29/3/26.- Madrid.- El periodista y divulgador de la Historia, Luis Antequera, ha impartido una conferencia sobre el rey “Fernando el Católico (1452-1516) y la conquista de América”. El acto ha tenido lugar en la Tertulia Ilustrada de Madrid, presidida por Adriana Zapisek y dirigida por Julia Sáez-Angulo.
El conferenciante calificó de estadista y humanista al rey de Aragón, Fernando II, que casó con Isabel I de Castilla, a la que convirtió en reina de Aragón, según las Actas de Calatayud de 1481, con iguales preceptos que antes le concediera la propia reina Isabel. Fernando casó después con Germana de Foix, cuando falleció la reina Isabel.
Fernando el Católico, II de Aragón, sobrevivió doce años a la reina Isabel I (1451-1504) como regente, por disposición de la misma, dada la precaria salud mental de su hija Doña Juana, hasta que Felipe el Hermoso (1478-1506), esposo de Juana reclamó el reino, en el que duró apenas unos meses por su fallecimiento.
Fernando el Católico sirvió de modelo al escritor Maquiavelo, para su célebre libro “El Príncipe”, calificado como el mejor tratado político.
Al morir Isabel I, moral descubridora de América, solo se había ocupado la isla La Española, que comparten hoy dos países, la República Dominicana y Haití. Y a partir de ahí comenzarían las distintas expansiones en el interior.
Reinando conjuntamente con Isabel, Fernando había conquistado la isla de Gran Canaria en 1483, Granada en 1492 y Melilla en 1497, y se produce la llegada a América (1492) en dos carabelas propiedad de los Hermanos Pinzón y la tercera, la Sancta María, de Juan de la Cosa, a lo que unir la financiación que provee Luis de Santangel, escribano de ración de Fernando el Católico, suerte de ministro de Hacienda del reino de Aragón.
Fallecida ya Isabel, Fernando aún incorpora Tenerife en 1498, y el Reino de Navarra en 1513, con lo que se puede decir que la unidad española según la contemplamos hoy queda consumada.
Fernando, por su herencia aragonesa, une a sus reinos el Rosellón, la isla de Cerdeña y Nápoles, y por conquistas, todas ellas posteriores a la muerte de Isabel, Alcazarquivir, Vélez de la Gomera, Orán, Bujía, Trípoli… Era una política de defensa más que de expansión de la Reconquista. El mercado de esclavos blancos europeos por los piratas berberiscos era una constante, de la misma manera que lo fue después por Inglaterra (doce millones); Portugal (cinco millones) y España (un millón)
La Evangelización y las Leyes de Burgos que Fernando aprueba en 1512 prohibirán la esclavitud, si bien previamente, la Reina Isabel ya había hecho numerosas declaraciones contra ella e, incluso, hizo rembarcar hacia América muchos de los indígenas que Colón había traído de América y vendió en Sevilla.. Fue un paso gigantesco, con jueces, supervisores y defensores de los indios. En los territorios del Nuevo Mundo, se estimulaba a promover matrimonios mixtos
El conferenciante Antequera subrayó la importancia del segundo viaje de Colón (1493), ya con semillas, cerdos, caballos y sacerdotes para la Evangelización. Todavía no iban mujeres, que lo harán en el tercer viaje.
Fernando II fue el primero en conocer la llegada de Colón, porque así se lo comunicó el rey de Portugal Juan II, conocedor de la misma. La Carta se encuentra en el Archivo de la Nobleza de Toledo.
Con Fernando se retoma el verdadero objetivo del viaje de Colón: llegar a las Indias o costas orientales de Asia, y restaurar la Ruta de la Seda, con todos los importantes productos que ésta proveía: porcelanas, sedas, especias, tecnología… de ahí, las Juntas de Toro con diversos marinos.
Con Fernando se explora Puerto Rico, Jamaica, hoy de raza totalmente negra debido a la esclavitud africana de Inglaterra, que arrebata la isla a España en 1655. En 1509, también con Fernando en el trono, los españoles llegan a la península del Yucatán, donde se puede decir que se descubre México. En 1513 (el mismo año de la incorporación de Navarra a Castilla para completar la unidad de España), se llega a la isla de Cuba, donde se crean tres ciudades, y Juan Ponce de León llega a la Florida, en las fechas de la Pascua Florida, de ahí el nombre del territorio. También, en 1513, llega el ansiado descubrimiento del otro mar, el Pacífico: En 1514 se llega al río de la Plata, que Díaz de Solís creerá otro mar, dadas las formidables dimensiones del río (hasta 240 kilómetros de anchura en su desembocadura).
Antequera subrayó la nomenclatura española de los nuevos territorios, frente a la anglosajona, al poner de relieve la importancia de la Evangelización, con nombres de fechas sagradas como Florida o santos como San Diego, San Francisco, Santiago, Los Ángeles…
Todas estas llegadas acaban con los canibalismos y antropofagias, no solo de los aztecas, sino también de los tlaxcaltecas (aliados de los españoles en México), que a su vez pretendían comer a los aztecas como revancha, tras la conquista de Tenochtitlán.
Y muy dignas de destacar, las Ordenanzas de 1512 del rey Fernando, un verdadero compendio de esos Derechos Humanos formulados más adelante por las Naciones Unidas.
El coloquio fue muy animado y Antequera señaló que el rey Felipe VI en sus recientes declaraciones en México, no fueron dichas, quizás, en el momento más oportuno, pero dejó claro que el rey no pidió perdón alguno, porque no había motivo para ello (aztecas y tlaxcaltecas, quizás, sí lo tengan que pedir entre ellos).