miércoles, 15 de agosto de 2018

Restaurante Cava Alta, un establecimiento de altura en San Lorenzo de El Escorial


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Restaurante Cava Alta en San Lorenzo de El Escorial



Julia Sáez-Angulo

            15/08/18 .- MADRID .-  Es uno de los mejores restaurantes del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, donde las carmes rojas y asados son importantes y apetitosas propuestas de la casa. Con casi 20 años de tradición, hace muy poco se cambiaron a su nueva sede en la céntrica calle Floridablanca, una casa al estilo tradicional del lugar, justo detrás de las Casas de Oficios del monasterio de El Escorial.  Cuenta con un pequeño jardín, algo que le da un aire grato a la entrada.

            Su decoración tiene algo de vieja usanza con barras de madera tallada, pero vayamos a la carta, en sábado, dia que con domingos y festivos ya no ofrecen el menú diario de degustación de 21 euros, con cuatro platos al centro de la mesa, en los que se puede tomar ensalada de espinacas, miel y piñones o salmorejo; croquetas de jamón ibérico; el risotto de jamón a la parmesana o callos a la madrileña; entrecote de vaca gallega fileteado o lasaña de rabo de toro o medallones de asado de ternera lechal con puré de patatas.
            Vino: Ribera de Duero o Rioja de la casa (bien esta doble alternativa en la que nos dividimos los comensales. Yo opté por el Rioja). Postre de repostería y café.

            Vayamos a una comida a la carta en sábado o domingo. Una carta amplia, pero una oferta fuera de la carta demasiado abundante y una, que es de letra impresa, se pierde, aunque atrapa el magret pato a la naranja. Ni siquiera la paletilla de cordero estaba en la carta sino en la retahíla del maitre, que fue elegida por otro comensal. ¿Desventajas? Que en estos platos no se conocen los precios, porque no se recitan en voz alta y hay sorpresas al final en la cuenta. Digo yo, que poco cuesta añadir un folio a ordenador que facilite la opción y reflexión del comensal.

            Entre las sugerencias al centro de la mesa: elegimos una ensalada de espinacas, foie de oca graten, queso de cabra fundido, miel y piñones (11, 75 euros), jamón ibérico de bellota (Guijuelo) con tomate y pan tostado (16, 75 euros) y croquetas de trufa negra (6 piezas) y tabla de foie gras de oca trufado y paté de perdiz (15 euros).

            De la carta de carnes rojas y asados y los pescados recomendamos el asado de ternera lechal con corona de puré trufado ,  el solomillo de vaca  gallega con foie de oca y salsa de trufas negras (22,50 euros), de los segundos: caldereta de rape, carabineros, mejillones, verduritas y arroz (19,75 euros) y lomos de rodaballo salvaje sin espinas a la bilbaína (22,00).

            No consultan el vino con el comensal cuando solo se pide una copa.

            El promedio de un menú asciende a 40 euros.  Los cocineros son José Luis Álvarez y José Luis Álvarez Barrutia, padre e hijo. Buena calificación. Lástima lo de los numerosos platos fuera de carta y desconocimiento de precios.

           
Dirección28200, Calle Floridablanca, 17,
28200 San Lorenzo de El Escorial, Madrid








“La soledad del Golfo”, diez historias inéditas de diez autores hispano que vivieron en el Golfo o en los Emiratos Árabes Unidos











L.M.A.

            15/08/18 .- MADRID .- La soledad del Golfo, libro compuesto por un total de diez trabajos de ficción: ocho cuentos y dos capítulos de novela escritos tanto por escritores noveles como por autores reconocidos; y con la excepción de El Dorado, relato de la escritora española Rosa Regás, todos son inéditos.  

            Cada historia es de diferentes personas de diversos países del mundo hispano que han vivido, viven o han estado de paso por el Golfo, más específicamente en los Emiratos Árabes Unidos.   De sus reflexiones sobre el paso o la permanencia en la región, surge una colección ecléctica de autores y de estrategias narrativas que apuntan a intentar descubrir/ entender/situar ese nuevo mundo.

            Es importante destacar, sin embargo, que en algunos textos pueden verse trazos esencialistas, de estereotipos culturales, particularmente en los personajes locales, que evocan la indeleble presencia del orientalismo occidental.

            En los textos que comprende la antología se pueden ver repetidos varios temas de crucial importancia en la zona: el Golfo como refugio, la búsqueda/ invención del Otro, la inmigración económica, la fuerza de la naturaleza, el desarrollo de las ciudades, y las cuestiones de género.  

            De una forma u otra, cada historia tiene que ver con el encuentro desde la perspectiva o coyuntura de cada escritor, pero son dos los ejes principales en los que el libro se divide. El primero aborda el tema de la cuestión de la mujer a través de una perspectiva femenina, ya sea desde la emigrante misma o desde la mirada a "la otra".  El segundo, se pregunta por la emigración en sí  o la situación del emigrante, en diferentes contextos. "

            Los autores son: Dixon Acosta– Pablo Díez – Araceli Gallego – Catalina Marín –Aisha M. – Claudia Mejía – Ana Ramajo Cuesta–Rosa Regás –Rafael Reyes-Ruiz – Federico Vélez.  Cubierta y contracubierta: Daniel  Echeverri.

Datos:
La soledad del Golfo
Antología de escritores hispanoamericanos en Arabia.
Claudia M. María Trujillo – Rafael-Reyes-Ruiz (eds.)
1ª edición: CantArabia. Colección Almoradú, nº 17.
 ISBN: 978-86514-78-5.
Depósito legal: M-35455-2017.
 © De la presente edición:
CantArabia-Círculo CantArabia.
Los editores-antólogos:
      Claudia Mejía – Rafael Reyes-Ruiz.



martes, 14 de agosto de 2018

AUTORRETRATO: Julia Sáez-Angulo, crítica de arte, escritora, maniática y alérgica a ciertos elementos


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 Julia Sáez-Angulo


Julia Sáez-Angulo


            15/08/18 . – MADRID .- Como crítica de arte, siempre le fascinó el personaje del poema Peregrín cazador de figuras, del peruano José María Eguren y de la misma manera ella busca historias que contar, por lo que está atenta a la narrativa oral de la gente. Necesita escribir cada día, siguiendo el aforismo latino Nulla dies sine línea, ningún día sin línea. Si nos adentramos un poco, vemos que escribe más que el Tostado –Alonso Fernández de Madrigal, ese personaje abulense del siglo XV, de quien se dice que escribía al menos una hoja de pergamino al día. Su efigie está esculpida en el trascoro de la catedral de Ávila.

            Julia Sáez-Angulo (La Rioja, 1946) presume de su buen  bachillerato que le enseñó los clásicos, interna en un colegio de la Compañía de María de Santa Juana de Lestonac (sobrina de Montaigne), colegio que fundara en La Rioja una tía suya, la madre Marijuán. El convento fue incendiado por un pobre diablo que se hizo una foto con la lata de gasolina al lado, antes de comenzar la proeza durante la guerra civil de 1936. El colegio fue reconstruido y allí ella tradujo a Homero y a Virgilio. El latín le pareció, por encima del griego, la lengua más concisa y hermosa que se haya hablado en el planeta. Hoy es solo lengua viva en la Santa Sede, pero nutre lenguas romances como el español.

            En Filosofía sacaba matrícula de honor, la llamaban en clase la filósofa, pero, cobarde, no se atrevió a estudiar Filosofía pura, por temor a que le patinase la mente. A los 16 años no se fiaba de sí misma. Durante el bachillerato la chica era lista, apuntaba maneras y prometía, pero se quedó en una aurea mediocritas (término medio), al decir de los latinos, que es una forma confortable de estar en el mundo. Su marido se lo reprochaba: “No te haces valer”. La curiosidad universal, quizás, la dispersó. No lo lamenta.

            Se decidió por estudiar Derecho en la Universidad Complutense, decisión de lo que no se arrepiente, porque le ordenó un poco el cerebro y le puso los pies en el suelo. Y no patinó. Pero como la cabra tira al monte, volvió a las Humanidades con el Periodismo, estudiando la carrera por la tarde en la primera escuela de Periodismo en España (fundada por Don Ángel Herrera antes de la guerra civil), mientras dejaba las mañanas para el Derecho. Sus padres, viticultores generosos, financiaron ambas matriculaciones; dos licenciaturas –sin master apócrifo alguno. Después vino la Historia del Arte en la Sorbonne y en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander en verano. Mal que bien habla inglés y francés por estancias en Londres y París.

            Le gustan los asertos prácticos que le enseñaban el  Derecho, sobre todo el Romano, porque condensan tratados en una sentencia: primus intempus, potior in iure (el primero en el tiempo es el primero en el Derecho); pacta sunt servanda (los pactos son para ser guardados); cláusula rebus sint stantibus (estando las cosas como están); ius usus inocui (derecho de uso inocuo en propiedad ajena)… También los del Periodismo: “la noticia es materia pronto perecedera; si no se emite de inmediato, huele a fiambre”. También los dichos cínicos como: “No dejes que la verdad te arruine un buen reportaje”. Ceñirse a la veracidad, impedía la imaginación, por lo que Julia Sáez-Angulo acabó como fabuladora de novelas y cuentos, sobre todo con relatos breves que se ciñen en espacio a una buena crónica  y que piratea sobre la marcha por la oreja.

En el Ministerio de Cultura

            Trabajó en la sección de Periodismo internacional –después de un breve paso por Tribunales-, pero el director la nombró pronto jefe de la sección de Cultura y ahí se doctoró a fondo en el campo de la literatura y el arte, donde hoy permanece. Su mayor tiempo laboral transcurrió durante casi 30 años en el Gabinete de Prensa del Ministerio de Cultura.

            Ha publicado siete novelas y once libros de relatos, cuatro de poesía, cuatro biografías… Los artículos, reportajes, entrevistas y editoriales se cuentan por miles. No sabe hacer la O con un canuto, por lo que, envidiosa, admira a los artistas visuales capaces de plasmar en líneas y colores la realidad o la imaginación. Quizás por eso se hizo crítica de arte. Ha participado en los congresos de la asociación de críticos en los que ha impartido comunicaciones y conferencias sobre temas como: Nacimiento, muerte y resurrección de la pintura; El retrato; La mujer en las artes visuales; La escultura después de las vanguardias; El coleccionismo de arte; Camilo José Cela coleccionista de dos mil obras de arte; Arquetipos literarios… Actualmente prepara para noviembre una conferencia en Sevilla sobre Arte Naïf y Museo Internacional de Arte Naïf Manuel Moral en el Palacio de Villardompardo.

            En la Tertulia Peñaltar de las Artes Plásticas en Madrid, dirigida por Rosa María Manzanares, lleva diez años impartiendo laudatios, a favor de los homenajeados por su trayectoria artística. Por allí han desfilado muchos pintores y escultores, al igual que por la Tertulia Ilustrada, una vez al mes. Mayte Spínola, fundadora del Grupo pro Arte y Cultura la nombró portavoz de dicho Grupo, a mucha honra, además de cronista de las exposiciones y creación de museos o colecciones que el Grupo lleva a cabo. A Julia le hubiera gustado que la llamaran vocera, como se dice en Hispanoamérica, pero no cuajó la idea.

 Alabanzas, mejor por detrás

            Es persona cordial, por convicción íntima, pero también sabe ser cortante. No tiene interés alguno en caer especialmente simpática, para evitar posibles campechanías o abusos, que los hay. Le gusta cierta distancia y respeto en el trato, más que cariños y carantoñas. Le ponen nerviosa los elogios, reconocimientos y homenajes, porque se siente incómoda ante ellos; las alabanzas, mejor por detrás. Considera que el teléfono es invadente y desconcentrador en su trabajo, prefiere el correo electrónico o el wassap. Aunque no se siente escrupulosa, detesta los besos por una cuestión profiláctica, lo mismo que dar la paz en la misa con un apretón de manos (cosa censurable ¡qué le vamos a hacer! Confío que no se entere el papa Francisco), porque se encuentra con palmas sudorosas o sarmentosas que le producen grima y ha de contenerse para no limpiarse las manos en la ropa, como hizo Pedro Sánchez en campaña electoral. A Mayte Spínola tampoco le gusta el besuqueo, pero no pone freno y lo tolera, porque es persona generosa; conmigo, nunca tiene ese problema. Julia sueña con el saludo a la japonesa, sin roce, de simple inclinación de cabeza, pero ya se sabe que los occidentales, los caucásicos, somos todavía bárbaros a ojos de Oriente.

            Padece una alergia general e indefinida a todo: humo del cigarrillo, polvo, perfume muy fuerte o abundante, corrientes de aire, cambios de temperatura… ¡Una cruz! Esta matraca le hace estornudar, llorar y moquear en los momentos más inoportunos, seguramente por eso se esconde a veces como el pájaro espino.

            Sócrates le enseñó la máxima: ¡Conócete a ti mismo! pero cree que eso es imposible. Los demás tienen siempre la palabra.

Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/03/cela-el-arte-y-mallorca-conferencia-de.html

 Con su hija Cristina y su novio