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domingo, 12 de abril de 2026

LA MASONERÍA EN LA VIDA DE FEDERICO GARCÍA LORCA.

Federico García Lorca


Por Antonio Las Heras.

    13.04.2026.- Buenos Aires.- Al autor de “Romancero gitano” y “Poeta en Nueva York” se lo acusaba de ser “espía de los rusos, socialista, masón y homosexual”. La España a la que regresó en 1934 – después de sus viajes por Estados Unidos, Cuba y Argentina – era caótica con violencia y atentados. Sin duda, no era el lugar adecuado para un poeta tan social como políticamente comprometido. Aunque varios países le habían ofrecido asilo, Lorca decidió quedarse. Fue asesinado a los 38 años en el inicio de la Guerra Civil Española, el 18 de agosto de 1.936.

    Un informe de 1.965 de la Jefatura Superior de Policía de Granada revela que Federico García Lorca fue asesinado junto a otra persona y define al poeta como "socialista y masón", a la vez que le atribuye "prácticas de homosexualismo". Simplemente es la certificación del régimen franquista, una de las pocas explicaciones oficiales del asesinato del poeta. Por lo demás, ya había informes, algunos de ellos publicados por el periodista falangista Eduardo Molina Fajardo en su libro póstumo “Los últimos días de Federico García Lorca”. Se expresan las mismas causas y se reitera la condición de miembro de la Masonería, por parte de García Lorca.

    El documento, fechado en Granada el 9 de julio de 1.965, señala que Lorca era "un masón perteneciente a la Logia Alhambra en la que adoptó el nombre simbólico de Homero, desconociéndose el grado que alcanzó en la misma".

    La pertenencia a 'los hijos de la viuda' –nombre privado que se dan los miembros de la Masonería – era algo que debía ocultarse, como, en cierta medida, ocurre también hoy, ya que persiste el halo de secretismo, heredado de aquellos tiempos, de unos rituales de iniciación que, a pesar de no ser secretos, han sido muy poco divulgados.

    “Aparecía en la lista requisada en el domicilio de Francisco Moral, pero el expediente fue sobreseído en 1.946 por falta de documentación fehaciente. La relación de masones mecanografiada en papel timbrado, aunque sin fecha, firma o sello masónico, incluía a 67 masones, de los que 58 eran masones granadinos”, explican los Queridos Hermanos de Granada. Sin embargo, el informe policial de 1.965 no muestra dudas respecto a la filiación masónica de Lorca.

    De acuerdo a lo que ha podido investigarse, Federico García Lorca quedó fascinado por la Masonería lo mismo que le fascinaron las bodas gitanas o la tauromaquia.

    Por ello, recreó el secreto ritual de exaltación al grado de maestro – indicio de que el mismo escritor alcanzó dicha jerarquía, puesto que, de lo contrario, no habría conocido sus secretos – en una serie de fotos pertenecientes al archivo del pintor Manuel Ángeles Ortiz, íntimo amigo del poeta, y que hoy custodia el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, rescatadas por el músico e investigador Ismael Ramos, vicepresidente del Centro Artístico y profundo conocedor del mundo masónico.

    El investigador, a raíz de su propio conocimiento de los rituales masónicos, descubrió que la serie fotográfica tiene demasiadas coincidencias con dos de los manuales donde aparecen los rituales, y que no son otros que el 'Duncan's masonic ritual and monitor' (1866), y 'Liturgias masónicas del rito escocés antiguo y aceptado' (1878) de Viriato Alfonso de Covadonga. Ambos estaban al alcance de Lorca en la biblioteca del Centro Artístico, del que el poeta era socio desde 1.915 y del que era uno de los más asiduos visitantes, especialmente de su biblioteca.

    Las fotos son interesantes porque muestran una secuencia de escenas que el propio Lorca diseñó y que revelan su fascinación por la liturgia que rodea a la exaltación al grado de maestro masón.

Muchos de sus amigos eran masones. En primer lugar, Antonio Segura, su maestro de música, aunque quizás, mucho más que eso, ya que le pudo introducir «en el mundo de las luces preclaras». De hecho, existe una dedicatoria de su ópera prima, 'Impresiones y paisajes», que reza: «A la venerada memoria de mi maestro», una expresión con notables conexiones masónicas. También mantuvo una estrecha relación con Fernando de los Ríos, quien llegó a considerar a Federico "su hijo espiritual". Otros 'hermanos' amigos de Lorca fueron Francisco Callejón (íntimo del poeta), José Raya, Constantino Ruiz Carnero, José Villoslada y Alfredo Daneo. Como es de suponerse, entre sus amistades se encontraban algunos miembros de aquel taller en el que el mismo García Lorca fue iniciado: La Logia Alhambra en 1.927. Eran ellos Gabriel Bonilla, Virgilio Castilla, Luis Fajardo, Joaquín García Labella, José Megías Manzano, José Murciano, Enrique Rodríguez Santos y Francisco Vera Guglieri.

    Cuando estalla la sublevación en Granada, pasada la indecisión inicial, la burguesía ilustrada y librepensadora tiene que romper con su pasado, al menos de forma simulada. Se produce entonces el fenómeno de 'las chimeneas de agosto': en un mes especialmente tórrido, como lo fue aquel de 1936, se veía humo en numerosas viviendas de Granada. Y no eran troncos ardiendo, eran libros que podían comprometer a sus propietarios. Entre ellos, como recuerda Ramos, pudieron arder los ejemplares de los catecismos masónicos antes citados, y libros dedicados del propio Federico, que amigos como Ángel Barrios, ante la consumación de su asesinato, se vieron obligados a ocultar.

    Más pruebas de la condición de masón del poeta han sido aportadas por el investigador lorquiano Miguel Caballero en el libro "Lorca en África. Crónica de un viaje al protectorado español de Marruecos". El viaje que el poeta llevó a cabo al Norte de África es "la consecuencia de una serie de invitaciones que Fernando de los Ríos recibe de grupos masónicos. Estaban enviadas a “Jugan”, que era su nombre en la Masonería. Algunas de estas cartas fueron luego utilizadas como pruebas de cargo por el Tribunal Especial para la Masonería y el Comunismo", escribe Caballero. 

    La Masonería volvería a Granada bien entrada la democracia, en 1.986, con la fundación de la Respetable Logia Giner de los Ríos Nro. 30, integrante de la Gran Logia de España. “La imbricación de la Masonería en la sociedad granadina duró hasta el comienzo de la Guerra Civil. En esa época había tres logias masónicas en Granada”, explican miembros de esta Logia. Una de ella era la Respetable Logia Alhambra citada en aquel informe policial, que – de acuerdo a lo que se ha podido averiguar – no tenía un lugar propio de encuentro, por lo que se reunía en un hotel situado en el bosque cercano.

    Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo e historiador. “Masonería en la Argentina: enigma, secreto y política”, es su más reciente libro

            www.antoniolasheras.com




martes, 7 de abril de 2026

MI AMIGO MASÓN, ESPACIOS DE SORORIDAD Y OTROS ESPACIOS. Insignia con compás y escuadra. Calcetines blancos

Arreos masónicos
Ana Amo y Cristina Hermida del Llano. Universidad Juan Carlos


Julia Sáez-Angulo

7/4/26.- Madrid.- Conocía a mi vecino y amigo masón en una fotocopiadora de La Guindalera. Recogió unas fotocopias con imágenes de pinturas contemporáneas y, como comentarista de arte, me atreví a preguntarle: ¿Quién es el autor? Nos presentamos, él era Christian. P., un francés cordial e hice amistad con él y sus padres, a los que él cuidó con el amor que pide el cuarto mandamiento.

Christian vestía calcetines blancos y lucía una pequeña insignia de oro con el compás y la escuadra en la solapa. Era el primer masón que yo conocía de cerca y le pregunté muchas cosas sobre la masonería y a su vez, él me contaba otras, por ejemplo, que un colega suyo de París coincidió en una logia de Oslo con un tipo que le invitó a comer al día siguiente, sábado. Cuando le pidió la dirección, el noruego le dijo que mejor sería que le recogiera su chofer al día siguiente para que no se perdiera. Tras recogerlo en el hotel, el parisino se vio atravesando una finca formidable hasta llegar a una casa de campo enorme. “Vives bien”, le dijo al noruego. “Por algo soy el rey de este país”, le contestó con una sonrisa.

Christian pertenecía a la obediencia de la Gran Logia de Francia.

Un día me llevó a una tenue blanche ("tenida blanca", se llama cuando se abre la logia a invitados, para darse a conocer a amigos de otras logias o a posibles nuevos miembros) en el barrio de la Alameda de Osuna. Allí me encontré con que mi colega escritor, Joaquín Lledó Avilleira (1945-2019), era el Gran Maestre de la logia. “No sabía que eras hermana”, me dijo. “No lo soy”, me apresuré a informarle. Soy invitada.

Aquella tenue blanche acabó en que yo solicité a Christian, que pidiera una veste completa de masón para el incipiente Museo del Traje, con el que yo colaboraba. Nos acabaron facilitando los arreos rituales, el mandil, elemento más esencial, símbolo del trabajo, acompañado de guantes blancos, la insignia del compás y la escuadra y las bandas o collares que indican el grado. 

Otro día Christian me contó que, las logias masónicas podían ser masculinas, femeninas o mixtas. La suya en Paris, que era solo de hombres, pasó a ser mixta, por votación. Una serie de damas comenzó a llegar a logia. Hubo alguna que otra liaiason masculino/femenina. El cambio fue notorio, en cuanto al comportamiento de algunos de los socios, sobre todo a la hora de preparar sus ponencias o intervenir en los coloquios. Se les veía más gallitos, como si quisieran lucirse y presumir de inteligentes ante las nuevas "hermanas" de la logia. Los dos nos sonreíamos con la historia de las relaciones entre ambos sexos.

La anécdota me vino a la cabeza en la conferencia, de Paula Amo en la Universidad Rey Juan Carlos, dentro de "Mujeres con alma española/iberoamericana", curso coordinado por Cristina Hermida del Llano. Se habló de María de Zayas y en el coloquio surgió el gran tema de la  sororidad, ese apoyo conveniente y necesario entre mujeres, que necesita también su propio espacio.

El pensamiento me llevó a los numerosos capítulos y cofradías masculinas femeninas y mixtas que han desfilado durante la pasada Semana Santa y las discusiones sobre las exigencias de algunas mujeres de Sagunto, para entrar en ciertas cofradías masculinas, que se resisten a abrirse a las damas.

Nos estamos poniendo quizás un poco histéricas con ciertos deseos de abrir puertas, restando libertad en las decisiones exclusivas tomadas ad libitum, mientras no se ataquen los derechos civiles, los derechos humanos. Por todo ello cabe concebir clubs, cofradías, capítulos, asociaciones… privadas, sólo para hombres o solo para mujeres. ¡Faltaría más! Esa es una cuestión de libertad de la sociedad. Otra cosa es la creación de instituciones públicas.

Como colofón de la historia de mi amigo masón, contaré que otro día Christian me reprochó, con humor, no advertirle que la insignia de masón en la solapa no está bien considerada por muchos en España, y que los calcetines blancos están mal vistos, como prendas de hortera. “Ahora me explico por qué me costaba ligar más en este país”, concluyó” mi amigo el masón gabacho.



martes, 2 de mayo de 2017

Serge Abad-Gallardo, autor del libro “Por qué dejé de ser masón”








Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 02/05/17 .- Serge Abad-Gallardo cuenta en su libro Por qué dejé de ser masón, su experiencia en el paso por la masonería como iniciado y a punto de convertirse en maestro del grado 14. La falta de coherencia en las palabras y los hechos, el vacío de las palabras y la fraseología masónicas, y sobre todo el comprobar la incompatibilidad con la espiritualidad cristiana, le hizo dejarlo, a favor de esta última o más exactamente al optar por la luz de Cristo. El libro ha sido publicado por la editorial Libroslibres.


            Abad-Caballero, francés de padres españoles (Marruecos, 1954), arquitecto de formación y profesión, entró en la masonería en 1989 y la abandonó definitivamente en 2013. Está casado y tiene dos hijos. Como autor cuenta como es el interior del Templo masónico, la iniciación, el aprendizaje, los grados de compañero y de maestro, su creciente insatisfacción espiritual y finalmente su adhesión a Cristo y a su Iglesia.

            El libro lleva una serie de anexos sobre la querella antigua entre la Iglesia y la masonería, sobre el hecho de ser otra religión o una secta; el hecho político de la masonería y las similitudes y divergencias con la Iglesia.

            El abad de Sainte-Marie de Lagrasse, padre Michel escribe en el prólogo: “Todo el interés del testimonio de Serge Abad es mostrar su testimonio sin ambigüedades. Nos ha expuesto el secreto, la revelación que daría un sentido a su vida. Se le propone la vida de la iniciación y del simbolismo masónico. ¿Pero qué hay al final de ese camino? Nada sino él mismo”.

            El iniciado ha de pasar por tres entrevistas exhaustivas con tres maestros de la masonería antes de llegar al taller de trabajo. El ceremonia de la masonería está llena de liturgias y cultos, algunas opiniones ajenas le hablaron de que era una “secta satánica”, que habla de búsqueda de luz y sumerge en las tinieblas. 

             El autor de Por qué dejé de ser masón optó, como dice el papa Francisco, por la "centralidad de Jesucristo".




     
Más información
www.libroslibres.com


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viernes, 14 de marzo de 2014

"Masonas. Historia de la masonería femenina", libro de Yolanda Alba publicado por Almuzara



Un estudio que revela el proceso histórico de la incorporación de mujeres, gays y lesbianas a la masonería




L.M.A.

La masonería ha sido desde siempre un tema recurrente en el mundo editorial. De hecho existe una ingente bibliografía, en gran medida surgida del interés de numerosos lectores atraídos por el secretismo, el enigma y el poder que atesora esta peculiar sociedad que surgió, según algunas fuentes, en la antigua Mesopotamia, y que aún pervive manteniendo buena parte de su esencia originaria.

No obstante, si bien se ha investigado sobre la masonería, poco o casi nada se ha escrito de las mujeres que han formado parte de esta asociación fraternal; y aún menos sobre la incorporación a esta modalidad de sociedad secreta de los homosexuales; Yolanda Alba, periodista, escritora e investigadora, ha querido enmendar este vacío y acaba de publicar en la editorial Almuzara Masonas. Historia de la masonería femenina.

Se trata de la primera obra que explora en profundidad el proceso histórico que llevó a la paulatina inmersión de la mujer y los homosexuales en estas sociedades, por cuyas páginas desfilan los nombres de Marie Deraismes, Annie Besant, Rosario de Acuña, Concepción Arenal, Carmen de Burgos, Flora Tristán, Eleonora Roosvelt, Gabriela Mistral o Clara Campoamor, y asociaciones como la GLFF o la Fraternal de los Hijos de Cambacérès, grupo que reúne a los francmasones gays y lesbianas de todas las obediencias.

Según Yolanda Alba, la masonería y sus sociedades no fueron estrictamente masculinas pero la tradición patriarcal así lo consideró hasta 1770, fecha en la que la Gran Logia del Gran Oriente, nacida en Francia, creó el rito de la adopción, por el que pudieron empezar a participar mujeres. 
"Cristalizaba así uno de los momentos más relevantes para el ser humano y daba inicio una revolución que trastocaría el orden social establecido: la emancipación de la mujer", comenta Yolanda Alba.

La autora, ha dedicado años de investigación a la materia, si bien el enfoque de este estudio es eminentemente divulgativo, y pródigo en interesantes datos sobre la masonería femenina: "Actualmente existen en el mundo 43 grandes logias exclusivamente femeninas, distribuidas en más de 31 países e integradas en una población efectiva de aproximadamente 50.000 masonas." 
  
Yolanda Alba es periodista, traductora y editora. Comenzó a publicar en Pueblo antes de licenciarse en Ciencias de la Información en la Complutense. Después lo hizo en El País. Fue directora de El Boletín (publicación de UNESCO trilingüe árabe-francés-español sobre los derechos de las mujeres en el Mediterráneo).

Fundadora del Fórum de Mujeres Periodistas del Mediterráneo, vicepresidenta de la Red Europea de Mujeres Periodistas, ha publicado poesía, ensayo y novela. En 1998 recibió en Marsella el Premio de Excelencia Literaria de la UNESCO-FFM. Ha sido tertuliana de análisis político en La Linterna COPE.


ISBN: 9788416100101
224 páginas (con ilustraciones)
Rústica . 15 x 24 cm


viernes, 22 de octubre de 2010

Ricardo de las Heras escribe sobre “La trama masónica” en España



La trama masónica
Ricardo de las Heras
Editorial Chronica
Barcelona, 2010 (382 pags)






Julia Sáez-Angulo


De los masones nunca se hablará bastante. Como grupo secreto, reservado y de poder, autentico lobby o grupo de presión, despierta siempre el interés de los que quieren conocer las tramas que mueven los hilos de los puntos de decisión política, económica y social.

Ricardo de las Heras (Madrid, 1946) es un escritor cosmopolita por sus cargos en organismos internacionales en diversos países y continentes. El hecho de tratar a diversos masones norteamericanos y europeos le ha permitido conocer la trama secreta de los masones en España.

El libro que cuenta quienes son los españoles que participan en las reuniones internacionales de la masonería, abarca diferentes apartados que van de las primeras logias a la transición reciente a las claves para entender la masonería.

Una guía con el léxico masónico es sumamente útil –la semántica es decisiva- así como la explicación sobre el gobierno secreto mundial y el Club Bilderberg, la Sociedad Fabiana o la Comisión Trilateral. Recorre las bandas de la izquierda y la derecha españolas en torno a la masonería, incluso la realeza y habla de “la táctica dialéctica en su versión española”.

En contra de todas las ramas del cristianismo

“Una de las características generales del laicismo de impronta masónica es la de dar realce a todos aquellos grupos u organizaciones marginales –dándoles la importancia de la que carecen- con el objetivo de acallar la religión cristiana en todas sus formas –catolicismo, protestantismo, ortodoxos y anglicanismo- en cualquier lugar del orbe, pero especialmente en los países de Europa donde están más arraigados”, escribe el autor.

Un índice onomástico completa el libro, publicado por Chronica, en cuyos fondos se encuentra igualmente el título “El nuevo orden mundial” de Manuel Galiana, que aclara el posicionamiento del poder en el planeta Tierra. En su portada, al igual que en “La trama masónica” se encuentran el compás y la escuadra, símbolos por excelencia de la masonería.


viernes, 30 de octubre de 2009

Tres libros sobre el poder de la Masonería en España



Julia Sáez-Angulo


Tres libros sobre el poder de la masonería se han publicado en la editorial Libros Libres: “La masonería en el Gobierno de España” de Vicente Alejandro Guillamón, con el rótulo de “la masonería al asalto del poder”; “Yo fui masón”, de Maurice Cailbet, “un testimonio desde dentro” y “El secreto masónico desvelado”. El tema resulta de interés general en los últimos años, cuando circulan noticias y rumores sobre la pertenencia de unos miembros u otros miembros del Gobierno o el Parlamento a la institución masónica.

El libro de “Los masones en el Gobierno de España” explica la verdadera naturaleza de la masonería, sus orígenes políticos y conspirativos al servicio de la Corona británica y su posterior apropiación del Imperio napoleónico. La implantación en España de la masonería , una fraternidad peculiar con claros intereses paticulares, se produjo durante la Guerra de la Independencia en 1808 y su rápida propagación se debió a que su poder conspirativo que llevaba al asalto del Poder. En los países de América Latina también tuvo peso la masonería y, de hecho, algunos de los alzamientos militares y banderas incluyeron símbolos masónicos.

“Los masones en el Gobierno de España” explica la situación de la masonería en la actualidad y su actitud que lleva a la expansión del laicismo, el sectarismo de centros de poder y cierto enfrentamiento de grupos españoles. Su autor, Vicente Alejandro Guillamón es colaborador habitual de distintos medios de comunicación españoles.

El historiador Ricardo de la Cierva escribió en su día otro libro La masonería invisible. Una investigación en Internet sobre la masonería moderna (2002), que tuvo cierta repercusión mediática y crítica. En el siglo XIX la masonería en España tuvo relevancia para el posicionamiento real o no en el ejército. El general Prim, que fue primer ministro de la Monarquía, llegó a tener el grado 33, que es el máximo de la Masonería.
Distintas obediencias y proselistitas del laicismo



Distintas obediencias dan cobijo a los grupos masónicos, desde la de Escocia a la de Londres, pasando por las dos de Francia, una más radical y antirreligiosa que la otra. Cada cual tiene su grado de radicalismo en lo que a respeto a las creencias se refiere. La presencia de la masonería laicista, es decir beligerante contra las religiones y proselitista del laicismo como ideología dominante, ha estado presente en la redacción de la Constitución Europea que renunció a sus raíces cristianas y que ha sido rechazada en diversos países, mientras que en España apenas si se aprobó con un 40 por ciento de votos.

Las logias masónicas españolas, masculinas, femeninas y mixtas, suelen reunirse cada quince días en el “templo” ornado de símbolos como triángulos, escuadras, compases o figuras simbólicas de la Mitología greco-romana. Al terminar se reúnen el llamado ágape, donde comparte una comida. Entre semana se dan reuniones de talleres para estudiar distintos temas. De vez en cuando convocan a las “tenidas blancas” a miembros que no son de la institución para informar al respecto.