miércoles, 27 de noviembre de 2013

EL REINO DE GRANADA, ÚLTIMO REINO HISPANO MUSULMÁN, I MILENIO


                         Patio de los arrayanes de la Alhambra













Reinos de la península en el siglo XIV


  
M. DOLORES  GALLARDO LÓPEZ


Este año 2013 en colaboración con la UNESCO se está celebrado en Granada y otras ciudades andaluzas  con muy diversos actos el I Milenio de la creación del reino de Granada.

 El último, que se iniciará en unos días, será la magna exposición, en el palacio de Carlos V de Granada, Arte y cultura de al Ándalus. El poder de la Alhambra centrada especialmente entre los siglos XI- XIV, durará desde el 2 de diciembre de 2013 a 2 marzo de 2014.

Parece, pues, interesante recordar este antiguo reino y  cómo inició su andadura.

LOS COMIENZOS: EL REINO  ZIRÍ

Después de la caída del califato de Córdoba y la desaparición de los omeyas andalusíes,  la España musulmana quedó fragmentada en numerosos reinos pequeños: los reinos taifas. Uno de ellos fue el reino zirí de Granada.

Este reino taifa fue fundado por Zawi ben Ziri as-Sinhayi, personaje de origen bereber. Nació y murió en África.  En época de Almanzor fue destacado general y después de la caída del califato,  se estableció la  taifa de Granada e inició allí la dinastía de los ziríes.
Eligió como capital a Medina Garnata,  la actual Granada. Gobernó entre los años  1013 y 1019. Después decidió regresar al norte de África. Había permanecido en al Ándalus unos veinte años.

 Zawi ben Zirí se ha convertido en el protagonista  de la novela de J. Luís Serrano titulada  Zawi (2008).

El reino zirí  abarcaba Granada, Málaga, una parte de Córdoba, Jaén y Almería. Se mantuvo desde 1013 a 1090, año en el que cayó en poder de los almorávides. Su último  rey Abd Allah ib Buluqquin fue destronado y deportado a  Marraquech, donde murió: su tumba se conservan  en Agmat, cerca de la capital de los almorávides. Después, en 1154, los almohades entraron en Granada. Con los almorávides y  los almohades todo al Ándalus se convirtió en una provincia del imperio musulmán norteafricano. 
  
   Como ejemplos del arte de la época zirí  han quedado restos  de las murallas ziríes (actualmente quedan en pie parte de los paños del lado norte)  de  alcazaba “Cadima” o alcazaba Vieja  donde se encontraba la residencia de los reyes ziríes, en lo más alto del actual  barrio del Albaicín, y la alcazaba de Málaga (taifa en la que también gobernó la dinastía zirí).

EL REINO NAZARÍ, ÚLTIMO  REINO HISPANO- MUSULMÁN

Entre el final del reino zirí  y el comienzo del nazarí hay un intervalo de casi 150 años (en 1090 se inicia la dominación de los almorávides, posteriormente la de los almohades), años en  que al Ándalus, dominado por  estos musulmanes integristas, paso a convertirse en  provincia del imperio norteafricano.

Tras la derrota de los almohades en 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa, resurgieron nuevamente los reinos taifas en todo al Ándalus y en ese periodo en el sureste de la península comenzó a tomar importancia  la dinastía  nazarí y el reino que crearon. Los nazaríes procedían de la familia Ben Nasr, residente en Arjona (Jaén), pero de origen bereber.

 El reino nazarí fue fundado  hacia 1231/32 por Ibn Yusuf Ibn Nasr al-Hamar a partir del reino taifa de Arjona. Gobernó con el nombre de Muhamad I.  El apodado Al Hamar, que  quiere decir  “el Rojo”,  es conocido como Abenamar en los romances castellanos.

Conquistó  Jerez de la Frontera (Cádiz), Baza y Guadix (Granada) y un año más tarde Úbeda y Porcuna (Jaén) y Jaén (esta última fue elegida capital de su reino). También englobó el reino  taifa de Málaga  y el de Almería.

  En  1238, se apoderó de la taifa de Granada  y  eligió la incipiente Medina Garnata (Granada) como la   capital de su  flamante  reino. 

     Poco duró al nazarí al Hamar la totalidad del territorio que había conquistado. En 1244  el rey castellano-leonés Fernando III conquistó Arjona y después Jaén. En 1246 al Hamar pactó con él: le entregó Jaén,  se comprometió a pagar parias o tributo y a ayudarlo militarmente. Todo ello a cambio de una tregua de 20 años. En virtud de ese pacto, cuando Fernando III  en 1248 decidió atacar Sevilla, tuvo que enviarle tropas.

Debido a las conquistas llevadas a cabo por Fernando III,  a su muerte, ocurrida  en 1252,  Castilla-León  era el único reino peninsular que tenía frontera con el reino nazarí,  último reino  musulmán  que quedaba en Hispania.

   Al Hamar o Muhamad I edificó  en Granada la alcazaba sobre los restos de una antigua fortaleza y en ella vivió. También  inició la construcción de la Alhambra, que ampliaron y embellecieron sus sucesores. La Alhambra se convirtió en residencia definitiva los reyes nazaríes.   

A Muhamad I lo sucedió su hijo Muhamad II.

   Época de prosperidad


 El reino nazarí  de Granada  era, como hemos visto,  un reino tributario  del reino de Castilla-León, pero su posición geográfica favorable, con las montañas de sierra Nevada como barrera natural,  y el buen hacer de sus gentes  le  permitieron  prosperar.
   Los emires nazaríes supieron explotar la rivalidad entre castellanos y aragoneses así como los períodos de  debilidad interna del reino de Castilla  para  alcanzar su máximo esplendor político y cultural. De hecho Granada fue una ciudad próspera durante la  crisis que en el siglo XIV  se extendió por   Europa.
 Granada también sirvió de refugio para los musulmanes que  huían de las tierras que los reinos cristianos iban conquistando.
En la Granada nazarí  se produjo un magnífico  florecimiento cultural del  Islám.  Recuerdo imperecedero de ello es el conjunto monumental de la Alhambra.  En la ciudad fortificada de la Alhambra, integrada por muchas elementos destacan:

La Alcazaba o recinto castrense, que también era un área residencial para las tropas de élite que se encontraban al servicio del emir y que vigilaban y protegían constantemente la "Ciudad Palatina", la residencia de los emires nazaríes


 - La  "Ciudad Palatina" era  la residencia de los diversos emires nazaríes. Llegó a tener seis palacios y dos dos torres-palacio. De  todo ello sólo queda el de Comares y el de los Leones.


Un buen documental sobre la Alhambra  y la belleza que encierra  es “La Alhambra o el poder de la creación”:

http://www.youtube.com/watch?v=ntjvjDVOMtY  


Recientemente J. Luis Serrano ha novelado los orígenes de la Alhambra y el convulso siglo XI que la vio nacer en La Alhambra de Salomón (2013).

Decadencia y caída final del reino nazarí


Tras una época de esplendor, el reino quedó bajo el gobierno de distintos sultanes incapaces de mantener el control del territorio. A la caída del reino nazarí contribuyeron:


1)    Por un lado la crisis política y económica en el Reino nazarí pues  desde hacía algún tiempo las  luchas entre dos bandos  (Zegríes y Abencerrajes) habían  abierto un periodo de inestabilidad que,  finalmente, el reino de  Granada no sería capaz de superar.  

2)    Por otro la pujanza del reino de Castilla tras el fin, hacia 1480, de la guerra civil  entre los partidarios de  la princesa Isabel (hermana del fallecido rey Enrique IV) y los de la princesa Juana (hija del Enrique IV). Con  el definitivo asentamiento  en el trono de  Isabel  I, casada con Fernando de Aragón, las tropas castellano-aragonesas atacaron con fuerzas renovadas a los nazaríes.


Las luchas intestinas entre dos facciones nazaríes acabaron por arruinarlo:
En agosto de1 1464  Abú I-Hasan Alí,   (Muley Hacén, para los cristianos), hijo del emir  Sa'd al-Musta'în,  sucedió a su padre  y accedió al trono con el apoyo de la familia de los Abencerrajes. Con   Muley Hacén se inició un paréntesis de paz y prosperidad gracias, entre otras cosas a  la guerra civil castellana entre las princesas Isabel y Juana, hermana e hija respectivamente del rey Enrique IV, como hemos indicado, que asolaba  Castilla.
 El final de la crisis castellana coincidió con la decadencia de Abu l-Hasan Alí (Muley Hacén). El reino de Granada, como ha quedado,  dicho vivía ya  fuertes conflictos internos  que se agudizaron al final del reinado de Muley Hacén con  el levantamiento de su hijo Boabdil, que, apoyado por la familia de los Abencerrajes  y su madre, la sultana Aixa, se proclamó sultán en 1482 con el nombre  de Muhammad XII.
   Se entabló  nuevamente la guerra civil esta vez entre los partidarios de Muley Hacén y de su hermano, apodado  el Zagal (El victorioso), y los partidarios del  sublevado Boabdil (Muhammad XII). 
 Muley Hacén huyó de la ciudad de Granada. En 1485   nombró heredero a su hermano,   y ese mismo año falleció en el castillo de Mondújar.
 Una leyenda etiológica pretende  que fue enterrado  en la cumbre más alta de la cordillera de Sierra Nevada: así la leyenda explica el nombre del granadino monte Mulhacén  (el más alto de la península ibérica: 3.874 mtrs) por el nombre del infortunado emir llamado Muley Hacén por los cristianos.
 El Zagal, designado sucesor, como hemos visto mas arriba, por el difunto emir, tomó el nombre Muhammed XIII.
 Finalmente tío y sobrino llegaron a  un acuerdo:  Boabdil  el territorio de  Granada, su vega y parte de la Alpujarra. El Zagal  la parte del reino nazarí en la que estaban incluidas las ciudades de Málaga, Almería, parte de la Alpujarra (con la importante  Laujar, capital de la taha del Andarax) y Guadix.  

Curiosamente, recién acabada la guerra civil en Castilla, en 1480, había comenzado en 1482  la  guerra  civil del reino  de Granada con la sublevación de Boabdil. Los Reyes Católicos, que sabían por experiencia cómo debilita una guerra civil, supieron sacar provecho de las circunstancias: A partir de 1484  las tropas de las coronas de Castilla y Aragón (los Reyes Católicos) llevaron a cabo una larga y tenaz serie de asedios en lo que se denominó la Guerra de Granada, con el fin de incorporar el  último reino musulmán a la Corona de Castilla.

   En 1487  tras un duro asedio las tropas cristianas conquistaron  Málaga   y en 1489 el Zagal abandonó la guerra y firmó con los Reyes Católicos las capitulaciones del reino de Almería. Se retiró a la Alpujarra,  al señorío de Laujar, capital de la taha (división administrativa musulmana) de Andarax, ubicada en la actual provincia de Almería.  La alcazaba de Laujar fue la más importante de toda la región de la Alpujarra. Algo después, en 1491, el Zagal partió para  África.

   El final
  Sólo quedaba, y en muy difícil situación, la ciudad  de Granada, la vega y una parte  de la Alpujarra.  Finalmente Boabdil  capituló el 2 de enero de 1492. Así terminaban más de 200 años de existencia del Reino nazarí.
 Tras las capitulaciones, Boabdil, como antes el Zagal, marchó al señorío de Laujar,  en la Alpujarra,  sin  embargo antes de marchar no olvidó a sus antepasados:

 Los emires nazaríes y sus familiares eran enterrados en el conjunto palatino de la Alhambra, en la rawda o cementerio, ubicado a espaldas del Patio de los Leones y que fue descubierta, con los sepulcros vacíos  a finales del siglo XIX. 



Estado  actual de la rawda o cementerio de la Alhambra
  














Puerta de la rawda, estado actual


















    Con el permiso de los Reyes Católicos, Boabdil traladó los cadáveres de sus antepasados al pie del castillo de Mondujar, cerca de la actual población de Lecrín, en el camino de la Alpujarra, que había de ser el último destino del  depuesto emir.


  En  Mondújar  fue enterrada también Morayma, esposa de Boabdil y  última sultana de Granada, muerta en Laujar en 1493. 

 Muy poco después de la muerte de Moraima, en ese mismo año de 1493 Boabdil -tras vender a los Reyes Católicos los derechos del señorío de Laujar- abandonó la península. De todo esto nos ocuparemos mas detenidamente en  otro artículo.

 En el cercano puerto de Adra, embarcó Boabdil rumbo a África, con destino a Fez. Vivió casi cuarenta años más. Pocos años después de la partida de Boabdil  fue desmantelada la  magnífica alcazaba de Laujar, la más importante de toda la Alpujarra, como más arriba hemos indicado.

 Recientemente, según publicó el periódico El País, el 14 abril de este 2013, unos arqueólogos dicen haber encontrado en Fez la sepultura de Boabdil, último emir hispano-musulmán:
Desde la  capitulación de Boabdil, el reino de Granada se integró como tal en los reinos cristianos   hasta la división provincial del Real Decreto de 30 de noviembre 1833 en virtud de la cual Andalucía  -que comprendía los antiguos reinos de Córdoba, Granada, Jaén y Sevilla- fue dividida en las nueve provincias que hoy conocemos.

Y para acabar, si tienen tiempo, lean  Los jardines imposibles (diez cuentos de la media luna)  de Samir Delgado, ganador del concurso de relatos cortos  organizado por el I Milenio del Reino de Granada,  delicados y breves relatos e los que no faltan referencias a las tres culturas que habitaron el reino: musulmana, judía y cristiana

http://milenioreinodegranada.es/destacados/los-jardines-imposibles-diez-cuentos-de-la-media-luna/










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