne al mismo tiempo”.

            La obra de Álvaro Torroba figura en buenas coleccione como la de Pilar Citoler que adquirió una obra soberbia en azules, también en la colección de la Casa Real, que cuenta con una pequeña y preciosista obra suya. El arquitecto trabajó largos años para El Corte Inglés, pero una vez liberado hacia el júbilo, se consagra por entero a su obra. No es que sea un artista fecundo, pero si cuidadoso y profundo.

Más información

Álvaro Torroba (@alvarotorroba50) | Twitter



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