jueves, 19 de febrero de 2026
miércoles, 18 de febrero de 2026
APOTEOSIS DE LA NOVENA DE BEETHOVEN, bajo la batuta de Pascual Osa y Coro de Rafael Albiñana, en el Auditorio Nacional
Fotos: J.S.A.
19/2/26.- Madrid.- La interpretación de la Novena sinfonía de Beethoven en el Auditorio Nacional por la orquesta Filarmonía de Madrid, dirigida por Pascual Osa y del coro -300 voces-, dirigido por Rafael Albiñana, llegó a una apoteosis tal, que el público entusiasta y agradecido, se levantó y aplaudió sin límites.
La Sinfonía Nº 9 en Re m Op.125. “Coral” logró una de sus mejores manifestaciones en la escena madrileña bajo la batuta de Osa. El concierto contó con la presencia de la presidenta de honor de la Orquesta Filarmonía, Mayte Spínola.
La primera parte fue para “Concierto para violín en re mayor. Op.35, de Tchaikovsky y contó con la actuación del violín de Naoka Aoki, concertino de la Münchner Phiharmoniker, una gran virtuosa en su especialidad, muy aplaudida por el público.
La novena Sinfonía de Beethoven dejó el sabor final de la música sublime en el oído y sensibilidad del público asistente, con la repetición del coro:
¡Alegría, hermoso destello de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Ebrios de entusiasmo entramos,
diosa celestial, en tu santuario!
Tu hechizo une de nuevo
lo que la acerba costumbre había separado;
todos los hombres vuelven a ser hermanos
allí donde tu suave ala se posa.
Actuaron la soprano Cristina Domínguez; la mezzo Manuela Mesa; el tenor Quintín Bueno y el barítono. Enrique Sánchez Ramos.
A la salida del concierto, se saludaron Mayte Spínola y María Dolores de Cospedal, ex presidenta de Castilla-La Mancha, y ambas comentaron el virtuosismo de Pascual Osa y el éxito del concierto.
La Orquesta Filarmonía celebra 25 años sobre los escenarios
Un cuarto de siglo marcando el pulso musical de una institución que nació con el sueño de compartir la música con todos los públicos. Desde entonces, la orquesta ha sido el corazón de un proyecto en constante evolución, reuniendo a intérpretes de gran nivel con una energía única y un compromiso contagioso. Junto al Coro Filarmonía, que ha crecido de la mano de la orquesta y se ha convertido en parte esencial de su identidad artística, esta gran familia musical ha construido un camino compartido de excelencia y emoción. Bajo la dirección artística de Pascual Osa, cuya visión ha marcado la identidad sonora y emocional de la agrupación, y con la dirección general de Elena Menor, artífice del desarrollo y solidez del proyecto, la Orquesta Filarmonía ha crecido temporada tras temporada, conquistando escenarios emblemáticos y forjando una conexión especial con su audiencia. Este aniversario celebra a quienes han formado parte de la orquesta a lo largo de los años, a quienes la han escuchado y sentido, y también a todo lo que queda por sonar… y por soñar, como mínimo, durante otros 25 años más.
https://www.facebook.com/watch/?v=1732883844032271
Pascual Osa, Rafael Albiñana y los cantantes saludan al público.María Dolores de Cospedal, ex presidenta de Castilla-La Mancha y Mayte Spínola, presidenta de honor de Filarmonía de Madrid.HELEN LEVITT (FOTOGRAFíA) en la Fundación Mapfre.
Exposición: HELEN LEVITT (FOTOGRAFÍA)
Fundación Mapfre. Recoletos 23-Madrid
Del 17 de febrero al 17 de Mayo de 2026
L.M.A.
17/02/2026.- Se presenta por primera vez a partir de la totalidad de su obra y sus archivos, accesibles para su consulta solo recientemente, de una de las fotógrafas más celebres de la primera mitad del siglo XX que abordó con gran interés sus orígenes en las calles de Nueva York. En la muestra se propone un recorrido integral por la obra de una de las pioneras de la fotografía de calle que supo captar con su sensibilidad la espontaneidad de la vida urbana y su poética con lo que ha dejado una huella indeleble en el medio.
Helen Levitt (1913-2009) nació en Bensonhurst-un barrio de Brooklyn- en el seno de una familia de origen ruso-judío. Muestra desde joven una gran sensibilidad artística. Comienza a fotografiar las calles de Nueva York, su ciudad natal a finales de la década de 1930 donde se interesa fundamentalmente por los barrios pobres, como el Harlem hispano o Lower East Side. Lugar donde la calle es la protagonista con su escenario diario y sabe documentar las escenas íntimas y fugaces de las conexiones humanas,
Su aprendizaje formativo comienza como aprendiz en un estudio del Bronx en 1931 adquiriendo su primera cámara en 1934 para unirse a la New York Film and PhotoLeague, un colectivo comprometido con el cambio social a través de la imagen. Conocer a Henri Cartier Bresson en 1935 (en la exposición figura una fotografía que le dedica) y Walter Evans en 1938 fue fundamental ya que contribuyeron a su crecimiento personal junto a la gran actividad artística e intelectual de Nueva York en los años 30.
Los años decisivos en que capturó muchas de las imágenes que la consagrarían como una de las grandes fotógrafos del siglo XX se sitúan entre 1938 a 1942. Con los que su obra se difunde en revistas como Fortune y PM. The Museum of Modern Art (MoMA) le dedica su primera exposición individual en 1943.
Junto con su amiga y mecenas Janice Loeb comienza a filmar en 1940 con una cámara de cine casera, lo que contribuyó a los principios del cinema verité que culmina en 1952 con el título “In the street”.
Con la ayuda de su amigo el escritor y crítico James Agee proyecta la edición de un libro con sus imágenes de Nueva York para el que redactó un extenso ensayo en el que alababa las cualidades líricas de la fotografía que “en conjunto exponen una visión unificada del mundo en un manifiesto no insistente pero irrefutable”-El libro tras diversas vicisitudes vio la luz en 1965 con el título “A way of seeing” (una forma de ver)
Realiza un viaje a México en 1941 lo que supone un nuevo entorno para hacer fotografías.Pero logra encontrar su camino artístico y produce la obra con la que se reconocen las realidades sociales más crudas al tiempo que le trasfería un lirismo sutil propio de sus gentes y ciudad. Este sería su único viaje al extrajero
Tras triunfar más de dos décadas haciendo fotografía en blanco y negó decide solicitar una beca de la Gouggenheim Foundation con el objetivo de experimentar con las técnicas más novedosas de la fotografía en color en el que logra un sistema intuitivo en el tratamiento el color con lo que en 1974 cuarenta de sus diapositivas se presentan en un pase continuo en The Museum of Moderm Art (MoMA).
En la edición del catalogo de la exposición Joel Sternfeld la denomina con estos cambios “una jugadora de póquer en el mundo del arte”. El comisario e historiador de arte Kevin Moore escribió “Helen Levitt introdujo con tacto el color en su bien asentado trabajo de fotografía de calle en blanco y negro”. Un robo en 1970 le hizo perder gran parte de su obra en color.
Durante las décadas siguientes, continuó fotografiando de forma intermitente regresando al blanco y negro y explorando nuevos escenarios como el metro de Nueva York, o zonas rurales del noroeste estadounidense
La exposición realiza un recorrido por su trayectoria a través de las secciones :Primeras obras/Gitanos/dibujos a tiza; 1938-1940/Ciudad de México; A way of seeing, Color/metro/años 1980-1990; In the street. En alrededor de 200 fotografías que incluyen obras inéditas, así como los trabajos de México, y gran parte de su trabajo en color. Se presenta su película “In the street” con su dirección junto a Janice Loeb y James Agee y una proyección de diapositivas en color realizadas por la artista.
Fue una de las primeras mujeres en abrirse camino en el mundo de la fotografía, especialmente en la fotografía de calle. Evitó construir una narrativa explicita de su trabajo y prefería no hablar sobre sus imágenes. Una decisión que lejos de restarla valor hacen su obra más interesante puesto que son sus fotografías quienes logran captar al espectador gracias a las emociones universales que transmiten. Saber captar como nadie los momentos fugaces de conexión humana sobre todo en los complejos entornos urbanos.
Las líneas que dirige José Manuel Inchausti –Vicepresidente de la Fundación Mapfre en el catalogo la definen “El trabajo de Helen Levitt se distingue por su espontaneidad, simpatía y sensibilidad ante el gesto y el movimiento, pero sobre todo por su aceptación de los placeres, los terrores y la complejidad de la existencia, algo que con frecuencia pasamos por alto cuando estamos inmersos en la cruda realidad del paisaje urbano”
Joshua Chang, comisario de la exposición lo desarrolla extensamente con su testimonio escrito bajo el título“La mirada de Helen Levitt” “Se acercó a la escena con instintiva anticipación dando vueltas a su alrededor mientras disparaba……” Esa era la forma de ver de Helen Levitt.
JORDI TEXIDOR. “No-res”, exposición antológica con medio centenar de obras en la Sala 31
L.M.S.
Fotos: J.S.A.
18/2/26.- Madrid.- En la Sala Alcalá 31 se ha presentado “No-res”, una exposición antológica sobre Jordi Teixidor (Valencia, 1941) que reúne más de medio centenar de obras, desde la década de los 60 hasta la actualidad, entre las que se encuentran todos los cuadernos de trabajo del artista.
Una muestra que invita al espectador a indagar en los diferentes períodos de la amplia trayectoria de Teixidor cuyo título, “No-res”, hace alusión al concepto de la nada: ante la ausencia total es donde nace la posibilidad de una presencia, según el artista. Por ello, más que una antología, la muestra es una invitación a la pausa y la introspección, a través de un encuentro con la obra y el diario íntimo de Teixidor, que hace de la Sala Alcalá 31 un espacio para el diálogo y el encuentro.
La espina dorsal de “No-res” la componen los 31 cuadernos de trabajo del artista, por primera vez juntos. Estas publicaciones recogen toda la producción que Teixidor ha realizado, y también la que no, desde 1965 hasta hoy. No son solamente bocetos, sino el planteamiento de toda la obra de Teixidor y una manera de acercarse al artista y su obra a través de esta especie de diario.
Sobre Jordi Teixidor
Jordi Teixidor es considerado uno de los máximos representantes de la abstracción española, cuya obra es reconocida por sus pinturas casi monocromas y el uso riguroso del color negro. Teixidor reside en Madrid desde comienzos de la década de 1980, ciudad a la que se trasladó después de una estancia de dos años en Nueva York.
Ha participado en eventos clave como la Bienal de Venecia dentro de la histórica España: Vanguardia artística y realidad social. 1936-1976 (1976) o New Images from Spain, en The Solomon R. Guggeheim Museum de Nueva York (1979). Ha expuesto de manera individual en la Fundación Juan March de Palma de Mallorca (2025); el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca (2024); el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) de Valencia (1997 y 2022) o el Museo Universitario Contemporáneo de Arte-UNAM, Ciudad de México (1998), entre otros.
Su obra está presente en numerosas colecciones públicas y privadas internacionales, como The Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) de Valencia, la Fundación Juan March, o el San Francisco Museum of Modern Art.
En 2014, su trayectoria fue reconocida con el Premio Nacional de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura y es, desde 2002, académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Más información
Lugar: Sala Alcalá 31 (Calle Alcalá, 31. Madrid)
Fechas: 19 de febrero - 19 abril 2026
Horario de la exposición*:
martes, 17 de febrero de 2026
“LUCES DE BOHEMIA”, gran versión de la obra de Valle Inclán en el Teatro Español, dirigida por Eduardo Vasco. El esperpento llevado al desideratum
Julia Sáez-Angulo
18/2/26.- Madrid.- “Luces de bohemia”, esta gran obra de teatro del escritor Valle Inclán, ha logrado, una vez más, nueva representación en la escena, como gran obra clásica que es, que es lo mismo que decir: permanente. El Teatro Español nos ofrece una nueva y potente versión de esta pieza coral, a base de escenas en un Madrid de bohemia y miseria. Obra dirigida por Eduardo Vasco e interpretada por Ginés García Millán y Antonio Molero en los papeles principales de Max Estrella y Don Latino.
Eduardo Vasco su director explica el porqué de esta vuelta de “la noche de Max Estrella”: “En el Teatro Español teníamos muchos motivos para representar la pasada temporada Luces de bohemia, más allá de nuestra sempiterna pasión por Valle-Inclán y de que sea una obra trascendental de nuestro repertorio; quizás la pieza dramática más bella, más importante de la literatura dramática española del Siglo XX.
De entre todos los motivos uno, si quieren, de carácter institucional, era celebrar en el 2024 el centenario de su edición definitiva. Es sabido que, aunque parte de la obra había aparecido por entregas en el semanario “España” durante cuatro meses de 1920, su edición completa en libro, con variaciones decisivas, tal y como la conocemos hoy se publicó en 1924 incluida en Opera Omnia, ese cuidado proyecto editorial de aires modernistas que el propio escritor realizó de sus obras.
Otra razón de gran peso, más vinculada con nuestro amor a la profesión, fue que, por increíble que parezca, el periplo del poeta ciego y el golfo hispalense durante la noche madrileña nunca se había representado sobre las tablas de este teatro. Sabemos (al menos así apareció en la prensa de la época) que Cipriano de Rivas Cherif, ese hombre de teatro esencial en la historia de nuestro arte escénico, tuvo el propósito en 1932, durante su etapa en el Español, de llevar a escena este primer esperpento del escritor gallego en el contexto de una temporada estival de gran teatro popular. Pero aquel proyecto nunca se llevó a cabo, así que, de alguna manera, sentimos que aquel era un buen momento para que Max Estrella y toda la bohemia de su tiempo habitasen, por fin, nuestro escenario.
Y ya en esta temporada 25/26 otra razón —esta ocurre pocas veces— se ha sumado a las anteriores: la extraordinaria acogida que tuvo el espectáculo, definitorio de nuestra nueva etapa, entre oficiantes y espectadores. Así que reponemos estas Luces de bohemia con una alegría inmensa y la seguridad de que siempre es un buen momento para volver al “gran don Ramón de las barbas de chivo” que adoró su contemporáneo —y personaje— Rubén Darío.
Conviene recordar que hasta los años 60 no comenzamos a dar al teatro de Valle-Inclán la consideración que merecía, sobre todo en escena, así que podemos hablar de don Ramón como de un clásico reciente de nuestro repertorio escénico, acaso ya (con permiso de Lorca y los áureos) el más estimado, el más admirado por un oficio que tuvo que desarrollar lenguajes nuevos y dejarse calar por las vanguardias para asimilar aquella propuesta postmodernista, que se antojaba casi como un enigma. Y aquí estamos de nuevo los del teatro: tratando de representarlo mientras intentamos entender y asimilar su densidad estética, deslumbrante e inalcanzable.
Como sucede con todas las grandes obras, Luces aparece en cada época, en cada generación, como un faro que ilumina el presente y, en nuestro caso, lo hace desde un pasado que nos pertenece y que nos ha convertido en lo que somos: herederos de los hipogrifos de Calderón, de los caprichos de Goya, de Quevedo y Cervantes, y de los folletines y las parodias escénicas de aquel Madrid absurdo, brillante y hambriento, y de tantas cosas... Por eso necesitamos retomar en escena cada cierto tiempo la elegía de Malaestrella, y reencontrarnos con aquella sátira, ¡tan española!, tan lejana en estos tiempos en los que parece vetada la práctica del humor inteligente en este país hipersensible”.
Un reparto de 25 actores que ponen en pie, con maestría bien dirigida, una sociedad agitada por la pobreza y el anarquismo del momento, con una interpretación hermosa subrayada por acordes musicales.
ANDERS ZORN, luminista como Joaquín Sorolla, en la Fundación MAPFRE
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Maica Nois
17/2/26.- Madrid.- Es el pintor sueco más destacado del XIX y uno de los artistas escandinavos más reconocidos. Coetáneo de Joaquín Sorolla, cultivó como él la pintura luminista. De origen humilde llegó a ser célebre y reconocido internacionalmente. Viajero y cosmopolita se afincó principalmente en París, pero también lo hizo en Londres y los Estados Unidos durante algún tiempo. Anders Zorn (1860-1920) cultivó la acuarela como nadie en la primera mitad de su carrera profesional, para terminar practicando el óleo, “pigmento de los grandes maestros”.
Una amplia exposición retrospectiva de Anders Zorn tiene lugar en la sede de la Fundación MAPFRE de Madrid (Paseo de Recoletos, 25), comisariada por la historiadora de arte Casilda Varela. Permanecerá abierta hasta el 17 de mayo de 2026.
El Museo de Sorolla en Madrid llevó a cabo una singular exposición en 1992, que confrontaba la obra del pintor sueco y el valenciano. Todo un reto del iluminismo de ambos, lejos y cerca del impresionismo próximo en el tiempo.
El retrato fue uno de los géneros cultivados por Zorn en las alturas. Retrató a tres presidentes de los Estados Unidos de América y a la familia real de Suecia. Zorn, una mezcla de campesino y caballero, nunca olvidó sus orígenes rurales en Mora, a donde regresaba con frecuencia y donde ha dejado un museo que filtra su pintura a través del tiempo. Era hijo de madfre soltera y se crió con sus abuelos.
Zorn viajó a España, donde se relacionó con Sorolla y Ramón Casas. Con ambos hizo intercambio de obras y así podemos ver el museo madrileño, ahora en la exposición MAPFRE, un autorretrato delicado, al lado de otro de Sorolla del mismo formato. Yo diría que en este encuentro, gana Sorolla. De la obra para Casas no se sabe bien dónde se encuentra.
Hay pocas obras de Zorn en España. “Se pueden contar con los dedos de la mano”, dice la comisaria. Se encuentran en el Museo del Prado, en el Museo Sorolla y alguna colección privada. Pese a que hizo retratos a la condesa de Osuna y a la duquesa de Alba, no se conoce el paradero de estos retratos. Estas cosas suceden en el avatar del paso del tiempo.
Anders Zorn cultivó también la obra gráfica, magníficos aguafuertes expuestos, pero con todo, son las acuarelas realistas, más bien hiperrealistas como fotografías, son las que ponen de manifiesto a un gran maestro en pequeño y gran formato.
lunes, 16 de febrero de 2026
“COLECCIÓN ARTE CONTEMPORÁNEO: 1975-PRESENTE”. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia- Sabatini-Planta 4
domingo, 15 de febrero de 2026
El Gran Buda de Leshan, frente al paso de trece siglos.Cuando la piedra aprendió a respirar. Es el icono de la región china de Sichuan, que inicia su promoción en España
Enrique Sancho y Tony Jiang
15.02.2025.- La bruma matinal apenas deja ver el punto donde confluyen los ríos Min, Dadu y Qingyi. La primera impresión no es visual. Es sonora. Antes de verlo, se escucha el rumor denso del agua chocando contra la roca. Tres ríos Min, Dadu y Qingyi se abrazan con una fuerza antigua al pie de un acantilado rojizo. La humedad se pega a la piel y la niebla flota como si alguien la hubiera servido con cuidado sobre el paisaje. Entonces, al levantar la vista, aparece. El Gran Buda de Leshan no irrumpe: emerge.
Desde la orilla, el sonido del agua domina el paisaje. Solo cuando el vapor se disipa, el perfil comienza a dibujarse en la roca rojiza del acantilado: 71 metros de altura convertidos en figura humana. El Gran Buda de Leshan no es solo una atracción turística que recibe a unos 7 millones de turistas al año; es una intervención espiritual y técnica que ha marcado el territorio desde el año 713.
Tallado directamente en un acantilado de arenisca roja durante la dinastía Tang (618907), no solo es una proeza artística: es una obra concebida para apaciguar las aguas turbulentas que durante siglos amenazaron a los navegantes de la región. El proyecto fue impulsado por el monje Hai Tong, quien sostenía que la presencia de una figura sagrada podría calmar las corrientes peligrosas que causaban frecuentes naufragios en este punto estratégico de navegación. Las obras se prolongaron durante casi 90 años y concluyeron en 803.
La dimensión impresiona incluso en la era de los rascacielos, fue la estatua de piedra más grande del mundo en su época. La cabeza mide 14,7 metros, las orejas alcanzan casi siete, y cada pie supera los ocho metros de largo. Sin embargo, más allá de la escala, el monumento revela una planificación avanzada para su tiempo. En su interior esconde un sistema de drenaje con canales ocultos en el cabello, el cuello y la túnica, diseñado para evacuar el agua de lluvia y reducir la erosión. Ese mecanismo ha contribuido a que la escultura sobreviva más de trece siglos.
Desde 1996, el conjunto forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La distinción consolidó el sitio como uno de los principales destinos culturales del suroeste chino y multiplicó la afluencia de visitantes. En temporada alta, miles de personas recorren a diario los estrechos escalones excavados en la roca para descender junto a la figura o la observan desde embarcaciones que navegan por el río.
Promoción en España
El Gran Buda y toda su área escénica es la imagen más atractiva de Leshan y de toda la región de Sichuan, una zona poco conocida en España. Pero eso va a cambiar en breve gracias a la promoción iniciada en el marco de Fitur por la Administración del Área Escénica del Gran Buda de Leshan y el Centro de Marketing Internacional de Sichuan en Madrid (CITS), dirigido por Tony Jiang, con la participación de directivos de agencias de viajes y organismos turísticos y culturales de España y varios países europeos, así como representantes de medios de comunicación. La iniciativa pone el acento en las demandas de los turistas europeos por tener experiencias culturales de alta gama y vacaciones de ocio a un ritmo relajado.
Sichuan y otras provincias vecinas ofrecen una impresionante ruta que abarca hasta cinco patrimonios de la Unesco con el Gran Buda de Leshan como eje central, la figura tallada en piedra más grande y antigua del mundo, junto a la Montaña Emei. También se incluyen otros dos patrimonios en esta misma provincia, como Jiuzhaigou, la primera reserva natural de China conocida como "el mundo de los cuentos de hadas", y también el proyecto hidráulico Dujiangyan iniciado en el siglo III antes de Cristo, el más antiguo del mundo, para evitar las inundaciones provocadas por el río Min, e irrigar la planicie de Chengdu.
La construcción del canal de desviación necesitó atravesar una montaña, una realización notable teniendo en cuenta la precariedad de los medios disponibles para la época. Las técnicas utilizadas, fueron el calentamiento con fuego y el enfriamiento con agua repetidos de la roca. Esto permitía la aparición de grietas y fracturas y facilitaba su posterior rotura. En aquella época todavía no se había descubierto la pólvora. Una obra de ingeniería revolucionaria.
Completa esta ruta clásica, Zhangjiajie en la provincia de Hunan, cuyas célebres montañas de Wulingyuan son protagonista en las películas Avatar, con miles de columnas serradas de arenisca y cuarcita, muchas de las cuales se alzan por encima de los 200 metros de altura, junto con cuevas llenas de estalactitas y estalagmitas que es de doble patrimonio, tanto natural como es geoparque, un tesoro genético de biodiversidad de importancia mundial, y los conocidos guerreros y caballos de terracota del mausoleo del primer emperador Qin Shihuang en la provincia de Shaanxi, conocido como la octava maravilla del mundo.
Ruta por cinco Patrimonios
Pero el Buda y los otros Patrimonios de la Humanidad no se entiendes aislados. Está anclado en Sichuan, una provincia de más de 80 millones de habitantes, cuya capital, Chengdu, combina dinamismo urbano con tradiciones arraigadas. La región es reconocida por su gastronomía original y potente, donde el chile y la pimienta de Sichuan producen una sensación picante y ligeramente anestésica que la distingue. También es el principal centro de conservación del panda gigante, símbolo nacional de China.
A pocos kilómetros de Leshan se alza el Monte Emei, uno de los cuatro montes sagrados del budismo chino, que refuerza el carácter espiritual del entorno. La geografía montañosa, las casas de té y los templos antiguos completan un paisaje cultural que mezcla naturaleza y devoción. Frente al acantilado, el contraste es evidente: el movimiento constante del agua y la quietud absoluta de la piedra. El Buda, que representa a Maitreya el Buda del futuro mantiene la mirada baja y las manos apoyadas sobre las rodillas, en gesto sereno. La expresión no es monumentalista; es contemplativa.
Trece siglos después de su construcción, el objetivo inicial apaciguar los ríos ha quedado envuelto en leyenda. Pero el impacto simbólico permanece. En un punto donde la geografía impone su fuerza, la figura humana esculpida en la montaña sigue dialogando con la naturaleza. Y mientras el caudal continúa su curso hacia el Yangtsé, el gigante de piedra permanece, recordando que en Sichuan la historia no solo se estudia: se esculpe en la roca.
Rodeado por otras maravillas
Visitar el Gran Buda de Leshan no es una experiencia aislada. El monumento forma parte de un corredor cultural y natural en el sur de la provincia de Sichuan que concentra algunos de los paisajes y enclaves espirituales más importantes del suroeste de China. A menos de dos horas por carretera desde Chengdu, la zona permite combinar patrimonio, naturaleza y tradición en pocos días.
A unos 40 kilómetros de Leshan se encuentra el Monte Emei (Emeishan), uno de los cuatro montes sagrados del budismo chino y que sugiere espiritualidad entre nubes
Declarado también Patrimonio de la Humanidad junto con el Gran Buda en 1996, el macizo alberga más de 20 templos activos y una red de senderos que ascienden hasta los 3.099 metros del Pico Dorado. La experiencia combina peregrinación y turismo de montaña. En días despejados, desde la cima se observa el llamado mar de nubes, un fenómeno atmosférico frecuente en la región. El monasterio Wannian, uno de los más antiguos, conserva una estatua de bronce de Samantabhadra que data del siglo X.
Dentro de la propia ciudad de Leshan, el Templo Wuyou ofrece una alternativa menos concurrida y con vistas privilegiadas al Buda desde la colina opuesta. También destacan antiguos pabellones y pagodas dispersos por la zona ribereña, que permiten entender el carácter religioso y comercial que históricamente tuvo este punto de confluencia fluvial.
Navegación por los tres ríos
Una de las perspectivas más recomendadas es observar el Buda desde el agua. Las embarcaciones turísticas recorren la confluencia de los ríos Min, Dadu y Qingyi, permitiendo apreciar la escala completa de la escultura y el entorno natural. El trayecto suele durar entre 20 y 30 minutos y ofrece una lectura geográfica del lugar: no es casual que la estatua se erigiera justo allí. En los alrededores de Leshan sobreviven pequeñas comunidades agrícolas donde se cultiva té, cítricos y hortalizas típicas de Sichuan. Algunos circuitos turísticos incluyen visitas a plantaciones de té y talleres artesanales, una oportunidad para observar la vida cotidiana lejos de los grandes centros urbanos.
A unas dos horas por carretera o tren de alta velocidad, Chengdu funciona como puerta de entrada a la región. Además de su casco histórico y sus casas de té centenarias, la ciudad alberga el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante, uno de los principales programas de conservación de esta especie. Famosa por su gastronomía intensa y aromática el picante característico del chile y la pimienta de Sichuan produce una sensación de ardor y hormigueo única, la región combina tradición milenaria y modernidad vibrante. La capital de Sichuan es también referencia gastronómica nacional. El hot pot, servido en mesas compartidas con caldo picante, y platos como el Tofu Mapo, el Pollo Kung Pao, el Cerdo dos veces cocinado, el Cerdo en salsa de ajo picante, la Ensalada de noodles fríos o el Yu Xiang Rou Si, forman parte de la identidad culinaria local.
Para quienes buscan paisajes, el área cuenta con reservas naturales y zonas de senderismo que combinan bosques subtropicales, cascadas y miradores fluviales. La humedad constante de Sichuan favorece una vegetación densa que cambia radicalmente entre estaciones.
El Gran Buda de Leshan es, sin duda, el símbolo más reconocido de la zona. Pero su fuerza radica también en el contexto: una región donde la espiritualidad budista convive con la tradición agrícola, la biodiversidad y una de las cocinas más influyentes de China. Explorar los alrededores permite entender que el gigante de piedra no es un monumento aislado, sino el punto más visible de un paisaje cultural que lleva siglos dialogando con el agua y la montaña.
“HAMMERSHOI. El ojo que escucha”. Pintura en el Museo Thyssen Bornemisza. Poesía silente en la severidad protestante del norte
sábado, 14 de febrero de 2026
ANA DE ESTEVAN: Conferencia sobre la música en tiempos del Emperador Carlos V
15.02.2026 .- ( Cáceres ) .- Para celebrar la XXVII ruta del Emperador Carlos V en la Comarca de la Vera ( Cáceres ) , y tuvo lugar el viernes día 6 de febrero a las 19.30 de la tarde en el Salón del Emperador del Parador de Jarandilla de la Vera, la ponencia titulada , " el reinado de Carlos I y la Música" que impartió la catedrática en la especialidad de música y académica correspondiente de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras Ana de Estevan y Díaz ,basada en su libro, del mismo nombre , de historia dedicado a la historia de la música en tiempos del Emperador, acompañada por el Presidente del Itinerario Cultural del Consejo de Europa de la Red de Cooperación de Carlos V . Las audiciones que Ana de Estevan propone en su libro, fueron interpretadas en directo por la soprano María Cubero y la pianista Irati Macías.A pesar de las inclemencias del tiempo, la sala alcanzó un lleno total , con gran acogida y ovación por parte del público asistente, entre los que se encontraban varios alcaldes de los municipios de la Comarca de la Vera ( Cáceres ), la actriz Luisa Gabasa, así como el Presidente de la Mancomunidad de los Municipios de la Comarca de la Vera en Extremadura.











