martes, 7 de abril de 2026

MI AMIGO MASÓN Y ESPACIOS DE SORORIDAD Y OTROS ESPACIOS. Insignia con compás y escuadra. Calcetines blancos

Arreos masónicos
Ana Amo y Cristina Hermida del Llano. Universidad Juan Carlos


Julia Sáez-Angulo

7/4/26.- Madrid.- Conocía a mi vecino y amigo masón en una fotocopiadora de La Guindalera. Recogió unas fotocopias con imágenes de pinturas contemporáneas y, como comentarista de arte, me atreví a preguntarle: ¿Quién es el autor? Nos presentamos, él era Christian. P., un francés cordial e hice amistad con él y sus padres, a los que él cuidó con el amor que pide el cuarto mandamiento.

Christian vestía calcetines blancos y lucía una pequeña insignia de oro con el compás y la escuadra en la solapa. Era el primer masón que yo conocía de cerca y le pregunté muchas cosas sobre la masonería y a su vez, él me contaba otras, por ejemplo, que un colega suyo de París coincidió en una logia de Oslo con un tipo que le invitó a comer al día siguiente, sábado. Cuando le pidió la dirección, el noruego le dijo que mejor sería que le recogiera su chofer al día siguiente para que no se perdiera. Tras recogerlo en el hotel, el parisino se vio atravesando una finca formidable hasta llegar a una casa de campo enorme. “Vives bien”, le dijo al noruego. “Por algo soy el rey de este país”, le contestó con una sonrisa.

Christian pertenecía a la obediencia de la Gran Logia de Francia.

Un día me llevó a una tenue blanche ("tenida blanca", se llama cuando se abre la logia a invitados, para darse a conocer a amigos de otras logias o a posibles nuevos miembros) en el barrio de la Alameda de Osuna. Allí me encontré con que mi colega escritor, Joaquín Lledó, era el Gran Maestre de la logia. “No sabía que eras hermana”, me dijo. “No lo soy”, me apresuré a informarle. Soy invitada.

Aquella tenue blanche acabó en que yo solicité a Christian, que pidiera una veste completa de masón para el incipiente Museo del Traje, con el que yo colaboraba. Nos acabaron facilitando los arreos rituales, el mandil, elemento más esencial, símbolo del trabajo, acompañado de guantes blancos, la insignia del compás y la escuadra y las bandas o collares que indican el grado. 

Otro día Christian me contó que, las logias masónicas podían ser masculinas, femeninas o mixtas. La suya en Paris, que era solo de hombres, pasó a ser mixta, por votación. Una serie de damas comenzó a llegar a logia. Hubo alguna que otra liaiason masculino/femenina. El cambio fue notorio, en cuanto al comportamiento de algunos de los socios, sobre todo a la hora de preparar sus ponencias o intervenir en los coloquios. Se les veía más gallitos, como si quisieran lucirse y presumir de inteligentes ante las nuevas "hermanas" de la logia. Los dos nos sonreíamos con la historia de las relaciones entre ambos sexos.

La anécdota me vino a la cabeza en la conferencia, de Paula Amo en la Universidad Rey Juan Carlos, dentro de "Mujeres con alma española/iberoamericana", curso coordinado por Cristina Hermida del Llano. Se habló de María de Zayas y en el coloquio surgió el gran tema de la  sororidad, ese apoyo conveniente y necesario entre mujeres, que necesita también su propio espacio.

El pensamiento me llevó a los numerosos capítulos y cofradías masculinas femeninas y mixtas que han desfilado durante la pasada Semana Santa y las discusiones sobre las exigencias de algunas mujeres de Sagunto, para entrar en ciertas cofradías masculinas, que se resisten a abrirse a las damas.

Nos estamos poniendo quizás un poco histéricas con ciertos deseos de abrir puertas, restando libertad en las decisiones exclusivas tomadas ad libitum, mientras no se ataquen los derechos civiles, los derechos humanos. Por todo ello cabe concebir clubs, cofradías, capítulos, asociaciones… privadas, sólo para hombres o solo para mujeres. ¡Faltaría más! Esa es una cuestión de libertad de la sociedad. Otra cosa es la creación de instituciones públicas.

Como colofón de la historia de mi amigo masón, contaré que otro día Christian me reprochó, con humor, no advertirle que la insignia de masón en la solapa no está bien considerada por muchos en España, y que los calcetines blancos están mal vistos, como prendas de hortera. “Ahora me explico por qué me costaba ligar más en este país”, concluyó” mi amigo el masón gabacho.



2 comentarios:

Julia Saez Angulo y Dolores Gallardo dijo...


Julia Marina: FELIZ PASCUA !!! Llevo varios días desconectada y empezado por leer la última. Estoy contigo en la Libertad de hombres o mujeres o mixto .

Julia Saez Angulo y Dolores Gallardo dijo...

ANTONIO: Muy interesante.