domingo, 29 de diciembre de 2019

Miguel Ángel Gullón, Padre dominico en la comunidad de Santa Cruz del Seybo de la República Dominicana


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 Miguel Ángel Gullón Perez, padre dominico en la República Dominicana



Carmen Valero Espinosa

            30/12/19 .- Madrid .- Miguel Ángel Gullón Pérez, Doctor en Teología. Dominico. Natural de Caravia Baja, una de las dos parroquias del concejo de Caravia, en el Principado de Asturias, próximo a Colunga, donde se trasladará de niño con familia. Su formación inicial, tras la Escuela Nacional donde aprendió las primeras letras, tendrá lugar en el colegio de la Virgen del Camino, por aquel entonces seminario menor de los padres dominicos. En septiembre de 1989 tomará el hábito en esa Orden en Caleruega (Burgos), y realizará los estudios de Filosofía en Valladolid. Asignado a la comunidad de Babilafuente se licenciará en Teología por la Facultad de Teología de San Esteban (Salamanca) con la tesina “La utopía del Reino de Dios y el Neoliberalismo”.
            Mientras que se iniciaba en la labor pastoral en las parroquias rurales atendidas por los dominicos en Babilafuente y obtenía la licenciatura en Educación social, se ordena de presbítero en 1997.
            Dos años después, en 1999, abandona la comunidad de Babilafuente y se incorpora al Vicariato Pedro de Córdoba en la República Dominicana. Allí es asignado a la comunidad formativa de San Gerónimo en la ciudad de Santo Domingo como formador de los estudiantes dominicos, a la par que desempeña los oficios de secretario y profesor en el Centro de Teología y atiende la parroquia de Sta. Catalina en los suburbios de la ciudad. Allí creará el Dispensario Parroquial Santa Catalina, que supuso una importante ayuda a la sanidad del Barrio.
            En el año 2005 es asignado a la comunidad de Santa Cruz del Seybo, como director de Radio Seybo, emisora de enorme importancia en la formación y defensa del campesinado del área.
            En el año 2016, se doctora en Teología por la Universidad Pontificia Angelicum de Roma, con la tesis “La dignidad humana en la nueva evangelización, siguiendo la estela de la reflexión teológica de Gustavo Gutiérrez” dirigida por Jesús Espeja.

1.    ¿Puede resumirme el conflicto de El Seibo en Dominicana?
            En República Dominicana, uno de los grandes problemas que lastran al país es el acaparamiento de tierras por parte de terratenientes y de grandes empresas, que, gracias a la complicidad de los gobiernos y a través de sicarios y de emisiones de títulos de dudosa legitimidad, no dudan a la hora de echar a los campesinos de sus casas y espacios de cultivo. Así, pese a que el latifundio está prohibido por la Constitución, la realidad es que la tierra dominicana está en manos de unos pocos.
            Esta problemática se encarna con toda su crueldad en la provincia región de El Seibo, donde los campesinos ven desde hace décadas como varios terratenientes les impiden tener una vida digna. Y es que, sólo cinco hombres acumulan hasta 50.000 hectáreas… Un drama que se ha agudizado con la presencia en la zona de dos grandes empresas azucareras, Central Romana y el Grupo Vicini.

2.    ¿Lidera usted esta reivindicación de tierras para los campesinos?
            Soy un integrante más del equipo de personas que luchamos por la dignidad de los preferidos de Jesús. Todo este sufrimiento lo hacen suyo desde hace mucho tiempo mi Comunidad de frailes dominicos, las misioneras dominicas del rosario y el laicado dominico quienes, a través de altavoces como Selvas Amazónicas, Acción Verapaz, Fundación Anacaona o Radio Seybo (en la que se involucran muchos de los propios campesinos), claman contra estas injusticias
            Mi reflexión nace de la paciente contemplación de los acontecimientos que reflejan la gracia divina, así como de las situaciones que oscurecen la dignidad humana con las heridas sangrantes de la tierra que afectan a muchas familias que nacieron en ella y hoy no pueden ni siquiera mirarla. He podido constatar muchos factores desencadenantes de la conculcación de los derechos humanos básicos. Pero también se palpa la extraordinaria fuerza de la Palabra de Dios, que no sólo confirma la dignidad humana, sino que, además, señala el único camino para llevar a cabo su verdadero rescate.
            He aprendido mucho de la gente. Hablamos el mismo idioma, pero, al escucharles, al acompañarles, es cuando he palpado la injusticia. La dignidad de la persona humana es un tema que me apasiona y me preocupa, sobre todo desde que estoy compartiendo mi vida con tantas personas y comunidades, inserto en la cultura latinoamericana y caribeña, que constituye un yacimiento importante de vida, fuente de creatividad y belleza, recreación de los valores esenciales de la persona.

3.    ¿De qué manera está usted implicado en el asunto?
            La familia dominica lleva muchísimos años comprometida en la zona, conjugando el anuncio del Reino y la denuncia de la vulneración de los derechos humanos. Allí, hace ahora 50 años, el obispo Juan Félix Pepén denunció claramente que a los campesinos les estaban siendo robadas sus tierras. En su Carta Pastoral “Sobre el problema agrario y sus posibles soluciones” escribió: “A la Iglesia le preocupa la suerte económica de nuestro campesino, porque quien carece de lo necesario para una vida digna de ordinario no está en condiciones de ser un buen cristiano”.  Y así seguimos.

4.     ¿Qué antecedentes históricos tiene?
            En 1912 la SPRSCO/NJ (South Porto Rico Sugar Company of New Jersey) sorprendió al mundo azucarero con la adquisición de enormes extensiones de tierra en La Romana, un pequeño poblado al Este de la República Dominicana. Allí la compañía cultivaba caña de azúcar para molerla en la Central Guánica en Puerto Rico. Por aquel entonces, los terrenos eran comuneros, no divididos. Por tradición estas tierras eran ocupadas sin título porque eran heredadas. Con el auge de la compañía azucarera en la región, el valor de la tierra fue en aumento y, como consecuencia, surgieron muchos fraudes realizados por la emisión de títulos falsos. De ahí que muchos abogados, agrimensores y notarios se involucraron en esta artimaña. Así, en pocos años, la empresa fue extendiéndose por toda la región Este de la isla pues el sistema de tenencia de la tierra no logró adaptarse fácilmente a la agricultura comercial.
            El afán acaparador de tierras del Central Romana no tenía límites, tenían matones que iban a intimidar a las personas para que vendieran el resto de sus tierras que aún les quedaba, y si por casualidad ellos se negaban los amenazaban con quemarles las casas. Los pobres campesinos, movidos por el miedo, accedieron al deseo de los magnates empresarios, quienes contaban con el apoyo de un ejecutivo y una soldadesca para hacer frente a los ciudadanos que vivían humildemente de sus tierras. Así se ha ido legitimando la posesión de tierra por esta multimillonaria compañía. En la actualidad, sólo en cañaverales se le calcula al Central Romana en torno a 1.000 km2 además de los 28 km2 incluidos en Casa de Campo, uno de los complejos residenciales más lujosos del mundo. En la provincia de El Seybo más del 70 % de la tierra está ocupado por el Central Romana ya sea con caña de azúcar o potreros para las vacas que han sido creadas genéticamente en sus laboratorios para resistir el acarreo de la caña y la producción de carne de calidad destinada a los hoteles de Punta Cana. El azúcar que produce representa más del 70% de la producción total del país, más de 1.000 toneladas esclavizando a unas 25.000 personas, en su mayor parte inmigrantes o hijos de inmigrantes haitianos.

5.    ¿Qué nivel de vida tienen esos campesinos?
            En el siglo XVI, el Papa y la Corona de Castilla legitimaron la posesión de las tierras conquistadas en favor de los encomenderos. Actualmente se sigue legitimando la posesión de estos grandes latifundios azucareros, lo que lleva a dejar a los campesinos sin la posibilidad de tener, aunque sea una pequeña porción de tierra para cultivar las hortalizas básicas del consumo familiar o mantener un animal. La tierra no es fuente de riqueza para los ciudadanos de la provincia. Lo más triste de la situación es la estrecha relación entre el Gobierno y esta Compañía. Ante su fuerte poder económico, el consentimiento gubernamental es tal, que sus acciones parecen normales pues desde hace más de 100 años gozan de total impunidad ante la justicia.
            Ante esta situación, unida a la poca atención gubernamental al sector agrario, el capital humano de los campos ha emigrado a las ciudades en búsqueda de mejores condiciones de vida. Algunos están malviviendo en los barrios periféricos después de vender sus tierras. A pesar de ello hay familias que se han quedado y hoy disfrutan de algún pequeño negocio.
            Desde principios del siglo pasado el Central Romana ha venido mancillando la dignidad de muchas familias robándoles su tierra de la forma más irrespetuosa que se pueda conocer. Cuentan las personas mayores cómo era frecuente que los agentes del Central Romana llegaran a una finca presentando supuestos títulos que demostraban su propiedad y, a continuación, llevaban presos a integrantes de las familias. Los frailes iban siempre a la cárcel para ponerlos en libertad, pero nunca más podían recuperar la tierra que el Central Romana ocupaba de forma fraudulenta e ilegal. En 1969, Mons. Juan Félix Pepén Solimán, Obispo de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia, escribe la Carta Pastoral “Sobre el problema agrario y sus posibles soluciones” haciendo referencia a estas sangrantes situaciones: “con frecuencia acuden a sus sacerdotes y a sus obispos en busca de auxilio, campesinos que ven con horror cómo, de la noche a la mañana, se presenta alguien que vive muy lejos de su predio, provisto ciertamente de un título legal, pero cuya legalidad no justificará nunca las consecuencias graves de dejar a un hombre y a su familia en pleno desamparo. Creemos un deber pastoral llamar a la conciencia de todos para pedir en nombre de Dios que se estudie a fondo la situación y sobre todo los sistemas políticos que la hacen posible”[1].

6.    ¿Cómo es el trabajo en los bateys con los haitianos?
            La zafra, tiempo de cosecha de la caña, dura desde noviembre hasta junio. En este tiempo todos, en su mayoría nacionales haitianos, se levantan cuando sale el sol y dejan descansar el machete cuando las lomas de la cordillera oriental lo ocultan, comienzan la zafra llenos de alegría pero después se van convirtiendo en sujetos indiferentes que realizan su trabajo sin esperanzas. Todas las mañanas, antes de salir el sol, desfila la turba harapienta, maloliente -con un hambre que no se le aparta jamás-, camino del corte, como una procesión de seres sin alma.
            Es impresionante ver transitar los camiones cargados hasta el límite de braceros, de pie donde no cabe uno más, enjaulados, pegados uno a otro guardando equilibrio pues no hay donde agarrarse, los cuales son llevados desde sus humildes casitas en los bateyes, propiedad de la Compañía, hasta el lugar donde se está picando la caña. No se les ve en las manos más que el machete, y durante el día sólo comen caña, quizás un poco de arroz manchado con caldo de habichuelas si es que coinciden cerca de un batey.
            Las condiciones de trabajo son de pura esclavitud, no se puede decir que se parecen a la esclavitud. Y son muchos los braceros que han gastado su vida hasta el final, hasta que sus pies no pueden andar, dando lo mejor de sí a estas empresas extranjeras que les han sacado hasta la última gota de sudor. Lo peor es que no saben que tienen derechos como cualquier ciudadano del mundo, se les niega el derecho a tener derechos. Viven olvidados del país que les vio nacer en los más recónditos lugares.
            Sin una fuente de mano de obra barata, la industria azucarera estaría condenada al fracaso inmediato. Y esta mano de obra, en República Dominicana, la constituyen los braceros haitianos. Esta es la razón por la que los haitianos son tan importantes para la industria azucarera dominicana. Se calcula que en el Central Romana trabajan más de 20.000 inmigrantes haitianos. Muchos de ellos llevan varias décadas asentados en el país, pesando sobre ellos de manera constante el peligro de la deportación, dado su régimen de “ilegalidad”. Esta situación de inseguridad permanente impide que ellos puedan organizarse en reclamo de sus derechos laborales.

7.    ¿En estos ámbitos cómo es la situación de las mujeres y niños?
            Lo que clama al cielo es la presencia de menores de 18 años trabajando en las mismas condiciones infrahumanas, con el agravante de que se les está privando del derecho a la educación, del derecho a la salud, etc., en definitiva del derecho a una vida digna, algo que está condenado fuertemente por todas las leyes locales y mundiales.
            Tal es el caso de Alain que, con 17 años, vino de su pueblo Jacmel, en Haití, sin documentos y, de una vez, lo pusieron a picar caña en el batey de La Higuera. Alain vive en el 35, ¡qué curioso resulta ver y escuchar un batey por un número! Alain se hospeda en una casucha del Central Romana que comparte con otros seis braceros en las más deplorables condiciones higiénicas, sin inodoro, y cuando llueve se mojan dentro. Come lo que encuentra en los colmados de la compañía pues del salario de menos de 200 euros al mes tiene que enviar a su mamá enferma. El horario de trabajo de Alain comienza con el amanecer antes de las 6 de la mañana y termina al anochecer. Sólo hay dos días de descanso en este tiempo de la zafra: el día de Año Nuevo y Viernes Santo. Durante la semana se trabaja todos los días, el tren de la caña pasa todos los días pues el ingenio muele la caña ininterrumpidamente. Alain no tiene tiempo libre para recrearse, cuando le queda alguna hora está tan cansado que se acuesta en lo que pudiera llamarse un colchón en el suelo de tierra.  Alain repite que el trabajo es muy malo porque el sol pica mucho y la lluvia le molesta. Quiere regresar a Haití para nunca más volver, aunque la situación allá esté tan mal, en permanente conflicto. Sueña con un trabajo mejor, fundar una familia. No quiere al Central Romana, porque no se preocupa nada de los trabajadores para curarle una gripe o cuando no haya para comer. El denigrante salario que recibe no es entregado siempre en la moneda, sino que lo apuntan en tarjetones verdes para cambiar por alimentos en los colmaditos de la compañía,

8.    ¿Hay una guerra de intereses entre los propietarios turísticos y los cultivadores de la tierra?
            Siempre ha habido esta guerra pero, lamentablemente, el turismo marca las agendas de todos los gobiernos antes que el campesinado. Se sacrifica la vida de los campesinos y pescadores, se les arrebata su tierra para la construcción de grandes proyectos hoteleros.

9.    ¿Cómo es el territorio de El Seibo?
            El Seybo es una provincia de la región oriental de República Dominicana con una extensión de 1,786.80 Km2 y una población de 109.261 habitantes. Es la segunda provincia más pobre del país cuyos indicadores vienen tomados de los organismos nacionales e internacionales del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. El escenario político está ahora en un proceso fuerte de precampaña electoral, pues el 16 de Mayo del año 2016 son las elecciones.
            En una carrera descendente El Seybo (ciudad/provincia) se ha situado -en el orden económico- en el penúltimo lugar entre las provincias dominicanas. La razón de ello es la atención preferente de los sucesivos gobiernos de los sectores de turismo de playa y zonas francas, olvidando renglones de la agricultura y ganadería.
            Hoy día la economía de El Seybo se mantiene, fundamentalmente, por una agricultura de pura subsistencia, por el corte de la caña (actividad relegada por los dominicanos a los braceros haitianos), por una economía de servicios públicos (enseñanza, salud pública, ayuntamiento, oficinas provinciales del gobierno, etc.), por una muy pequeña zona “franca” y por la gente que se traslada a los hoteles y fábricas de las poblaciones vecinas. Todo ello genera una pequeña actividad comercial.

10. ¿Cómo es su labor en su parroquia y en Radio El Seibo?
            Radio Seybo es una emisora popular – educativa que camina en coordinación de producción y transmisión de programas comunes con otras nueve emisoras comunitarias en República Dominicana. Recientemente se ha concluido un proyecto conjunto con el tema “Si nos amas, respeta y protege nuestros derechos” que incluye 50 programas educativos producidos y contados en las voces de los propios niños para la promoción de los derechos de la niñez con el apoyo de UNICEF. Radio Seybo está afiliada a la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER), con sede en Quito, participando recíprocamente de toda la programación de América Latina y El Caribe.
            Radio Seybo nació, creció y se desarrolló siendo testigo de cuanto acontece en la ciudad y en las aldeas. Ha estado abierta, siendo quizás la única instancia que han tenido, a sus problemas e inquietudes, con actitud receptora de escucha-acogida-vocera y de compañera de camino del diario vivir. Radio Seybo sigue siendo la “amiga” que acompaña (informa, divierte, aconseja, esclarece, defiende, escucha, presta su voz y habla, orienta, etc.). En pocas palabras, es la instancia creíble en donde todos -aún los más silenciados- tienen cabida. Para ello busca contactar, compartir, escuchar, dejar oír a esos hombres y mujeres en los ambientes donde se desarrolla su vida: hogar, escuela, trabajo, ocio, campo, ciudad, etc. Es actuando en esas realidades donde los hombres y mujeres construimos un mundo más justo, más honesto, más solidario, más laborioso, más participativo, más sano, más plural, más honrado.
            Desde el inicio ha sido fiel a su filosofía y a sus principios institucionales; esta perseverancia ha costado un esfuerzo significativo. No ha sido fácil, como tampoco lo es hoy, su mantenimiento. Pero por su fidelidad, en su razón de ser y de existir, ha mantenido la coherencia e independencia con grupos y  personas. Radio Seybo ha sido “SU EMISORA”, la del pueblo, la de la gente, la de quienes acuden con total confianza en las más diversas y variopintas circunstancias de la vida. Ha escuchado a la gente, ha sido espacio de pareceres diversos, ha sido vocero de gente -en algunas circunstancias pasadas- “amordazada”, ha caminado en el sufrimiento y en la alegría, en la fiesta y en el dolor. Nada, en definitiva, de lo que ha sido humano ha sido indiferente a Radio  Seybo. Nuestro Fr. Luis Oregui decía siempre: “no será fácil entender la vida y la historia de El Seybo, su provincia y buena parte del Este del país sin hacer referencia a Radio Seybo”.

            Nuestros protagonistas son la gente de los barrios, de los campos, los profesionales de la enseñanza, de la salud, los trabajadores de las oficinas públicas, de los comercios, las amas de casa, los niños, los creyentes, las juntas de vecinos, quienes viven junto a las cañadas, a la vera del río, los que caminan andando y en motoconcho, etc. Todos aquellos que de verdad quieren, desean, sueñan y luchan por un mundo distinto. Desde la realidad en donde viven y se producen los hechos y desde su perspectiva, con sus voces y con su presencia, son los que informan, opinan, cuestionan, exigen, preguntan. Desde ellos y ellas y su ¨mundo¨ es donde se elaboran las noticias. Si estas personas son las que día a día tratan de construir un espacio más habitable para todos, justo es que sean ellas las que cuenten los fracasos y narren los logros.  
            En una sociedad cuya realidad está altamente centralizada, donde los medios privados y públicos son poder y están al servicio del poder, Radio Seybo ofrece ¨su¨ poder a la gente organizada y no organizada que siente la necesidad y el derecho a expresar libremente sus pareceres, criticar y presentar alternativas en todo aquello que le afecta directa o indirectamente. Dar la palabra a la gente que nunca tiene oportunidad de expresarse, de hacer oír su voz y su sentir a quienes hablan y deciden en nombre de ellos es de suma importancia.

            Tratamos de hacer una radio participativa cuando provocamos la palabra y la  respuesta en gente que únicamente se le ha enseñado a asentir; cuando respondemos a los gustos de la mayoría y hacemos del buen humor y la esperanza su primera respuesta; cuando informamos verazmente; cuando nos preocupamos de que entre todos se construya la ciudadanía; cuando ayudamos a resolver los mil y un problemas de la vida cotidiana; cuando en nuestros programas se debaten todas las ideas y se respetan todas las opiniones; cuando se estimula la diversidad cultural y la no homogenización mercantil; cuando la mujer protagoniza la comunicación y no es una simple voz decorativa o un reclamo publicitario.
            Los programas más significativos que salen al aire cada día son: La Palabra de Dios hoy, El poder de la mañana, El bloque familiar, Informativo oriental, La hora joven, Rincón Latino, Entre amigos, Los niños también cantan, Creciendo en Comunidad, Entre mujeres, Sentados para escuchar (en creole), La esquina cultural, Escuelas radiofónicas, Sábado fantástico, El fiestón dominical, El gran domingo, Curso de Cristología, Horizonte joven, Radio novelas educativas, Desde las comunidades, etc.

11. ¿Los dispensarios están bien surtidos de medicinas y atención?
            El Centro de Salud “Fr. Luis Oregui” fue inaugurado el año 2007 en Santa Cruz de El Seybo. El nombre “Fr. Luis Oregui” es en recuerdo del fraile dominico que trabajó incansablemente a favor de las personas más humildes en la Parroquia Santa Cruz y en Radio Seybo.
            Este proyecto de salud nace en el seno de la Familia Dominica y de la Asociación Acción Verapaz que, después de un serio análisis de la realidad, ven cómo necesidad urgente la intervención en el área de la salud. La principal razón es que el hospital provincial está desprovisto de todo y las clínicas privadas que existen cobran unas sumas abusivas que la mayor parte de la población no puede afrontar. Por otro lado, las farmacias son negocios lucrativos que sacan mucho beneficio de la venta de medicinas.
            La mayor fortaleza, que garantiza la continuidad y la sostenibilidad económica, es la institucional al ser un proyecto nacido en el seno de la Familia Dominica y Acción Verapaz. La sostenibilidad social es grande porque la población necesita de este proyecto y colabora en las campañas y demás actividades pro-fondos que sirven, no sólo para recaudar dinero, sino también para concientizar a la Comunidad sobre su sentido de pertenencia.
            Debido a que las personas más propensas a enfermarse son los más pobres, los beneficios de las inversiones en salud son mayores para estas personas que para el resto de la población. En este sentido, ésta es otra de las razones por la que la inversión en salud se pueda considerar como parte de la estrategia para reducir o aliviar la pobreza[2].           
            El Centro de Salud está abierto de lunes a viernes 8:00 a 12:00 de la mañana y de 2:00 a 6:00 de la tarde; y los sábados de 8:00 a 12:00 de la mañana . Cuenta con los siguientes servicios:
-       Consulta general: a cargo de la Doctora Karin Mejía.
-       Laboratorio de análisis clínicos: a cargo de la Bioanalista Rosy Medina y la Enfermera Cristiana Martínez.
-       Farmacia: a cargo de Dulce María Díaz Arriaga.

La emisora educativa Radio Seybo colabora muy de cerca con este proyecto a través de:
-       Programas de salud en todas las áreas.
-       Promoción continua del Centro de Salud.

12. ¿De donde reciben las ayudas y aportaciones más importantes?
            De las siguientes instituciones: Selvas amazónicas, Acción Verapaz. Fundación Anacaona, Asociación Studium Pro-Aequalitas,

13. ¿Qué labor hacen los Dominicos de la R. Dominicana?
            Se trabaja en dos parroquias en Santiago de los Caballeros, que tienes varios proyectos de salud y educacionales. En Santo Domingo hay una parroquia y dos iglesias de culto. El proyecto prioritario es el Centro de Teología Santo Domingo de Guzmán, que imparte los estudios de Teología.

14. ¿Qué proyectos de futuro tiene su tarea?
            La Comunidad de Dominicos coordina desde hace 45 años varios proyectos de animación socio-educativo-religiosa en la provincia de El Seybo, al Este de República Dominicana, a través del Centro de Salud Fr. Luis Oregui, el Proyecto de Agricultura Virgen de Covadonga y Radio Seybo.



[1] J. F. PEPÉN, Carta Pastoral “Sobre el problema agrario y sus posibles soluciones”, Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia, Higüey, 1969, p. 2.
[2] Cf., BANCO MUNDIAL, Indicadores de desarrollo mundial, 1990.

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