sábado, 11 de agosto de 2018

Adelina Covián, pintora singular, extravagante y genial a su manera, va a exponer en el Ateneo de Madrid a favor del Padre Ángel





Adelina Covián, pintora (Fotos Juan Vic)


Julia Sáez-Angulo



            12/08/18 .- MADRID .- Ser amiga de esta mujer, pintora, extravagante y genial a su manera, es un privilegio que no todos tienen, por muy cordial que ella sea con la gente. Con su pelo platino y recogido italiano (moño alto o moño plátano en lengua coloquial), la pintora ágil y expeditiva, con mirada misteriosa de búho, tiene un flash a lo Doris Day fuera de temporada, pero más delgada y original que la actriz sesentera de Hollywood, porque ella, Adelina, no come ni duerme. Ya lo explicaremos más adelante.

            La noticia próxima de la pintora Adelina Covián Camino (Oviedo, 1940), residente en Madrid, es que va a exponer durante la primera quincena de septiembre de este año en el Ateneo de Madrid y lo que se recaude de la venta será para la obra Mensajeros de la Paz del Padre Ángel, a quien conoce y trató desde su juventud en Asturias, porque el popular clérigo es paisano suyo. Con el tiempo, ambos llegaron a la capital de España donde residen en sus respectivas actividades y particularidades.

            Adelina Covián de familia noble, creció en el palacio asturiano de los Covián, rodeado de vacas sosas y melancólicas que tenían la mirada perdida en el horizonte. A los cinco años, la niña Adelina dejó de comer ante la preocupación de su tata y de sus padres. El médico le interrogó sobre el por qué de aquella dieta tan rigurosa, pero la niña, con mirada misteriosa de búho, no contestaba. El galeno, que sabía latín, le dijo que si no le decía por qué no comía se quedaría a dormir en la noche con ella. Entonces la niña confesó: “No quiero comer para no hacer caca como las vacas”.

            La cosa no terminó ahí. La niña Adelina no dormía por las noches. Lo descubrieron las tatas cuando las incordiaba pidiendo agua, galletas, leche y todo lo que imaginaba para que encendieran la luz. El médico volvió a enfrentarse con la misteriosa mirada de búho de la niña y dijo a sus padres que la dejaran dormir o no dormir, pero con la luz encendida. Así, la niña Adelina campaba a sus anchas como un fantasma por los corredores del palacio asturiano de las vacas sosas y melancólicas.

              “He pasado las vacaciones de mi infancia en el campo de las aldeas asturianas”, explica Adelina Covián Camino (Oviedo, 1940). Nosotros teníamos en Valdesoto el palacio de Camino y Covián y yo me movía entre aldeanas y mineros, gente muy grata. Recuerdo a los milanos que planeaban en su vuelo y con una agilidad pasmosa se lanzaban a comerse las gallinas”.  Esos milanos aparecen representados en algunos de sus cuadros.

             También nos ha contado a las amigas que de joven salvó la vida de un hermano que se ahogaba, llevándolo a las urgencias de un hospital conduciendo con una mano el coche y con otra abriendo la boca de su hermano. Todavía no acabamos de entender como lo hizo, pero le creemos,  porque Adelina es insólita. "¡No sabéis la de cosas terribles que he pasado en mi vica!", dice sin darse importancia, al tiempo que nos cuenta historias familiares y palaciegas.

   Le gustan las antigüedades, los brocanters, las vejerías, los cachivaches, los archiperres y las muñecas victorianas; como tiene un anticuario cerca de su casa, a Adelina le gusta conversar con él y siempre le compra algún “pongo”, como dicen soto voce los profesionales. Cuando ella llega a su casa se hace pregunta: ¿dónde lo pongo? En su casa reina el horror vacui del Barroco. A veces, cuando quiere renovar, regala pongos y vestuario a las amigas, este último más difícil de aceptar, porque su talla es la de sílfide.

Paisajes, marinas y algunos retratos por libre

            Adelina pinta con el empeño y la velocidad que le caracteriza: paisajes, marinas y algunos retrato por libre. Asiste con regularidad al estudio de Jaime Sánchez, más para compartir tiempo e ideas con otros colegas, que para seguir sus enseñanzas, porque ella es muy suya y pinta a su manera, es decir: como le da gana. Pinta paisajes de nostalgia de su querida Asturias, los que absorbió desde su palacio y los reinterpreta una y mil veces, con dos personajillos a lo Corot, que dotan al cuadro de escala humana. Le gusta pintar la lluvia, la nieve –a mí me gustan sus nevadas- y algunas playas.
            Adelina pinta mucho, porque dice que sigue sin dormir y la noche es larga y silenciosa, sin teléfono y sin incordios de la vida cotidiana. Reconoce que al no dormir, a veces se siente cansada; ha probado a tomar pastillas, pero explica que no le hacen nada y, en un momento bajo de hartura en la noche: se vistió de gala, se maquilló como para una fiesta y se tomó  las pastillas que quedaban en el blíster y esperó a la Dama del Alba. Tumbada en su cama, vio de pronto unas sombras en el techo, que le inspiraron un cuadro y se levantó de inmediato para pintarlo con todas sus galas hasta la madrugada, en que seguía con su mirada misteriosa abierta de ojos de búho.

            Uno de los hijos de Adelina le contó a una colega artista que la espiaba, -la cual me lo ha reportado a mí en secreto-, que su madre "come y duerme poco, como un pajarito", pero come y duerme algo, "poca cosa", versión digna de aceptar, dadas las leyes de la biología, frente a la afirmación rotunda de Adelina de que ni come, porque todo le sabe igual, ni duerme, porque no lo necesita. Sus amigas habíamos llegado a  creer que era un espíritu inmortal y la creemos eterna.

            La pintora Adelina Covián, más allá de su personaje, ha pintado ex profeso para la exposición en el Ateneo de Madrid durante la próxima quincena de septiembre 2018, cuadros de pequeño y mediano formato, también dibujos, con la esperanza de poder vender para la causa solidaria de su querido Padre Ángel, otro asturiano de pro como ella. Inaugura el día 1 de septiembre y todos estaremos allí.


Retrato de Julia Sáez-Angulo, por Adelina Covián








JOSÉ MARÍA CALVO EXPONE SU PINTURA RECIENTE EN EL EDIFICIO DE CORREOS DE EL ESCORIAL


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L.M.A.


11/08/18 .- EL ESCORIAL .- José María Calvo, filósofo, escritor y pintor,  fundador de el Ateneo de El Escorial, expone durante todo este mes de agosto sus últimos trabajos en óleo, en el edificio de Correos de San Lorenzo de El Escorial (Juan de Toledo, 2).

Puede visitarse por las mañanas.









El teatro sigue en verano. Viaje al Parnaso, el Talent Show de nuevo en Madrid







L.M.A.


11. 08. 18 .- MADRID .- La compañía La Farsa Barroca representa su espectáculo Viaje al Parnaso, el Talent Show todos los viernes y sábados de agosto 22:30 en el Corral Cervantes en Madrid, un espacio efímero donde disfrutar del mejor y más refrescante teatro clásico. Un Festival que en su segunda temporada nos sirve de escaparate para poder ofrecer esta original pieza que divierte y no deja a nadie indiferente. Una comedia delirante y satírica dirigida por el onubense Antonio della Casa.


"Ya está todo preparado para otra noche de televisión que hará historia. Último programa que decidirá el futuro Ministro de Cultura en esta primera edición de Viaje al Parnaso, el Talent Show"


En un mundo paralelo en el que la televisión triunfa en el Siglo de Oro, un concurso de talentos decidirá el nombre del próximo Ministro de Cultura entre tres famosos poetas con estilos de gestión muy diferentes: la visión comercial del prolífico Lope, el activismo y la protesta social de Tirso, y la cultura filosófica más recalcitrante de Calderón. Un espectáculo donde no faltarán risas, odas y trifulcas en un auténtico talent show televisivo con verso y música en directo presentado por Cervantes.


Un show en el que el público sentirá que ponemos: “La Cultura en sus manos”.


viernes, 10 de agosto de 2018

Pablo Reviriego, hombre hecho a sí mismo, acuarelista de pro, apóstol de la Acuarela


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 Pablo Reviriego y el pintor colombiano Pío Uribe (2016)



 Pablo Reviriego


Julia Sáez-Angulo


            07/08/18 .- MADRID .- A veces actúa como un panther , activo y con voz natural de micrófono y altavoz, resolutivo y operativo ante la vida y el arte. Su gran aportación al mundo de la acuarela, por ello lo llaman apóstol de la misma,  ha sido la de pintar y reclamar el gran formato para participar en los concursos de arte, donde la acuarela quedaba relegada por mor del tamaño menor. Los jurados son así: lerdos e incompetentes, como dicen algunos artistas, cuando no están los críticos de arte delante. Es así.

            No se trata de “ande o no ande, caballo grande”, sino de dar más espacio y oxígeno a la acuarela, que, como el pastel admite una superficie mayor que la habitual entre quienes la practican. ¿Quién dijo que la acuarela tenía que ser pequeña o mediana. Pablo Reviriego Moreno (Santa María del Berrocal, Ávila, 1948) se siente a gusto en el trazo amplio lírico o expresionista, donde el paisaje se expansiona y cobra una nueva dimensión estética y el gestualismo revela la caligrafía del artista. No reniega de la acuarela pequeña e íntima para disfrutar de cerca, pero insiste en el gran formato para los concursos, para dar en los morros a los críticos.

            El pintor disfruta en la convocatoria de pintura al aire libre en Ávila, cuando como miembro del jurado, ve llegar acuarelas bien hechas y resueltas, da igual que sean figurativas, abstractas o abocetadas. Está deseoso de entregarles algún premio.

            La vida de Pablo Reviriego ha sido la de un selfmademan, un hombre hecho a sí mismo, salido de un pequeño pueblo de Ávila, con padres que tenía tierras y vacas, pero con frecuencia falta de liquidez.  Cuando regresaba de la feria del ganado de Béjar con su padre por la noche, y las vacas se ponían de trasero contra una tapia o los árboles, ya sabían que había lobos y había que esperar a la luz del día. Las vacas protegían sus genitales o partes blandas por donde atacaban los depredadores.

-->           Con un tío suyo, que era pañero como muchos en Santa María del Berrocal, se puso en camino en una furgoneta y recorrían los pueblos para vender toda clases de textiles y mantas. Con su labia se metía a las señoras en el bolsillo. Solo tenían que bajar de las casas, cuando a su voz se asomaban a la ventana y Pablo decía para sus adentros: ¡Ya sois mías! Les vendía sábanas, toallas, calzoncillos, bragas y lo que se terciara. Recaudaba más dinero que su tío, lo que le despertaba ciertos celos. Claro que era joven, guapito y Dios le había dado voz y verbo.

            El chico tenía dotes comerciales Después de la curiosa experiencia de muchos caminos recorridos, muchas fondas para dormir y mucho bocadillos para comer, Pablo ancló en Madrid.

            La hostelería iba a ser su destino y trabajó como camarero en varios establecimientos. El muchacho Pablo sabía sortear a los viandantes de un mercado para llevar la bandeja entre dos pisos, sin que cayera nunca un vaso. Paulatinamente se fue promocionando en ese campo hostelero hasta que llegó a regentar el Rancho Texano, en la carreta de Barcelona, donde recalaban cabezas coronadas, miembros de la nobleza, actores de cine nacional e internacional junto a ricos y potentados. Allí se tomaba la mejor carne de buey gallego, braseado a la manera americana y con salsas USA. Seguidamente puso su propio establecimiento en el barrio de la Alameda de Osuna, una discoteca con actuaciones en directo, que fue un éxito durante un buen tiempo. También puso una tienda de ropa vaquera con regencia familiar. Un hombre de negocios.

            El hostelero Pablo Reviriego pintaba acuarelas en su tiempo libre y estudiaba formas y técnicas con los cursos CCC por correspondencia que venían de Barcelona. Colgaba algunas obras en el vestíbulo de su discoteca y se vendían muy bien. El hostelero siempre ha tenido un sentido claro del negocio que ha de ser, al mismo tiempo productivo para él, servicial para los demás, de lo contrario no funciona.

            El arte se le había metido hasta las cejas. Pintar era para Pablo un actividad mágica que le hacía sentirse creativo y sublime al mismo tiempo. El arte le hacía trascender el trabajo cotidiano y le elevaba por encima de todas sus cuitas. Conoció a Benjamín Palencia siendo joven y esto le había marcado. Después trató a Julio Quesada y a Rafael Requena, acuarelistas de primera fila, de quienes aprendió de su maestría. “No he recibido clases de ellos, pero como si lo hubiera hecho, porque he seguido de cerca su obra”, confiesa el pintor, que ha dejado sus recuerdos en un pequeño libreto que habla con gracia de sus anécdotas vividas.

            El artista abulense es un hombre servicial, dispuesto a echar siempre una mano, a ayudar o a acercar a las señoras a su casa. En la Agrupación Española de Acuarelistas y en el Grupo pro Arte y Cultura lo conocen y lo saben. Lo sabemos. Es un ser generoso y servicial por ello está siempre rodeado de damas

            Ahora, Pablo Reviriego acaba de inaugurar por primera en Santa María del Berrocal, una exposición con casi medio centenar de acuarelas en las que recrea los paisajes rurales y naturales de su pueblo, así como algunas costumbres del lugar. Todo ha sido como un retorno triunfal, dentro del eterno retorno. Pablo Reviriego es profeta en su pueblo.

Más información
http://bienalinternacionalcaudete.com/pablo-reviriego-moreno-espana/


En Santa María de Berrocal (2018)
     Ha quedado inaugurada la exposición de Pablo Reviriego en Santa María del Berrocal, Ávila, que contó con la presencia de la alcaldesa en funciones de Ávila Sonsoles Sánchez Reyes; el diputado y Alcalde de Piedrahita, Federico Martín; la presidenta del Hogar de Avila en Madrid doña Anunciación Guil y el alcalde de Santa María del Berrocal, José Reviriego, que pronunció  cariñosas palabras sobre el artista y su exposición. Pablo Reviriego agradeció la presencia de las autoridades y del numeroso público. La muestra puede visitarse hasta el día 25 de agosto.

     Noticias recientes hablan de numerosa venta de acuarelas en la exposición.

 "Santa María del Berrocal", por Pablo Reviriego
Ávila