domingo, 15 de febrero de 2026

El Gran Buda de Leshan, frente al paso de trece siglos.Cuando la piedra aprendió a respirar. Es el icono de la región china de Sichuan, que inicia su promoción en España

El Gran Buda de Leshan Foto Wikipedia)



        Enrique Sancho y Tony Jiang

15.02.2025.- La bruma matinal apenas deja ver el punto donde confluyen los ríos Min, Dadu y Qingyi. La primera impresión no es visual. Es sonora. Antes de verlo, se escucha el rumor denso del agua chocando contra la roca. Tres ríos —Min, Dadu y Qingyi— se abrazan con una fuerza antigua al pie de un acantilado rojizo. La humedad se pega a la piel y la niebla flota como si alguien la hubiera servido con cuidado sobre el paisaje. Entonces, al levantar la vista, aparece. El Gran Buda de Leshan no irrumpe: emerge.

    Desde la orilla, el sonido del agua domina el paisaje. Solo cuando el vapor se disipa, el perfil comienza a dibujarse en la roca rojiza del acantilado: 71 metros de altura convertidos en figura humana. El Gran Buda de Leshan no es solo una atracción turística que recibe a unos 7 millones de turistas al año; es una intervención espiritual y técnica que ha marcado el territorio desde el año 713.

    Tallado directamente en un acantilado de arenisca roja durante la dinastía Tang (618–907), no solo es una proeza artística: es una obra concebida para apaciguar las aguas turbulentas que durante siglos amenazaron a los navegantes de la región. El proyecto fue impulsado por el monje Hai Tong, quien sostenía que la presencia de una figura sagrada podría calmar las corrientes peligrosas que causaban frecuentes naufragios en este punto estratégico de navegación. Las obras se prolongaron durante casi 90 años y concluyeron en 803.

    La dimensión impresiona incluso en la era de los rascacielos, fue la estatua de piedra más grande del mundo en su época. La cabeza mide 14,7 metros, las orejas alcanzan casi siete, y cada pie supera los ocho metros de largo. Sin embargo, más allá de la escala, el monumento revela una planificación avanzada para su tiempo. En su interior esconde un sistema de drenaje con canales ocultos en el cabello, el cuello y la túnica, diseñado para evacuar el agua de lluvia y reducir la erosión. Ese mecanismo ha contribuido a que la escultura sobreviva más de trece siglos.

    Desde 1996, el conjunto forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La distinción consolidó el sitio como uno de los principales destinos culturales del suroeste chino y multiplicó la afluencia de visitantes. En temporada alta, miles de personas recorren a diario los estrechos escalones excavados en la roca para descender junto a la figura o la observan desde embarcaciones que navegan por el río.

        Promoción en España

    El Gran Buda y toda su área escénica es la imagen más atractiva de Leshan y de toda la región de Sichuan, una zona poco conocida en España. Pero eso va a cambiar en breve gracias a la promoción iniciada en el marco de Fitur por la Administración del Área Escénica del Gran Buda de Leshan y el Centro de Marketing Internacional de Sichuan en Madrid (CITS), dirigido por Tony Jiang, con la participación de directivos de agencias de viajes y organismos turísticos y culturales de España y varios países europeos, así como representantes de medios de comunicación. La iniciativa pone el acento en las demandas de los turistas europeos por tener experiencias culturales de alta gama y vacaciones de ocio a un ritmo relajado.

    Sichuan y otras provincias vecinas ofrecen una impresionante ruta que abarca hasta cinco patrimonios de la Unesco con el Gran Buda de Leshan como eje central, la figura tallada en piedra más grande y antigua del mundo, junto a la Montaña Emei. También se incluyen otros dos patrimonios en esta misma provincia, como Jiuzhaigou, la primera reserva natural de China conocida como "el mundo de los cuentos de hadas", y también el proyecto hidráulico Dujiangyan iniciado en el siglo III antes de Cristo, el más antiguo del mundo, para evitar las inundaciones provocadas por el río Min, e irrigar la planicie de Chengdu.

    La construcción del canal de desviación necesitó atravesar una montaña, una realización notable teniendo en cuenta la precariedad de los medios disponibles para la época. Las técnicas utilizadas, fueron el calentamiento con fuego y el enfriamiento con agua repetidos de la roca. Esto permitía la aparición de grietas y fracturas y facilitaba su posterior rotura. En aquella época todavía no se había descubierto la pólvora. Una obra de ingeniería revolucionaria.

    Completa esta ruta clásica, Zhangjiajie en la provincia de Hunan, cuyas célebres montañas de Wulingyuan son protagonista en las películas Avatar, con miles de columnas serradas de arenisca y cuarcita, muchas de las cuales se alzan por encima de los 200 metros de altura, junto con cuevas llenas de estalactitas y estalagmitas que es de doble patrimonio, tanto natural como es geoparque, un tesoro genético de biodiversidad de importancia mundial, y los conocidos guerreros y caballos de terracota del mausoleo del primer emperador Qin Shihuang en la provincia de Shaanxi, conocido como la octava maravilla del mundo.

    Ruta por cinco Patrimonios

    Pero el Buda y los otros Patrimonios de la Humanidad no se entiendes aislados. Está anclado en Sichuan, una provincia de más de 80 millones de habitantes, cuya capital, Chengdu, combina dinamismo urbano con tradiciones arraigadas. La región es reconocida por su gastronomía original y potente, donde el chile y la pimienta de Sichuan producen una sensación picante y ligeramente anestésica que la distingue. También es el principal centro de conservación del panda gigante, símbolo nacional de China.

    A pocos kilómetros de Leshan se alza el Monte Emei, uno de los cuatro montes sagrados del budismo chino, que refuerza el carácter espiritual del entorno. La geografía montañosa, las casas de té y los templos antiguos completan un paisaje cultural que mezcla naturaleza y devoción. Frente al acantilado, el contraste es evidente: el movimiento constante del agua y la quietud absoluta de la piedra. El Buda, que representa a Maitreya —el Buda del futuro— mantiene la mirada baja y las manos apoyadas sobre las rodillas, en gesto sereno. La expresión no es monumentalista; es contemplativa.

    Trece siglos después de su construcción, el objetivo inicial —apaciguar los ríos— ha quedado envuelto en leyenda. Pero el impacto simbólico permanece. En un punto donde la geografía impone su fuerza, la figura humana esculpida en la montaña sigue dialogando con la naturaleza. Y mientras el caudal continúa su curso hacia el Yangtsé, el gigante de piedra permanece, recordando que en Sichuan la historia no solo se estudia: se esculpe en la roca.

        Rodeado por otras maravillas

Visitar el Gran Buda de Leshan no es una experiencia aislada. El monumento forma parte de un corredor cultural y natural en el sur de la provincia de Sichuan que concentra algunos de los paisajes y enclaves espirituales más importantes del suroeste de China. A menos de dos horas por carretera desde Chengdu, la zona permite combinar patrimonio, naturaleza y tradición en pocos días.

    A unos 40 kilómetros de Leshan se encuentra el Monte Emei (Emeishan), uno de los cuatro montes sagrados del budismo chino y que sugiere espiritualidad entre nubes

    Declarado también Patrimonio de la Humanidad junto con el Gran Buda en 1996, el macizo alberga más de 20 templos activos y una red de senderos que ascienden hasta los 3.099 metros del Pico Dorado. La experiencia combina peregrinación y turismo de montaña. En días despejados, desde la cima se observa el llamado “mar de nubes”, un fenómeno atmosférico frecuente en la región. El monasterio Wannian, uno de los más antiguos, conserva una estatua de bronce de Samantabhadra que data del siglo X.

    Dentro de la propia ciudad de Leshan, el Templo Wuyou ofrece una alternativa menos concurrida y con vistas privilegiadas al Buda desde la colina opuesta. También destacan antiguos pabellones y pagodas dispersos por la zona ribereña, que permiten entender el carácter religioso y comercial que históricamente tuvo este punto de confluencia fluvial.

    Navegación por los tres ríos

    Una de las perspectivas más recomendadas es observar el Buda desde el agua. Las embarcaciones turísticas recorren la confluencia de los ríos Min, Dadu y Qingyi, permitiendo apreciar la escala completa de la escultura y el entorno natural. El trayecto suele durar entre 20 y 30 minutos y ofrece una lectura geográfica del lugar: no es casual que la estatua se erigiera justo allí. En los alrededores de Leshan sobreviven pequeñas comunidades agrícolas donde se cultiva té, cítricos y hortalizas típicas de Sichuan. Algunos circuitos turísticos incluyen visitas a plantaciones de té y talleres artesanales, una oportunidad para observar la vida cotidiana lejos de los grandes centros urbanos.

    A unas dos horas por carretera o tren de alta velocidad, Chengdu funciona como puerta de entrada a la región. Además de su casco histórico y sus casas de té centenarias, la ciudad alberga el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante, uno de los principales programas de conservación de esta especie. Famosa por su gastronomía intensa y aromática —el picante característico del chile y la pimienta de Sichuan produce una sensación de ardor y hormigueo única—, la región combina tradición milenaria y modernidad vibrante. La capital de Sichuan es también referencia gastronómica nacional. El hot pot, servido en mesas compartidas con caldo picante, y platos como el Tofu Mapo, el Pollo Kung Pao, el Cerdo dos veces cocinado, el Cerdo en salsa de ajo picante, la Ensalada de noodles fríos o el Yu Xiang Rou Si, forman parte de la identidad culinaria local.

    Para quienes buscan paisajes, el área cuenta con reservas naturales y zonas de senderismo que combinan bosques subtropicales, cascadas y miradores fluviales. La humedad constante de Sichuan favorece una vegetación densa que cambia radicalmente entre estaciones.

    El Gran Buda de Leshan es, sin duda, el símbolo más reconocido de la zona. Pero su fuerza radica también en el contexto: una región donde la espiritualidad budista convive con la tradición agrícola, la biodiversidad y una de las cocinas más influyentes de China. Explorar los alrededores permite entender que el gigante de piedra no es un monumento aislado, sino el punto más visible de un paisaje cultural que lleva siglos dialogando con el agua y la montaña.


“HAMMERSHOI. El ojo que escucha”. Pintura en el Museo Thyssen Bornemisza. Poesía silente en la severidad protestante del norte


Pintura de Hammershoi



Julia Sáez- Angulo

15/2/26.- Madrid.- Desde la severidad protestante a lo monótonamente espléndido son las sensaciones que transmite la pintura del pintor danés Wilhelm Hammershoi (1864-1916), exposición, que tiene lugar en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, bajo el título de “Hammershoi. El ojo que escucha”, hasta el 17 de mayo de 2026.
La exposición ha sido organizada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, en cooperación con la Kunsthaus Zürich.
Una sucesión monocorde de cuadros, en su mayoría de mediano formato, que representan interiores, casi siempre en la misma y sobria vivienda del pintor, con un único modelo, su esposa, Ida, y a veces su madre y prácticamente de espaldas en su totalidad. El resultado es una pintura silenciosa, poética y repetitiva, aunque como diría Cesare Pavese “Todo artista es monótonamente espléndido”.
La Galería Nacional de Copenhague tuvo en su día una donación de 30 cuadros de Hammersoi, que devolvió a su sueño al cabo del tiempo por falta de interés en su pintura. Después ha ido comprando sus cuadros y hoy es la institución museística que más obras tiene del pintor danés.
        Seguramente el artista estaba pasado de moda (nos duele decir que el arte pasa también por la moda que es aceptación) o no era lo suficientemente espectacular en tamaño o imágenes. No siempre los museos aciertan.
Los “revivals” de artistas hacen milagros y esas resurrecciones de pintores que cayeron en el olvido como fue Hammersoi, después de unos últimos años de su vida de reconocimiento de su obra, son algo habitual en la Historia del Arte. Unos se resucitan por interés estético y otros, por aniversarios redondos y, otros, por causas menos claras. En este caso, cabe decir que se trata de un artista interesante, buen pintor, poeta que indaga en la pintura, casi con la voluntad de ir mejorando o cambiando el motivo. 
El arte y “su doble” de alguna manera circula por esta pintura, que habla de la sobriedad, el despojamiento, cierto hieratismo y la severidad de la sociedad protestante del norte, que trae a la memoria películas como las de Ingman Bergman y otros cineastas escandinavos que también la reflejan en su cine. Una pintura que choca con “la cultura mediterránea, donde no te tiene miedo al cuerpo desnudo, porque se convive con él.”
    A los japoneses les gusta besar la nuca y el cuello de las damas, la figura de Ida Hammershoi invita a ello.


sábado, 14 de febrero de 2026

ANA DE ESTEVAN: Conferencia sobre la música en tiempos del Emperador Carlos V

   



    15.02.2026 .- Para celebrar la XXVII ruta del Emperador Carlos V en la Comarca de la Vera ( Cáceres ) , y  tuvo lugar el viernes día 6 de febrero a las 19.30 de la tarde en el Salón del Emperador del Parador de Jarandilla de la Vera, la ponencia titulada ,  " el reinado de Carlos I y la Música  " que impartió la catedrática en la especialidad de música  y académica correspondiente de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras  Ana de Estevan y Díaz ,basada en su libro, del mismo nombre ,  de historia dedicado a la historia de la música en  tiempos del Emperador, acompañada por el Presidente del Itinerario Cultural del Consejo de Europa de  la Red de Cooperación de Carlos V . 

    Las audiciones que Ana de Estevan propone en su libro, fueron interpretadas en directo por la soprano Luisa Cubero y la pianista Irati Macías.A pesar de las inclemencias del tiempo, la sala alcanzó un lleno total , con gran acogida y ovación por parte del público asistente, entre los que se encontraban varios alcaldes de los municipios de la Comarca de la Vera ( Cáceres ), la actriz María Gabasa, así como el Presidente de la Mancomunidad de los Municipios de la Comarca de la Vera en Extremadura.



Escenificación: EL AMOR x JUAN MUÑOZ (Recurso de Danza), en el Museo del Prado


Actividad Explanada de Goya - Museo del Prado

14 de febrero de 2026    




Mayca NÖIS

        14/02/2026.-  Son las 13 horas de un soleado, y ventoso día de febrero cuando el equipo artístico con la dirección de Eduardo Rivero; la coreografía coral e interpretación de :Manuel Rodríguez, Marina de Remedios (bailarina y creadora de danza española)y Manuel Egozkue (artista multidisciplinar); la dirección coral de Isaac Diego; la coral Ensamble Vocal Ars Vocem: Pilar Dieste (mezzosoprano),Pablo Sainz de Robles (contra tenor),Guillermo Montero (tenor), Amaro González de Mesa (tenor) Cheluis Padrino(tenor),Victor Galván(bajo) ,y  Fernando Villarreal (bajo)., Isaac Diego (director,alto bajo); y Guión:Lionel Braverman.

Un equipo y elenco que se pone en “acción” para brindar, en escenario abierto, frente a las esculturas de Juan Muñoz una propuesta “EL AMOR” con un diálogo entre cuerpo, voz y espacio con la materia viva que expande la obra de Juan Muñoz más allá de lo visual para adentrarse en el territorio entre lo escultórico y lo efímero. Quietud y acción entre la forma detenida y el gesto trasformador.

Una propuesta que sensibiliza danza y voz para abrirse en un espacio compartido en el dialogo con las ficciones y silencios de la obra de Muñoz .Ya que en la exposición de Juan Muñoz, Historias de Arte tiene en su propio título el juego que habita entre historias de arte y lo contemporáneo con la escultura que dota de teatralidad y narración en el que construyó, inspirado en maestros como Velázquez y Goya, una poética del espacio basada en la ilusión y la ambigüedad. Su arte trasmitió la capacidad de transformar la percepción del espectador.

Esta  propuesta de danza EL AMOR se activa como un eco vivo de la obra de Muñoz para compartir con el artista la búsqueda de una lenguaje que nutre el relato histórico y se reinterpreta y adhiere al presente.

Si a Muñoz la arquitectura barroca de Borromini o la teatralidad de Goya le ofrecieron “herramientas” para construir un espacio ilusionista, para EL AMOR el cuerpo en movimiento se convierte en la amplificación y prolongación de esa ilusión.

 Para ello el movimiento en la danza no es solo un acompañamiento, sino una extensión de la obra de Muñoz en el que las coreografías dialogan con suelos ópticos en el que sus figuras silenciosas en sus espacios de ficción encarnan la tensión entre la quietud y el movimiento en una acción en un lugar y espacio como el Museo del Prado en este encuentro en el que danza, música y artes visuales conviven en el mismo espacio.

Un logro constatado por la  gran afluencia de público que quedó gratamente sorprendido por un espectáculo en vivo y con tan alto significado ante los “espectadores escultóricos” de Juan Muñoz.






Fiódor Dostoievski, autor de la novela "Una historia desagradable", editada por Nórdica


Fiodor Dostoievski



    L.M.A.

    14/2/26 .- Madrid.- Fiodor Dosievski, autor de la novela “Una historia desagradable”, traducida por Marta Sánchez Nieves e ilustrada por Kénia Rodríguez. “Una historia desagradable” fue escrita y publicada en 1862 tras un breve viaje del autor por España. Se publicó ese mismo año en la revista Vremia (Tiempo).
    En un contexto histórico posterior a la reforma emancipadora de 1861 en Rusia, y tras beber de más con dos colegas funcionarios, el protagonista, Iván Ilich Pralinski, expone su deseo de adoptar una filosofía basada en la bondad y el humanitarismo hacia personas de menor estatus social. 
    Al marcharse de la reunión inicial, Iván se da cuenta de que su cochero se ha ido a otro lugar por pensar que la reunión demoraría más tiempo, por lo que decide caminar y pasa por casualidad frente a una casa donde se celebra la fiesta de casamiento de uno de sus subordinados. Resuelve entonces poner su filosofía en práctica y entra en la fiesta.


SILVIA BARDELÁS. “Una conciencia nueva. La urgente pregunta de quienes somos”. Prólogo de Bernat Castany


Silvia Bardelás, escritora

L.M.A.

14/2/26.- Madrid.- Silvia Bardelás es la autora del libro “Una conciencia nueva. La urgente pregunta de quienes somos”, con prólogo de Bernat Castany. El libro ha sido publicado por la editorial Acantilado.

    El gran problema del ser humano moderno, afirma Silvia Bardelás, no es la infelicidad, sino la desafección a la que, debido a un exceso de abstracción, nos ha llevado la sociedad profundamente tecnológica e individualista del siglo xxi. 

En este magnífico ensayo, surgido de la intimidad y la experiencia, Bardelás adopta una nueva perspectiva filosófica en pos de un conocimiento no puramente metafísico o ético, sino también político que nos permita romper con la dicotomía entre individuo y sociedad

    Esta conciencia nueva implica una transformación de la concepción de la identidad, un modo de percibirnos a nosotros mismos y el mundo que, gracias al arte y la literatura, nos permita trascender esa individualidad aislada y conectar con la intimidad de los demás. 

    Una obra atrevida y necesaria que, como señala Bernat Castany en el prólogo, «entrega a la filosofía lo mejor de la literatura, que es la capacidad de encarnar las ideas en personas y en situaciones palpables, logrando así abrirnos las puertas de su intimidad».

    Silvia Bardelás, Vigo (1967) es doctora en Filosofía (premio extraordinario), escritora, traductora, profesora de Creación Literaria, directora del blog literario El lector perdido y directora de Publicaciones en De Conatus. Ha publicado dos novelas en gallego: As médulas (2010) y Unha troita de pé (2011).


MANUEL ESPÍN, autor del libro "INSUMISAS", ensayo sobre la lucha por la igualdad de género, publicado por Almuzara

"Insumisas": del cerebro de chimpancé a ejercer el derecho al voto


Manuel Espín, escritor


    L. M. A.

                14.02.2026.- "Insumisas" es la historia de una lucha, la de quienes a lo largo de los siglos XIX y XX se rebelaron contra los roles establecidos, y batallaron por acceder a la educación, al sufragio, a la creación cultural, la ciencia, la política y el deporte. Ellas no fueron sumisas, levantaron la voz y no se doblegaron, pero el camino estuvo lleno de dificultades y fue una carrera de obstáculos. Insumisas, de Manuel Espín, que publica Almuzara, es un ensayo que describe la historia de la igualdad de género en España contemplada y estudiada como un derecho humano, libre de cualquier ideología, de ahí que en el libro el autor incluya tanto a mujeres anarquistas y socialistas como a aquellas que fueron católicas.

    Pensadores como Aristóteles, Rousseau, Nietzsche o Schopenhauer consideraron a la mujer un ser “frágil” y “emocionalmente inestable”, recluyéndola en un rol de madre y esposa. Las revoluciones liberales, a partir de la francesa, en lugar de favorecer su incorporación a la sociedad, la sometieron a una tutela permanente, negando su acceso a la creación artística, la ciencia, el pensamiento, la política o el deporte. El libro recorre desde el siglo XIX y hasta nuestros días, un accidentado y borrascoso camino en el que brota una tensión latente sobre la función y el papel social de las mujeres, contemplado desde la perspectiva española y con abundante material novedoso para el análisis y el debate.

    En este ensayo, Manuel Espín analiza temas como la reivindicación del voto femenino, que en el mundo anglosajón aparece en la segunda mitad del XIX vinculado a la lucha contra el esclavismo, mientras que en España se demora bastante más.

 La inicial reivindicación de las españolas es el acceso a la educación en las mismas condiciones que los hombres. Una carencia de formación que se notó, escribe el autor, en aquellas mujeres que se vieron obligadas a sentarse en el trono, como reinas o regentes, como María Cristina de Borbón, Isabel II, muy vapuleada por la historia y a la que llegó a calificar de “prostituta real” o María Cristina de Habsburgo.

    Insumisas recoge la lucha de aquellas mujeres que tuvieron que hacerse pasar por hombres o utilizar pseudónimo masculino para poder ser consideradas por sus creaciones en un mundo que les estaba vedado, rechazadas en competiciones mundiales como los Juegos Olímpicos. Y recoge también el eco de las sufragistas burguesas en la España de la Restauración, de las mujeres de entreguerras, de aquellas que levantaron, no sin esfuerzo, el Lyceum Club Femenino (del que este año se cumple su centenario), las creadoras de la Generación del 27, las mujeres de la Segunda República, las que tuvieron que levantar hogares y ganarse la vida durante la posguerra o las que trataron de ocupar su sitio a lo largo de la Transición. A todas ellas da voz el autor en estas páginas.

    Entre los temas que se abordan destacan estos:

-Los desconocidos personajes femeninos españoles de finales del XIX premonitorios de nuevos roles sociales para las mujeres, desde las anarquistas a las burguesas o las católicas.

-El contraste entre las mujeres del XIX que aspiran a estudiar y a aquellas como Fermín Caballero/Cecilia Böhl de Faber que defienden a la “mujer tradicional”.

-O debates como: “¿Tienen maridos y novios derecho a controlar las cartas de ellas?”. Una discusión abierta en el XIX similar a la actual sobre la fiscalización del teléfono móvil. Personajes muy conocidos de la época como Alejandro Dumas, hijo, se posicionaron a favor del control: “¿Qué clase de maridos serían quienes no vigilan con quién se cartea su esposa?”.

-El absoluto desprecio de autores como Clarín o Juan Valera a escritoras como Emilia Pardo Bazán por el hecho de ser mujer, y el trato recibido en su intento frustrado de acceder a la Real Academia.

-La lucha contra el corsé como un aspecto de la lucha por la libertad femenina.

-El singular y difícil papel de Carmen de Burgos en 1903 como traductora del famoso libro de Moebius donde se compara el cerebro femenino al de un chimpancé.

-El olfato político del dictador Primo de Rivera, que intuye el potencial conservador de las mujeres de la época en caso de tener el voto.

-La discrepancia entre las sufragistas burguesas y las mujeres sindicalistas y de izquierdas, que desconfían del sufragio femenino por el miedo a que sean controladas por el marido o el confesor. La desconfianza de los sindicatos a la irrupción de una mano de obra femenina, poco formada técnicamente, y menos reivindicativa.

-El papel del Lyceum Club Femenino, inaugurado en Madrid (1926) y Barcelona (1931) como punto de encuentro entre las nuevas inquietudes femeninas, avance de la generación de mujeres de la República. Un espacio burgués y aristocrático que llega a alcanzar un inusitado pluralismo en los primeros años 30.

-Los “versos sueltos” de la posguerra española, con personajes como la Condesa de Campo Alange o Mercedes Fórmica, que rompen desde el Régimen el discurso oficial de reclusión de las mujeres en la esfera doméstica.

-La falsa liberalización de la Transición, cuando en lugar de hablar de derechos se convierte a la mujer en simple objeto de deseo sexual.

-Los partidos de la oposición antifranquista todavía consideraban la igualdad en materia de género o la diversidad como una “maría”. La imagen del primer gobierno del cambio, el de Felipe González de 1982 sin una sola mujer, da la medida de esa ausencia.

    Manuel Espín es doctor en Sociología, y licenciado en Derecho, Ciencias Políticas y Ciencias de la Información. Director de más de 300 capítulos y espacios para la pequeña pantalla, ha impartido clases en centros superiores, participado en largometrajes para cine.

    Como autor ha publicado tanto ficción como no ficción. Entre los últimos, Los años rebeldes. 1966-1969 (2018), La España resignada. 1952-1960 (2020), Vida cotidiana en la España de la posguerra.

(2022), La España Ye-yé (2023) y Sexo en el franquismo (2025).