jueves, 6 de abril de 2023

SUSI GARCÍA: pasión por el arte de la coctelería y la crema pastelera. Docencia y celebración

Susi García, barwoman




Julia Sáez-Angulo

6/4/23.- Segovia.- Su pasión por el arte de la coctelería, le llevó a aparcar su licenciatura de Filología Hispánica y matricularse en el Instituto Tecnológico Fuenllana,  donde aprendió  y dio sus primeros pasos en los cócteles de la mano del profesor y barman Tomás Hontoria. Susi García Fernández (Madrid, 1983), barwoman, trabaja hoy en la Administración de Molino Viejo (Segovia) como experta en Pastelería y Cócteles. Ha creaado su propia marca Divinamenta.

“De Tomás Hontoria, en Fuenllana, aprendí a preparar los cócteles clásicos, el amor a los ingredientes utilizados y, sobre todo, la exigencia de pulcritud”, declara Susi, para quien "un cóctel es como un poema, algo pequeño, armonioso, con carácter propio, donde cada ingrediente y su métrica tiene una razón de ser".

Después de la creación de su coctel “Me robas el alma”, “actualmente: estoy trabajando en un cóctel llamado Divinamenta, que represente los valores de mi marca. Y en otro llamado "El Principito", como homenaje al libro de Saint-Exupery. Será de color azul, y llevará como decoración una rosa, ya que el Principito me ha enseñado que el tiempo que dedicas a tu rosa -sea lo que sea esa rosa-, es lo que hace a la rosa especial; y la importancia de los vínculos, o, como dice él, de "domesticar". Espero tenerlo listo para el próximo día del libro. Como dice Patxi Troitiño, otro de mis referentes, "somos artesanos del hielo y poetas del alcohol".

 “Divinamenta” es a base de chocolate, limoncello casero y aceite esencial de menta, porque combinan muy bien, al que se puede añadir vodka. “El cóctel es ligeramente dulce. Me gusta lo artesanal, por eso preparo el limoncello casero, pues no es muy difícil hacerlo”.

Además de los inicios con Tomás Hontoria, Susi García confiesa que ha aprendido mucho del barman Javier de las Muelas y sus libros, clave en el arte de los cócteles. Es un profesional importante, que ha puesto la coctelería en un nivel muy alto. Nadie como él prepara el Dry Martini, el célebre cóctel de James Bond en las películas. “Sin conocerlo, Javier ha sido un gran maestro para mí; me ha influido mucho”, confiesa la barwoman.

Le pregunto por su actividad coctelera en Molino Viejo, sonríe y dice que de vez en cuando hace demostraciones a las damas que pasan por Molino Viejo para hacer distintos cursos, y también demostraciones en familia, sobre todo para padres y niños, que disfrutan mezclando y agitando ingredientes.

“Con ellos preparo y aprenden el San Francisco a base de frutas: zumo de naranja, zumo de limón y de melocotón, para terminar al final, después de agitar, con granadina, para que quede degradado del amarillo al naranja. También les enseño a preparar la Piña colada sin alcohol, que está muy buena”, cuenta Susi.

“A los niños hay que explicarles bien lo que es mezclar y agitar sabores para despertar sus sentidos y explicarle lo que son los cócteles, a los que podrán añadir alcohol cuando sean mayores y puedan hacerlo con moderación y responsabilidad” , añade.

“No hay que prohibirles a los niños el alcohol de modo antipático o tajante y, mucho menos, hacer un tabú con el alcohol, porque eso despierta la curiosidad malsana. Mi padre me daba a probar su cerveza cuando yo era niña y yo la rechazaba, porque no me gustaba en absoluto”, concluye.

Hablamos de los instrumentos para hacer cócteles como los gusanillos, las cocteleras, el colador o las cucharillas de brazo largo y rizado. Susi García muestra su preferencia por la coctelera rosa que es muy elegante, y las cucharillas de mango largo rizado, porque añaden cierto estilo en la preparación ante los clientes o el público. 

“Los niños lo miran todo con admiración. Alucinan cuando les explicas todo y despiertas sus sentidos del color, el aroma, el gusto…” Se ve que la barwoman saborea su docencia ante los más chicos. Disfruta también ante el instrumental con las nuevas cocteleras que van apareciendo, sobre todo doradas, plateadas, de tres o dos cuerpos, con doble vaso y uno de ellos transparente…

“Las cocteleras tienen que ser todas de metal, nunca meterlas en el friegaplatos y no usar el estropajo con ellas jamás”, me advierte. Le pregunto por la vestimenta que adopta en sus demostraciones y me dice que le gusta ir siempre de algodón negro en top y pantalón, durante invierno y un poco más fresca o alegre en verano.

Le pregunto por los barmaid que ella admira y me responde sin vacilar:

“Tendría que nombrar a dos: Nagore Arregui y Margarita Sader; y a Patxi Troitiño, al ya citado Javier de las Muelas, a Borja Cortina... De todos ellos, me gustan sus creaciones, su manera de explicar ante el público, su pasión...

Susi menciona con admiración al barman mexicano Byron Vinueza, que trabaja con gracia en Madrid en La Mezcaloteca. “He tenido con él una master class inolvidable. Trabaja el tequila y el ágave con ahumados, en un complejo proceso. Lo mejor es que transmite con pasión la cultura de su país", cuenta.

    "Por otro lado, tengo ganas de conocer Paradiso, el bar de cócteles que encabeza el ranking de mejor bar del mundo, según la lista de The World´s 50 Best Bars, un premio muy prestigioso; su nueva carta de cócteles hace un recorrido por la evolución de la humanidad: un viaje a la era de los metales, al nacimiento de la agricultura, al descubrimiento de la electricidad o la penicilina; a los viajes de Marco Polo y a la escritura y los libros. Cada cóctel es único y es espectacular, brillante, sorprendente. Otros bares pendientes son Inclán Brutal Bar, Rosi la Loca, Varsovia Valencia... y un largo etcétera". 

        Según Susi García, antiguamente los cócteles eran propios de señores de coñac, copa y puro, pero, a partir de los 70, cambió todo. Javier de las Muelas y María Boadas hicieron mucho por difundir el arte de los cócteles a un público más amplio".


Docencia de cócteles ante familias


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