lunes, 27 de abril de 2026
La Comunidad de Madrid cierra con éxito "LibroMad", que supera los 40.000 asistentes
Las actividades arrancaron el jueves 23 de abril, coincidiendo con la celebración del Día del Libro
• Hasta 145 librerías y 120 bibliotecas han participado en una programación compuesta por más de 450 propuestas, con 700 autores y artistas y en más de 100 municipios • El programa ha incluido talleres, lecturas, títeres, artes escénicas, presentaciones y conciertos.
L.M.A.
27 de abril de 2026.- La Comunidad de Madrid concluyó ayer la primera edición de LibroMad, la Semana del Libro de Madrid, con un notable éxito de participación. Más de 40.000 personas asistieron a las más de 450 actividades organizadas en 145 librerías y 120 bibliotecas de más de cien municipios, en las que se dieron cita 700 autores y artistas.
El programa, bajo el lema Los confines de los libros, arrancó el jueves 23 de abril, coincidiendo con el Día del Libro, con propuestas repartidas por toda la región, incluyendo talleres, lecturas, títeres, artes escénicas, presentaciones y conciertos.
Uno de los objetivos ha sido reforzar el papel de las librerías. Algunas, como Arrebato Libros y La Abubilla, participaron con conciertos, mientras que otras, como Librería Fábula, programaron cuentacuentos y charlas, contribuyendo a poner en valor la cultura del sur de la Comunidad de Madrid.
El festival se clausuró ayer, domingo 26, con un acto central en la Plaza de España, que comenzó con una lectura colectiva acompañada de una chocolatada popular. Asimismo, el evento incluyó un encuentro literario entre Blanca Lacasa, María Hesse, Lorenzo Silva y Manuel Vilas, moderado por Marta Fernández, en el que reflexionaron sobre la influencia de los libros.
Además de conciertos y de la performance literaria Celeste Baker, de Russian Red, durante la jornada se desarrolló también una pequeña feria del libro con la participación de librerías madrileñas, que ofrecieron novedades editoriales, firmas de autores y descuentos especiales, así como una zona de restauración que completó la experiencia cultural.
JUAN FERNÁNDEZ. EXPOSICIÓN DE “PINTURAS 1985-2025”, EN LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUELVA
J.S.A.
27/4/26.- Madrid.- El pintor ayamontino Juan Fernández expone “Pinturas 1985-2025”, en la Sala de la Provincia de la Diputación Provincial de Huelva. El artista residente entre Madrid y su localidad natal, ha querido exhibir su trabajo de 40 años en la profesión, mostrando una antológica espléndida de su pintura figurativa. Una carrera magistral y fecunda, que ha merecido distintos galardones, entre ellos la reciente Medallas de Oro Mayte Spínola.
Tanto el presidente de la Diputación, David Toscano, como el alcalde de Ayamonte, Alberto Fernández, han intervenidos con sendos textos en el catálogo de la exposición, para resaltar las virtudes artísticas del pintor, uno de los más singulares de la figuración española. Su obra se encuentra en diversas colecciones y museos nacionales y foráneos.
En la exposición, que se clausura a finales del mes de mayo, el pintor muestra cuadros de todas las series que ha llevado a cabo en su trabajo, desde los “bodegones de flores, frutas y artilugios,” hasta las más reciente sobre “Aguas y reflejos”, pasando por los paisajes naturales y urbanos de Madrid, El Escorial, Amsterdam, Venecia, Barcelona…
También presenta un interesante políptico de pequeños retratos (20x 20), titulado “100 miradas”, que abarcan el periodo 2015-2025, de personajes del mundo de la cultura, la política, el deporte, la ciencia, la empresa, la solidaridad…, entre los rostros, los de Mayte Spínola, fundadora del Grupo pro Arte y Cultura, con el que Juan Fernández colabora con periodicidad.
Juan Fernández nació en Ayamonte (Huelva) en 1950. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de grabado. Desde 1980 tiene su residencia estudio en Madrid compartido con estudio en Ayamonte. Durante doce años ha impartido la docencia artística en el “Taller del Prado” de Madrid.
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Juan+Fern%C3%A1ndez
“RADIOHEAD. EL PRESENTE ES IMPOSIBLE”
J.S.A.
27/4/26.- Madrid.- El libro “Radiohead. El presente es imposible” lleva artículos exclusivos de Sebas E. Alonso, Abraham Boba, Ángel Carmona, Quim Casas, Juan Manuel Freire, Gustavo Iglesias y Music Radar Clan, ha sido traducido por Blanca Gayo y publicado por la editorial Nórdica Libros.
Desde hace más de tres décadas, Radiohead es una de las bandas más influyentes y desafiantes de la música contemporánea. Surgidos en la Inglaterra de los años noventa, sus discos han acompañado las transformaciones culturales y tecnológicas que llevaron al rock desde la era del CD hasta el ecosistema digital del siglo XXI.
Del rock alternativo a la vanguardia electrónica, del arrebato adolescente a las frías emociones de un androide, Radiohead ha construido su trayectoria sobre una idea irrenunciable de libertad creativa: un compromiso exclusivo con la música que, lejos de apartarlos del gran público, ha venido acompañado de un éxito unánime de crítica y audiencia.
Esta antología reúne artículos, entrevistas y reseñas procedentes de medios nacionales e internacionales, junto a ensayos escritos en exclusiva para este volumen, y recorre toda la carrera de la banda, desde sus inicios en Oxford hasta su última y celebrada gira en el otoño de 2025.
ISBN: 979-13-87922-50-4
Tamaño: 150 x 210 mm.
Encuadernación: Cartoné
Páginas: 342
Nacionalidad: España
domingo, 26 de abril de 2026
GIOVANNA DE CALDERÓN. CONFERENCIA SOBRE "LAS SALONNIÈRES DEL XIX" EN LA TERTULIA ILUSTRADA
sábado, 25 de abril de 2026
"EL CURA, EL PÁRROCO Y EL BORRACHO", relato desde Riaza (Segovia), al pie de la "Mujer muerta"
A falta de crónica sobre arte o literatura, publico un relato sacado de unas anécdotas dispersas escuchadas en el curso de retiro que llevamos a cabo en Riaza (Segovia), junto a la "Mujer muerta" (¿o solo dormida?) en la sierra de Guadarrama.
Julia Sáez-Angulo
Fui a predicar unos ejercicios espirituales para sacerdotes a una residencia vetusta, algo incómoda, pero recogida y silenciosa, rodeada de castaños que parecían custodiarla como viejos centinelas. Estaba en un pueblo pequeño, perdido en el páramo de Guadalajara, donde el viento suena más que las campanas y el tiempo parece haber aprendido a caminar despacio.
Siempre que voy a estos lugares me gusta cumplir con una especie de rito personal: saludar al párroco. Era un hombre mayor, de esos que ya no se fabrican, con una memoria prodigiosa y una serenidad que imponía respeto sin proponérselo. Se sabía el Nuevo Testamento en latín sin vacilar, y en el altar pronunciaba las palabras con una precisión que sonaban a eternidad: “hoc est enim corpus meum…”; cada sílaba caía como una gota de agua en un pozo profundo.
Había hecho escribir frente al altar: Sicut prima, sicut última, sicut única (“como si fuera la primera, la última o la única”, referido a la santa misa, a la Eucaristía. Un cura que amaba el latín. Merecía ser cardenal.
Yo, por mi parte, procuraba ir siempre vestido de clergyman. Pienso —como con los taxis— que un sacerdote debe poder ser reconocido en la calle. Nunca sabes cuándo alguien puede necesitar una palabra, un consejo o incluso una confesión improvisada. Y no es teoría: me ha sucedido más de una vez.
Aquella mañana de domingo, después de predicar y celebrar la misa, salí a pasear por el pueblo. Era uno de esos paseos sin rumbo, en los que uno no busca nada y, sin embargo, todo puede suceder. Las calles estaban casi vacías, con ese silencio espeso de los pueblos pequeños, roto solo por algún perro lejano o una puerta que se cerraba.
Entonces lo vi.
Un hombre de mediana edad avanzaba por la calle dando tumbos, haciendo gestos extraños, como si discutiera con alguien invisible. “Ha pasado la noche bebiendo”, pensé. Y, por prudencia, me cambié de acera.
Pero él también.
No fue casualidad. Venía hacia mí, con la determinación de quien necesita hablar con alguien, con quien sea, y en aquel momento ese alguien era yo. Supongo que el alzacuellos tuvo algo que ver.
Se acercó y, sin preámbulos, soltó:
—Jesucristo era un tipo estupendo.
—Sí —respondí.
—Jesucristo era un tipo fenomenal —insistió.
—Sí.
—Jesucristo era un hombre excepcional.
Ahí ya me salió el predicador que uno lleva dentro, incluso cuando no quiere:
—Era un hombre excepcional… y era Dios al mismo tiempo.
El hombre me miró, entre divertido y precavido, y dijo con una media sonrisa:
—Padre, no se me suba.
Seguimos caminando un trecho juntos. Él lanzaba afirmaciones teológicas con sorprendente convicción; yo respondía con monosílabos, como quien echa pequeñas ramas al fuego sin querer avivarlo demasiado.
Al final, decidió despedirse. Nos dimos la espalda y cada uno retomó su camino. Yo ya pensaba en el sermón de la tarde cuando oí su voz:
—¡Padre!
Me volví.
—¡Cristo era Dios y hombre!
Sonreí.
—Totalmente de acuerdo, repliqué.
Y seguimos cada uno por su lado, él con sus pasos inciertos y yo con una certeza renovada: a veces la fe aparece donde menos se espera, incluso entre los titubeos de una noche larga. Porque en aquel páramo, entre castaños y silencio, también los borrachos pueden decir teología… y, de vez en cuando, acertar.
Riaza, sábado, 25 de abril de 2026