sábado, 3 de octubre de 2026

El Palacio de Liria inaugura CAYETANA. GRANDE DE ESPAÑA, la gran exposición del centenario de la duquesa de Alba

       






        L.M.A.

        Madrid, 04 de octubre.– El Palacio de Liria inaugura Cayetana. Grande de España, la exposición organizada por la Fundación Casa de Alba con motivo del centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba. Tras el éxito de su primera etapa en el Palacio de las Dueñas de Sevilla donde recibió 150.000 visitas, la muestra llega a Madrid con un recorrido renovado y adaptado a las estancias de Liria, donde podrá visitarse hasta el 31 de enero.

    La exhibición es el resultado de más de tres años de investigación desarrollada por sus comisarias, Eugenia Martínez de Irujo y Cristina Carrillo de Albornoz, en colaboración con el equipo de la Fundación Casa de Alba. Reúne más de 200 piezas, entre obras de arte, fotografías, documentos, correspondencia, vestidos y objetos personales, que recorren la vida de Cayetana de Alba, desde la pequeña Tanuca hasta convertirse en duquesa de Alba a los 27 años. La exposición muestra también las distintas facetas de su figura y su extraordinaria contribución a la conservación del inmenso legado artístico e histórico heredado y a la internacionalización de la Casa de Alba.

    “Queríamos que la exposición mostrase no sólo a la duquesa de Alba, sino también a la mujer, su manera de mirar el mundo, sus pasiones, sus afectos y esa libertad tan personal con la que vivió” explica Eugenia Martínez de Irujo, una de las comisarias de la exposición e hija de la protagonista. “Era una mujer profundamente respetuosa con la tradición, pero también muy moderna y libre en su forma de vivir y de expresarse”.

    Por su parte, Cristina Carrillo de Albornoz subraya que “la exposición en Madrid pretende profundizar en la dimensión cosmopolita de Cayetana de Alba y su relación con el extraordinario patrimonio. El Palacio de Liria no es sólo el escenario de la exposición, sino parte esencial de su vida y del panorama cultural y social de la ciudad durante 250 años, y en última instancia de la modernidad de España que la duquesa encarnaba”.

     A través de siete secciones temáticas, Cayetana. Grande de España recorre las principales facetas de Cayetana de Alba, desde la influencia de su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, hasta su papel como coleccionista, mecenas y pintora, sus vínculos con la ópera, el cine, el flamenco y la moda, su proyección internacional y su labor solidaria. La muestra aborda también el papel de Luis Martínez de Irujo en la modernización de la Casa de Alba y dedica una sección especial a los 70 años de la reconstrucción del Palacio de Liria, iniciada por el duque Jacobo y culminada por Cayetana y Luis. 

    La fotografía ocupa un lugar destacado en todo el recorrido. Cayetana de Alba posó para autores como Juan Gyenes, Cecil Beaton o Richard Avedon y defendió su consideración como una forma de arte. La investigación realizada para la exposición ha permitido recuperar además parte del patrimonio fotográfico, documental y epistolar de la Casa de Alba, incluida correspondencia con figuras como Isabel II del Reino Unido o Jackie Kennedy.

    La exposición adquiere en Liria una dimensión especial, al desarrollarse en uno de los espacios más estrechamente ligados a la vida y al legado de Cayetana de Alba. “Este es un lugar al que mi madre dedicó una parte esencial de su vida y que representa como pocos su compromiso con la conservación del patrimonio”, expresa Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, XIX duque de Alba. “La reconstrucción y redecoración de Liria fue uno de los grandes proyectos de su vida y creo que esta exposición permite comprender hasta qué punto ese sentido del deber convivía en ella con una personalidad profundamente vital, curiosa y abierta a su tiempo”.

                Cayetana de Alba: tradición, cultura y una mirada cosmopolita

Cayetana. Grande de España propone una mirada amplia sobre la figura de Cayetana de Alba a través de los ámbitos que definieron su relación con el arte, la cultura, el patrimonio y la sociedad de su tiempo. Lejos de plantear un recorrido estrictamente biográfico, la exposición reúne obras, fotografías, documentos, correspondencia, vestidos y objetos personales para mostrar cómo convivieron en ella la tradición y una marcada vocación de modernidad.

    Uno de los grandes hilos de la muestra es su formación cosmopolita y la influencia de su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, de quien heredó el interés por el arte y la cultura, la pasión por los viajes y un fuerte sentido de la responsabilidad hacia el legado familiar. Esa herencia se proyecta a lo largo del recorrido en su faceta como coleccionista y mecenas, en su propia relación con la creación artística y en la manera en que entendió la conservación y ampliación del patrimonio de la Casa de Alba.

    La exposición se detiene también en su dimensión más creativa y personal. Retratada desde niña por artistas como Mariano Benlliure e Ignacio Zuloaga, y más tarde por fotógrafos como Cecil Beaton, Richard Avedon, Henry Clarke o Juan Gyenes, Cayetana mantuvo una relación constante con las artes. A ello se sumaron su propia práctica pictórica, el flamenco y la moda, entendidos no solo como aficiones, sino como formas de expresión estrechamente ligadas a su personalidad.

    Su proyección pública e internacional constituye otro de los ejes del relato. Junto a Luis Martínez de Irujo, contribuyó a hacer de los palacios de Liria y Dueñas espacios de encuentro para miembros de Casas Reales y personalidades de la cultura y la sociedad, al tiempo que reforzó la presencia internacional de la Casa de Alba. La investigación desarrollada para la exposición ha permitido además recuperar correspondencia y materiales que amplían esa dimensión, entre ellos cartas vinculadas a figuras como Jackie Kennedy.

    El recorrido incorpora asimismo aspectos menos conocidos de su trayectoria, como su implicación en iniciativas benéficas y su temprana defensa de los animales, y culmina con dos ámbitos especialmente ligados a su legado como son la reconstrucción del Palacio de Liria, uno de los grandes proyectos patrimoniales de su vida, y su relación con la moda, reflejada en vestidos y fotografías que muestran una manera muy personal de combinar alta costura, tradición española y libertad.

    La visita cuenta además con una audioguía narrada por Eugenia Martínez de Irujo, que acompaña al público a lo largo de todo el recorrido. Su voz aporta una dimensión especialmente cercana a la muestra y establece un vínculo más directo entre el visitante, las obras y la historia de su madre la duquesa Cayetana de Alba, convirtiéndose en una parte singular de la experiencia expositiva.

            70 años de la reconstrucción del Palacio de Liria

Una de las principales novedades de Cayetana. Grande de España en Madrid es la incorporación de una sección dedicada al 70.º aniversario de la reconstrucción del Palacio de Liria, uno de los proyectos que mejor reflejan el compromiso de Cayetana de Alba con la conservación del patrimonio de la Casa de Alba y su transmisión a las siguientes generaciones.

    El palacio había quedado gravemente destruido en 1936, durante la Guerra Civil española, aunque una parte importante de las colecciones artísticas, documentos y objetos había sido puesta previamente a salvo. Jacobo Fitz-James Stuart, XVII duque de Alba, impulsó su recuperación tras finalizar su etapa como embajador de España en Londres y encargó el proyecto a su amigo, el arquitecto británico Edwin Lutyens.

    Las obras comenzaron en 1952. Tras la muerte del duque Jacobo en 1953, Cayetana, recién convertida en XVIII duquesa de Alba, y Luis Martínez de Irujo asumieron la continuidad del proyecto hasta su finalización en 1956. Después comenzó un prolongado trabajo de recuperación de los interiores, reorganización de las colecciones y búsqueda de mobiliario y objetos decorativos en distintos países europeos.

    Fotografías y documentos, algunos de ellos inéditos, reconstruyen ahora aquel proceso en las mismas estancias que fueron recuperadas hace siete décadas. El Palacio de Liria pasa así a formar parte del propio relato expositivo y se convierte en testimonio directo de uno de los proyectos centrales en la trayectoria de Cayetana de Alba. “Liria es mi obra más preciada y una de las que más me enorgullece en lo que se refiere a cuestiones históricas y al patrimonio de la Casa de Alba”, afirmaba la duquesa.



MAITE FONOLLOSA, EMPRESARIA, CUMPLE 80 AÑOS. La primera mujer que dirigió una fábrica: Fundiciones Cercós, en Rubí, cuando falleció su padre el gran industrial Gabriel Moliné

 

La abuela Maite Fonollosa con sus nietos y Carmen Valero

Castelldefels


Carmen Valero Espinosa

2/10/26.- Castelldefels (Barcelona).- La empresaria Maite Fonollosa Cercós (Terrassa, 1946)  ha cumplido 80 años tras una vida plena de estudio, trabajo y familia. Sus dos hijos Eric y Marta -ambos médicos-, más seis nietos: Alba, Adriana, Guillem, Berta y Clara, junto a algunos amigos, entre los que me encuentro, celebramos su trayectoria vital, familiar y profesional en el restaurante….
    Educada en Barcelona, Suiza e Inglaterra, poliglota, ella ha sido la primera mujer que dirigió la empresa de fundición en Rubí, al fallecimiento de su padre Gabriel Fonollosa Moliné (1911-1990), que también contaba con la empresa Moliné, que fabricaba maquinaria textil en Terrassa.

Los Fonollosa: Una escuela de aprendizaje mercantil
    A mi amiga Maite Fonollosa la conocí en los años 70-80 el Mount Carmel de Wimbledon, regido por las Hermanas Carmelitas de la Caridad. Cuando los padres de Maite viajaban a Inglaterra, nos invitaban a comer a las amigas de su hija con ellos, en el célebre restaurante español Martínez que se encontraba en la calle Swalow, al lado de Picadilly Circus. Era el único restaurante español conocido.
    En verano, Maite Fonollosa venía a Villacastín un mes de vacaciones con mi familia y yo otro mes con la suya a Comaruga. Mi hermana Cuqui me acompañó a la costa catalana algunos veranos. Dado este trato familiar, Gabriel Fonollosa, que me denominaba su “hija de Madrid” y me llamaba Carmeta, me llevaba a sus empresas y visitas de trabajo. Yo era entonces estudiante de Derecho. Con él aprendí mucha práctica en las empresas, porque las veía en su compañía y él me explicaba las características y el funcionamiento. Me llevaba incluso a los consejos de administración y me sentaba a su lado; me decía antes de empezar: “Carmeta, si ves, algo que no se deba hacer, me haces una seña o me das una patada debajo de la mesa”. Cuando yo lo hacía, el comentaba en voz alta: esto hay que preguntárselo a la abogada. Yo daba mi opinión jurídica, a punto de licenciarme y especializarme en Derecho en la Universidad Complutense. 
        Gabriel Fonollosa era un emigrante de Castellón listísimo, hombre admirable hecho a sí mismo. Así empecé a colaborar con los Fonollosa y como él tenía muchas empresas –era un emprendedor nato- me pidió que las visitase todas y que le diera mi opinión. Entre sus empresas, una gran fundición de acero inoxidable, Fundiciones Cercós, en Rubí, tomando el apellido de su mujer María Cercós, excelente colaboradora en todos sus emprendimientos, desde el inicio de los mismos. Otra trabajadora nata. El secreto del tener no era otro que el de trabajar mucho para vivir bien. En aquel momento las gestorías hacían actas de reuniones inexistentes de consejo, que daban a firmar a los accionistas. Le avisé de esta mala práctica y dio orden de que se rectificase. A partir de entonces se vio con más claridad la remuneración de las acciones, haciéndose efectivas en las juntas de accionistas.

    Gabriel Fonollosa tenía buen humor; era muy simpático y buen comercial. Los viajes internacionales los hacía acompañado de su hija Maite que hablaba tres idiomas: inglés, francés y español, además de catalán. En cierta ocasión que viajaron a Ciudad El Cabo, donde Gabriel esperaba encontrar buenos contactos empresariales, lo que vio fue muy decepcionante. Cuando regresó a España y le preguntaban qué tal en Sudáfrica, él respondía humorísticamente: “Los negros sólo sirven para bailar”. Fue así. La frase se hizo eco entre los comerciantes y amigos. No era políticamente correcta, pero Fonollosa hablaba sin censura alguna. Le gustaba llamar a las cosas por lo que pensaba que eran. A su hija Maite que le acompañó a Sudáfrica como traductora, le compró un diamante del tamaño de un garbanzo gigante.
    El padre de Maite era un español convencido de la unidad de España. Era un hombre que se había hecho a sí mismo y había llegado a tener empresas de maquinaria textil y una fundición de acero inoxidable, que fue la primera, que se hizo en Cataluña. Yo lo admiraba mucho y ambos nos caímos muy bien desde el primer momento.
    Gabriel Fonollosa tenía buen humor; era muy simpático y buen comercial. Los viajes internacionales los hacía acompañado de su hija Maite que hablaba tres idiomas: inglés, francés y español, además de catalán. En cierta ocasión que viajaron a Ciudad El Cabo, donde Gabriel esperaba encontrar buenos contactos empresariales, lo que vio fue muy decepcionante. Cuando regresó a España y le preguntaban qué tal en Sudáfrica, él respondía con humor: “Los negros sólo sirven para bailar”. Fue así. La frase se hizo eco entre los comerciantes y amigos. No era políticamente correcta, pero Fonollosa hablaba sin censura alguna. Le gustaba llamar a las cosas por lo que pensaba que eran. A su hija Maite que le acompañó a Sudáfrica como traductora, le compró un diamante del tamaño de un garbanzo gigante, digamos que en pago a su compañía y trabajo.
    Con las catalanas que estaban en la residencia de Wimbledon, me fui informando de la cuestión catalana. Eran personas bien situadas, porque sus padres eran directivos de firmas textiles de altura o de granjas poderosas, como la del alcalde de Tortosa, dueño de Industrias Fabra. Ellos comercializaron los primeros pavos en España. Era 1964. Al mismo tiempo, conocí al padre de Maite, el singular empresario Gabriel Fonollosa, que era un español convencido de la unidad de España. Era un hombre que se había hecho a sí mismo y había llegado a tener empresas de maquinaria textil y una fundición de acero inoxidable, que fue la primera, que se hizo en Cataluña. Trabajaba, entre otros, con Industrias Barreiros de Automoción; de ahí mi amistad con Eduardo Barreiros que me prestaba sus pistas para correr durante los fines de semana. Con los Barreiro, Fonollosa firmó un acuerdo para que sus camiones transportaran las cubas cilíndricas que fabricaba, listas para acarrear áridos o líquidos. Yo admiraba muchoa Gabriel Fonollosa y ambos nos caímos muy bien desde el primer momento.
Un complicado caso mercantil en el Portugal de los Claveles

    Cuando yo estaba en quinto curso de Derecho, Gabriel Fonollosa Moliné, , me encargó un asunto, que lo habían perdido en el despacho del abogado Cuatrecasas. Gabriel quería recuperar una máquina de tintura textil de la empresa Moliné S.A. que se había perdido durante la revolución portuguesa de los claveles en 1974. Era una máquina de 10 x 20 x 5 metros. Frente al trabajo sedentario habitual en los despachos de abogado, mi método fue acudir primero a Lisboa y posteriormente a Oporto, reconstruyendo el itinerario de la máquina. 
    Residí durante diez días en Vigo, porque no podía quedarme en Oporto, ya que los españoles eran mal vistos y mal tratados en ese momento revolucionario portugués, así me lo aconsejó el representante luso de Moliné. En aquellos momentos revolucionarios, detenían los trenes en la frontera y la policía examinaba a las personas con mucho detenimiento, uno por uno. Yo no tenía miedo. Al fin logré que el cliente que no había pagado la máquina, aprovechando el desorden político-social, la devolviera a Tarrasa (Barcelona). La operación se consideró un éxito en Moliné y entre los empresarios del textil. Después de esta operación me llegaron diversos clientes, aún sin terminar mis estudios de Derecho. Yo era persistente y ejecutiva. Empecé a llevar diversos asuntos de empresarios catalanes en Madrid, con claro éxito.
Antes de ir a Portugal, advertí a los profesores García Villaverde y Joaquín Azcárraga, que iban a examinarnos de final de carrera, la licenciatura, que yo pensaba volver para hacer los ejercicios finales. Medio en broma, les dije si querían algo y me pidieron unas botellas de Oporto. Yo se las traje y cuando nos llamaban en la puerta para pasar al aula de ese examen final, Rafael gritó tres veces: Carmen Valero Oporto (él tenía mucho sentido del humor, yo entonces, no tanto). Crucé la puerta de entrada al aula, muerta de vergüenza. Quería desaparecer. Lo cierto es que García Villaverde estaba admirado del caso que yo había resuelto en Oporto y me hizo explicarlo en clases prácticas a los alumnos de los cursos siguientes.
Gabriel Fonollosa me decía con humor: Carmeta estoy seguro de que después de morir el Abuelo (se refería a Franco), los políticos se van a comer el cordero que les ha dejado y después ¿a ver qué hacen?, porque el país se endeuda cada vez más. Él era un hombre cabal de los que recibía el Rey don Juan Carlos, cuando iba en una representación de empresarios catalanes al palacio de La Zarzuela. Su hija Maite lo acompañaba con frecuencia, sobre todo a viajes y ferias comerciales, pues era una intérprete extraordinaria.
La esposa de Fonollosa, María Cercós Vizcarra (1909-1989), fue una mujer que trabajó mucho en la sombra de la familia y de la empresa. Una colaboradora estupenda para su marido, al igual que su hijo Pedro. El matrimonio se llevaba muy bien. A mí me consideraban una más de la familia. En 1975, Fonollosa padre fue un día a la Renault y compró dos R. 5., modelo muy en boga, uno para su mujer y otro para mí, por haber terminado la carrera de Derecho. Su hija Maite, ya tenía un coche deportivo precioso. Yo había hecho viajes a Barcelona en Vespino, y con el R.5, él quería que yo hiciera los viajes en coche. Fue el primer coche que estrené, pues hasta entonces yo solo manejaba el de mi padre, primero un Gordini y después un Seat 124.
Con Maite Fonollosa Cercós, ahora octogenaria como yo, sigo teniendo la misma amistad. Cuando me operan, ella se presenta de inmediato en Madrid para cuidarme y eso me llena de orgullo. Voy con frecuencia a su casa de Sabadell y desde allí me gusta percibir la situación política y social de Cataluña, tan preocupante en los recientes años. Adoro Cataluña y amo de veras a los catalanes, amigos y clientes inmejorables, con los que no he tenido problemas mercantiles de pago jamás. 
Los Fonollosa, padres e hijos, han sido y son para mí como mi familia. Los Fonollosa han sido muy importantes en mi vida. Una escuela de amistad, humor, buenos ratos y aprendizaje mercantil.


viernes, 2 de octubre de 2026

COMIENZA LA DELEGACIÓN DE CULTURA DE LA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID, EN LA RENACENTISTA CAPILLA DEL OBISPO. Dirigida por Manuel M. Bru.

• Diálogo entre Iglesia y cultura. Intervención del cardenal Cobo. Exposición de Hanoos y documental de Armiñán

Cardenal José Cobo
Manuel Bru, director de la Delegación de Cultura

Julia Sáez-Angulo
Fotos: Luis Magán y Lola Casanova

3/10/26 .- Madrid .- La Capilla del Obispo es un local que a partir de hoy «está al servicio del diálogo entre la Iglesia y la cultura contemporánea», en palabras de la directora de Alfa y Omega, Cristina Sánchez Aguilar, presentadora del acto de presentación de la Delegación de Cultura de la Archidiócesis de Madrid, en la renacentista Capilla del Obispo, situada en la madrileña plaza de la Paja, número 5. Como la presentadora decía, estamos ante «un programa que está abierto, en construcción».
La presentación constituyó un gran evento, al que asistieron, además del cardenal Cobo, Manuel Bru y otros sacerdotes, diversos escritores, artistas visuales, directores de museos, cineastas, músicos, fotógrafos… entre ellos Hanoos Hanoos, Eduardo Armiñán, Ignacio Gómez de Liaño, Luis Magán, Fermín Cebolla, Lola R. Casanova, Susana Arregui…
    La Delegación quiere ser espacio de discernimiento, guía y empuje en el ámbito cultural, haciendo posible estar en la vanguardia de la misión con los alejados y lejanos de la Iglesia. Un espacio que pretende ser “areópago de la cultura”, en palabras de San Juan Pablo II, “atrio de los gentiles”, que decía Benedicto XVI, “periferia del pensamiento”, según el papa Francisco, y “un lugar para liberar las conciencias”, que ha señalado León XIV.
    «Intentar hacer un mundo no solo mejor y más justo, sino también más bello» es el deseo que está detrás de todo diálogo fe y cultura. Así lo hacía ver el delegado episcopal de Cultura de la archidiócesis de Madrid, Manuel María Bru, en su intervención ante los presentes. La importancia de la cultura radica en que en ella la gente busca «una tabla de salvación para sus vidas». Para ello nada mejor que mirar y dialogar con el hombre de hoy, estilo de ser Iglesia en Madrid.
                    Alcemos la mirada
    De ahí la invitación que Bru hacía para que «¡Alcemos juntos la mirada! Para promover la cultura del encuentro», a través de un diálogo con el pensamiento contemporáneo; de un verdadero interculturalismo que reconoce y cuida a las minorías y los bienes de cada cultura como parte valiosa de la diversidad; para juntos descubrir, a través de las distintas artes, caminos comunes de reflexión y de escucha, de asombro y de contemplación; para buscar como Iglesia, junto a los artistas contemporáneos, lugares de encuentro, espacios de diálogo e intercambio. 

    El desafío es tejer redes, desde un diálogo sincero, sin prejuicios ideológicos y trincheras anacrónicas, que busca la verdad desde las humanidades y la belleza. Y hacerlo desde la Capilla del Obispo, expresión del mejor gótico isabelino de Madrid, y sus dependencias, «espacios de diálogo reflexivo con la cultura contemporánea, y de diálogo contemplativo con el mundo de las artes».
    Para ello está el equipo «Espacios para el Diálogo», que pretende favorecer el encuentro con artistas sin distinción de estilos o ideas, con especial atención a ambientes no eclesiales, convencidos de que el arte es un lugar privilegiado de encuentro con Dios. También el equipo «Atrio de los Gentiles», con la convicción de promover iniciativas que permitan a la Iglesia conversar con los diversos ámbitos del pensamiento y en una cultura del enfrentamiento, apostar por la cultura del encuentro.
    Redes que se están tejiendo desde el primer momento, como muestra la exposición de pintura “De Babel a Sherezade”, del pintor iraquí, musulmán, Hannos Hanoos, muestra de diálogo pictórico interreligioso, y el documental del director de cine Eduardo Armiñan titulado “El niño de las dos culturas”. Del mismo modo, la música clásica interpretada por la Capella Matricensis, que nos trasladaba en el tiempo y hacía disfrutar a los presentes en una capilla en las que las notas nos elevan.
            Aprender el lenguaje de la plaza
    Una Delegación que inicia su andadura en un templo que el arzobispo de Madrid definió como una pequeña joya, que «nos ayuda a mirar más allá, a tener horizonte», y que quiere «escuchar qué es lo que pasa en la plaza» y ser «una llamada de la Iglesia de Madrid para contar quiénes somos». Se trata de «aprender el lenguaje de la plaza», desde el diálogo, desde la Iglesia, que tiene la convicción de que «la fe necesita hacerse cultura», plantear horizontes y provocar el encuentro y el diálogo.
    Ante las tentativas de construir la Torre de Babel, la delegación de cultura apuesta por hacer realidad la Ciudad de Dios, la ciudad de la armonía, la ciudad de la paciencia, la ciudad de los sueños, y así tejer redes. El arzobispo recordaba el testimonio ante el papa Leòn XIV de uno de los artistas más internacionales, Antonio Banderas, «donde reflejaba su itinerario de acercamiento también a Dios».  
    Por los pasos dados en el camino de preparación, ha agradecido «a todos los locos que os habéis apuntado a esta historia», que quiere ser «Iglesia en medio de una plaza en medio de su pueblo, que quiere seguir siendo un lugar del pueblo y un lugar para aprender a edificar una nueva ciudad, donde todo el mundo tenga sitio».
    Más información
Hanoos Hanoos, pintor iraquí en Madrid
Eduardo Armiñán, cineasta
Capella Matricensis, al fondo
Renacentista Capilla del Obismo, con retablo y dos cenotafios de alabastro
Cardenal Cobo con asistentes

jueves, 1 de octubre de 2026

“ESCRIBIR MICRORRELATOS”, manual de minificción, libro de Ginés S. Cutillas, editado por Páginas de Espuma

Ginés S. Cutillas, escritor


L.M.A.

1/10/26.- Madrid.- El manual de referencia para aprender a escribir minificción es «Escribir microrrelato», escrito por Ginés S. Cutillas y coeditado en septiembre de 2026 por la Editorial Páginas de Espuma junto a la Escuela de Escritores.
Dinámico, fascinante y disruptivo, el microrrelato es el gran desafío de la narrativa contemporánea. Su naturaleza sintética, exigente de un lector cómplice, demanda herramientas precisas que transformarán la forma de leer y escribir ficción hiperbreve.
    Este manual ofrece un recorrido integral por el género: desde su evolución histórica y la delimitación de sus fronteras, hasta el tratamiento del conflicto, la dosificación del clímax y la dialéctica entre texto y subtexto. Además, analiza su estructura fundamental (título, obertura, cuerpo y cierre) y detalla técnicas avanzadas de concisión lingüística para erradicar la sobre-explicación y optimizar el peso semántico de cada palabra.
    A través de un riguroso marco teórico-práctico, el escritor Ginés S. Cutillas presenta una obra de referencia indispensable para investigadores, estudiantes de teoría de la literatura, docentes de talleres de escritura creativa y autores decididos a dominar las leyes estéticas del ya instaurado cuarto género narrativo.
    Ginés S. Cutillas nació en Valencia, España, en 1973. Es Ingeniero informático por la Universidad Politécnica de Valencia y licenciado en Documentación por la Universidad de Granada. Trabajó como crítico literario en La Opinión de Granada. Es colaborador de las revistas: Prometheus, Caleidoscopio, Spejismos, En sentido figurado, Kafka, Papeles de humo, EntreRíos, Casquivana, Excodra, Paralelo Sur, TLR (The Literary Review) o The Moth. Actualmente forma parte del Consejo de Redacción de Quimera.
          En 2007 publicó su primer libro de relatos La biblioteca de la vida, en 2010 el de microrrelatos Un koala en el armario, que fue finalista en el premio Setenil. En 2013 la novela La sociedad del duelo, al cabo de dos años 2015 Los sempiternos y en 2016 el ensayo Lo bueno, si breve, etc. Decálogo práctico del microrrelato. Ese mismo año Vosotros, los muertos y en 2019 el ensayo-ficción Mil rusos muertos. Una visita a Una habitación propia.
        Ha antologado Los pescadores de Perlas (2019), una panorámica actual del microrrelato en el ámbito hispánico, y ha formado parte de las antologías: Ficción sur (2008), A contrarreloj II (2008), Por favor, sea breve 2 (2009), Sólo cuento II (2010), Velas al viento (2010), Mar de pirañas (2012) o Antología del microrrelato español (1906-2011) (2012).
          Ha obtenido los galardones: Premio Internacional de Minicuento El Dinosaurio 2007 (Feria del libro de La Habana), Premio la Feria del libro de Granada 2006, Premio de relatos de la Fundación Drac 2007 y el microrrelatos Literatura Comprimida 2006.
      Es miembro del Institutum Pataphysicum Granatensis (organismo dependiente e independiente del Colegio de Patafísica) y creador de La Increíble Máquina Aforística.© Escritores.org. Contenido protegido. 
        Más información 


TOM COWSERT, pintor. Meninas y escenas de la ciudad y la música. Obra reciente


Tom Cowsert, pintor

L.M.A.

    02.10.2026.- Madrid.- Cowsert nació en Mississipi - EE.UU. Pinta desde pequeño de forma autodidacta, y se ha ido perfeccionando en su trayectoria. Era bancario hasta que se decidió a dejar esa ocupación y su país natal para pintar. Reside en Madrid desde hace dos décadas.

    Sus lienzos en óleo reflejan influencias de Matisse, Picasso y Juan Gris con su apreciación al cubismo.  Su pintura presta atención a la figura femenina,  paisajes como los de Madrid, Toledo, Venecia y Nueva York, bodegones y retratos que realiza por encargo. Tiene versiones de obras conocidas como el  “ Jardín de las Delicias” de El Bosco, “Las Meninas” de Velázquez, “La Tempestad” de Giorgione y  “El Gernika”  de Picasso.

Su obra ha recorrido diferentes países como EEUU, Italia, Francia, Irlanda y España. Ha expuesto en distintas galerías de Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Marbella, Granada, Málaga, Toledo y Vigo.

La pintura de Tom Cowsert se encuentra también en diversas colecciones privadas como la de La Duquesa de Alba, los actuales Reyes de España, Txiki Benegas, Carmen Sevilla, Ortega Cano, Pedro Serra o David Mora entre otros. Algunas instituciones como Castle Leslie Irlanda, Presbyterian College, Instituto de Cervantes de Nueva York, Caja Rural, CajaMar, Casa de Canarias y la Ayuntamiento de Sitges cuentan también con la obra de este artista.












EDUARDO ORTEGA Y GASSET. Presentación de su biografía y la Asociación Cultural que lleva su nombre



        por Carlos Sánchez Tárrago

        02.10.2026.- Madrid.- El próximo miércoles, 7 de octubre de 2026, tendrá lugar en la Fundación Ortega-Marañón, calle Fortuny, 53, de Madrid, un acto dedicado a la figura de Eduardo Ortega y Gasset, en el que se dará a conocer su biografía y se presentará la Asociación Cultural Eduardo Ortega y Gasset, que lleva su nombre.

La biografía nace de la tesis doctoral que defendí en la Universidad de Alicante el 12 de septiembre de 2025, después de varios años de investigación en archivos, bibliotecas y hemerotecas.

Pero, más allá de la propia biografía, lo que me ha llevado a dedicar tantos años al estudio de Eduardo ha sido la convicción de que estamos ante una figura cuya importancia merece ser recuperada.

Eduardo Ortega y Gasset (1882), hermano mayor de José, Rafaela y Manuel, no fue un personaje secundario de su tiempo. Periodista, abogado, político y escritor, estuvo presente, desde distintas responsabilidades, en algunos de los acontecimientos que marcaron la historia de España durante la primera mitad del siglo XX.

Su trayectoria atraviesa la Monarquía, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil y el exilio. Fue diputado durante siete legislaturas, ocupó diferentes responsabilidades públicas, ejerció como Fiscal General de la República y desarrolló una intensa actividad periodística y política hasta su muerte en Caracas, en 1965.

Por eso considero que difícilmente pueden comprenderse en toda su dimensión algunas de aquellas etapas de nuestra historia sin conocer también el papel que desempeñó Eduardo Ortega y Gasset. Recuperar su figura no significa únicamente rescatar del olvido a un miembro de una conocida familia, sino incorporar a nuestra memoria histórica a un protagonista que tuvo voz, actividad y responsabilidades en momentos especialmente decisivos de nuestro país.

El acto será presentado por el Dr. Juan Pablo Fusi, profesor e historiador y antiguo director de la Biblioteca Nacional, y contará con la intervención del Dr. José Varela Ortega, historiador, profesor y fundador, junto a su madre, Soledad, de la Fundación Ortega-Marañón. José Varela Ortega asistió a la defensa de mi tesis y figuraba como suplente en el tribunal.

Será también un acto especialmente emotivo por la presencia de descendientes de los tres hermanos Ortega y Gasset. Un nieto de cada uno de ellos intervendrá en representación de sus respectivas familias, y una bisnieta de Eduardo lo hará en representación de todos los bisnietos, como testimonio de continuidad y relevo generacional.

Asimismo, se presentará oficialmente la Asociación Cultural Eduardo Ortega y Gasset, inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones por resolución de 22 de septiembre de 2026, y de la que tengo el honor de ser presidente.

Con motivo de este acto he preparado también una edición limitada de la biografía, publicada por mí, que recoge el resultado de esta investigación. No se trata de una publicación comercial ni de un libro destinado a una distribución amplia, sino de una edición muy limitada, pensada fundamentalmente para dejar constancia de este trabajo y para que pueda llegar a algunas personas e instituciones especialmente vinculadas con Eduardo y con su memoria.

Al mismo tiempo, continúo trabajando en la investigación y siguen apareciendo documentos y testimonios de gran interés que permiten completar y descubrir nuevos aspectos de su trayectoria. La intención es que, en el futuro, y a la espera de que alguna de las editoriales que se han interesado por el proyecto pueda publicarlo, exista una edición más amplia de la biografía que incorpore también el resultado de estas nuevas investigaciones.

Por todo ello, el acto del 7 de octubre supone para mí algo más que la presentación de un libro.

Es, sobre todo, la culminación de un compromiso personal con la memoria de Eduardo Ortega y Gasset y el comienzo de una nueva etapa para que su figura, su pensamiento y su trayectoria vuelvan a ser conocidos.

Pero el acto quiere tener también otro significado: reivindicar la importancia y la continuidad de una estirpe, la de los Ortega y Gasset, que tuvo una enorme presencia e influencia en la España del siglo XX, y celebrar al mismo tiempo el reencuentro de una familia que quedó separada por la Guerra Civil.

A pesar de aquella separación, los vínculos familiares nunca desaparecieron. Se mantuvieron el afecto, el respeto y la relación entre las distintas ramas de la familia, y esos lazos continúan estrechándose hoy entre sus descendientes. Una familia en la que las diferencias y las discrepancias ideológicas nunca estuvieron por encima del respeto, la convivencia y el sentido de pertenencia a una misma familia.

Quizá este reencuentro tenga también un significado que trasciende a la propia familia: recordar que, por encima de nuestras diferencias, siempre deberían prevalecer el respeto, la convivencia y la voluntad de entendernos. Que nunca volvamos a cometer los errores que llevaron a aquella fractura y que las generaciones futuras puedan contemplar aquella historia como una lección de la que aprender.

Y hacerlo además acompañados por miembros de las distintas ramas de la familia y por una nueva generación representada por sus bisnietos convierte este día en un momento especialmente significativo.

El 7 de octubre será, por tanto, un día para recordar a Eduardo, recuperar su memoria, celebrar el reencuentro de una familia y abrir el camino para que esa memoria continúe.

Para quienes no podáis acompañarnos presencialmente, el acto podrá seguirse también por streaming a través del canal de la propia Fundación Ortega-Marañón.

Espero poder compartir este momento tan especial con todos aquellos que queráis acompañarnos.

Y quizá no haya mejor manera de cerrar este día que recordando unas palabras del propio Eduardo Ortega y Gasset:

«Hay que recordar siempre las cosas buenas que hicieron los malos y las cosas malas que hicieron los buenos».

Una frase que, tantos años después, sigue siendo una magnífica invitación a mirar nuestra historia con memoria, pero también con respeto, sentido crítico y sin sectarismos.



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