lunes, 31 de agosto de 2026

VIVIANE BRICKMANNE. Escultura de oquedades y plenitud, con estudio en Torrelodones





Julia Sáez-Angulo

31/8/26.- El Escorial.- La escultora belga Viviane Brickmanne, es la autora de obras donde se alternar oquedades y plenitud. Con estudio en Torrelodones (Madrid), actualmente expone en la colectiva “Mínimo Tamaña Grande”, MTG, que tiene lugar en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial, hasta el próximo 12 de septiembre. La curadora es Elena Blanch.

Vivianne cuenta que comenzó con la pintura, como muchos artistas, pero una suerte de llamada interior le fue llevando hacia la tercera dimensión y sus esculturas fueron cobrando vida con distintos materiales según las diferentes etapas.

“Acudí a la Escuela de Cerámica del Ayuntamiento de Madrid, donde tuve la suerte de contar con profesores excelentes, que permitían una libertad de temas y de realización”, me explica ante obras de barro, que resisten “perfectamente” el aire libre, según confirma con una bella pieza en el jardín.

“Muchas de sus obras las funde en bronce o aluminio, tras modelar el barro y la cera. Me gusta fundir en los talleres del escultor José Luis Fernández en Torrejón de Ardoz. Lo hacen muy bien. También trabajó otros materiales como el metacrilato, en este caso me gusta hacerlo en unos talleres belgas, que trabajan muy bien”, explica la escultora. Los temas van desde la naturaleza al aire.

El tema del ladrillo con múltiples orificios, le llamó un día la atención y lleva una temporada trabajando con ellos de una mil maneras, enteros o fragmentados, en toda gama de color, mezclándolo con otros materiales…

Un escultor requiere mucho espacio, por eso Viviane Brickmane instaló su taller en un espacio amplio construido en su jardín. En él me muestra también una interesante serie de serigrafías inspiradas en las fotos de niña de su abuela y la hermana gemela, Juana Y Marta.

“Acudí un tiempo al taller de la estampadora alemana Brita Prinz. Era una profesora estupenda con la que aprendí mucho en su día”, cuenta la escultora.

En arte, todo aprendizaje suma. Los artistas de hoy son polivalentes y esto les honra. Es el caso de Viviane Brickmane. Su casa es un amplio escaparate de sus obras, desde los cuadros bidimensionales hechos con grandes collages de papeles, donde resalta el ondulado del papel de embalaje, hasta las últimas esculturas de ladrillo y cemento que se engarzan o separan a gusto del coleccionista.

Vivianne llegó a España muy joven para trabajar en la Cámara de Comercio con su país de origen y los vecinos. Lo compatibilizó con el arte, pero llegó un momento que tomó la opción definitiva del arte, cuando ya se dedicó por entero a la escultura. Hoy la artista belga es diputada de la Fundación Amberes, donde una vez expuso en una colectiva. Forma parte de la organización https://sculpture.org/

    Está casada con un español.

        Más información

https://vivianebrickmanne.dreamhosters.com/

Remesa de ladrillos pintados, pendientes de trabajo
Bronce y vid esculpida

domingo, 30 de agosto de 2026

"LA INSIGNE ORDEN DEL TOISÓN DE ORO y su armorial ecuestre”. Una publicación completa de su trayectoria (1430-1996), escrita por historiadores, con la relación de todos los que la lucieron

Felipe VI honra a la Constitución con el Toisón de Oro, símbolo de concordia.

Juan Antonio de la Herrán y Luzarraga, impulsor del libro

Julia Sáez-Angulo

30/8/26.- El Escorial.-  Además de la “Historia de la insigne Orden del Toisón de Oro y su armorial ecuestre (1430-1996).” , el libro contiene las biografías, escudos  y fotografías de 1192 caballeros que lucieron el collar del Toisón de Oro, uno de ellos el rey Harald del Noruega que acaba de fallecer. El libro, todo un lujo de información y presentación, llevó cuatro años de trabajo y vale 350 euros. Se editó -980 ejemplares- con motivo de los 500 años del matrimonio de don Felipe el Hermoso con doña Juana de Castilla, con los se produjo la llegada de la Orden del Toisón de Oro a España. 

    El libro fue editado por Ediciones Montalbo. Las imágenes: documentos de todo tipo, pinturas, esculturas, fotografías, libros… procedentes de distintos foros y archivos, desde Patrimonio Nacional y la Biblioteca Nacional de España, a distintas instituciones similares de diversos países, en especial de Bélgica. Un ejemplar pesa casi ocho kg. El coste de la edición ascendió a 50 millones de pesetas y ha sido patrocinado por diversas instituciones culturales y financieras como Patrimonio Nacional. 

    Los primeros ejemplares, en una numeración singular, se le entregaron al rey Don Juan Carlos.

    Los impulsores del libro fueron Juan Antonio de la Herrán y Luzarraga, y Santiago Otero de Navascués. El equipo de historiadores estuvo coordinado por el profesor Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Marqués de la Floresta.

    “Faltaba un libro tan completo y lujoso como éste sobre el Toisón de Oro. También se ha publicado un libro de divulgación sobre el Toisón, con menos ilustraciones que el grande”, explica Juan Antonio de la Herrán, orgulloso de esta publicación  ambiciosa y completa en cuanto a documentación e ilustración.

    Actualmente se contempla la publicación de una Adenda, con los 18 últimos afortunados con el Toisón de Oro, entre ellos la reina Doña Sofía y la Princesa de Asturias, Doña Leonor de Borbón.

    La presentación escrita del libro corre a cargo de don Carlos de Borbón Dos Sicilias y Borbón Parma, Infante de España y Duque de Calabria.

    La Insigne Orden del Toisón de Oro es la condecoración más prestigiosa de la Corona española, creada originalmente en Brujas el 10 de enero de 1430 por el duque de Borgoña, Felipe III el Bueno, para conmemorar su matrimonio con Isabel de Portugal. La fundación borgoñona nació como una exclusiva orden de caballería de inspiración mitológica (el vellocino de Jasón y los argonautas) y católica, desligada de un territorio fijo. 

    La soberanía pasó por herencia y matrimonio a la Casa de Austria. Llegó a España a través del enlace de Juana I de Castilla con Felipe el Hermoso, consolidándose plenamente con el emperador Carlos V, en 1519, que llevó cabo la redacción de los definitivos Estatutos y así figura en la catedral de Barcelona. Allí hizo jurar a todos los aballeros la defensa de la Cristiandad. Había 30 Caballeros con el Toisón y sus escudos figuran en los sitiales de la citada catedral.

    Durante el Imperio español, el collar y el símbolo del Toisón se convirtieron en la máxima expresión visual de la autoridad del rey por todos sus dominios. Tras la muerte de Carlos II y con la llegada de los Borbones y la Guerra de Sucesión, la Orden se dividió en dos ramas: la española y la austriaca. 

    En el siglo XIX, bajo el reinado de Isabel II, pasó a integrarse formalmente entre las órdenes civiles del Estado español, abriéndose también a personalidades no católicas. 

    El rey Felipe VI es el actual gran maestre de la rama española, que hoy premia la trayectoria excepcional y el servicio a la sociedad y a la democracia. 

    El Archiduque Andrés Salvador de Habsburgo Lorena es el Decano del Toisón de Oro, rama austriaca, que lo sigue otorgando tan solo a personalidades católicas, ateniéndose así al espíritu de su origen.

    El collar del Toisón de Oro ha de devolverse a la muerte del Caballero o Dama galardonados. Siempre se ha cumplido la devolución, salvo en el caso del emperador japonés Hiro-Hito, porque le desapareció en un vuelo de Iberia de 1994, que hizo escala en el aeropuerto de Moscú.

   Información:  http://www.toison.com/historia.html

https://www.revistavanityfair.es/articulos/toison-de-oro-reina-sofia-historia-akihito-japon-rey-arabia-saudi 

La Princesa de Asturias con el Toisón de Oro.

Collar del Toisón de Oro
Archiduque Andrés Salvador de Habsburgo Lorena, Decano del Toisón de Oro en Austria. (Retrato al óleo, por Inma Merino)

LAS SIØSTRØM, UNA SAGA DE MUJERES DE HIERRO Y PAPEL. "El gramaje de la lluvia", de Maribel Molina Rey, una novela construida sobre la fuerza de una dinastía de libreras desde la Noruega del siglo XVIII hasta la Córdoba de los años 70

    La autora abrió en Córdoba en enero de 2023 la librería El reino de Agartha, especializada en Historia, Cartografía y Humanidades

    El libro ha sido editado por Almuzara


Maribel Molina, autora

            J.S.A.

    26 de agosto de 2026.- Almuzara publica El gramaje de la lluvia, una novela de Maribel Molina Rey que tiene a dos ciudades tan distantes y distintas como Córdoba y Bergen como puntos de anclaje. “Desde mi ventana en el ático, Bergen no es una ciudad, es un organismo de madera pintada de colores que intenta no deslizarse hacia el mar. Vivo justo enfrente de nuestra librería y taller, en un edificio que se inclina tanto hacia la calle que a veces tengo la sensación de que, si estirara mucho el brazo, podría tocar el cartel de hierro con nuestro nombre en letras góticas: Siøstrøm Bog-Værksted. Desde aquí arriba el mundo es una sucesión de tejados de pizarra negra, brillantes por la lluvia perpetua, que se amontonan como las escamas de un pez”. 

    Así empieza el libro. Allí trabajan ella, Astrid, una joven de 20 años, y la tía Solveig, menuda y corajuda, de tez muy blanca y que luce una trenza bien armada. La obra traza una fascinante línea temporal que abarca cuatro épocas distintas desde el siglo XVIII hasta los años setenta del pasado siglo y une dos ciudades Patrimonio de la Humanidad: la brumosa ciudad noruega de Bergen y la soleada Córdoba. 

    En ese imperio de papel no se ponen los hombres: “Nuestra historia no es una genealogía, es una resistencia. El taller lleva trescientos años pasando de manos de tías a sobrinas, saltando por encima de los hombres de la familia como si fueran simples errores de imprenta” (...) y es que “no hay maridos en los retratos del piso de arriba, solo mujeres con manos manchadas de tinta y ojos cargados de una sabiduría seca (...)”, escribe la autora. Y esa presencia femenina no es sino “una ley no escrita: un Siøstrøm trae a la hija al mundo y una tía la convierte en guardiana. Así hemos sobrevivido a los incendios que devoraron Bergen, a las ocupaciones nazis que buscaban mapas prohibidos entre nuestros estantes, y al salitre que intenta pudrir cada página. Somos las guardianas de lo que sobra, las archiveras de los que se fueron” (...) narra Astrid. Está huérfana desde los 8 años. La tía Solveig la rescató de un orfanato y la llevó a su mundo de papel.

    La historia de esta dinastía de mujeres comienza tras una tragedia imprevista: el viaje de una joven cordobesa, Isabel, despojada de su hogar y de su nombre, a quien el mar arrastra hasta las frías tierras del norte. Tras sobrevivir al devastador incendio que asoló Bergen en 1702, logra levantar una librería y un taller de encuadernación, sin saber que está sembrando la primera semilla de un legado inquebrantable. Andando el tiempo a la Córdoba de los años setenta del pasado siglo viajará la tía Solveig con su mellizo Magnus, para aprender encuadernación. En la casa de la tía Mara, una mujer de una pieza que esconde algún secreto, se les abre un mundo nuevo. En la Escuela de Artes y Oficios de la Plaza de la Trinidad han tocado los lomos de los libros y han respirado papel. Están tan lejos de Noruega… A partir de ese momento, la novela sigue las huellas de una dinastía de mujeres libreras que, a lo largo de los siglos, protegen volúmenes prohibidos, secretos familiares y verdades enterradas. ¿Quién era Ulrico, el acompañante de la tía Mara? ¿Y Don Julián? ¿Por qué se marchó la tía Mara a Córdoba tras la Segunda Guerra Mundial y compró una casa?

sábado, 29 de agosto de 2026

Diario Escurialense XXVIII.- DE CONVERSACIONES Y OBJETOS. Poemas de Juan Ramón Jiménez sobre las cosas

De objetos y cosas


Julia Sáez-Angulo

        29/8/26.- El Escorial.- Dice la UNESCO -así lo leí una vez- que el aprendizaje nos llega en tercios, por la familia, la escuela y la sociedad, por eso no dejamos de aprender una vez terminados los estudios académicos. El conocimiento nos va llegando a ráfagas en todos los campos, desde el lenguaje hasta la ciencia, vía lecturas, conversaciones con los amigos y vecinos o, incluso por Radio Macuto.

        A mi amiga riojana Juana Mari Herce, que se ha hecho andaluza por mor de los años que lleva en esa bendita tierra, le gusta desayunar en las cafeterías, porque allí se toma un buen expreso y se habla con los camareros o vecinos de barra, comenzando el día con una buena conversación, que si hay suerte nos enseña alguna cosa interesante para la vida, por aquello de que “nunca te acostarás sin saber una cosa más”. 

     Juana Mari es muy sociable y, lamentablemente yo soy menos y prefiero pasearme en pijama con una jarrita de café liofilizado, no tan sabroso, por la casa. Ella sube radiante con “algo que contar”, lo que se dice en la calle y yo me limito a las reiteradas noticias de la radio.

    A veces trato de imitarla en su sociabilidad y ganas de “enhebrar la hebra” y digo buenos días o buenas tardes en los ascensores, un banco del parque o una cola en la tienda. Así es como hoy he hablado con una señora rumana que lleva 23 años en El Escorial y me ha contado que ella y su hija han trabajado como domésticas en esta villa. Antes vivían en Zarzalejos, pero bajaron (de más arriba en la montaña) a El Escorial, cuando quitaron los trenes que unía uno y otro lugar. “Ahora los han vuelto a poner”, me cuenta. Y también me informa de que uno de sus nietos de 20 años es campeón español de lucha muay thai, que se imparte en una academia cerca de mi casa.

    Esta no es una “radish conversation” (conversación de rábano), que dirían los ingleses, sino de una humanidad cercana, que vale la pena conocer y respetar. Juana Mari lo hubiera hecho y me lo hubiera contado. A veces pasamos o vivimos junto a gente de la que no sabemos nada, y eso es puro desinterés humano e ignorancia.

    También he hablado con Gloria, que anda despejando su casa de arriba abajo. “Yo guardaba todo, hasta la ropita de bebé, porque estaba nueva, y ahora soy abuela. La he entregado toda a una colonia de ucranianas que hay en El Escorial. Sé que mis hijos no van a querer nada de lo que guardo y, para que lo tiren ellos, sin provecho para nadie, prefiero hacerlo yo, encomendando casa cosa a una conveniencia”, me explica Gloria.

    Es un buen consejo, sobre todo para las personas que somos acumulativas de objetos y rayamos en el síndrome de Diógenes. Mi hija me está ayudando a despejar sin consideración alguna. Me dio un plazo de desquite, que no he cumplido. Ambas tomamos el acuerdo de cambiar nuestras casas en Madrid. Ella viene a mi casa con jardín y tres pisos de escaleras y yo voy a la suya, más pequeña y toda en planta, que es más asumible a mi edad.

    Un librero latinoamericano de lance, buen amigo mío, me advierte: “Julia No se cambie. Va a ser muy duro para Ud. residir en otra casa en la que no ha vivido la mayor parte de su vida. Se lo digo yo con todo cariño. Además, va a perder Ud. el jardín que tanto le gusta…” Quizás tenga razón, pero “alea iacta est”, la suerte está echada. “Pacta sunt servanda”, los pactos son para cumplirse. No sé cómo acabará todo. Iré informando.

    Recuerdo el poema de Juan Ramón Jiménez sobre las cosas, tanto en su libro “Eternidades” como en el poema "Cuarto", incluido en su obra "Elegías" de 1908, donde reflexiona sobre la quietud, la compañía y la profunda conexión espiritual entre el poeta y los objetos cotidianos que lo rodean. (Aunque me pone nerviosa leer a JRJ con sus jotas inadecuadas).

    ¿Cómo desprenderse de algunos objetos singulares que se aman, aunque ya no tengan uso o valor? Cuando más vives, más tienes, reza un dicho publicitario de trasteros, que son sepultura de los objetos y las cosas.

mercado de brocanters

De la acumulación de objetos y cosas


IGNACIO PURAS Y PERE RIBERA abren temporada en Captaloona Art Gallery


MARIANO BLAZQUEZ, PARDITO, EXPONE EN LA CASA DE CULTURA DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL


viernes, 28 de agosto de 2026

HAY FESTIVAL DE SEGOVIA 2026. Museo Esteban Vicente




29.08.2026

    Intruso es el emigrante al que nadie ha llamado, que arriesga su vida en busca de un futuro mejor, que camina kilómetros y kilómetros durante meses, a veces años, para llegar a una tierra que supone de oportunidades.  A veces cruza el mar en las peores condiciones.  A veces salta tapias que son murallas.  Vence todos sus miedos con la esperanza de encontrar un futuro para sí y para la familia que de seguro dejó atrás.

    En esta ocasión, se unen pintura, escultura y música para hacernos pensar en ellos.  Han llegado.  Quiénes son, qué quieren de mí, qué me traen, qué me harán, cómo me afectará su presencia, su cultura, su afán.

    La relación entre las esculturas desnudas de Guillem Salas, los campos pictóricos de Patricia Azcárate, y el relato musical de Alfonso Gargallo, comienza con desconfianza: al principio las figuras se esconden incómodas, sin saber dónde colocarse, buscando con angustia un lugar donde ser comprendidas, van de aquí para allá sin encontrar su sitio; hasta que surge el dialogo: figuras y pinturas se hablan, se escuchan, se transforman. 

Del 8 al 20 de septiembre 2026

Entrada gratuita
Capilla Auditorio del Museo Esteban Vicente, Segovia

Horarios:
De martes a viernes: 11:00 a 14:00 y 17:00 a 20:00 h.
Sábados: 11:00 a 20:00 h.
Domingos y festivos: 11:00 a 15:00 h.
Lunes: Cerrado