Mayte Spínola en el Auditorio Nacional. Madrid
Julia Sáez-Angulo
Fotos: J. S. A.
22/10/26.- Madrid.- Pascual Osa, director de la Orquesta Filarmonía, ha dirigido una Gala de Ópera en el Auditorio Nacional, Madrid. Intervinieron en ella: Anna Kózi.Akiewiczn como soprano; Andrés Sánchez-Joglar, como tenor y Rafael Albiñana como director del coro. El concierto contó con la presencia de la pintora y mecenas Mayte Spínola, presidenta de honor de la Orquesta Filarmonía.
En una parte única, sin descanso, el concierto Gala de Ópera comenzó con la obertura “La Forza del destino”, seguido de una sucesión de arias e intervenciones de los coros de distintas óperas conocidas, como “Una furtiva lagrima” de G. Donizetti; “La fleur que tu m´avais jetée”, de Carmen, de Bizet; el gozoso “Coro dei servi”, de Don Pasquale, de Donizetti, con casi 400 voces de los coros y participativos, o el “Coro de brujas” de Macbeth, con 300 voces femeninas…
La mayoría de las obras interpretadas hablan de amor, de caricias, de deseo, de espera, de luna, de noche, de amantes… “Solo es realmente feliz quien sabe disfrutar de la vida”, dice los coros de Smetana. “Oh, dulces besos, o caricias lánguidas”, se repite en “Tosca” de Puccini. “Saboreo el deseo de sus ojos”, se canta en “La Boheme”, también de Puccini...
En “Taïs”, de J. Massenet, el solo de violín de la concertino y el arpa estuvieron magistrales.
“Un día feliz en que el amor es misterio…cruz y delicia en el corazón”, se dice en “La Traviata” de G. Verdi. “Que nadie duerma… en una bella noche de estrellas”, se canta de “Turandot, de G. Puccini…
Y todo ello bajo la inteligente dirección y la batuta precisa de Pascual Osa, a quien sigue, con fidelidad y admiración, la Asociación de Amigos de la Orquesta Filarmonía, presidida por Loreto F. Escandón.
Generoso siempre, Pascual Osa ofreció una propina de piezas musicales, más allá del programa que fueron celebradas por los asistentes. El “Va pensiero” de Verdi, en Nabucco, culminó el concierto: “¡Oh, mi patria, tan bella y abandonada! ¡Oh, recuerdo, tan querido y fatal!”…
El abrazo del director y el tenor fue muestra del entusiasmo colectivo que recorría el ambiente del público.










