Julia Sáez-Angulo
28.06.2026.- Madrid.- Cada vez que llamamos al restaurante gallego "Los Montes de Galicia", para reservar una mesa, al otro lado del teléfono ya no preguntan nuestros nombres. Simplemente dicen:
—La periodista y la pintora.
Y con esas pocas palabras saben quiénes somos. Saben que, como cada trimestre, volveremos a ocupar nuestra mesa preferida, junto a los grandes ventanales de la galería que se abren sobre el hermoso paseo de catalpas de la madrileña calle Azcona. Allí, entre la luz tamizada por las hojas, compartimos unas horas que se han convertido en una tradición entrañable.
Somos Carmen Feijóo, pintora y Julia Sáez-Angulo, periodista.
Nos conocimos hace muchos años gracias al arte. La pintura nos reunió y la amistad hizo el resto. Desde entonces procuramos no dejar pasar demasiado tiempo sin vernos. Es un encuentro esperado por las dos, una especie de alto en el camino para detener el reloj y ponernos al día de nuestras vidas.
Ella es pintora. Yo, periodista. Dos profesiones distintas, pero unidas por la misma necesidad de observar el mundo con sensibilidad. Ella lo interpreta con colores; yo, con palabras. Donde una encuentra una armonía de luces y sombras sobre el lienzo, la otra descubre historias que merecen ser contadas.
Nuestras conversaciones comienzan casi siempre hablando de pintura. Comentamos exposiciones, concursos, técnicas, artistas, proyectos y sueños aún por realizar. Después, sin apenas darnos cuenta, la conversación deriva hacia nuestras familias, los amigos, la salud, los viajes, los libros y los pequeños acontecimientos cotidianos que van llenando la vida.
Nunca faltan las risas. A veces también alguna emoción contenida, cuando recordamos a quienes ya no están o repasamos los años que han ido pasando casi sin avisar. Pero incluso esos recuerdos terminan iluminándose con una sonrisa.
El restaurante se convierte durante unas horas en nuestro pequeño refugio. Los camareros ya conocen nuestras costumbres y nos atienden con esa cordialidad discreta que hace que uno se sienta en casa. Mientras degustamos la excelente cocina gallega, el tiempo parece detenerse. Afuera, las catalpas se mecen suavemente con el viento; dentro, las palabras fluyen con la naturalidad que solo concede una amistad verdadera.
Siempre decimos que no dejaremos pasar tanto tiempo hasta la próxima cita. Luego la vida impone su ritmo, con sus obligaciones y sus prisas, y cuando vuelvo a llamar para reservar escucho de nuevo esa frase que ya forma parte de nuestra historia:
—La periodista y la pintora.
Entonces sonrío. Comprendo que hay amistades que no necesitan presentaciones porque han construido, poco a poco, un lugar propio en la memoria de quienes las rodean.
Quizá ese sea el verdadero significado de la amistad: encontrar un rincón donde el tiempo no rompe los afectos, donde una conversación puede reanudarse exactamente en el punto donde quedó meses atrás, y donde un restaurante, una mesa junto a un ventanal y un paseo de catalpas terminan formando parte de la biografía de dos mujeres unidas para siempre por el arte, la palabra y el cariño.
(El restaurante "Los Montes de Galicia se encuentra ubicado en la calle Azcona, 46; 28028. Madrid, en el barrio de La Guindalera, dentro del distrito de Salamanca).
Carmen Feijóo, pintora.